miércoles, 21 de septiembre de 2022

Elche y la revista ARQUITECTURA nº 105 (FINAL)

 


Recién publicadas dos de las entradas dedicadas a nuestra ciudad en el número 105 de la revista:

Toca ahora reproducir, de forma simplificada los dos restantes, mediante el procedimiento de pasar a formato imágen (jpeg) las dos breves notas, pues en el original impreso solo ocupan una página. Ambas están dedicadas al Misterio de Elche y de ellas destacaría la entidad de los autores, dos auténticos pesos pesados de la ideología franquista. El primero, Fray Justo Pérez de Urbel dominico medievalista, fue catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Madrid, primer abad del Monasterio de los Caidos, Procurador en las cortes franquistas y Consejero Nacional. Ejerció de censor y participó en el diseño del Servicio Social de la Mujer de la Sección Femenina, imitación del Servicio Militar masculino. Como anécdota interesante, citar la amistad del Presidente de la República en el exilio Claudio Sánchez Albornoz (autor, por lo demás de España, un enigma histórico, una obra fundamental de nuestra historiografía) y de Rafael Alberti.

Juan de Conteras y López de Ayala, IX Marqués de Lozoya, fue elegido Diputado por la CEDA en 1933 y después Procurador en las Cortes Franquistas y presidente de numerosas instituciones culturales. De su obra escrita destacar la Historia del Arte hispánico en 5 vols. y una Historia de España en 6 vols. 


Cambiando en el contenido del anecdotario, siempre me ha parecido significativo que, pese a la antigüedad y el predicamento que tuvo la leyenda de la ascensión a los cielos de la Virgen, no fue hasta bien entrado el siglo XX que se declaró dogma de fe, concretamente el 1 de noviembre de 1950, fecha en que Pío XII en la Constitución  “Munificentissimus Deus “ declaró  “Que la Inmaculada Madre De Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.



jueves, 8 de septiembre de 2022

El patio de mi casa es particular

 El patio de mi casa es particular 

Cuando llueve se moja como los demás 

Canción popular infantil

 Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla... 

A.Machado 

La antigua casa donde nací, probablemente de las primeras construida en tiempos del cardenal Belluga, frente a la plaza de su nombre en la villa de Dolores, tenía una puerta cochera que era la entrada principal, un pequeño zaguán y un comedor con un enorme hogar y una gran puerta-ventana que daba acceso al patio. De aquel bien diseñado edificio, a pesar del deterioro, lo mejor era su patio. Las viviendas de los pobres tenían corral y las de los ricos, patio. Sin embargo, aunque mi familia no era rica, la antigüedad y la sólida construcción de la casa (por la que mi padre pagaba dieciséis pesetas de renta mensual), otorgaba a nuestro corral el título de patio. Dijo Rilke que nuestra verdadera patria es la infancia. Y toda patria tiene territorio y fronteras. En mi primera infancia de hijo único, para mí (y mis amigos), el patio de mi casa era mi tierra y mi nación. Este particular microcosmos limitaba al este y al oeste con los muros de las casas adyacentes, al norte con el salón comedor y al sur con una tapia medianera de piedra, mortero y yeso. Desde el comedor, a través del gran ventanal practicable por el que penetraba la luz del sol de la mañana, se veían las colocasias y alhábegas de mi madre, una palmera, una gran tinaja y una barca que había salido de las reposadas aguas bajas y los carrizales del Hondo para cumplir allí su plácida jubilación hasta el definitivo exitus


De vientre plano, sin quilla, con el costillar de madera ennegrecida por el alquitrán seco, la barca yacía indolente sobre la tierra húmeda de mi corral; y allí remató su larga vida dedicada a deslizarse sobre las aguas del Hondo cargando a cazadores de patos y fojas. Estoy convencido de que, como a cualquier viejo, a mi barca no le molestaba el abuso al que yo y mi tropa la sometíamos. A bordo de ella, en nuestra inagotable fantasía, surcábamos los siete mares cual expertos almirantes sobre el puente de un descomunal transatlántico. Esta nave moribunda fue elemento esencial del paisaje de mi infancia, en un entorno doméstico muy antiguo con el aura de otro siglo que se percibía en la arquitectura y en esa humedad omnipresente de los pueblos y villas asentadas sobre los marjales de la Vega Baja del Segura. Al pie de la carcomida escalera de madera que subía hasta la galería del piso (que además de vivienda era una sastrería), creció un montículo de basura transmutado por el tiempo en tierra mineral. Sobre este pequeño ejido fósil yacía recostada una gran tinaja de las que se usaban para el agua, una enorme matriz de arcilla por cuya boca solíamos colarnos de uno en uno o de dos en dos.
 Dentro de ese gran útero de barro, el sonido de nuestras agudas voces era un eco musical de tonos reverberantes, un viaje sonoro, atávico y telúrico que a fuerza de cotidiano devino aburrido y sin interés. Pero me gustaba esa enorme matriz, siempre dispuesta a darnos cobijo como una amorosa y paciente madre. Sentado a horcajadas sobre su lomo, me sentía el reyezuelo de todo aquello. Al fondo, junto a la tapia que lindaba con el patio de la casa taller de un guarnicionero, se erguía la triste palmera, descuidada y solitaria, sobre cuyas tabalas trepaba yo en las siestas para saltar la barda y visitar a mi vecino y amigo Ramón Melilla. 
Bajo el voladizo del corredor de la sastrería, en lo que fue establo, mi padre guardaba los maderos para los andamios, cuerdas de cáñamo, listones, regles, tablones encanecidos por el yeso, ladrillos, alambres, hierros y toda clase de materiales de construcción, incluidos unos rollos de cartón piedra que yo usaba para fabricar escudos de diseño medieval (como arcos de medio punto) copiados de los tebeos del Capitán Trueno. 

