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martes, 3 de agosto de 2021

Mario Guillamón y La Alcudia

Una de las utilidades más interesantes de los reportajes fotográficos de Mario Guillamón consiste en el análisis de la perspectiva histórica que proporciona la imagen; el fotógrafo  capta elementos de interés permanente como monumentos diversos, iglesias, casas blasonadas, infraestructuras, paisajes urbanos, plazas, monumentos civiles, etc. 

Como tenemos las fechas en las que se hicieron las fotos, transcurrido un lapso de tiempo en ocasiones importante, se puede valorar a veces con una precisión notable el impacto del paso del tiempo sobre lo que en su día fotografió Mario Guillamón. Precisamente por ello he decidido trasladar aquí sin comentarios el reportaje dedicado a La Alcudia. Se reproducen los datos que incluye cada una de las páginas del cuaderno casi siempre en el mismo orden, como podrá observarse en las páginas completas del cuaderno. 

Número de fotografía 42   Fecha 20-1-80
Etiqueta: Ruinas del milenario poblado de La Alcudia: vista parcial
R.5.108.215  N  MG-11

Para más información acerca de la ubicación de la colección y las condiciones de acceso deben verse, además de las notas procedentes de la BIVALDI, las anteriores entradas dedicadas en este blog:

Mario Guillamón Vidal

43    R 5.108.219  N    MG-11
Una esplendida mansión romana del siglo II

Las fotografías están fechadas en 1980. Se puede ver con cierto detalle el estado de la excavación, de los restos arqueológicos y el planteamiento expositivo del yacimiento como lugar que ya era interesante en la época. 

44   Otro aspecto de la casa romana del siglo II
R.5.108.216   N   MG-11
Cualquier aficionado a la historia o simple curioso que haya visitado recientemente el yacimiento puede apreciar que los cambios son más que notables, para bien en este caso. 

Otra vista de la anterior casona o palacio
45   R5.108.216   N MG-11

Otra vista de la villa romana del siglo II
46   R.5.108.217    N   MG-11

47   Muralla ibero-púnica
R.5.108.222   N   MG-11

48  20-1-80
 R.5.108.220   N   MG-11
Ruinas de L'Alcudia: casa ibero-romana

Otra vista de la anterior casa ibero-romana
49   R.5.108.221   N    MG-11

50   20-1-80
R.5.108.223   N   MG-11
Alcantarillado romano

51   R.5.108.224   N   MG-11
Otra vista de las cloacas romanas

52   20-1-80
R.5.108.226   N   MG-11
Lugar donde fue hallada la Dama d'Elx

53   Ruinas ibero-púnicas y romanas
R.5.108.225   N   MG-11


54   20-1-80
R.5.108.227   N   MG-11
Ruinas de L'Alcudia: basílica cristiana



59   (en vertical: R,5,108.210   N   MG-11)
Columna y capiteles romanos

60   R.5.108.211   N   MG-11
Mosaico ibero-romano. Siglo I antes de JC.

61   R.5.108.212   N   MG-11
Museo de L'Alcudia: mosaico romano

62   R.5.108.213   N   MG-11
Mosaico romano perteneciente a una vila o mansión.

Otro de los varios mosaicos que se conservan
63   R.5.108.214   N   MG-11   20-1-80

Descriptores de la catalogación del fondo dedicados a La Alcudia entresacados del Inventario "Archivo fotográfico Mario Guillamón Vidal" de la Biblioteca Valenciana, p. 191-192.

