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domingo, 17 de marzo de 2019

Derrumbes y filtraciones en el sendero del Pantano

A finales de febrero volví a hacer el nuevo sendero del Pantano. Tenía que actuar de guía en una excursión organizada por el Centre de Muntanyisme de Mutxamel para el 3 de marzo y fuí antes a refrescar ideas. Me encontré con una nueva filtración de agua (una más de las que hay), con derrumbe de las tierras inmediatas al camino, que a punto estaba de invadirlo. Había un grupo de jóvenes poniendo piedras para pasar sin mojarse, o sea más que reciente. Puse en conocimiento del Ayuntamiento el tema y por supuesto que contaba que para el 3 de marzo no iba a estar resuelto. Por lo demás decir que en ese punto, justo debajo de Caramoro, hubo un detalle que llamó mi atención: una pared de piedra vertical con palmeras alrededor, solo un par de metros por debajo de la conducción de la Acequia Mayor. Así que hoy he ido a ver que había.
Pared vertical con palmeras 
Nada de interés por lo que hevisto, pero me he atrevido a acercarme al origen de la filtración y el derrumbe de tierra subiendo hasta allí.
La acequia Mayor en este punto discurre entubada, por lo que desde encima no se detecta nada, hay que bajar un poco para encontrar el origen de la filtración. 
Lecho por donde discurren los tubos 
La escasa calidad de las fotografías que vienen a continuación se explica por el riesgo de un derrumbe inminente de las arcillas de los alrededores, como se puede observar pese a todo.
 
La filtración, justo debajo de los tubos
Agrietamiento y pérdida de compactación de las arcillas  con riesgo de caída de los materiales
La humedad aflora por debajo de la capa superior
La filtración y el derrumbe ha puesto al descubierto una acequia anterior, un par de metros por debajo de su recorrido actual. Eso lo veremos otro día.
El agua invade una parte cada vez mayor del sendero
 Se está produciendo además la circunstancia de que, como el sendero original está totalmente encharcado (se adivina por debajo en la fotografía de más arriba) la gente lo hace por encima y como se puede ver también está siendo ganado por el barro. Ya hay rastros de otro más arriba, que apenas se nota en la parte superior izquierda de la foto, por donde se puede pasar sin mojarse, de momento.
Y ahora la reflexión: Históricamente esta parte de la Acequia Mayor ha dado multitud de problemas por las características de los materiales que atraviesa. Ese tramo sufre en varios puntos pérdidas de agua que si no se remedian terminarán por dificultar la práctica del senderismo. Como ejemplo y sin ir más lejos un punto visitado hace algún tiempo por quien esto suscribe hoy en día rezuma agua por todas partes y es imposible pisar. 

La Acequia Mayor es Patrimonio de la Humanidad, parte fundamental en la declaración del Palmeral Histórico de Elche y su sistema de riego asociado; por ello resulta imprescindible actuar para mantener esta infraestructura hidráulica, propiedad de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor. El Ayuntamiento ostenta la titularidad de más del 50% y tiene entre su funcionariado altos responsables, así que en consecuencia debería ser fácil abordar los problemas señalados que tarde o temprano van a repercutir sobre el sendero y sobre el sistema de riego, como hemos visto. Y si alguien me pregunta diré que la Comunidad debería ceder la titularidad del Pantano (que fué cedido sin contrapartidas por el Ayuntamiento a la Comunidad en el XIX) y de la Acequia Mayor al Ayuntamiento para que pueda actuar sin cortapisas sobre los abundantes problemas que presenta. Nadie quiere el aigua salà que discurre por el cajero y en consecuencia es un negocio ruinoso que amenaza con afectar a uno de nuestros Patrimonios más emblemáticos.
Una procesión de gente, con atasco en el punto donde está el derrame. Arriba a la derecha la pared y las palmeras

lunes, 22 de septiembre de 2014

UNA CALERA EN CARAMORO

Resulta sorprendente constatar la permanencia de ciertos elementos constructivos a lo largo de la historia. Sabemos que la cal es un producto conocido desde las civilizaciones antiguas; de hecho el mortero y la lechada de cal aparecen ya en el VI milenio AC en la zona considerada hasta hoy como cuna de la civilización. Aunque no podemos asegurar que siempre se haya hecho así, el horno de cal o calera y su semejante el algezar, se ha construido aplicando los mismos principios y con las mismas fórmulas al menos desde la civilización romana casi hasta hoy en día; por ello resulta difícil la datación cronológica de sus restos. También resulta curioso que de forma genérica se conozca su diseño básico como “horno moruno” un ingenio que de hecho ya está presente en la antigüedad clásica: una bóveda o falsa bóveda semiesférica achatada en la parte superior para aprovechar mejor el calor, con o sin respiradero.
La fabricación manual de cal desapareció con la llegada del cemento Portland pese a que la calidad de las paredes de mortero es muy superior a la del cemento. Es significativo que en numerosos pueblos de la geografía ibérica se hayan restaurado los viejos hornos de cal como elemento de patrimonio etnológico, lo que añade interés a los parajes en los que se encuentran. Y también que la UNESCO haya incluido como Patrimonio de la Humanidad la calera de Morón de la Frontera, única en activo hoy en día en nuestra península; no en vano los pueblos blancos aún la utilizan como marca de identidad por sus muchos valores asociados: belleza, salubridad y limpieza, frescura, impermeabilización...

En nuestra comarca los rastros de tal actividad son más toponímicos que materiales: los algezares en la divisoria con Aspe, Molino de La Calera en Santa Pola..., salvo alguna excepción en la que se conservan restos como la Calera de Crevillente (la interesante calera romana del Moncayo en Guardamar cae fuera de ese ámbito),... En Elche apenas nada: pese a que las imágenes antiguas nos revelan asimismo casas encaladas. Solo conozco citas puntuales en las actas municipales del XIX en el Índice de Remisiones de D. Pedro Ibarra y apenas alguna mención en los mapas antiguos que conserva el IGN: el norte del término es territorio de canteras y yesos, por lo que aparecen marcadas varias. Como se denomina calera tanto a la cantera dedicada como al horno, no sabemos si el nombre indica la cantera o si existió junto al punto de extracción algún horno y pese a que visito con asiduidad el N del término hasta la fecha ninguno de los lugares marcados conserva restos de un horno. Como dato curioso una de las localizaciones en los mapas de finales del XIX viene a coincidir con las Chimeneas de Román, último vestigio de sus algezares, hornos de yeso que lo comercializaban bajo su marca (Yesos Román) hasta bien entrado el siglo XX.
Entrando en el tema, Juan Pascual me dio el aviso a partir de su localización en Google maps, una construcción en piedra que aunque parecía un “cachirulet” o un cuco (refugios en piedra seca para uso de agricultores, pastores y cazadores). Lo que encontré es un horno de cal, una calera en buen estado de conservación pese a estar parcialmente rellena y rodeada de todo tipo de basuras. Y en los alrededores un punto de extracción de caliza y rastros de grandes bloques quemados a altas temperaturas con residuos. Lo que reflejan las imágenes es un horno construido  a partir de una excavación previa aprovechando el desnivel de un pequeño barranco, de manera que permite el acceso por su boca y por la parte superior para cargar la cúpula, que después será retirada una vez convertida en cal viva. El diámetro interior es de dos metros y las paredes superan el metro de espesor en su parte más ancha frente a la boca de acceso. Está construida con mampuestos irregulares y varios enrases con mortero y conserva en algunas partes restos de barro para tapar los huecos.
Punto de extracción junto al horno de cal
En resumen el proceso de fabricación de cal sería el siguiente: se rellena el interior del horno de piedra caliza del tamaño y espesor adecuado dejando el centro libre de ellas y lleno de leña a medida que se va subiendo. Cuando se llega arriba se va cerrando el horno dándole forma de cúpula también con caliza, dejando algún respiradero. Cuando se enciende tiene que alcanzar una temperatura de unos 1000 grados y mantenerla tres días, por lo que hay que ir cargando leña a través de su boca. Una vez enfriado se van retirando las piedras transformadas en cal viva. Quien desee una explicación detallada del proceso la encontrará consultando los enlaces que se incluyen al final.
Altura aproximada del acceso 1'40 m.
Ya he dicho que es difícil la ubicación cronológica del ingenio. A falta de una excavación y datación adecuada, los restos cerámicos que aparecen como material de relleno en la pared parecen situarla en los primeros años del siglo pasado. Como posibilidad de uso de la cal sin más datos que lo confirme, decir que muy cerca de allí se empleó mortero hidráulico para hacer un túnel en la conducción de agua dulce del Obispo Tormo a su paso por el Aigua dolsa i Salà un punto particularmente inestable como ya avisó el botánico Cavanilles en su excursión al Pantano. En cualquier caso, el resto material merece mejor vida a mi criterio. Debería limpiarse, consolidar y preparar el resto con algún panel explicativo, incluyéndolo como visita didáctica. Con ello el paraje Caramoro en el que se encuentra ganaría alicientes: Acequia Mayor, Populus, Yacimiento arqueológico, Calera, Conducción de aguas del Obispo Tormo...

Materiales
Más de 1'30 m. de espesor de la pared

Morón de la Frontera Patrimonio UNESCO:
Panorámica. Yacimiento de Caramoro
Paisaje degradado con la calera en el centro
Proceso

Detalle de la pared con cerámica incrustrada

Nota: la gestión de las etiquetas del blog hay que hacerla con cuidado, pues de no ser así pasa lo que se ha visto ayer y hoy: entradas de hace un montón de años se han colado como si fueran nuevas y no lo son. Disculpas.