Y una amasadora de madera que a veces llenábamos de agua (pacientemente transportada a pozales desde el aljibe que había en la entrada con ayuda de mi madre) para botar nuestros pequeños navíos diseñados y construidos con motores de goma y palas. Con esos abundantes elementos, mis coleguillas y yo construimos “el puente sobre el río Kwai”, tal como lo vimos en el cine. Desde el paseo del cardenal Belluga frente a mi casa, escenario y cancha de todo tipo de juegos y aventuras, mis amigos y yo accedíamos a mi patio con sólo atravesar el zaguán y el comedor de la casa. Mis padres nunca protestaban y mi corral siempre estaba lleno de niños. Jugábamos a las casicas, hacíamos sesiones de circo y montábamos empresas como hombres de negocios en oficinas ideales cuyas máquinas de escribir eran ladrillos, fumando vegueros que fabricábamos enrollando papel. En mi patio el tiempo se detenía a la vez que avanzaba hacia el incierto futuro de una madurez que imaginábamos plena. Allí todo parecía fácil y posible como una promesa o un sueño; ignorantes de las dificultades y peligros futuros, teníamos prisa y curiosidad por saber de qué tipo serían las que nos aguardaban. 
Vieja, bonita, soleada, húmeda y desconchada, mi casa era también albergue de fantasmas, esos seres inexistentes de los cuales tan poco sabemos, excepto que gustan de la noche, las ruinas, la humedad y los sueños. Eran fantasmas amables. En invierno, ante la gran chimenea, mi abuela nos contaba cuentos y recuerdos de su Murcia natal. Las viejas fotografías y daguerrotipos se amontonaban sobre los armarios. Aunque no la comprendía, siempre me impresionó una de un bigotudo actor en el Teatro Romea, reflejada en varios en espejos dispuestos en círculo. 
A la puerta de mi casa solía traquear un pobre, alto, que olía agrio. Sus babas blancas y secas chorreaban sobre la chaqueta gris, sucia y raída. En aquellos lejanos días de los años cincuenta los pobres tenían nombre. Paco el tonto era el de este mendigo al que mi madre daba una bolsa de pan duro todas las semanas. Me daba miedo y pena, tanta como la que pueda sentir un niño que tiene asegurada su merienda. 
El espacio exterior, infinito, desconocido, tenía su primera representación en las plazas. Los niños éramos los dueños de la calle. En ella, sin la protección familiar nos enfrentábamos a nuestras limitaciones, solos, con el único apoyo del grupo de colegas. Los juegos se sucedían por épocas: las bolas, la teja, el caliche, la trompa, (el zompo la llamábamos para masculinizarla), mecha, churro mediamanga y mangotero, el pique. etc…Por el control de los territorios, de cuando en cuando, se declaraban “guerras”. Parece mentira que en un pueblo de apenas cinco mil almas hubiese tantos barrios, todos con su nombre, sus fronteras, sus líderes, su jerga… Y había batallas y escaramuzas, representadas, dramatizadas … Todo esto lo tomábamos como la cosa más natural del mundo. Fabricábamos nuestras espadas y escudos de madera o cartón, arcos y flechas de caña, “tiradores” (tirachinas)... Instintivamente éramos conscientes de la importancia del territorio del mismo modo que los animales guardan y marcan el suyo. Así lo asumíamos, jugando a la guerra, con violencia si era preciso. Solo había tregua cuando aparecían los municipales. Y leyes, como la de no chivarse nunca, la más importante. ¡Pobre del chivato! Se toleraba la crueldad, a veces extrema, pero nunca la delación. El chivato era reo de muerte, y como no existía tal pena, se le arrastraba, escupía y era señalado. Eran leyes severas, heredadas, ancestrales, inmutables y no había otra que cumplirlas a rajatabla... 

En agosto, la feria. Alrededor del paseo del Cardenal Belluga se instalaban las casetas de los feriantes. Los niños teníamos que esperar hasta el último día para elegir regalo. Yo siempre me empeñaba en una pequeña guitarra de madera con cuerdas de alambre; mi padre se negaba a “feriármela”, argumentando que esperase a que me pudiera comprar una de verdad. Pero yo, obsesionado e impaciente, en mi patio fabriqué varias, algunas con diseños futuristas ... Ninguna sonaba bien; no obstante, con esos bizarros instrumentos montamos un conjunto, compramos un cancionero y decidimos buscarnos la vida viajando por el mundo haciendo bolos. Junto a mi portal, una familia de Orihuela que vendía bisutería instalaba todos los años su caseta; mis padres les permitían usar el retrete y la cocina. Entre mi familia y la de estos feriantes surgió una amistad sincera, ingenua, que duró varios años. Recuerdo que nos invitaron a la comunión de su hijo pequeño en Orihuela. La hija mayor, que era muy moderna, intentó en vano enseñarme a bailar el madison. 
Durante la feria mi patio era el centro del mundo, lleno siempre de críos que esta vez venían a ver de cerca y tocar a los feriantes. En el paseo, frente a mi casa, se montaba el tinglado para la banda de música: a medio día pasodobles y marchas; por la noche, verbena, con conjuntos “músico vocales”, como se decía entonces. Yo miraba arrobado y muerto de envidia a las parejas de mayores que bailaban tan bien, me fijaba en sus pasos, pero no me atrevía a pasar a la acción y sacar a alguna niña por miedo a hacer el ridículo. Solo la yenka, que estaba muy bien explicada por su letra me animó a salir a la pista. Era una premonición de la política, como comprendí más tarde: izquierda izquierda, derecha derecha, delante detrás, un dos tres. Algo sencillo, justo lo contrario de lo que habría de ser y es la vida. 
José Perelló Moreno, Agosto 202...