L' Alcudia : ruinas del milenario poblado vista parcial, casa romana siglo II, muralla, casa ibero-romana, alcantarillado romano, lugar donde fue hallada la Dama d'Elx, ruinas ibero-punicas y romanas, basílica cristiana. Museo de L'Alcudia : vasos ibero-púnicos, columna y capiteles romanos, Mosaico ibero-romano Siglo I antes de JC.



domingo, 21 de junio de 2015

Ensimismado por las Damas de Elche (1)


Una de las manías que invade la mente colectiva de los ilicitanos es la Dama de Elche y su retorno; no hay político que se precie que no plantee o haya planteado como objetivo más o menos urgente la devolución definitiva de la Dama a su solar primigenio. Tras el serio intento de Diego Maciá que pese a todo consiguió una cesión temporal que no es poco, Mercedes Alonso renovó el empeño aunque al final ni siquiera obtuvo otra cesión temporal. El esquema, al que me adherí en su día se va complicando poco a poco. Como una cesión sin más es una quimera se planifica lo que serían las precondiciones, el contexto, o sea un Museo del Arte Ibérico en el que la Dama sería la principal atracción. Nos olvidamos queriendo o sin querer, que nuestra ciudad apenas tiene muestras a incorporar a dicho museo salvo el material de La Alcudia y pasamos por encima de una obviedad tan notable al menos como no tener la Dama: la Dama de Baza, las del Cerro de los Santos, los Toros y Grifos más notables[1] y otros ejemplares de estatuaria ibérica. Al final la inviabilidad se manifiesta por reducción al absurdo: habría que hacer tantas copias de los objetos a presentar en semejante institución que todo se desmorona, queremos la Dama original para rodearla de fotocopias o en su caso pedir no solo la Dama, también toda la panoplia ibérica.  La otra línea, más interesante si cabe, que sería presentar la Dama en su contexto histórico, cultural y arqueológico de hecho está bastante lejos de poder ser engalanada adecuadamente aunque solo sea porque apenas se ha excavado una mínima parte de la ciudad ibérica y entre otras cosas carecemos de enterramientos suntuarios de la época, lugar más que probable de deposición original de la escultura.
Mientras tanto, siempre es bueno volver a mirar la Dama.

Himmler ante la copia de la Dama
Las copias de la Dama
En el excelente blog Toda una amalgama, apareció en 2014 una interesante entrada, que recomiendo leer con detalle por la información y el aparato gráfico y documental que contiene, en la que se sitúa el contexto histórico de la visita de Heinrich Himmler (Wikipedia) a Madrid en 1940 preparatoria, entre otras cosas, de la reunión de Hitler y Franco en Hendaya.  El artículo se centra en la visita de Himmler al Museo Arqueológico Nacional, en la que quedó maravillado por la Dama de Elche. 
Ignacio Pinazo modelando su copia de la Dama

En la entrada se demuestra que no vio el original, sino una copia realizada por Ignacio Pinazo Martínez, hijo de Ignacio Pinazo quien efectuó al parecer un importante número de ellas a partir de las medidas tomadas directamente del original en el Museo del  Louvre según se narra en las notas de la copia existente en el Museo de Albacete.
Dama de Pinazo en el Museo de Albacete.
El barniz de envejecimiento ha derivado en un tono broncíneo
El escultor creó además algunas esculturas basándose directamente en nuestra Dama, dos notables y atrevidas reinterpretaciones que conozco a través de la  Fototeca del Patrimonio Histórico y que reproduzco aquí.



Allí hay más fotografías de las esculturas que no incluyo para no aburrir al sufrido espectador 

La imagen de cabecera se ha tomado del blog Señor del Biombo


[1] Por cierto, pedimos el retorno de la Dama pero el Ayuntamiento hasta la fecha ha sido incapaz de devolver o llegar a un acuerdo satisfactorio con el Ayuntamiento de Monforte que solicita el Toro que se exhibe en el MAHE para una restitución integral del monumento. Hablaremos de ello en una próxima entrada.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Notas sobre el curso de Patrimonio 3: Los años oscuros


Los rescoldos del resplandor del periodo ibero-romano se acreditan con la presencia de restos de una basílica paleocristiana en La Alcudia, uno de los primeros templos cristianos de Occidente según Mercedes Tendero con un excelente y famoso mosaico[1] y con la presencia continuada de los Obispos Ilicitanos en los Concilios de Toledo, que en ocasiones acuden en representación de un enorme territorio, la practica totalidad de la vieja división imperial, el Conventus Carthaginensis.

