Mostrando entradas con la etiqueta Aigua Dolça i Salà. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aigua Dolça i Salà. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de octubre de 2021

El Chopo de Elche maltratado; una reflexión

Ejemplar de la Glorieta, que sirvió a Raúl Agulló para proponerlo como
 Árbol del año en 2017
Hace pocos días estuve pateando la Sèquia Major por el Aigua Dolsa i Salà. Mi propósito era documentar posibles restos de una acequia fosilizada  apenas un par de metros por debajo de la actual en algunos puntos. Sin embargo los propósitos se desfacieron. Percibí una drástica reducción del número de ejemplares del Populus Euphratica, Álamo del Eufrates o Chopo de Elche, que acompañaba a la acequia en un buen tramo desde las proximidades del Molí dels Magros hasta los restos del Molí del Cèntim, con tramos vacíos y ejemplares cada vez más aislados. 

Apenas hay retoños y los ejemplares maduros están siendo tratados una y otra vez (es decir, sistemáticamente) como si fueran intrusos, una mala hierba que hay que ir suprimiendo. Hay que insistir que el tema no es nuevo, solo que ahora considero que la situación es preocupante como mínimo, así que a las pruebas me remito: el árbol que se plantó en su día en mitad de la Glorieta y que encabeza la entrada de hoy, presenta una copa redondeada y una poda razonable que facilita el porte adecuado; pasa lo mismo con los ejemplares del Parque Municipal, a pesar incluso de que el primer ejemplar que se plantó en la década de los 80 ha sido talado tras ser atacado por un hongo. Por el contrario los ejemplares del Aigua Dolsa i Salà se desmochan una y otra vez, con podas drásticas y brutales (a mi criterio) de las ramas principales en cuanto adquieren cierto desarrollo, lo que provoca, siempre a mi criterio una mortalidad más que elevada y con ello la paulatina desaparición de una joya botánica en su emplazamiento original. 


Ejemplar que acumula varios desmoches. Como se puede observar todos los ejemplares adultos 
han sufrido el mismo trato



Tramo vacio de Populus. Los arbolillos que se ven a la izquierda son Tamarix Gallica  que curiosamente no se han podado

Los puntos en los que faltan ejemplares, al carecer de la sujeción de las raíces, que como se sabe sustentan o forman directamente el cajero de la acequia Mayor, se ven sustituidos por tubos y pasarelas de hormigón, de manera que se ha perdido su función original pues parece según algunos historiadores y botánicos, que se plantaron en su día para eso: facilitar el paso del agua sin pérdidas, sosteniendo así la escasa lengua de tierra que separa la acequia del cauce del río. llegando  incluso a formar parte directamente del cajero, como se puede observar. 

Los Populus ejerciendo de sustento del cajero

Con el entubado desaparecen


Anverso y reverso de una de las pasarelas. 
Resulta de vergüenza propia y ajena el uso de hormigón y bloques en un elemento declarado Patrimonio de la Humanidad asociado al Palmeral Histórico. Si añadimos el maltrato a los Populus y el desprecio hacia su uso secular como soporte del cajero de la acequía en lo que es sin duda un ejemplo probablemente más que excepcional de ingeniería hidráulica, hay que preguntarse si tiene algun sentido que el Pantano y la Acequia Mayor sigan siendo propiedad de la sociedad de regantes. Ningún agricultor quiere ya el aigua salà, como se conoce a la que procede del Vinalopó. Si exceptuamos la distribución del agua de la depuradora de Algorós aguas abajo de la ciudad, el único uso es el riego de los huertos Patrimonio de la Humanidad en su mayor parte propiedad del Ayuntamiento, que está acumulando contaminantes cada vez que usa ese agua y de ello hablaremos otro día. Debemos recordar que el Ayuntamiento en el S. XIX cedió ambas infraestructuras a la sociedad de regantes sin más contrapartidas que el obligado mantenimiento. La progresiva sustitución del agua de riego por las elevadas de la cola del Segura y después por el Trasvase, provoca su estado de ruina crónica y que las Administraciones públicas tengan que intervenir para mantener y proteger esos elementos, como la reciente intervención en el sendero del Vinalopó por el interior del cauce. A la vista de lo que se ha hecho aquí con el cajero de la acequia y los Populus el resultado final es que el Ayuntamiento está acumulando deméritos para la tan cacareada campaña de capitalidad verde europea para el 2030.
Polimorfismo de las hojas 