Nota aclaratoria. José Perelló me pasó hace algún tiempo este texto, precioso a mi criterio, lleno de experiencias más o menos compartidas aunque solo sea porque disfruté de patio en mi infancia. También, todo hay que decirlo por la proximidad económica, social y cultural de Dolores y la Vega Baja alrededor del Hondo con el sur de nuestro término. 
Procedencia de las imágenes:
Las fotografías las he ido incorporando como mera ilustración al contenido, un procedimiento un tanto peregrino, pero es lo que hay. 
Las fotografías en blanco y negro se han tomado de la entrada Nuestra provincia en el recuerdo: Dolores, en Alicante Vivohttp://www.alicantevivo.org/2007/09/nuestra-provincia-en-el-recuerdo.html
El grabado de Goya: 
Mendigo ciego con un perro - Fundación Goya en Aragón : https://fundaciongoyaenaragon.es/files/resize/800x600/files/images/1-7561754.jpg

jueves, 4 de agosto de 2022

Eugeni d'Ors y el Misterio en ARQUITECTURA nº 105

Como se dijo en anteriores entradas, la revista ARQUITECTURA nº 105 de septiembre de 1950 dedicada monográficamente al teatro incluyó 4 artículos dedicados a nuestra ciudad, de los que ya se ha incluido y comentado el firmado por el arquitecto Antonio serrano Peral. Hoy se reproduce el que firmó Eugeni d'Ors, bajo el significativo título de Consuéta ô director pera la gran funció de Véspra y Dia de la Mare de Deu de la ASUMPCIÓ Patrona de Ells : Pera els Mestres de Capella y que se encabezó con la reproducción de la portada del consueta de 1709 (creo). (Nota: para los menos allegados diré, siguiendo la web del Patronato del Misterio de Elche que se denominan consuetas los manuscritos que contienen los textos literario y musical, así como las acotaciones escénicas que permiten la representación de la obra).

El texto, como se verá está trufado de citas que indican la gran cultura teatral del autor por la vía de enumerar las  representaciones a las que asistió para terminar en una laudatio al Misteri, de alguien que fue un personaje capital en nuestra historia: Presidente de la Junta Nacional Restauradora del Misterio de Elche y de sus Templos en 1941, encargado de restaurar la iglesia de Santa María y de poner en marcha la celebración asuncionista (Joan Castaño dixit); digamos que la Junta le obsequió al terminar su mandato con un álbum de fotografías de la restauración del templo, que se reprodujeron aquí en su día.

Entradas antiguas dedicadas a Eugeni d'Ors: 

 https://www.yporquenounblog.com/2015/07/eugeni-dors-en-la-restauracion-de-santa.html

https://www.yporquenounblog.com/2015/07/el-misterio-de-elche-y-eugeni-dors.html

Para terminar decir que el texto que se reproduce es posible que sea el prólogo de la edición facsímil del Consueta de 1941 a cargo del Instituto de España, obra hoy inencontrable. 

  Volviendo a la revista ARQUITECTURA el artículo ocupa una sola página (la 378) a doble columna en tipografía reducida, sin más ilustraciones; las que se incluyen en la entrada de hoy deben considerarse un adorno o añadido personal. 

Texto en  Times New Roman: 

He asistido cierta vez, en Delfos, a unas representaciones de las tragedias de Esquilo: Prometeo encadenado aullaba noblemente su vencimiento y su dolor, ante su anfiteatro de montañas, de cuya cumbre un águila auténtica bajó hasta rozar con sus alas el pecho del héroe y de cuyo fondo un auténtico trueno pareció contestar a sus blasfemias. He visto igualmente el Edipo Rey, por Max Reinhardt, y la goethiana Ifigenia en Aulida, dada en el barcelonés Jardín del Laberinto, lujo del Marqués de Alfarrás. En Weimar y en la misma sala donde se proclamó la constitución de la República, una ejecución íntegra del Fausto me retuvo dos jornadas más de lo previsto; dos jornadas de emoción casi delirante, con momentos como los de las dos Noches de Walpurgis, y su coro obsceno de maullidos de gata-mujer. También estaba, en el castillo de Leopoldskron, entre los invitados de Reinhardt, su  dueño entonces, para ver su <<ensayo general>> perfecto de El enfermo imaginario, a estilo exactamente de la Corte de Luis XIV; con instrumentos músicos del tiempo y la farsa en el Salón del Trono de los Arzobispos soberanos de Salzburgo; junto a la chimenea, con gruesos troncos encendidos. En el mismo Salzburgo presencié la presentación del Jedermann; y, en París, las de los primeros Bailes rusos, en la época prediguelheviana ; y en Venecia, Campo Trovasso, la de El Mercader de Venecia, una noche ele junio, en que el aire se refrescaba al avanzar por el canal las doradas góndolas de los pretendientes de Porcia, portadores de maravillosos presentes. Y he oído la Tetralogía de Wagner; la voz de oro de Sarah Bernardt; el monólogo de Hamlet en boca de Ermette Zacconi; el falsete de Mefisto, en boca de Max Pellenberg; las arias de Rossini, en la de Conchita Supervía; los estilizados gemidos de Sada Yako, cuando su amante caballero se abría el vientre; la Capilla Rusa y el Barrabás flamenco.