Apenas existe información digital sobre el obispado ilicitano y las referencias existentes se sitúan en torno a la desaparición o integración de la diócesis de Elo (Minateda) en la ilicitana; no obstante en algún documento hace ya bastante tiempo creí leer el listado de Obispos ilicitanos que acudieron a los sucesivos Concilios. Como no he podido localizarlo remito y reproduzco la información más completa, según creo, en Historia de Elche / Alejandro Ramos Folqués . -- 2ª ed. Actualizada . – Elche : Picher, 1987, con un corto pero interesante capítulo (IX) dedicado al Obispado ilicitano:
Siguiendo la actuación de Constantino y otros emperadores, los reyes visigodos ejercieron el derecho de convocar los concilios y no solo los convoca, sino que en la sesión de apertura, el rey, rodeado por los miembros por él designados, comparece en el Concilio y da lectura, lo que hoy llamamos orden del día o índice de los asuntos a tratar.
Como es lógico, a estos concilios asistían, con carácter obligatorio, los obispos, por su significación social y por su carácter de magnates o primates[2], ejerciendo en el Estado importantes funciones públicas, concedidas expresamente por las leyes civiles.
En estos concilios, en los que se consignaba el nombre de los obispos y como su asistencia era obligatoria, en ellos tenemos una fehaciente prueba para conocer los obispos que había y a que diócesis correspondían.
En estos concilios no encontramos el nombre de Illici hasta el año 633 en que se celebra el Concilio Cuarto de Toledo en el que Serpentino lo suscribió como prelado de la Iglesia Illicitana, firmando en el lugar 45. En el año 636 concurrió Serpentino al Concilo quinto de Toledo, y dos años más tarde se hallo en el concilio sexto. Por consiguiente ese prelado debió ejercer su misión hasta que aparece su sucesor, unos doce años.
En el Concilio séptimo de Toledo aparece la firma de Winibal como sucesor de Serpentino, en el año 646. Este firmó: Winibal, por la Misericordia de Dios obispo de la Santa Iglesia Illicitana y también de la Elotana, firmé definitivamente estos establecimientos, firma que precedió a la de otros quince obispos, entre treinta.
En el año 653, asistió al Concilio octavo y firmó como Obispo Ilicitano, en el número 13. Dos años después se celebró el concilio nono, en que se halló también este prelado, prosiguiendo su memoria hasta el 656, en que no pudiendo asistir personalmente al Concilio décimo de Toledo envió por su Vicario a un Diácono llamado Agricio, el cual suscribió por Winibal, cuyo nombre no vuelve a oírse, llevando ya más de diez años de Prelacía.
Le sucede en la Silla Illicitana Leandro que asistió a los Concilios de Toledo once al catorce, siendo su pontificado muy largo, pues duró más de veinte años. En el once, celebrado en el año 675, firmó en tercer lugar entre los sufragáneos como de la Iglesia Illicitana y Elotana.
En el Concilio quince, celebrado en el año 688, suscribe como Obispo de Elche, Emmila, según consta en unos Códices de El Escorial, con la expresión de Obispo Illicitano y Elotano. Poco sobrevivió Emmila a este Concilio, ya que tres años más tarde figura ya otro Obispo. Su sucesor es Eppa, del que solo se sabe que asistió al Concilio dieciséis de Toledo, celebrado en el año 693, advirtiendo Flórez, que “como de este año al de la entrada de los Moros solo pasaron diez y siete años, es muy verosímil reducir a su sucesor la pena de ver esclavizadas las Iglesias”.
El último Oispo Illicitano de que se tiene noticia es Tendeguto. El Abad Sansón fue condenado injustamente, nos dice Mayáns, y fue oído en un Concilio celebrado en Córdoba en el año 862, siendo declarado inocente. Uno de los jueces fue Tendeguto, que firmó: Pontifex Illicitanus.
Otra fuente informativa de este periodo son las Epístolas decretales. En una de ellas el Papa Hormizda se dirige a Juan, Obispo de Illici, en el año 517, en la que, según nos dice Mayáns, le confía el vicariato de la Sede Apostólica en España, y le da la bienvenida a Italia; le manifiesta su sentimiento por carecer del gozo de verle y le da las gracias por haber recibido bien unos mandatos universales; y finalmente le cometió sus veces, dejado salvos los derechos de los metropolitanos, esto es, del cartaginense y del hispalense, porque de estas dos metrópolis eran los obispos españoles sufragáneos cuyas ciudades poseían los griegos de Constantinopla. La otra epístola del año 519 se reduce a dar el Papa Hormizda noticia al propio Juan, Obispo de Elche, de haber dado fin el cisma de Constantinopla que había durado treinta y cinco años después de la condenación de Acacio, para que supieran en España como habían de admitir a su comunión o trato a los orientales.
Como queda dicho al principio de este capítulo, hasta que Elche no pasa a depender de los reyes visigodos no tenemos noticias fidedignas del obispado ilicitano, pero ello no quiere decir que sea en estas fechas cuando tiene su origen este obispado, pues como bien dice Ibarra Manzoni, en la época anterior, Elche no dependía de la Monarquía goda, sino del Imperio de Oriente, como estaban todas las ciudades marítimas desde Denia a Málaga; y he aquí por qué los Obispos comprendidos en este periodo, independientes de aquella monarquía, no concurrían a los concilios convocados por los monarcas godos, que ninguna autoridad tenían sobre ellos.