Material adicional 

sábado, 23 de julio de 2016

El yacimiento "Els Xops" en el Aigua dolça i salà



Acabamos de enterarnos por la prensa y otros medios de comunicación de la existencia de una nueva excavación arqueológica en el entorno del Aigua dolça i salà, un lugar preñado de restos y de yacimientos, algunos de importancia como se verá. Los responsables de la excavación tuvieron la excelente iniciativa de preparar una jornada de puertas abiertas, apenas dos días antes de dar por concluida la campaña y proceder a su sellado, así que aproveché la invitación y a las 10 de la mañana del 21 de julio visité el lugar y recibí las oportunas explicaciones del personal que muy amablemente nos atendió. Lo que sigue es una crónica de la visita y una valoración provisional y personal de alguien poco entendido en estas materias, algo a lo que últimamente, no se si por suerte o por desgracia, tengo acostumbrados a los que me siguen.
Fragmento de Opus signinum

En las noticias ya se anunciaba lo que posteriormente pude ver: un asentamiento rural cuyo origen puede estar entre el final de imperio romano y la invasión árabe; un largo periodo del que apenas se tienen noticias fidedignas aparte de lo que aporta la arqueología, por lo demás también escasa. Se presentan restos de unas modestas dependencias no habitacionales por la escasez de restos cerámicos y utillaje encontrados, probablemente relacionadas con algún punto fortificado como la Moleta, es decir que quienes los hicieron harían vida en el interior del recinto fortificado mientras que parte de las tareas productivas se llevarían a efecto en el lugar, en consonancia con la inseguridad característica de la época tras los saqueos de Roma en el S. V, el fin del imperio de Occidente, la ocupación y probable saqueo de Ilici, temporalmente recuperada para el Imperio de Oriente y de nuevo perdida en una época convulsa... 
En definitiva por todas partes la gente abandona el llano y las ciudades por emplazamientos en altura más fácilmente defendibles. Mientras tanto la vida productiva debe seguir haciéndose allí donde es posible y eso es lo que se ha encontrado, dependencias probablemente productivas, además de un horno, en la ladera del Vinalopó en un emplazamiento que me parece fundamental pues se ubica por debajo de la Sèquia Major y aunque no se ha encontrado una relación directa con lo excavado, si han llegado a aparecer fragmentos de opus signinum, (V. Plinio El viejo), material impermeabilizante que los romanos empleaban en las conducciones de agua y en los depósitos para almacenarla. Salta de nuevo a la palestra la vieja tesis de D. Pedro Ibarra y Ruíz acerca del origen romano de la Sèquia Major, ante la proliferación de tesis y estudios que dan por supuesto el origen musulmán de dicha infraestructura hidráulica y en general del sistema de riego, obviando detalles esenciales como que los ramales de la Sèquia Mayor se abren en abanico precisamente alrededor de La Alcudia, como en su día puso de manifiesto Carmina Verdú, adaptándose además a la centuriatio y a los lotes de reparto de la tierra. Si a ello añadimos la presencia de dos termas en su interior, que requieren un aporte permanente de agua, antes de plantear el origen andalusí hay que proporcionar alternativas válidas que expliquen como se abastecían de ella los romanos. La adaptación de un sistema de riego preexistente por parte de los andalusíes incluso hasta conformar un sistema peculiar de aprovechamiento del territorio como la agricultura de oasis, explica lo realizado por ambas civilizaciones; la atribución a los árabes del riego local deja en un inexplicado e incómodo limbo a la ciudad romana y a las villae que proliferaron a partir de la división y reparto en lotes entre los legionarios y más cosas, pese a las evidencias.
Excavando el horno
Con todo, hay un segundo elemento que la excavación pone de manifiesto, que me parece de tanta trascendencia al menos como lo dicho hasta ahora. La Moleta como asentamiento a partir del cual se hace posible el aprovechamiento y uso del territorio circundante ve incrementada su importancia histórica, algo que algunos investigadores ya han puesto de manifiesto; en primer lugar, como La Alcudia o El Castellar, ofrece restos que indican un poblamiento continuado desde el Neolítico al menos hasta la dominación árabe. Algunos llegan a afirmar que debe ser uno de los poblados de la Edad del Bronce más extensos de nuestra comunidad y desde aquí hemos remarcado la necesidad de excavaciones sistemáticas, entre otras cosas porque a la luz de lo ahora excavado su conocimiento permitiría despejar la incógnita de si estamos ante la mítica Tarsa o no.