Jamás, empero, en lo que lleva mi historia de espectador y oyente en teatro, he experimentado una emoción tan profunda como la sentida el 14 y 15 de agosto de 1934 presenciando en el templo de Santa María, de Elche, su Misterio.

¿Me atreveré a confesar que en este efecto de emoción entra sin duda, en considerable manera, la impureza misma del espectáculo; aquélla por la cual se mezclan, en la ópera más antigua del mundo -ópera, puesto que íntegramente materia de canto-, elementos de liturgia y hasta de acrobacia? Impureza que tambi én puede ser considerada, y sobre todo sentida, como plenitud: como síntesis de las artes; con significación más amplia todavía que aquélla según la cual Ricardo Wagner concibió las representaciones de Bayreuth. Wagner, fundiendo en vívida unidad la música y la palabra, o nuestro imaginero Berruguete -gran sintetizador de las artes también- haciendo coincidir, en los lugares de un bulto piadoso destinados a figurar sombras, la plástica, que las proyecta, y el colorido, que las finge, no logran, con todo su genio, la impresión escalofriante de totalidad que los anónimos, y probablemente sucesivos autores del Misterio de Elche, al hacer descender de lo alto ele la cúpula, y por toda la elevación de la iglesia, la «mangrana» resplandeciente en oros, que se abre a cierto nivel , y deja ver el Ángel erecto, portador de la palma gentil, mientras éste salmodia interminablemente su canto dulcísimo; o bien, al intercalar, la mañana del día de la Asunción, las ceremonias rituales del culto en el proceso de la fábula escénica, que ha empezado la víspera, con el acto de la muerte de la Virgen, y se terminará por la tarde, con la apoteosis de su coronación. Como en las graneles composiciones de los pintores barrocos -el milagro representado por un primitivo se acompaña con la indiferencia de la naturaleza en torno, mientras que entre el barroco se ve al cosmos entero agitarse-, aquí el aire, la luz y sus meteoros amplían la escena en un coro gigante. Las puertas del templo, abiertas; el clamor de la muchedumbre, y hasta su olor, entran casi avasalladoramente a integrar la opulencia sensual del conjunto. Si la casa dórica de un dios en Grecia señala el ápice del clasicismo, la extremidad artística y vital de lo barroco se encuentra aquí. 

María coronada entra en el Empíreo cada año por la cúpula de su iglesia de Elche, acompañada por los anhelos y los delirios de una inmemorial venganza de la santa debilidad.

EUGENIO D 'ORS,

De la Real Academia Española

Homenaje a Eugenio D'Ors, 1940. Cátedra Pedro Ibarra

Enlace de descarga del pdf en ARQUITECTURA: 

jueves, 28 de julio de 2022

El templo, escenario de la Festa / Antonio Serrano Peral

 
La REVISTA NACIONAL DE ARQUITECTURA nº 105 del año 1950 se dedicó monográficamente a propuestas y ejemplos de arquitectura teatral. Antes de mostrar los artículos dedicados, aparecen a modo de pórtico o material introductorio cuatro notas dedicadas a Elche.  Hoy toca destacar  y reproducir el artículo presentado por Antonio Serrano Peral, en las páginas 381-382 de la misma. Contiene algunos detalles de interés notable, como el plano en alzada de la cúpula con la tramoya en rojo y cinco instantáneas de la representación realizadas por Monferval. El artículo es una reproducción casi sin cambios del que se publicó en el suplemento del diario Información del viernes 14 de agosto de 1942 bajo el título Santa María, templo y escenario del Misterio. También apareció en la revista Festa d'Elig (Cita: Antonio Serrano Peral, El templo, escenario de la "Festa" ,en Festa d'Elig, 1950 nº 9)Por lo demás contiene una afirmación reiteradamente buscada por quien esto escribe, a saber, la sobreelevación intencionada del templo para proporcionar un ámbito teatral adecuado, una hipótesis que a mi criterio sería suficiente para explicar la diferencia de alzada entre los templos del barroco valenciano de la zona, dado que en determinados momentos hubieron representaciones similares en otros puntos de nuestra geografía. De nuevo tenemos un pdf montado a partir de imágenes, asi que ha sido necesario otra vez procesar separadamente los elementos. Sin más, aquí va el artículo:


EL TEMPLO, ESCENARIO DE LA "FESTA" 

Antonio Serrano Peral, Arquitecto

Fué en el siglo XVII, el domingo 2 de julio de 1673, cuando se bendijo y colocó la primera piedra de esta iglesia, la cuarta con otras dos y la mezquita, que existieron sobre el mismo lugar; y esta como aquellas, han sido mudo testigo y elemento fundamental en la representación de la "Festa".

