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lunes, 13 de marzo de 2017

El Azud de la argamasa: una hipótesis



En general  la presencia de los azudes a lo largo del Vinalopó se atribuye a la larga etapa de dominación árabe en el marco general de lo que se conoce como la "cultura del oasis", un sistema peculiar de organización de cultivos y del riego que aún subsiste en varios puntos de Africa del Norte y Oriente Medio. No seré yo quien entre a discutir la relación más que evidente de ese sistema y su herencia cultural asociada a los huertos de palmeras en nuestra ciudad, pero hay elementos que no terminan de encajar y uno de ellos es precisamente el Assut de l'argamasa. A primera vista resulta desconcertante la diferencia con el assut anterior (de los moros) y el posterior (Comuns, del que hablaremos otro día); en ambos casos se trata de azudes típicos, pequeños embalses que retienen el agua para facilitar la derivación hacia los canales o rafas que nacen allí. Contrastan con la altura y la envergadura de la Argamasa. 

Las dimensiones de la presa que menciona D. Pedro Ibarra tampoco destacan; en su obra reiteradamente citada (Institución del riego de Elche y origen de sus aguas) afirma que su presa era de 38 palmos; se halla distribuido su riego en tres brazos, que se llaman de Martínez o Levante, de enmedio o de Roca y de Poniente o de Bernad... A mi criterio de haberse empleado en toda su capacidad, D. Pedro destacaría la altura de la presa de derivación y su capacidad.
Argamasa.Detalle sección transversal

Enrique Vicedo me recomendó fijarme en las huellas que aún subsisten en el potente muro: a lo largo de su extensión pueden verse los huecos dejados por las grapas (de plomo o hierro) que sujetaban los sillares que por lo visto revestían el núcleo de argamasa en toda la extensión de la pared.

La mera visión de algunos de estos huecos nos hace entender que las grapas fueron colocándose al mismo tiempo que se iba levantando el núcleo: de mampostería de cantos rodados y mortero de cal recubierto de sillares en su cara exterior. De ser así la "facies romana" toma cuerpo como veremos.




Detalles de las huellas de grapas en el muro
Presa de Alcantarilla (Toledo)
Para terminar de sugerir su finalidad, me parece interesante comparar la presa romana de Alcantarilla (Toledo) con lo que nos queda aquí, dejando de lado la diferencia de tamaño, de los restos encontrados (más abundantes en Alcantarilla) e incluso la presencia, no constatada en la Argamasa, de un núcleo perfectamente impermeable en el centro del muro que aquí no aparece. Y no es solo la similitud de la fábrica, (mampuestos irregulares o cantos rodados por capas concertadas) también la presencia de un potente relleno, un espaldón de tierra apisonada en el intradós que subsiste aún hoy y que podría haberse colocado para actuar como contrapeso a la presión lateral del agua. 
 Restos de Oppus Quadratum en Alcantarilla
Alcantarilla: Núcleo impermeable en el centro del muro
Alcantarilla: Fábrica de la presa 
Argamasa. Detalle


Señalamos así que como en Alcantarilla estamos ante restos de una presa de gravedad de cierta envergadura, que al situarse en el tramo final del río y aguas abajo de la ciudad romana estaría dedicada al riego, puede que incluso a ambos márgenes ya que existen huellas suficientes de centuriatio y restos de villas romanas. Así que es posible que tras la invasión los árabes reutilizaran dicha infraestructura como un azud similar a los otros.

Muro y tierra apisonada en el intradós
Pese a que el muro ha caido se mantiene el espaldón de tierra






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viernes, 15 de abril de 2016

UN PASEO POR LOS ALGEZARES (II)

En una entrada anterior afirmaba que la practica totalidad de elementos de interés panelizados en el Paraje Municipal de los Algezares estaba en el margen derecho del Vinalopó, pese a que en el  izquierdo hasta casi el castillo del Río, también hay cosas interesantes, como el Canal de Lafarga, un yacimiento de la Edad del Bronce y algunas ruinas de casas rurales de siglos pasados, pero eso otro día.