En mi opinión, se produjo entonces la alianza de ambas fuerzas, formalizada a través de un emblemático matrimonio mixto: el del ğundí ‘Abd al-Ğabbār b. Nadīr con la hija de Teodomiro, quien otorgó dos alquerías en concepto de dote matrimonial: la de Tarsa a unas tres millas de Elche y la de Tall al-Ḫaṭṭāb, el Cerro o colina de Ḫaṭṭāb, a ocho millas de Orihuela, probablemente identificada con el despoblado del Cabezo Pardo o de las Fuentes, en Albatera... (Sonia Gutiérrez Lloret)

Para esa alquería se han planteado al menos tres localizaciones que yo conozca además del emplazamiento actual de Elche: una ubicación indeterminada a partir de la toponímia (Algoda) recogiendo la hipótesis de Mª Jesús Rubiera, El Castellar que está a 3 millas de la actual ciudad (las fuentes no indican si se refieren a la Ils previa a la fundación o al emplazamiento actual) y La Moleta, a 3 millas de la vieja ciudad romana. Por eso el hecho de que se acredite en su inmediaciones la presencia de elementos tardorromanos y visigodos como los excavados, viene a ser un argumento adicional de peso para que Tarsa sea este emplazamiento. Y más cosas que iré diciendo.






Desde aquí mis felicitaciones a todos, en especial a los integrantes del Aula Arqueológica de la UNED de Elche, por la excelente labor de investigación que están llevando a cabo.

martes, 9 de junio de 2015

Ejemplares del Populus Euphratica (Chopo de Elche) en Abanilla

Gracias a Raúl Agulló a través del Facebook y el grupo Elche singular acabo de enterarme de que se ha localizado un punto con ejemplares del Populus euphratica en Abanilla, en un ambiente similar a nuestro paraje del Aigua dolsa i Salà. La noticia se difunde a través del blog de AHSA en una entrada de hace apenas una semana, que incluye el enlace a la comunicación competa. No obstante, antes de seguir, aquí está la nota breve de la revista Anales de Biología  desprovista de cabeceras, resumen y direcciones electrónicas para resaltar su contenido. Los subrayados son míos:

Como resultado de las prospecciones botánicas que vienen realizándose en la comarca de Abanilla (Murcia), se da a conocer una nueva localidad de Populus euphratica Olivier en este territorio, analizando su posible origen y estado de conservación. Los pliegos han sido depositados en el Herbario de la Universidad de Murcia (MUB).
Populus euphratica Olivier
Murcia: Abanilla, El Tollé, 30SXH7234, 250 msnm, rambla en las inmediaciones de un manantial sobre suelos margosos, 25-IX-2014, A. Ruíz & F. Torá (MUB-SURESTE 113837, 113838, 113839, 113840, 113841, 113842),
Ejemplares de Populus en el AIgua dolça. Fotografía de Raúl Agulló
Presenta una amplia y discontinua área de distribución, que abarca desde el norte de África (Argelia y Egipto) hasta Asia central y occidental (Turquía, Israel, Irak, Irán, Turkmenistán, Pakistán, India y China). En España, solamente se conocía una población de pies femeninos en un canal de riego proveniente del embalse de Elche (Alicante), en el río Vinalopó, a unos 25 km de distancia. Los individuos de dicha población fueron considerados incluso como una especie singular, denominándose como Populus ilicitana Dode (Vicioso 1951, Ruíz de la Torre & Ceballos 1971, Charco 1991, Soriano 1993).
La nueva población se encuentra dentro de la provincia biogeográfica Murciano-Almeriense, subsector Alicantino, con termótipo termomediterráneo y ombrótipo semiárido (Sánchez Gómez & Guerra 2011).
Se localiza a lo largo de una rambla sobre sustrato margoso y está compuesta por aproximadamente 80 pies, aparentemente, todos femeninos. Los álamos se distribuyen a lo largo de unos 300 metros lineales y en las inmediaciones de un manantial de aguas salobres, donde se ubica una balsa de riego y del cual emana el agua durante todo el año
Un detalle de los Populus de Abanilla
(Fig. 1). Delante de la balsa se encuentra el ejemplar más grande de toda la población, de aproximadamente 10 metros de altura. De dicho manantial, se canalizaba el agua antiguamente para el riego de unas pequeñas parcelas de huerta próximas, donde se plantaba, sobre todo, alfalfa (Medicago sativa L.), ya que ciertas variedades de esta especie toleran la salinidad moderada del agua de riego. Con el objetivo de averiguar el origen de la población, se ha preguntado a los vecinos de mayor edad sobre la existencia de la especie en el lugar. El dato más antiguo y fiable es el de un varón de 70 años, el cual recuerda desde su infancia la existencia de los árboles con un tamaño similar al actual. Es probable que el ejemplar de mayor tamaño, ubicado junto a la balsa, sea el que primero se plantó, quizás como árbol de sombra. Conforme nos alejamos del manantial el tamaño de los álamos va disminuyendo. Esto puede indicar que se produjo una propagación vegetativa natural, por rebrote de raíz, desde el ejemplar primigenio, extendiéndose posteriormente por el cauce de la rambla. Esta hipótesis viene apoyada por el hecho de que todos los pies que florecieron en la primavera de 2014 eran femeninos y por la observación de la invasión de la huerta abandonada de ejemplares de menor porte, que corrobora el carácter colonizador de la especie por vía vegetativa. Entre la población de los álamos, se encuentran palmeras (Phoenix dactylifera L.), taráis (Tamarix africana Poir.) y carrizos (Phragmites australis (Cav.) Trin. ex Steud.). Bajo la estructura arbórea del lugar, se observan salaos (Atriplex halimus L.), escobones (Dorycnium pentaphyllum Scop.), albardines (Lygeum spartum L.) o siemprevivas (Limonium delicatulum (Girard) Kuntze.). Respecto al estado de conservación de la población, en la actualidad el agua discurre tan solo en las inmediaciones del manantial y en apenas 100 m de cauce, de los 300 m con presencia de la especie. Esto ha provocado que una parte importante de la población sufra los efectos de la falta de agua, observándose ejemplares parcialmente secos. Urge una actuación para restaurar y salvaguardar el ecosistema agrícola tradicional del enclave y promover la reproducción y conservación ex situ de la especie. Dado su elevado valor científico y etnográfico, debería continuar la investigación sobre el origen de la población de Abanilla y su probable relación con la población ilicitana. Actualmente, se conocen algunos intentos esporádicos de introducción de P. euphratica en el ámbito del sureste ibérico. Dados sus requerimientos ecológicos, podría utilizarse en la restauración de áreas degradadas en zonas donde los factores limitantes como la salinidad y la escasez relativa del agua son habituales. También presenta un elevado potencial para su utilización en xerojardinería.
Adrian Ruíz Rocamora