De las crónicas y de análisis de la construcción se deduce que al proyectársela se puso como principal condición que tuviese suficiente elevación y galerías de tribunas que permitiese aumentar la capacidad, novedad esta que no es de presumir en la anterior iglesia de estilo ojival, y más teniendo en cuenta que las iglesias góticas de esta región carecen de triforio. Corroboran la seguridad de que se construyó pensando en el "Misterio" las dos magníficas escaleras que permiten la rápida entrada y salida en las tribunas y las de caracol, escaleras de servicio, tan bien situadas que facilitan los accesos de los actores y "ángeles tramoyistas".


El Araceli y la Trinidad momentos antes de coronar a la Virgen, que es elevada al cielo por el grupo de
 ángeles. (Foto Monferval.) 

Es de admirar esa ingenua pero sobria y elegante solución de materializar la bajada del Ángel en lo "nugol" o granada pletórica de fulgores de oro y bellísima por su silueta una vez abierta, en que baja el infantillo de una forma segura sin peligro alguno, a pesar de sus veinticinco metros de altura. Y el retablo viviente, el altar, ara del cielo, en el que sube María para ser coronada, ¿no es todo armonía, majestad, belleza?... Unido y en competición emuladora, al Música, la Poesía y todas las restantes Bellas Artes.

Tras el gran lienzo que cierra el anillo toral, representando el Cielo con su simbólicas puertas, se oculta la "tramoya", conjunto de andamios y máquinas que hacen posible el trabajo sobre el vacío del centro del crucero y la subida y bajada de los aparatos antes citados. El telón del cielo, artísticamente pintado, se coloca con varios días de antelación, y su subida es una de las operaciones más arriesgadas de cuantas se realizan en el "Misterio" , y sobre él, una vez templado y sujeto, se procede a extender la red de seguridad y la viga maestra, que sustenta a otras dos en voladizo, sobre las cuales va el tablado y penden las correderas de la puerta.

Encima de este tablado, y apoyándose en la cornisa, va una potente cabria, de la que penden las maromas o calabrotes, que son accionados por un doble cabrestante que está fijo sobre el terrado del ábside.

Complemento de la perfecta realización musical es la sincrónica bajada de los aparatos, para que el "Angel" y el "Ara-Coeli" puedan cantar todas sus estrofas durante el tiempo que dura el recorrido, y ello se logra en gran parte, como todas la demás maniobras, con personal que, por tradición y familia, viene desempeñando los mismo puestos de generación en generación.

Si la parte aérea es singular e interesante, la solución del escenario central, el "Cadafale" y sus prolongaciones del andador, aparte de ser lo mejor resuelto de los escenarios medievales por su primaria simplicidad, entronca y se anticipa en varios siglos a las más modernas teorías del teatro con escena central, decorados sintéticos (ausencia, mejor llamaríamos) e intervención de las masas.

Es el templo, barroco relicario de nuestra Patrona, piedra básica del "Misterio" y en la unidad de la representación, la trinidad de dichos elementos, es fundamental para su existencia. Por eso el "Misterio", que tiene por protagonista a nuestra Virgen y por escenario a Santa María, es consustancial con Elche, y para aquí fué expresa y únicamente autorizado por el Papa.

1. Los apóstoles, congregados alrededor del lecho de la Virgen momentos antes de morir.
2. Los apóstoles, alrededor del lecho, cantan ante la Virgen.
3. San Juan, con la palma bajada por el Ángel, canta ante la Virgen
4. El Araceli sube con la Virgen (aquí la imagen de la Patrona) para ser coronada antes de entrar en el Cielo
Fotos de Monferval

Enlace de descarga del artículo en ARQUITECTURA:

domingo, 10 de julio de 2022

El ambulatorio de San Fermin, patrimonio local


Como se cita en la entrada de la Cátedra Pedro Ibarra dedicada a ilustrar la colocación de una placa conmemorativa que la fundación Documentación y Conservación de la Arquitectura y el Urbanismo del Movimiento Moderno
...El edificio tiene un esquema muy sencillo, funcional y claro; se curva y se adapta al entorno hasta convertirse en un hito y se levantó utilizando materiales cálidos. La construcción salió publicada en la revista de arquitectura de España más importante de la época...
La revista que se cita es ARQUITECTURA como vimos en la entrada anterior, editada y mantenida ahora por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), consistente como vemos en un plano de alzado de la fachada recayente sobre lo que entonces era la Avenida del Ferrocarril y de la planta baja con una sucinta descripción de los servicios y dependencias que alberga. 
Enlace de descarga: 

En 2019 saltó a los medios de comunicación la posibilidad del derribo del edificio, por gozar en un nivel mínimo de protección en el PGOU aún vigente si no me equivoco y que según cita literal consiste en: 
NIVEL DE PROTECCION AMBIENTAL
 Afecta este nivel de protección a los edificios cuya singularidad recae sobre fachada. Se trata pues de proteger "la apariencia física del edificio", es decir, de conservar la fachada o restituirla. La conservación va dirigida por tanto hacia el paisaje urbano, más que al edificio en si, aunque esta escena urbana esté ya dominada por obras contiguas de nueva fachada.
Esta "protección" (sic) ya ha sido empleada con asiduidad para intervenir, desmantelar, derribar o reconstruir en cartón piedra en su caso edificios merecedores de mejor suerte. De hecho el Ayuntamiento está buscando un nuevo emplazamiento para el nuevo centro de salud a ejecutar por la Generalitat Valenciana. Según noticia de hace poco en Alicante Plaza
...el propio alcalde recalca que "aún es prematuro saber; si hay un nuevo centro de salud, se abren todas las posibilidades para el antiguo edificio", en referencia a que si se encuentra una alternativa de ubicación en la que poder construir o trasladar el ambulatorio, se podría aprovechar y 'liberar' el actual inmueble. En ese caso se podría estudiar una posible reversión para uso municipal, o que la Generalitat lo utilice para servicios propios... 