En el margen derecho la joya de la corona:  un largo tramo de la conducción de aguas potables del Obispo Tormo, con sus conocidos acueductos también propiedad del Ayuntamiento de Elche.
D. Pedro Ibarra (desconocía que documentó su trabajo de investigación con algunas fotos, digitalizadas ahora por la cátedra Pedro Ibarra, que reproduzco aquí) y después Gonzalo Martínez Español y Felípe Mejías López analizaron esta importante infraestructura hidráulica, digna de mejor suerte. Debería ser declarada de urgencia Bien de Interés Cultural en la totalidad de su recorrido. Abundan los reiterados avisos que sobre el estado general de la conducción están haciendo estos autores casi en cada una de las intervenciones públicas con que nos regalan de vez en cuando, pues no en vano el vandalismo, la erosión, el paso del tiempo y la falta de cuidados le está afectando de forma cada vez más alarmante, como se puede observar. Ninguno de los Ayuntamientos afectados, Aspe y Elche han iniciado siquiera movimientos en este sentido y terminarán cayéndose más pronto que tarde si no hay remedio. Los avisos en este sentido son más que suficientes.

Acueducto de los cuatro ojos, con un viandante en la parte superior.

Acueducto de los cinco ojos. Pérdida de sustentación en los cimientos.
Deterioro en la base de uno de los estribos centrales




 Baste como botón de muestra esta presentación en formato pdf descargable, que sirvió de guión en la conferencia que ambos autores dieron en el Wagner el 15 de mayo de 2015 dentro de la serie temática sobre el paraje natural de Los Algezares, bajo el título La conducción de aguas de 1785-1789 entre Aspe y Elche : aproximación al conocimiento de un patrimonio hidráulico abandonado, en especial el apartado 3 que bajo el título Estado actual de la conducción. Diagnosis y patologías, (aunque todo su contenido es interesante) enumera las principales afecciones de la infraestructura y de sus restos más evidentes como los acueductos. Nuestro enfoque cámara en mano es tributario del suyo.


También resulta digno de reseña que la segunda conducción histórica de aguas potables, la de Villena (con el debido respeto a La Alcoraya) discurre en paralelo a la de Tormo.  De hecho, si no me equivoco, el aljibe de bóveda con caseta cupulada, revocado de cemento, en desuso y casi arruinado en medio de la nada forma parte de esa conducción.



Aliviadero
Detalle ornamental
A tener en cuenta que no sabemos la repercusión que tendrá el paso del AVE con sus inevitables vibraciones sobre el terreno, dado el precario estado en el que se encuentran los acueductos y su proximidad. 

Una descripción del paraje y ruta circular entre Elche y Aspe:
http://www.naturalicante.com/mochila/Cronicas/Un_Pico_para_el_Ave_2009/Un_Pico_para_el_Ave_2009.htm
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6580774



Viaducto del AVE 
Mirador con el Tabayá al fondo








Para terminar, la otra joya de la corona: un interesante vídeo desde Elche del Castillo del río, presentado al Festival Internacional de Cine independiente de 2016:


Fotografías de Alexa

sábado, 2 de abril de 2016

Patrimonio Hidraúlico (II): El assut de l'Argamassa o Argamasa


Pese a la entidad de los restos (una imponente pared a base de cantos rodados y argamasa) nada queda del assut o presa sobre el cauce, aunque podemos determinar algunos datos de interés y su posición aproximada a partir de su mención en un protocolo notarial del S. XIV, primera cita histórica conocida en la que se le menciona (1):


Una traducción hecha por un lego (o sea, quien esto suscribe) nos permite aproximarnos a la ubicación de la tierra legada:
 … un trozo de aquel bancal de viña que tengo en Benijoma, término de Elche, en el que hay dos pies de oliveras, es a saber, el caballón grueso que va derecho al pedregal que yo aplané como señal y va de allí adelante a la argamassa y hasta la heredad que tienen los herederos de Guillem Perpinyà y hasta la carrera que va a Esprella y enfrontan con oliveras de Don Pere Escrivà y de la otra con la carrera que va a Sinoga y de la otra parte con la tierra de Don Pere Escrivà…