Sin embargo en este periodo las huellas arqueológicas de la recesión secular son ya evidentes y se manifestarán claramente a partir de la invasión musulmana, una cultura que impondrá un corte radical con lo que quedaba de la tradición romana y aportará nuevos modelos de vida traídos, otra vez, de Oriente. Así, lo que vimos en La Alcudia no son tanto los restos de la colonia imperial como las pruebas de su posterior deterioro, mediante la reutilización de los espacios públicos, la practica desaparición de los restos arquitectónicos y de la piedra que sirvió para construir el nuevo emplazamiento según conocemos tanto por la documentación administrativa (Actas del Consell) como por diversos autores como Morales, Cristóbal Sanz, Máyans, Soler de Cornellà, los hermanos Ibarra y Ramos.  Así que el supuesto e importante legado arquitectónico y urbanístico romano está o bien desaparecido o aún enterrado y con una pesada losa adicional en forma de derechos de propiedad de los particulares de las parcelas colindantes. La sensación de pérdida la percibí notablemente incrementada por no haber visto el Museo (aún en obras),  por las evidencias de derrumbe inminente de las termas occidentales que excavó D. Pedro Ibarra, como se puede observar por las fotos [3] 




y al final por la presencia de las Damas de metacrilato arrumbadas, en especial la de Llorens tirada con sus vergüenzas al aire entre troncos de árboles muertos pintados de colorines, todo ello junto al "cenotafío" de hormigón que algún bárbaro se inventó para señalar el lugar en que se encontró la Dama. La impresión fue tan fuerte que no pude reaccionar a tiempo y hacer fotos; otros si lo hicieron no obstante.



[1] El templo está justo encima de un lugar de culto ibérico.

Vestigios cultuales en el templo ibérico de La Alcudia (Elche, Alicante)

[2] Nobleza y alto clero; en definitiva la aristocracia de la época. 

lunes, 18 de agosto de 2008

Aula Virtual La Alcudia de Elche



Página web alojada en el servidor de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Está pensada para facilitar las actividades pedagógicas alrededor del yacimiento de La Alcudia y su Museo. En el apartado "estudios" aparecen más de 60 citas de artículos y publicaciones relacionados con la arqueología y prehistoria local con contenidos accesibles tanto desde esta página como desde el OPAC de la Biblioteca. Contiene además un amplio repertorio de imágenes en su apartado correspondiente.