Y es que parafraseando la cita, cada vez que sobre un edificio "se abren todas las posibilidades" me pongo a temblar. Demasiados ejemplos que no creo necesario mencionar avalan la preocupación. Veremos

Fachada en calle Jorge Juan

Detalle del altorelieve en Jorge Juan. Cátedra Pedro Ibarra
2016: https://www.elperiodic.com/elx/carlos-gonzalez-ambulatorio-fermin-hito-social-arquitectonico_464443

2019: https://alicanteplaza.es/si-sanidad-lo-decide-san-fermin-de-elche-podria-ser-derribado-y-restituido-por-su-proteccion-minima

Cátedra Pedro Ibarra: Fotografías del ambulatorio en varios momentos históricos: http://www.elche.me/etiqueta/ambulatorio-de-san-fermin

2021: Placa conmemorativa de Docomomo ibérico: http://www.elche.me/imagenes/el-ambulatorio-san-fermin-incluido-en-el-registro-de-equipamientos-modernos-de-docomomo

2021: https://alicanteplaza.es/elche-tendra-que-buscar-hueco-en-el-entorno-de-san-fermin-para-el-nuevo-centro-tocar-el-inmueble-la-ultima-opcion

La fotografía que encabeza la entrada está tomada de Alicante Plaza 

jueves, 7 de julio de 2022

La revista ARQUITECTURA y Elche

1.- La revista fue en primer lugar órgano de expresión de la Asociación de arquitectos o/y la Sociedad Central de arquitectos. Aparece en 1874 y de hecho será la primera publicación de prensa arquitectónica del estado español, con varios cambios de nombre y de titularidad hasta que en 1918 se comienza a editar con carácter mensual bajo el título de Arquitectura. Órgano oficial de la Sociedad Central de Arquitectos. A partir de 1932 el COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid) se encargará de su edición. Tras la guerra civil se transformará, por exigencia de los nuevos tiempos en Revista Nacional de Arquitectura, siendo editada hasta 1946 por la Dirección General de Arquitectura. El Colegio de Arquitectos, definitivamente y en solitario, vuelve a ser el propietario a partir de enero de 1959 hasta la actualidad.

2.- Si en la web del COAM pulsamos sobre "Revista Arquitectura 100 años" nos aparece una sencilla pantalla de búsqueda, en el que además del periodo a consultar, podemos afinar por título, autor, arquitectos y palabras clave. Si en este último apartado metemos Elche, el traslado de los resultados de búsqueda sería este: 



LOS TRABAJOS REALIZADOS EN ELCHE POR LOS ALUMNOS DE URBANIZACIÓN. [ALICANTE], REVISTA Nº 38 JUNIO 1922, pp. 256-264, Autor/es: V. Z.




PROYECTO DE RESTAURACIÓN DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE ELCHE. [ALICANTE], REVISTA Nº 37 ENERO 1945, Autor/es: Antonio Serrano Peral

ELCHE, REVISTA Nº 105 SEPTIEMBRE 1950, p. 380, Autor/es: Marqués de Lozoya

AMBULATORIO EN ELCHE. [ALICANTE], REVISTA Nº 19 JULIO 1960, HOSPITALES, p. 59, Arquitecto/s: Eduardo de Garay y Garay

Además pueden citarse otros artículos que la consulta no recoge, aunque si daré en su momento enlace al contenido digitalizado.

LA LLAMADA CORONADA, REVISTA Nº 105 SEPTIEMBRE 1950, p. 379, Autor/es: Fray Justo Pérez de Urbel

CONSUÉTA Ô DIRECTOR PERA LA GRAN FUNCIÓ DE VÉSPRA Y DIA DE LA MARE DE DEU DE LA ASUMPCIO PATRONA DE ELLS : PERA ELS MESTRES DE CAPELLA, 
REVISTA Nº 105 SEPTIEMBRE 1950, p. 378, Autor/es: Eugenio d´Ors
EL TEMPLO, ESCENARIO DE LA "FESTA", REVISTA Nº 105,  SEPTIEMBRE 1950, EL TEATRO, pp. 381-382, Arquitecto/s Antonio serrano PeraL

En sucesivas entradas iré reproduciendo determinados contenidos teniendo en cuenta el enorme interés que tienen al ser poco o nada conocidos entre los curiosos espectadores de este blog. En cualquier caso se harán comentarios y valoraciones sobre cada uno de los materiales que aquí se citan. 