La autora afina la cronología en un correo electrónico: ...El testament  en qüestió (número 108)  no està datat, però sí que ho estan l'anterior i el posterior, 1342 y 1348, respectivament, sense que existisca possibilitat d'interpol·lació, que facen dubtar de les dates.
En síntesis alrededor de 1345 ya existía el assut, siendo nombrado en términos casi coloquiales como un lugar común en la alquería de Benijoma. Conocemos la carrera que va a Esprella (probablemente la vereda de Quatre Pilars) y también, la carrera que va a Sínoga, que cruza la antedicha; en consecuencia el mallol estaría cerca de ese cruce, que debe coincidir así con la ubicación del Assut de l'Argamassa si nos desplazamos hacia el río.
Abertura en el muro para el camino
Los brazos de L'Argamassa y Marchena
Don Pedro Ibarra, en su notable obra Estudio acerca de la institución del riego de Elche y origen de sus aguas (Madrid, Jaime Ratés, 1914, p. 260 de la ed. fács, obra que debería digitalizarse pues pese a  tener una reciente edición facsimilar es casi inencontrable) nos dice..."Su presa era de 38 palmos; se halla distribuido su riego por tres brazos que se llaman de Martínez o Levante, de enmedio o de Roca y de Poniente o Bernard. 
 Hiladas concertadas de bolos y argamasa.
Si un palmo equivale a 22'86 cm. tenemos una dimensión aproximada de unos 9 m., amplitud suficiente teniendo en cuenta la del cauce, pero no ha quedado rastro de ella salvo que esté oculta por la maleza en un entorno muy degradado por la continua extracción de arenas en ambos márgenes. Además apenas puede deducirse donde están los brazos mencionados por Don Pedro, aunque en otra entrada haré una propuesta de localización.

Perfil de uno de los puntos de ruptura. Talud de tierra
Los restos
En el punto en el que el cauce se ensancha y cambia de sentido entre Daimés y Algorós, en el margen derecho del río se puede ver una pared de cantos rodados y argamasa en hiladas concertadas, de un espesor aproximado de 1'60 m. en su parte superior y más de 2 m. en su base, con una altura (actual) superior a los 5 m. en algunos puntos. Su longitud es de casi 200 m. en sentido NW-SE. La parte más alejada al río se usa como elemento de separación del Hort del Collet parcialmente enlucido y recrecido con bloques de hormigón. La más próxima se encuentra fragmentada, con tres trozos relativamente importantes de varios metros, de los cuales uno al menos presenta una suave curvatura. Por su parte posterior está reforzado por una mota de tierra que llega casi hasta lo alto y donde falta el muro aún se mantiene parte de ese material. En cualquier caso parece una pared destinada a obligar al río a cambiar su sentido de la marcha.
La erosión alveolar está socavando la base 
En su parte central el muro ha sido cortado para dar paso a un camino de tierra de factura muy reciente sin que aparentemente pueda apreciarse como correspondiente a un posible ramal de derivación.  
Pared de la argamasa  recrecida con bloques.  
Resalte superior
Justo arriba del paso el muro se presenta coronado por un resalte asimétrico de casi un metro de altura y anchura, de utilidad desconocida (he oído todo tipo de propuestas aunque la que me parece más probable es un simple obstáculo para impedir a los animales de carga y al ganado la circulación por arriba; hay una importante colección de normas para impedir su acceso a las parcelas de huerta).
Aguas abajo algunos fragmentos menores aparecen diseminados junto a restos de infraestructuras hidraulicas contemporáneas, fragmentos que en algunos casos llegan a las inmediaciones del assut siguiente (Comuns). 