Referencias
Charco J. 2001. Guía de los árboles y arbustos del norte de África. Claves de determinación, descripciones, ilustraciones y mapas de distribución. Madrid: Agencia Española de Cooperación Internacional.
Ruíz de la Torre J & Ceballos L. 1971. Árboles y arbustos de la España Peninsular. Madrid: ETSI Montes.
Sánchez-Gómez P & Guerra J. (eds.) 2011. Nueva flora de Murcia. Plantas vasculares. Murcia: Editorial DM.
Soriano C. 1993. Populus L. En Flora iberica, Vol. III, Plumbaginaceae (partim)-Capparaceae (Castroviejo S, Aedo C, Cirujano S, Laíns M, Monserrat P, Morales R, Muñoz Garmendia F, Navarro C, Paiva J, Soriano C. eds.). Madrid: Real Jardín Botánico, CSIC., pp. 471-477.
Vicioso F. 1951. Salicáceas de España. Boletín del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias 57: 1-13
Ejemplares de Populus en el AIgua dolça. Fotografía de Raúl Agulló
Además Raúl enumera una breve síntesis de diferentes expertos en relación al origen de los Populus de Elche que también reproduzco aquí, para terminar aportando mi opinión, dado que es un tema reiteradamente tratado con cierto rigor en varias entradas, pero en especial la dedicada al botánico Cavanilles y el Pantano de Elche:
  • Raúl Agulló Hace 3 años y medio conseguí que viniera desde Valencia a ver nuestros chopos (y otros árboles o arbustos centenarios de Elche), una técnico de arbolado monumental de VAERSA, Verónica Perales; y tras visitarlos me mandó un correo con estas opiniones, las cuales yo no comparto del todo, de algunas autoridades botánicas que sin embargo admiro por la mayor parte de su trabajo científico. Al menos, creo que deberían sugerir al Concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Elche, para que recupere su protección, con alguna figura jurídica como por ejemplo el Paraje Natural Municipal, etc.
  • Raúl Agulló *Manuel Benito Crespo = Tiene un origen sin duda antrópico, y seguramente no muy antiguo. En “Flora Ibérica” dicen que después se ha introducido en otros lugares del S peninsular, pero no precisan dónde ni le dan mayor importancia.
  • Raúl Agulló *Lluís Serra = Taxón introducido antiguamente, que se descubrió en Elx a mediados del siglo pasado. No está protegido ni a nivel nacional ni en la Comunidad valenciana. Es una planta rara en el territorio, pero ello no justifica por sí mismo que deba ser protegida. Obviamente para la gente de Elche se trata de un paraje emblemático, algo de lo que presumir, pero justificado sólo por interés etnobotánico o cultural, como cualquier otra planta que se haya asilvestrado, quiero decir: es una curiosidad, una planta de fuera que consigue mantenerse aquí. Se trata de una especie de gran interés botánico como comunidad vegetal centenaria única en Europa.
  • Raúl Agulló *Verónica Perales = Curiosamente nadie hace mención a por qué se introdujo la planta en Elche: normalmente hay un interés maderero, o los frutos son comestibles, etc. Toni Marzo (C.I.E.F.), dice que él pensaba que la habrían traído los fenicios para sujetar taludes. He leído también que resiste a ambientes salobres, pero como justificación a su permanencia, que no a su introducción.
Aigua dolça i Salà

En mi opinión, en 1792 no existían los Populus en  el paraje, pues por allí pasó el Botánico Cavanilles y no los cita, aunque iba al Pantano para herborizar, entre otras cosas. En consecuencia cabe descartar cualquier origen anterior. 

Como segunda opinión, los intentos de plantar olmos en las riberas de la acequia mayor en 1749 puso de manifiesto que estos no eran una especie capaz de aguantar los altos niveles de salinidad del agua. Alguien, en el XIX, sabía las propiedades del Populus Euphratica y los plantó allí, precisamente el lugar más necesitado de raíces para sustentar el cajero de la acequia, pues el lugar alrededor de Caramoro soporta una erosión acelerada que ha provocado históricamente desde el XVII que la acequia haya sido reparada y modificada en numerosas ocasiones y aún hoy se pueden ver restos de cajeros abandonados. De hecho en buena parte del trayecto las raices del Populus hoy en dia ya son directamente el cajero de la acequia. Además de eso, el lugar debería ser protegido como conjunto, reune todas las características para entrar en una de las categorías de protección de la ley valenciana. Solo faltaría que en Abanilla los protejan, con excelente criterio, y aquí no

Pie de foto de cabecera: Figura 1. Población de Populus euphratica entre palmeras. El Tollé (Abanilla).

lunes, 22 de septiembre de 2014

UNA CALERA EN CARAMORO

Resulta sorprendente constatar la permanencia de ciertos elementos constructivos a lo largo de la historia. Sabemos que la cal es un producto conocido desde las civilizaciones antiguas; de hecho el mortero y la lechada de cal aparecen ya en el VI milenio AC en la zona considerada hasta hoy como cuna de la civilización. Aunque no podemos asegurar que siempre se haya hecho así, el horno de cal o calera y su semejante el algezar, se ha construido aplicando los mismos principios y con las mismas fórmulas al menos desde la civilización romana casi hasta hoy en día; por ello resulta difícil la datación cronológica de sus restos. También resulta curioso que de forma genérica se conozca su diseño básico como “horno moruno” un ingenio que de hecho ya está presente en la antigüedad clásica: una bóveda o falsa bóveda semiesférica achatada en la parte superior para aprovechar mejor el calor, con o sin respiradero.
La fabricación manual de cal desapareció con la llegada del cemento Portland pese a que la calidad de las paredes de mortero es muy superior a la del cemento. Es significativo que en numerosos pueblos de la geografía ibérica se hayan restaurado los viejos hornos de cal como elemento de patrimonio etnológico, lo que añade interés a los parajes en los que se encuentran. Y también que la UNESCO haya incluido como Patrimonio de la Humanidad la calera de Morón de la Frontera, única en activo hoy en día en nuestra península; no en vano los pueblos blancos aún la utilizan como marca de identidad por sus muchos valores asociados: belleza, salubridad y limpieza, frescura, impermeabilización...

En nuestra comarca los rastros de tal actividad son más toponímicos que materiales: los algezares en la divisoria con Aspe, Molino de La Calera en Santa Pola..., salvo alguna excepción en la que se conservan restos como la Calera de Crevillente (la interesante calera romana del Moncayo en Guardamar cae fuera de ese ámbito),... En Elche apenas nada: pese a que las imágenes antiguas nos revelan asimismo casas encaladas. Solo conozco citas puntuales en las actas municipales del XIX en el Índice de Remisiones de D. Pedro Ibarra y apenas alguna mención en los mapas antiguos que conserva el IGN: el norte del término es territorio de canteras y yesos, por lo que aparecen marcadas varias. Como se denomina calera tanto a la cantera dedicada como al horno, no sabemos si el nombre indica la cantera o si existió junto al punto de extracción algún horno y pese a que visito con asiduidad el N del término hasta la fecha ninguno de los lugares marcados conserva restos de un horno. Como dato curioso una de las localizaciones en los mapas de finales del XIX viene a coincidir con las Chimeneas de Román, último vestigio de sus algezares, hornos de yeso que lo comercializaban bajo su marca (Yesos Román) hasta bien entrado el siglo XX.
Entrando en el tema, Juan Pascual me dio el aviso a partir de su localización en Google maps, una construcción en piedra que aunque parecía un “cachirulet” o un cuco (refugios en piedra seca para uso de agricultores, pastores y cazadores). Lo que encontré es un horno de cal, una calera en buen estado de conservación pese a estar parcialmente rellena y rodeada de todo tipo de basuras. Y en los alrededores un punto de extracción de caliza y rastros de grandes bloques quemados a altas temperaturas con residuos. Lo que reflejan las imágenes es un horno construido  a partir de una excavación previa aprovechando el desnivel de un pequeño barranco, de manera que permite el acceso por su boca y por la parte superior para cargar la cúpula, que después será retirada una vez convertida en cal viva. El diámetro interior es de dos metros y las paredes superan el metro de espesor en su parte más ancha frente a la boca de acceso. Está construida con mampuestos irregulares y varios enrases con mortero y conserva en algunas partes restos de barro para tapar los huecos.
Punto de extracción junto al horno de cal
En resumen el proceso de fabricación de cal sería el siguiente: se rellena el interior del horno de piedra caliza del tamaño y espesor adecuado dejando el centro libre de ellas y lleno de leña a medida que se va subiendo. Cuando se llega arriba se va cerrando el horno dándole forma de cúpula también con caliza, dejando algún respiradero. Cuando se enciende tiene que alcanzar una temperatura de unos 1000 grados y mantenerla tres días, por lo que hay que ir cargando leña a través de su boca. Una vez enfriado se van retirando las piedras transformadas en cal viva. Quien desee una explicación detallada del proceso la encontrará consultando los enlaces que se incluyen al final.
Altura aproximada del acceso 1'40 m.
Ya he dicho que es difícil la ubicación cronológica del ingenio. A falta de una excavación y datación adecuada, los restos cerámicos que aparecen como material de relleno en la pared parecen situarla en los primeros años del siglo pasado. Como posibilidad de uso de la cal sin más datos que lo confirme, decir que muy cerca de allí se empleó mortero hidráulico para hacer un túnel en la conducción de agua dulce del Obispo Tormo a su paso por el Aigua dolsa i Salà un punto particularmente inestable como ya avisó el botánico Cavanilles en su excursión al Pantano. En cualquier caso, el resto material merece mejor vida a mi criterio. Debería limpiarse, consolidar y preparar el resto con algún panel explicativo, incluyéndolo como visita didáctica. Con ello el paraje Caramoro en el que se encuentra ganaría alicientes: Acequia Mayor, Populus, Yacimiento arqueológico, Calera, Conducción de aguas del Obispo Tormo...

Materiales
Más de 1'30 m. de espesor de la pared

Morón de la Frontera Patrimonio UNESCO:
Panorámica. Yacimiento de Caramoro
Paisaje degradado con la calera en el centro
Proceso

Detalle de la pared con cerámica incrustrada

Nota: la gestión de las etiquetas del blog hay que hacerla con cuidado, pues de no ser así pasa lo que se ha visto ayer y hoy: entradas de hace un montón de años se han colado como si fueran nuevas y no lo son. Disculpas.

jueves, 24 de abril de 2014

Una visita apresurada a La Moleta


Tras varios años de inversiones, de dedicación y cuidados al yacimiento villenense de Cabezo Redondo, los esfuerzos van dando sus frutos y la visita al mismo poco a poco se está convirtiendo en una atracción para propios y extraños; al margen de la entidad del poblado lo cierto es que ese esfuerzo de puesta en valor me da sana envidia como contraste con el abandono secular del patrimonio histórico y prehistórico local. Solo en el ámbito cronológico de la Edad del Bronce la relación de yacimientos registrados en nuestra comarca alrededor del lecho del Vinalopó es abrumador y en general equiparable al registrado alrededor de la laguna villenense: Tabayá, el Castellar, Puntal del Buho – Moleta – Caramoro – El Promontori, la Figuera Reona, la Secà  y La Alcudia.

Dejando aparte La Alcudia, solo Tabayà (excavado y trabajado por Mauro Hernández, uno de los padres de la puesta en valor de Cabezo Redondo) ha sido medianamente estudiado. Los yacimientos son conocidos bien como excavación de urgencia para salvar el material que se pueda (casos de la Secà, El Promontori y Caramoro, reconvertido en Caramoro I y II por la Autovía), directamente laminados, como el Puntal del Buho, pese a las noticias aportadas en su día por Román Lajarín o ignorados y sistemáticamente expoliados como La Moleta, uno de los poblados de la Edad del Bronce más extensos de la Comunidad Valenciana que permanece incomprensiblemente virgen en términos de estudios, prospecciones y excavaciones arqueológicas. 
Hace ya algo más de un mes que aprovechando una de las excursiones al patrimonio local que extraoficialmente monta personal del Ayuntamiento, hice una visita apresurada al yacimiento y su entorno y este es el resumen:
Uno de los amontonamientos de materiales que efectúan los aficionados.  No soy partidario de mover los restos arqueológicos del lugar que ocupan.  
Restos de muro perimetral; solo en este caso aparece claramente alineado. En el resto del yacimiento el muro se adapta a la topografía del escarpe.
Restos de muro transversal
 Lo primero que llama la atención es la presencia de restos de un fuerte muro perimetral alrededor del poblado, ubicado en un montecillo aislado de base llana colindante con el paraje del Aigua dolsa i Salà, que  se presenta escarpado en todas sus vertientes. Precisamente alrededor del acceso principal el muro está mejor conservado, probable consecuencia de su refuerzo pues quien quisiera entrar tenía que pasar justo debajo de las murallas, un sistema defensivo que después se generalizará en los oppidum ibéricos. 
Trinchera
Una vez arriba destaca una importante trinchera o excavación justo enfrente de la entrada, posible ubicación del lugar de descarga y almacenamiento hoy repleto de derrubios. A continuación restos de un muro que cruza el yacimiento en toda su extensión en sentido NE-SW y una importante red de otros restos de paredes que delimitan probables lugares de hábitat dibujando un entramado urbano que afecta a la práctica totalidad del cerro.
Vista parcial de la Moleta en Google Maps
Y un poco por todas partes cerámica tan abundante como solo he visto en algunos puntos de El Castellar, con algunas particularidades:
predominan los fragmentos de cerámica gruesa (de 3 a 5 cm. de espesor) probablemente procedentes de grandes contenedores para almacenamiento de productos diversos.
Fotografía de detalle. Fragmento de muela manual y cerámica  gruesa, en uno de los amontonamientos de material arqueológico
Una cantidad relativamente importante y llamativa de piedra abrasiva de origen exógeno en fragmentos también grandes, probablemente muelas manuales a juzgar por su tamaño, por la forma en disco y las marcas de abrasión.

Diversos autores señalan la posibilidad de que Caramoro no sea más que un punto de vigilancia sobre el cauce del río dependiente de La Moleta y puede que El Promontori, justo enfrente de Caramoro haya participado en algún momento histórico de esa función, aunque los materiales encontrados allí son de una antigüedad considerable, según se desprende del informe de la excavacion de Rafael Ramos Fernández  en pdf: 

Año 2008: Aparece en la prensa local que una persona expoliaba los yacimientos de Moleta, Caramoro y Puntal del Buho. Como consecuencia sufrió prisión.

Algunos artículos académicos sobre Moleta, Promontori y Caramoro:
Rutas arqueológicas en Elche: Caramoro – La Moleta

Informe de Rafael Ramos Fernández al CVC acerca de las excavaciones en Caramoro:

Excavación arqueológca de urgencia en Caramoro II:

Cabezo Redondo y su puesta en valor:



Restos de muelas y piedras de orígen exógeno

La fotografía que encabeza la entrada es una vista de los restos de la muralla desde el acceso al poblado.