jueves, 30 de junio de 2022

Santa María: la restauración de Serrano Peral

La revista Arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid publicó en su número 37 del mes de enero de 1945 un artículo de Antonio Serrano Peral en el que daba cuenta de la restauración efectuada entre 1939 y 1941 en la basílica bajo el título de Proyecto de restauración de la iglesia de Santa María de Elche, artículo ahora accesible en digital aunque  la digitalización por lo visto se hace a partir de imágenes posteriormente agrupadas y pasadas a formato pdf.  La consecuencia directa de esta suma de procedimientos es que no es posible trabajar con los textos ni los planos ni, por supuesto, las imágenes, algunas muy conocidas e interesantes, acompañadas de comentarios descriptivos. A tener en cuenta que el documento a digitalizar, además del texto incorpora 12 fotografías, dos planos y varios dibujos de detalle; en consecuencia para obtener un documento editable pudiendo recuperar así separadamente sus elementos, ha sido necesario rehacer el fichero, lo que ha provocado algunos cambios como la sustitución del formato de dos columnas con que se presentó el texto en la revista, a una sola columna, la redimensión y reubicación de las imágenes y de su posición en el documento, adaptándolas a las características de blogger (aunque se ha procurado respetar el orden del original) y otros detalles como el cambio en el tipo de letra empleado. El artículo impreso abarca de las páginas 9 a 18; sin embargo, para dar mayor protagonismo a las ilustraciones no se ha respetado la paginación, aunque consta la paginación del impreso entre corchetes.

Por otra parte he de confesar que no he solicitado permiso ni a la revista ni a los herederos, pues supongo que al no haber negocio de por medio a lo que me arriesgo es a un tirón de orejas propinado con toda la razón del mundo. 

Las imágenes están además incluidas en el repositorio documental de la cátedra Pedro Ibarra desde hace ya algún tiempo, a las que se puede acceder mediante la oportuna consulta. A unos y otros desde aquí mis disculpas. Por lo demás espero que pase el examen de idoneidad de los sufridos lectores que comparen el original con la digitalización que aquí se ofrece.  Al final de la entrada, enlace de descarga.

Enlace al artículo en la revista: 

https://www.coam.org/es/fundacion/biblioteca/revista-arquitectura-100-anios/etapa-1941-1946/revista-nacional-arquitectura-n37-Enero-1945


PROYECTO DE RESTAURACION DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA DE ELCHE

Arquitecto: ANT  ONIO SERRANO PER AL

La convulsión que un día pasara por España de su huella, huella negra y sucia como su instinto, en un mo­numento, que por tal se tenía y como tal se apreciaba, que durante siglos f cobijo de miles de almas, que una y otra vez se postraron de hinojos para dar gracias a Dios o para pedir su Madre Virgen Santa y Bendita, M ria de la Asunción, su intercesión y ayuda.

Santa María de Elche, exaltación del barroco levantino del siglo XVII, además de su belleza tenía el privilegio de que en su interior se representase "el Misterio", joya en­tre las joyas y maravilla entre las maravillas, legado de una patria grande y de una civilización preclara, que en cantar a María la Verge de la Assumptió gastaba las pri­micias de su arte.

ORIGEN DE LOS DAÑOS Y EST ADO DE LA IGLESIA.

La fábrica, que desde que se colocó su primera piedra, en

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2 de julio de 1673, doró sus sillares a los fulgores del sol y aire mediterráneo, vió las teas de los incendiarios pren­der en sus entrañas y convertir en horno infernal, que calcinaba o volvía cenizas, aquella obra casi tres veces centenaria.

Los daños del fuego, unidos al abandono y mal uso después, y el natural desgaste del tiempo, nos presentan el templo en un estado tal, que es necesario afrontar rápi­damente el período de ruina en que se encuentra, aparte de la necesidad imperiosa de habilitarlo para restablecer el culto divino y poder volver a celebrar, según costumbre secular, la representación de la "Festa", monumento nacional, admirado y ensalzado por los más preclaros valo­res de la intelectualidad y del arte y posible señera para levantar y atraer las corrientes del turismo universal .

Al examinar detenidamente la construcción, conociendo cual conocíamos el templo y su historial, y luego de estu­diar detenidamente los antecedentes e informes de pres­tigiosos arquitectos, que en distintas épocas fueron llama­dos para reconocer las deformaciones sufridas por las es­tructuras, apreciamos que el fuego produjo dos efectos, los directos y los indirectos; son aquéllos la conversión en cenizas de lo combustible, la calcinación de la piedra, la rotura por desigual dilatación, el ennegrecimiento por el

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humo, etc.., etc., y los indirectos, el daño de muchos ele­mentos estructurales que, al disminuir la sección o fallar ciertos apoyos, entraron en período de ruina.

Por el primero desaparecieron el magnífico retablo principal, el camarín con la preciada y reverenciada imagen de la Patrona, el tabernáculo, los altares todos, el grandioso órgano, los florones o claves que cerraban la cúpula y la bóveda del ábside, el coro, etc., etc.; mas no sólo lo de madera, las cornisas del ábside y crucero y gran parte de las de la nave, los capiteles de las pilastras, los aristones de las bóvedas y hasta las dovelas de estas, de los ar­cos torales y de las bóvedas y arcos de las capillas claustrales quedaron desquiciados. No hay rincón ni superficie alguna, por alta o distante que esté, que por su ennegrecmiento no necesite su limpieza.

Los indirectos son no menos importantes, puesto que los arcos torales, ya de antiguo resentidos, al calcinarse la parte exterior, perdieron en alguno cerca y hasta más de un tercio de su seccn, ya por sobrecargada.