(1) El sentit de la mort en l'Elx medieval: un llibre de clàusules testamentàries de l'església de Santa Maria (1294-1444) / Anna Álvarez Fortés, , Alacant, 1997, p. 154

miércoles, 30 de marzo de 2016

El patrimonio hidráulico de la comarca (I)


Introducción general: Los assuts en el cauce del vinalopó aguas abajo de la ciudad
Ya hace algún tiempo dije que el sistema de riego de Elche estaba sobredimensionado para el caudal que normalmente aporta el río, que fue cuidadosamente medido en su tiempo e incluso determinada la extensión máxima de tierra regable. Esta sobredimensión se debe probablemente y al menos en parte a la captación y distribución de los aportes extraordinarios de las crecidas que suele experimentar nuestra comarca y en general el sur de la provincia como consecuencia de episodios de intensas lluvias, frecuentes en otoño y primavera, un rasgo distintivo del clima local. De hecho el pantano de Elche, con lo que costó, ya es un intento de almacenar esos sobrantes, pues el volumen aportado por el río estaba casi siempre destinado en su totalidad al riego (Pedro Ibarra, Estudio acerca de la institución del riego en Elche, passim). 

Una prolongación de la misma idea la tenemos en las balsas de almacenamiento de agua repartidas alrededor de los brazales de la Acequía Mayor, un esquema propio de la agricultura de oasis, tema sobre el que siempre hay que volver. También La contrasequia, un sencillo e ingenioso sistema para desviar las aguas de avenida que pudieran circular por la Acequia Mayor, apartarlas de la población y devolverlas a los brazales una vez sobrepasada esta, pero eso también toca otro día... 
Y para aterrizar, debió ser importante a juzgar por la entidad de los restos conservados, la captación y derivación al riego de las aguas sobrantes o de crecida en el cauce, mediante al menos tres azudes que escalonadamente se disponían aguas abajo de la ciudad: L'assut dels Moros, el de L'Argamassa y el de Comuns.

Tras la conquista de la ciudad por los cristianos se estableció que toda el agua que circulara por el cauce podría ser utilizada para el riego de la parte derecha del río, El Magram, la huerta asignada a los moros (afirmación que debería alpargatarse mediante una cita obligada a las fuentes que ahora no encuentro, tras haberla anotado hace algún tiempo). Eso explica que los tres assuts dirijan sus brazales y rafas mayormente a ese lado. A la vista de la regulación que de ellos se hizo por la Junta de regantes de la Universidad de San Juan, encargada de la administración de Marchena (y de los sobrantes) también es posible que su importancia fuera acrecentándose a medida que se hacía cada vez más evidente que el Pantano no servía para el fin propuesto, quedando las más de las veces inutilizado, así que tras la captación del Assut de les Taules (origen tradicional de la Acequía Mayor) el agua restante corría por el cauce hasta la rafa de Marchena bajo el Molí del Cèntim, donde el partidor de Marchena en la acequia Mayor añadía el agua correspondiente al cauce. El sobrante llegaba a los assuts mencionados, donde se encauzaba y derivaba, creía yo, al sistema de regadío preexistente (Marchena y sus brazales). 
No obstante ello, las avenidas históricas en demasiadas ocasiones terminaron rompiendo los assuts; por ello ninguna de las tres infraestructuras hidráulicas nos ha llegado en condiciones aceptables de conservación e incluso el assut dels Moros se sabe donde está pero apenas queda algún rastro (también volveremos). 

Para terminar de complicar el panorama no hay inventario de patrimonio hidráulico en nuestra comarca, similar, por ejemplo, al que la Confederación Hidrográfica del Júcar ha publicado, incluso en digital, para el resto de comarcas del Vinalopó, (y buen numero de ensayos y artículos alrededor del tema) carencia sin explicación o justificación razonable y que atribuyo sin excepción a los responsables de las Administraciones públicas con competencias sobre el terreno y la materia, a saber: Ayuntamientos, Diputación, Consellería y Confederación Hidrográfica. 
El Clot d'aigua de Quatre Pilars. Foto de Raúl Agulló 
Mientras tanto ese patrimonio se diluye como azucarillo en aguardiente: conducción de Tormo, los aljibes públicos, los molinos, las balsas, los assuts, los minados, las conducciones de riego tradicionales...
Materiales:
http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/25889/1/Huerta_Cultura_Agua.pdf
http://rutasyvericuetos.blogspot.com.es/p/patrimonio-hidraulico-de-elche-y.html
http://www.margallo.org/el-patrimonio-borrado/
Entre acequias y azarbes: el legado del agua en el entornode la Albufera de Elche como revulsivo para un territorio Margarita Guilló Durá y Juan Miguel Montaner Alonso