La bóveda que sufrió los efectos con más intensidad f la del crucero, lado del órgano, que sobre el calor que re­cibieron las demás, tuvo la gran hoguera producida por dicho aparato, enorme masa de madera que, junto con la puerta del crucero que estaba debajo, sucumbió. Tal es a que en las comprobaciones que hemos hecho en las dovelas se aprecia el enrojecimiento hasta más de cuatro centímetros de su superficie. Además, todas se han par­tido en dos, estando por consiguiente en franca ruina. Las de la nave y otro lado del -crucero, ya en 1903 aconsejaba Coquillat su completa demolición, y por falla de recursos no se desmontaron, aligerándolas solamente del peso del "trespol" y los tabiquillos que las sostenían. Hoy debe ha-

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cerse, 'puesto que además han sufrido los efectos de un gran incendio.

Las fotografías que se adjuntan son la mejor descripción de lo que era el edificio que nos ocupa, su magnitud y dimensiones  y la riqueza ornamental; con igual claridad ve­mos en otras el estado en que quedó; réstanos, después de analizado lo actual, bocetar la orientación de la restau­ración y orden de los trabajos

TECNICA DE LA RESTAURACION.– Por el destino de este edificio, causas que han motivado su estado de deterioro y por ser un monumento vivo y en uso, después de meditados raciocinios, hemos adoptado un criterio ecléctico. Por eso, en unas partes restauraremos, en otras repararemos y en otras consolidaremos­. No es éste momen­to de justificar si es mejor para nuestro caso el seguir las tendencias restauradoras de Viollet-le-Duc. D. Vicente Lam-

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pérez y otros al final del siglo pasado, o las de reparación y consolidación de la Conferencia Internacional de Peritos para el estudio de los problemas referentes a la protección y conservación de los monumentos artísticos e históricos, organizada por la Oficina Internacional de Museos, y cele­brada en Atenas en octubre de 1931: de mi profesor, To­rres Balbás, o de los Sres. Gómez Moreno y Francisco Gi­ner de los Ríos. En lodos los casos y momentos guían nuestras decisiones estas doctrinas, las de la escuela ita­liana representada por Boito y Giovannoni y las normas de la reciente Exposición de Arte Sacro de Vitoria, Arzo­bispado español y los Sagrados Cánones, y sobre todo el máximo respeto al monumento tal como era y el deseo vivamente sentido de restituir a Elche algo de lo que te­níamos, antes que la tea de los incendiarios con bastardo fin lo destruyese.

Dada la importancia del daño, yen previsión de posi­bles desgracias, está clausurado el monumento y terminan­temente prohibida la entrada. Se han llevado y llevarán los trabajos siempre tendiendo a proteger la vida de los ope­rarios; por eso, lo primero fué · un repaso general de todo lo que amenazaba desprenderse, luego el pavimento...; ne­cesitábamos una superficie sólida y uniforme para colocar los andamios y un cimiento para el futuro enlosado. Al pro pio tiempo se revisaban y consolidaban las criptas y sepulturas.

Se ha protegido el tabernáculo, para conservar lo que queda de aquella famosa obra de JaimeBort, construida en Génova.

Han sido colocados cerca de cien "testigos" por el in­terior y exterior de la Iglesia; son palomillas de piedras que, cruzando las grietas, sirven para delatar cualquier movimiento en el orden estructural.

La galería del camarín, que por su menor altura sufrió fuego más directo y estaba en peores condiciones, se ha re/orzado con potentes contraarcos de ladrillo revocado con estuco, que lleva como base arena de cantera proce­dente del labrado de los propios sillares, y un cemento adecuado, quedando de la misma coloración de la piedra primitiva.

Los arcos torales, que ya hemos dicho que son las partes más peligrosas, por la excesiva carga y por ser las más

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resentidas de la obra, después de apearse cuidadosamen­te, se reforzarán con hormigón armado, procediendo a con­tinuación al repaso de la cúpula y tambor y al desmon­tado de las bóvedas y arcos de los dos brazos del crucero y nave.

Para llevar a cabo obras de esta importancia se han construí do grandes andamios, que, con la máxima seguri­dad para sus vidas, ponga a los obreros al alcance de las· más altas dovelas de sus bóvedas y arcos. Uno de ellos, el  formado en el ábside, consta en la actualidad que ya ha sido desmontada la plataforma superior, y en más de un tercio de su altura los pies derechos y traviesas, de 556 tablones, unidos con fuertes abrazaderas de hierro. El que se ha hecho para revisar el arco toral del Evan­gelio y la bóveda de dicha parte del crucero mide 22 me­tros de altura y consta de unas 685 piezas, estando dispues­to para el apeo de dicho arco toral y la bóveda contigua.

Igualmente se construirá otro en el extremo del crucero.

En el centro del crucero hay instalado un gran castille­te metálico de 43 metros de altura, que sirve para la revi­sión completa de la cúpula y cimborrio, y luego, desmon­tando su mitad superior y merced a un potente rodillo de que va dotado, se desplazará por toda la nave, permitien­do el desmontaje de toda la bóveda y la revisión de cor­nisas y pilastras laterales; solución mucho más económica y rápida que con andamios de madera fijos, y que permitirá por nuestra parte acelerar al máximo las obras y por ende la celebración del culto.

 Se ha proyectado la instalación eléctrica con todas las seguridades que esta clase de edificios requiere y a base de luz indirecta que valorice la arquitectura del templo e incorpore el claustro superior de la girola; que con su con­traste de masas y juego de luces y sombras dará un aspec­to más bello, a la par que un ambiente grato y espiritual.

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Enlace de descarga del artículo digitalizado aquí: