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lunes, 27 de febrero de 2012

El camino a Elche: extracto comentado de la obra Las comunicaciones, el transporte y la hospedería en el Aspe del Siglo XVIII

Detalle del sur de Alicante en el mapa de Cavanilles

Para recuperar el tono local propio del blog tras la incursión debida a la tormenta desatada por el PP valenciano en las enseñanzas secundarias, es necesario una entrada potente, así que he decidido adelantar un resumen comentado de la obra que se menciona más arriba y cuyo autor es Gonzalo Martínez Español, viejo conocido por la cantidad y calidad de las entradas con que nos deleita. Más adelante espero completarla pateando lo que se conoce como “El camino viejo de Aspe” desde Elche hasta llegar al emplazamiento que Gonzalo nos señala del camino viejo en sentido inverso.

A pesar de la aparente simpleza del trazado de las comunicaciones de la ciudad de Elche hacia el centro de la península, la traslación del mapa sobre el terreno hace cambiar drásticamente la perspectiva: pese a la modesta envergadura de las estructuras de plegamiento, el Vinalopó se encaja al norte del término en El Castellar y hace materialmente imposible que su lecho pueda servir de vía de penetración, existiendo ademas un anticlinal en cuesta a lo largo del eje Alicante Crevillente (La Peña de las Aguilas, Colmenar y Larga al otro lado del rio) que solamente es atravesado, además del propio río por profundos barrancos en paralelo a ambos lados del río que añaden dificultad al trazado del eje Norte; por ello hasta fechas bien recientes las comunicaciones en dicho sentido fueron un problema, debiendo derivarse al eje transversal  Alicante–Orihuela–Murcia. Además es necesario dejar constancia que la comunicación del Medio y Alto Vinalopó con Orihuela y la Vega Baja se realizó, hasta la apertura del vial Aspe-Crevillente por el camino de Aspe y en consecuencia cabe otorgarle una importancia mayor que el ámbito estrictamente local; por ello como estudia Gonzalo, hay una preocupación casi constante de las distintas instancias del poder para solventar el tema. Pese a ello y como prueba adicional de las dificultades del trazado, solo en la segunda mitad del XX se resuelve de forma satisfactoria con la carretera Aspe–Santa Pola y la conexión con las autovías cercanas.
Si contemplamos el tema bajo una óptica histórica más dilatada en el tiempo, en ese escenario precisamente se pierde una ruta histórica reiteradas veces mencionada por las fuentes: la Vía Augusta, cuyo discurrir se conoce aproximadamente tanto en el Medio como en el Bajo Vinalopó, pero que no obstante desaparece o por decirlo de otra forma resulta de trazado incierto en la parte norte del término y en las zonas colindantes de Aspe. Desconocemos el lugar exacto del Aspis romano y aún el Aspe medieval cambia de emplazamiento según la época, como Elche, de ahí que probablemente se manejen dos opciones o soluciones distintas adoptadas en diferentes momentos históricos, cada una de ellas a un lado del río: la Vía Augusta, con una propuesta no concluyente que la sitúa en Ferriol como vimos en la entrada dedicada a las vueltas de Ferriol, sobre la que volveremos y el viejo camino de herradura que seguía aproximadamente el actual eje Aspe Santa Pola, que es el estudiado por Gonzalo; pero aún este itinerario, pese a ser conocido, deja puntos en incógnito, como veremos.
Bien, dejémonos de comentarios y si más dilación, aquí va el extracto de la obra de Gonzalo:

 El camino a Elche: extracto comentado de la obra 
Las comunicaciones, el transporte y la hospedería en el Aspe del Siglo XVIII / Gonzalo Martínez Español. – Aspe: Ayuntamiento, 2006. 
IV Premio de Investigación Manuel Cremades 2006

El Camino a Elche

La accidentada geografía hizo complicado el tránsito entre las dos poblaciones, no por ello disminuyó el mutuo interés por mantener un camino transitable que permitiera la circulación de carros entre ambas villas. Tenemos constancia de que en 1429 se habilitó un camino carretero para el tránsito entre las dos poblaciones (Hinojosa Montalvo, 1990: 292), posteriores acuerdos reincidirían en la misma cuestión. Tal es el caso de la petición que formula el contador del duque de Arcos al Cabildo ilicitano en abril de 1748, comisionado por Aspe, expresando la necesidad de que se abriera un camino carretero desde Elche por el paraje de Carrús, sobre el que discurría un camino de herradura –con modificación del existente–, ya que la villa de Aspe tenía abierto y corriente el camino hasta el mojón del término, resolviendo el Ayuntamiento de Elche que se habilitara el camino3.
El camino tomaba inicio en Aspe próximo a la cruz del Camino de Orihuela, alcanzaba la balsa de don Blas, para continuar al pie de la sierra de las Tres Hermanas, cuesta de Juan Sánchez, Cochera, y Hondos de la Torre de Carrús, adentrándose en el término de Elche.
4.2. Compostura del camino de Aspe a Elche Una de las primeras actuaciones emprendidas por la Junta fue la composición de la carretera de Aspe a Elche, pues el abrupto trazado ocasionaba serios inconvenientes a los transeúntes, y el rango de carretera de orden regional, le hacía soportar un intenso tráfico de carruajes hacia Valencia, Madrid o Murcia.
Las Juntas de Caminos adolecieron de personal facultado en obras de ingeniería caminera. Por ello, la Junta oriolana remitió una petición al Ayuntamiento de Aspe el 18 de junio de 1786, solicitando un informe con las posibles direcciones que podría tomar la carretera desde Aspe a Elche. Juan Bautista Cremades, componente del Cabildo, tras inspeccionar los terrenos, notificó su dictamen el 23 de junio, manifestando tres posibles direcciones. La primera vía partía desde la balsa de don Blas hacia la cañada de Lorenzo Calatayud, paraje de los Algibitos, conectando con la hacienda de Gaspar Soler. El segundo trayecto discurría desde la Cochera en dirección al Barranco del Gitano para enlazar con las tierras de Gaspar Soler. La tercera vía era continuar el camino existente hasta la Torre de Carrús y bajar hasta una hondonada, continuando por la Cañada de Francho, evitando las avenidas del Barranco de Uchel. El munícipe dejaba patente las dificultades orográficas de los trazados: “...he pasado en el día, a contemplar de nuevo, todo aquel difícil terreno, con el fín de hallar proporción que alivie las incomodidades que presenta el que hoy rige, especialmente en los hondos de la torre del Marquesado de Carrús a donde bajan todas las aguas pluviales que lo imposibilitan muchas temporadas, y también la de hacerlo más breve y cómodo. Y advierto no poderse separar de el del día, sin bastantes dispendios, pero con ellos se puede tomar nuevas direcciones, que lo hagan más recto y corto, y alguna con total separación de la cuesta llamada de Juan Sánchez, Cochera, y dichos hondos de la Torre de Carrús y sus cuestas, y en todas obviando la rodea que hace, el que rige por el Almacil, que se conseguirá tirando la línea a el Portichuelo desde el punto que hace la última cuesta que sube de los hondos de Carrús, dejando el Levante y tomando el medio día e introducirse en el de la herradura...”21
La Junta de Caminos, tras haber meditado si daba paso a la calzada por las denominadas “Pedreras de Elche” o por las “Cuestas de Carrús”, y previa inspección del secretario Tribes, finalmente optó por los parajes de Carrús, remitiendo informe a la Junta de Caminos, que dio su beneplácito para comenzar las obras. Captó el interés del secretario las dificultades que ofrecía el camino a la altura de la cuesta de Juan Sánchez: “El reventón de Juan Sánchez me llevó la primera atención por ser una cuesta sumamente escarpada y donde los viajeros necesitaban descargar sus carruajes y alquilar mulas para subirlos de vacío, habiendo quedado hoy con tal disposición que parece un hermoso paseo, sin cuesta ni despalderos como más largamente manifestaré a usted...”22 Las tareas de acondicionamiento se iniciaron el 7 de agosto de 1786, continuadas sin receso durante 9 semanas, para quedar concluidas el 7 de octubre. El 22 de agosto, el secretario Tribes remitió carta al Conde de Floridablanca, participándole el estado de las obras, y que en el plazo de 8 días se adentraría en el término municipal de Elche, rogándole al Conde que intercediera para que la villa ilicitana formalizase la contribución de caminos, ya que no pertenecía al corregimiento de Orihuela23.

Antiguo camino a Elche por la cuesta de Juan Sánchez y Cochera
Las cuentas recogen al detalle todos los desembolsos practicados en las tareas de composición del camino. Los gastos semanales contabilizan la construcción de una caseta de madera para guardar los utensilios de trabajo; la puesta a punto, reparación y sustitución de las herramientas; la adquisición de algunos materiales como sogas, espuertas de esparto, cántaros; la caballería empleada para portear el agua; la pólvora adquirida para efectuar voladuras; y la retribución a los trabajadores, cuyos salarios venían diferenciados según su categoría profesional: el sobrestante percibía 8 rv diarios, el aparejador, oficiales de albañilería y guarda de obra 6 reales diarios, el nutrido grupo de los peones 5 reales diarios, que a mitad de obra fue rebajado a 4 reales y 17 maravedíes. La relación nominal de trabajadores indica una procedencia mayoritaria de jornaleros de Aspe, oscilando desde 194 operarios en la tercera semana de trabajo hasta 79 asalariados en la última semana.
La suma invertida por la Junta de Caminos24 ascendió a 35.782 reales de vellón y 17 maravedíes, cuyos gastos desglosados semanalmente fueron: 
  
La composición de la calzada estuvo a cargo del secretario Mariano Tribes, que hallándose en la medianía de las obras, expidió carta al gobernador de Orihuela fechada el 11 de septiembre, detallando la marcha de las obras. La carretera estaba perfectamente habilitada en una legua, desde el tramo comprendido entre Aspe y los inicios del paraje de Carrús. En una minuciosa exposición, el secretario relata: “...desde la misma salida de Aspe, di principio a la composición quitando un precipicio que estaba a la izquierda del Camino, y prometía regular despeñadero a lo profundo de un barranco, aquí se ha ensanchado con unas hormas –pared seca de piedra–, se le ha dado buena dirección y quitado el peligro, y lo mismo se ha efectuado en el estrecho de la Balsa de Dn Blas del Castillo, en donde también se ha construido una albarrada –pared seca de piedra– y seguido el camino alineándolo en lo posible, y dándole anchura, bombeo y salida a las aguas hasta la vegada del Reventón de Juan Sánchez que era el terror de los viajeros.
No encontrando a este paso cómoda composición, dejé el Camino que seguía por lo profundo del valle, y he abierto tres mil varas de nuevo de planta llana, y por la ladera del cerro, que muchas veces he necesitado cortar a pico, pero esto no obstante, le he dado cuarenta palmos de anchura, además de la cuneta para la salida de las aguas y lomo hacia el cerro, y le he formado a la ladera una calzada de 30 palmos de altura, hasta encontrar la subida del Reventón, en donde he necesitado hacer un formidable relleno, para quitar lo más duro de la cuesta y nivelar el Camino.
Un puntarrón de peña viva embarazaba la entrada haciendo formar un medio círculo a los carruajes, a fuerza de pólvora, he hecho aquí un desmonte de 100 palmos de largo y 8 de ancho, cuya piedra me ha servido para la conducción de la calzada, y he logrado hacer uno y otro con utilidad y ahorro de gasto.
La calzada la he guarnecido a 6 palmos a lo interior del Camino con una cadena de peñones que sirven de preservarla del peso y al mismo tiempo de guarda ruedas para evitar vuelcos. El Camino ha quedado tan suave, que no tiene media pulgada de subida en cada vara y las anchuras y alineación le hacen formar una bello aspecto que lo hace más apacible. La rudeza del terreno, montada esta grande cuesta ya imperceptible, he seguido calzando los hondos y suavizando las subidas de las restantes, con frecuentes calzadas y desmontes hasta la subida de la cochera, que ha quedado sin el peligro que tenía y bastante anchura, habiendo logrado en todo dar salida a las aguas que son el enemigo de estos caminos.
Todos los trajinantes continuamente bendicen las benignas disposiciones del soberano que les facilita estos alivios. Y yo mismo les he visto tirar al alto las monteras con repetida alegría lo que hemos logrado, bien que a costa de algunos afanes, con el corto gasto de 18.000 reales de vellón.
Para la conservación de estas obras, es necesario establecer en ellas un guarda caminos, que esté a la vista, componga lo que pueda, y lo que no le sea dable, avise para tomar providencia. Seguidamente continúo los trabajos en el segundo puesto hasta Elche, que espero dejar concluido en todo el corriente mes y de lo que ocurra daré a VS. aviso...”25
Detalle y estado actual del camino 
Tras el acondicionamiento del camino, el secretario Tribes informó en 1788 al primer ministro Floridablanca, que el camino se conservaba con regularidad, tras aplicar a la carretera 1 peón caminero, nombrado por su Excelencia26. En este periodo, la estructura de los firmes de carretera, constaba esencialmente de una superposición de capas de piedra con gradación de tamaños, colocándose las de mayor volumen en profundidad y las más livianas en las capas superiores del camino.
...

FINAL   (p. 120)
...
Respecto a la evolución de los caminos aspenses, de igual modo que en cualquier municipio, el paso del tiempo ha modificado el tejido viario aspense. Se han conservado algunos antiguos trazados y otros se han visto modificados, dado el carácter dinámico y funcional que es inherente a las vías de comunicación, sujetas a constantes mejoras y cambios. Los caminos aspenses no experimentaron cambios significativos durante el siglo XIX. Si bien, la carretera Aspe–Santapola asumirá dos intervenciones que mejorarán el trazado, abandonando el trayecto por la sierra de las Tres Hermanas, Cuestas de Juan Sánchez, Cochera, para discurrir por el actual recorrido hacia Elche.




3 Archivo Municipal de Elche (En adelante A.M.E.). Libro a–80. Actas de Cabildos 1748–49. Cabildo de 6 de abril de1748.

24. Ídem. Legajo 278. Cuentas de la rehabilitación del camino entre Aspe a Elche.
26. Ibídem. Carta de don Mariano Tribes al Conde de Floridablanca. Orihuela, 29 de marzo de 1788.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Felipe Mejías o un montón de novedades (1)


Felipe Mejías López, coautor con Gonzalo Martínez Español del único análisis riguroso sobre la conducción de aguas del Obispo Tormo abordándolo como un todo (aunque aún tienen que volver a pasar para profundizar en el trozo ubicado en Elche) además de poner a disposición del curioso lector sus artículos y trabajos de investigación (generalmente temas de interés local alrededor de Aspe) accesibles en el servidor de Academia.edu, acaba de dar a luz en poco tiempo varias aportaciones que me parecen más que interesantes. 

Se trata de dos presentaciones (en formato powerpoint, que suelen ser antesala o consecuencia de trabajos más rigurosos y extensos) en las que el autor aborda por una parte la serie de trabajos efectuados en la ribera del Tarafa, muchas veces bajo su atenta supervisión y en una segunda que pondremos otro día para no sobrecargar la entrada, una investigación fruto de haber descubierto con Gonzalo Martínez Español arcaduces firmados que relacionan la magnífica obra de ingeniería civil de Tormo con los alfareros de Agost. Si añadimos que sus investigaciones académicas están centradas en el mismo territorio, tenemos que probablemente no haya nadie más que sepa tanto del lugar. Las presentaciones presentan el añadido de ser de interés para los ilicitanos pues en su ámbito se aparecen elementos como:

  • Las minas de agua propiedad del Ayuntamiento de Elche, 
  • La propia conducción de aguas potables en todo su recorrido.
  • Las noticias históricas acerca de compras de terrenos y fuentes para hacerla posible
  • La presencia de molinos que en su día fueron edificados o comprados por la casa de Arcos.
  • La prolongación hasta adentrarse en el paraje protegido de Los Algezares, colindante con la cola del Pantano y el propio embalse (figura de protección que debería tener continuidad aguas abajo, o sea en el término de Elche) 
  • ...

Solo añadir que Aspe empieza a ser un espejo en el que deberíamos mirarnos más a menudo por el cuidado que está demostrando tanto el Ayuntamiento como la ciudadanía encabezada por un grupo de "asperos" más que notable en cantidad y calidad, que van dando sentido a un conjunto de procesos encaminados a recuperar y poner en valor diversos elementos de su patrimonio natural, artístico, monumental, arqueológico e histórico.

EL PARQUE URBANO DEL RIO TARAFA Y LA PUESTA EN VALOR DE SU PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Y ETNOLÓGICO. 
UN PROYECTO DE FUTURO


En la siguiente entrada daré el enlace de descarga de ambas presentaciones 


jueves, 1 de diciembre de 2011

Un ensayo fundamental para la historia local: De Barrenas a Romero...


Aunque no soy un especialista en el tema voy a arriesgar una opinión justificada solo medianamente. La obra que hoy presentamos bajo el título factício de Aguas dulces de Elche en su edición digital y que en propiedad se conoce más como De Barrenas a Romero : noticia documentada relativa a la posesión de dichas fuentes por el Ayuntamiento de Elche / Pedro Ibarra y Ruíz, es una de las primeras incursiones metódicas de un historiador en el campo de la gestión municipal de uno de los servicios básicos como es la provisión de agua potable para uso de los vecinos. Barcelona (1865), Madrid (1896), Gibraltar o Sevilla se cuentan como antecedentes previos a la obra del erudito local, abriendo camino a estudios posteriores en ocasiones de envergadura notable (v. Gil Olcina). Destinada a hacer saber a propios y extraños los derechos históricos para el abastecimiento de agua potable a favor de la ciudad, pese a los reiterados intentos de otras ciudades circundantes por hacerse con los manantiales de agua dulce, puede considerarse  de lectura obligada a quienes estén interesados en cualquiera de los aspectos relacionados: construcciones hidráulicas, derecho de aguas,  Administración local, territorialidad, etc. Y actúa como material de contexto y ampliación  al excelente artículo de Gonzalo Martínez Español http://yporquenounblog.blogspot.com/2009/05/la-conduccion-de-aguas-entre-aspe-y.html

Así pues, que aproveche.

D.Electrónica: /Fondo%20documental%202/Caja%20105-456-C1%20(1-60)/Aguas%20dulces%20de%20Elche.pdf
Nota del 2/11/2015. Este enlace ya no es funcional. Quien tenga interés en descargarlo debe ir a la Biblioteca digital valenciana (BIVALDI):

http://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1011880
Hay que darle su tiempo para que cargue el libro, pero funciona. 


Fotos cortesía de Gonzalo Martínez Español

jueves, 3 de marzo de 2016

Restos de la toma del canal de Lafarga

Desde 1910, hasta la década de los 70 del pasado siglo la Acequia Mayor recibía su caudal aguas arriba de la cola del pantano, en la caseta de toma del Canal de Lafarga en las inmediaciones del antiguo Molino de Pavía dentro de lo que hoy es el PNM Los Algezares en Aspe. En la memoria publicada por el ingeniero, y que en su día reprodujimos aquí en varias entradas está la justificación del proyecto. El objetivo de la derivación era evitar la elevada salinidad observada en las aguas del embalse. De hecho hubo tentativas previas, pero al final fue la propuesta de Lafarga la que se llevó a efecto. La obra, financiada por las asociaciones de las acequias Mayor y Marchena, fue cedida después al Ayuntamiento vista su escasa rentabilidad. 
El agua hoy en día llega a la base del tramo superior de la escalera de acceso


Transcurridos cien años está visto que la iniciativa también resultó inútil (entre otras cosas porque antes de la toma el agua era y es salobre, algo que curiosamente era conocido). Lo cierto es que los sistemas de riego por elevación de los sobrantes del Segura acabaron con la rentabilidad prevista. La escasa utilidad residual se terminó cuando al calor del crecimiento exponencial de las ciudades del eje del Vinalopó en la segunda mitad del s. XX, el río fué derivando en una cloaca, situación que aún hoy persiste con vertidos de aguas sin depurar o mal depuradas de un montón de ciudades de su cuenca. Por otra parte no está demás observar la enorme elevación del nivel del río en apenas 100 años, que puede constatarse comparando las fotos panorámicas de la época con la foto en color de los restos.



Así que pese a las expectativas que generó el canal de Lafarga (La Antisequía pretendió llevar a efecto una notable ampliación de la superficie regada en el margen derecho del río al N del término), la infraestructura hidráulica más importante después del Pantano según Gaspar Jaen i Urbán, pronto dejó de ser útil; sin embargo a medida que pasa el tiempo va teniendo cada vez mayor valor patrimonial y en consecuencia la toma y el canal están expresamente incluidas en la declaración de BIC del Pantano, como puede observarse en la declaración inserta en el BOE. 
Las sucesivas riadas, en especial la del 82 que reventó la toma y acabó con el puente de hierro que permitía un acceso fácil inutilizaron la infraestructura. En la entrada citada de Gonzalo Martínez Español pudimos hacernos una idea de su estado actual. Para constatarlo hace poco me trasladé y estuve dentro de los restos.
Estado actual de la terraza superior


Acceso a la caseta del guarda

Estado del techo
Bajada a las compuertas





Pese a la rotura de la toma, probablemente por la elevación del nivel, el canal sigue llevando agua hasta casi el término de Elche, donde una almenara la devuelve al embalse. El abandono posterior, por su escasa utilidad redunda en su ruina total pese a que, incluso como mero resto de arquitectura e ingeniería hidráulica merecería mejor suerte. Si se cumple alguno de mis sueños el canal podría volver a tener utilidad, ya veremos.



Así que visto el interés de ambos ayuntamientos en cuidar del patrimonio común, con el tiempo su estado será similar al que hoy presenta la conducción de aguas potables del Obispo Tormo, una ruina. 
Aviso para navegantes: quien quiera ver la caseta por dentro, le recomiendo llevar un bote neumático o similar para cruzar el río. Yo me aproximé por el cauce bordeando la cara N del Tabayá (o El Volao) y la ruta es incluso peligrosa. Queda dicho.



La fotografía que encabeza la entrada es cortesía de Felipe Mejías López.
El resto de fotos en blanco y negro, de Gonzalo Martínez Español

viernes, 7 de enero de 2011

El ingeniero Próspero Lafarga y Elche (4): La caseta y Presa de Pavía.

Las obras del encauzamiento del río aguas arriba del Pantano fueron realizadas y financiadas por las Comunidades de Propietarios de las acequias Mayor y Marchena. Ya en 1902 se debatió y aprobó el proyecto por ambas comunidades publicando un folleto que explicaba y recogía tanto los motivos como las ventajas del proyecto así como su viabilidad (1). Para poder hacer frente a los gastos derivados se planteó el aprovechamiento hidráulico del salto que se generaba en las inmediaciones del pantano, salto que como sabemos llegó a producir energía durante cierto tiempo:

... el salto que se produciría sería de un valor muy importante, y casi pudiera afirmarse que él mismo, en bien pocos años, amortizaría totalmente el valor del coste...

Hemos de recordar que los restos materiales de la explotación hidroeléctrica están incluidos en el ámbito de protección del Pantano y de sus obras asociadas. Como anécdota, la comunidad de propietarios de la Acequia Mayor ha llegado a replantear su viabilidad actual según noticias recientes de prensa.
Entre los motivos (el principal si damos crédito al folleto citado) para la desviación estaba el facilitar la limpia de los limos acumulados en la presa, causa de las epidemias recientes en la población:

El abandono en que sé ha tenido, por espacio de muchos años, la limpia periódica del Pantano es la primera y principal causa de la necesidad de la obra de la desviación; sin esta jamás, podría intentarse ya aquella porque los légamos se esparcerían por el campo y pueblo llevados por las aguas necesarias para el riego, y producirían, seguramente, las enfermedades que con tanto horror se recuerdan...”

Además, para llevarla a efecto fue necesario que la Comunidad adquiriese el Molino de Pavía y su presa, en el término de Aspe, como singular arranque del encauzamiento, una interesante obra de ingeniería que cayó arrasada por la avenida de 1982 y que lamentablemente no ha sido restaurada.

Gonzalo Martínez Español tiene publicado un apunte de notable interés que reproduzco a continuación:


10.– CASETA DE LA PRESA DE PAVÍA O PUENTE DE HIERRO.

El regadío ilicitano estaba sustentado en los aportes hídricos del río Vinalopó, del que había adquirido derechos de aprovechamiento desde la Edad Media. A mediados del siglo XVII se edificó la presa del pantano de Elche, cuyo vaso de embalse se adentraba en el término municipal de Aspe. Las aguas del Vinalopó son salobres, y su calidad empeoraba tras rebasar el estrecho de la sierra del Tabayá en el término de Aspe, y adentrarse en la cola del pantano, debido al aporte de manantiales salinos que recibe y por discurrir entre terrenos constituidos por yesos, margas y arcillas.

A principios del siglo XX, la comunidad de regantes de Elche, buscando mejorar la calidad del agua de riego, encargó un proyecto para construir un canal de desvío de las aguas que introdujera directamente el caudal del Vinalopó en la Acequia Mayor de Elche sin atravesar el vaso del pantano. El ingeniero Próspero Lafarga fue el encargado de desarrollar el proyecto que concluyó en 1910, Lafarga consideró que el punto más conveniente para derivar las aguas era la presa del Molino de Pavía, situada en el cauce del río Vinalopó, en el estrecho que configura la sierra del Tabayá.

La comunidad de regantes de Elche adquirió el Molino de Pavía, decidiendo que sería este lugar el punto de inicio para derivar las aguas del canal, rematándose con otras instalaciones complementarias. La presa del Molino de Pavía fue reparada elevándola hasta una altura de 6 metros, el agua fue encauzada por un muro que poseía un rebaje en su costado izquierdo, por el que se precipitaba el agua remansada en la presa hacia la boca de un túnel excavado en la sierra del Tabayá. El túnel está formado por una galería de 723 metros de longitud que atraviesa el monte, continuando hacia Elche mediante un canal abierto o cequión, que atraviesa algunas zonas montuosas con nuevas galerías, a la vez que discurre por otros tramos levantados sobre arquerías.

Lafarga calculó que por el rebaje practicado en la presa se precipitaban 2.400 litros de agua por segundo, superando la capacidad máxima del canal, estimada en 2.000 l/s. Al azud se le incorporó una compuerta de fondo con dos hojas, para que los arrastres no la aterrasen. La instalación se completaba con una caseta edificada junto a la presa, al pie de la perforación de la sierra, en la cual viviría el guarda encargado de manejar la compuerta de fondo y las tomas de agua, situada a 6 metros por encima de la coronación del azud para salvaguardarla de las riadas. El conjunto se remató con una pasarela metálica de 20 metros de luz para permitir el paso entre las orillas, ésta quedó arrasada por la riada de 20 de octubre de 1982. Esta canalización ha permanecido en desuso varias décadas, pero en el decenio último se la ha reacondicionado para dar riego a los huertos de palmeras ilicitanas (2).




Así pues estamos ante un buen ejemplo de aprovechamiento de las sinergias generadas por el encauzamiento: mejora en la calidad de las aguas de riego, mejora de la sanidad pública y nuevo recurso para generar energía.


Una noticia reciente acerca de la reparación de la Acequia Mayor del Pantano. La avería se encuentra casi en Aspe, por lo que deduzco que se encuentra en el Acueducto Lafarga. Este mismo día se informa de gestiones para potabilizar el agua del río. http://www.diarioinformacion.com/elche/2010/12/20/nuevo-agua-vinalopo/1077222.html 


Fotos cortesía de Gonzalo. La primera procede de  Los Riegos en Elche / Próspero Lafarga . -- Alicante : Imp. de Luis Esplá, 1910.
En la que cierra el artículo de Gonzalo tenemos un detalle significativo de su estado en un momento indeterminado de la década de los 60, cuando aún era posible bañase en las aguas del río aprovechando el embalse. 
 
1 ESTUDIO de la conveniencia del Canal de Desviación de las aguas normales a su entrada en el Pantano. – Elche, Imp. P. Rizo, [1902?], 10 p. ; 21 cm. En cursiva los párrafos de la obra.

2 Gonzalo Martínez Español, en: Arquitectures tradicionals de l'aigua a les Valls del Vinalopó / coord. Tomàs Medina Pérez; Clara Pérez Pérez ...[et al.] . -- [Petrer] : Centre d'Estudis Locals del Vinalopó, 2007 pp. 93-94.




jueves, 28 de abril de 2016

Dosier urgente: Los Algezares y las aguas dulces del Obispo Tormo

La canalización de aguas potables del Obispo Tormo es el tema tratado con más profundidad y extensión en este blog. De hecho pensaba cerrar el tema y dedicarme a otras cosas (como el Mercado o los brazales de la Acequia Mayor, también candentes); sin embargo tras la publicación de las entradas dedicadas a Los Algezares las reacciones a uno y otro lado del río ponen en evidencia la necesidad de buscar y encontrar un principio de acuerdo a ver si por una vez los Ayuntamientos afectados son capaces de dejar a un lado las diferencias y actuar conjuntados para preservar esta magnífica obra de ingeniería hidráulica y garantizar que llegue a generaciones futuras. Los habitantes de Aspe y Elche nos lo merecemos. Espero además que se vea la necesidad de una intervención urgente. Las fotografías hablan por si solas. 
Acueducto de los cuatro ojos. Daños en los estribos, en los arcos y en los enfoscados

Por una parte tenemos las recientes iniciativas que acaba de adoptar la corporación de Aspe (en fechas muy próximas a la publicación de las entradas dedicadas a los Algezares, una coincidencia seguramente fruto de la casualidad) en la que entre otras cosas se anuncia la ...
elaboración de un plan director de conservación, restauración y proyectos de intervención urgente, cuya ejecución se ha encargado a la Universidad de Alicante a través del vicerrectorado de investigación, desarrollo e innovación. Se trata de un documento completo de carácter descriptivo y gráfico que recogerá el estudio-diagnóstico de las infraestructuras hidráulicas históricas y plantea fases de actuación valoradas, en función de la urgencia de intervención que se derive de los estudios previos realizados. El plazo de ejecución será de seis meses y el importe de los trabajos está valorado en cerca de 22.000 €...
que vienen a ser una prolongación de las ya planteadas alrededor de la serie de conferencias en el Wagner este pasado invierno. 
La noticia: http://valledelasuvas.es/2016/04/20/aspe-urbanismo-encarga-estudio-la-ua-los-acueductos-los-aljezares/







A ello hay que unir necesariamente la preocupación mostrada en el departamento de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Elche mediante comunicación personal indicando la existencia de un proyecto de intervención puntual sobre el Acueducto de los cinco ojos fechado nada menos que en 2009. La información que contiene es consultable por cualquier ciudadano puesto que fue aprobado por el Ayuntamiento. A dicho proyecto pertenecen tanto la mayor parte de las fotos aquí incluidas, de las que solo reproduzco las que considero más interesantes siguiendo el esquema conceptual de Felipe Mejías López (citado en la presentación de la entrada anterior, La conducción de aguas de 1785-1789 entre Aspe y Elche : aproximación al conocimiento de un patrimonio hidráulico abandonado,) como los levantamientos cartográficos.  Se pidió que la administración autonómica subvencionara las obras, sin que al parecer el Ayuntamiento de Aspe gobernado entonces por el PP, hiciera valer su influencia en los círculos del gobierno valenciano del mismo partido. Así que la propuesta de intervención quedó administrativamente resuelta por el Ayuntamiento de Elche, pero no ejecutada por carecer de dotación presupuestaria.  


 Y es que el año 2009 fue decisivo: tuvo que ser un conocido excursionista local, Vicente Arabid, mediante una entrada bajo el título Un pico para el AVE quien pusiera el dedo en la llaga: las obras del AVE iban a afectar seriamente los acueductos y por proximidad, cambiar drásticamente un paraje natural de interés. Se montó cierto revuelo en la prensa y otros medios de comunicación local. 


Fue precisamente el hoy alcalde de Elche Carlos González el que inició contactos con la constructora para modificar el trazado, promover la intervención del Ayuntamiento y salir en los medios afirmando que el AVE no iba a tener repercusión sobre los acueductos, un tema que en realidad está por ver pues cabe dentro de lo posible que las obras y la perforación de los túneles hayan podido acelerar su deterioro, en especial el más próximo, (el de la Coca y el puente de 2 ojos que cruza el barranco del Rabosero) un problema denunciado públicamente por Gonzalo Martínez Español en su día y recogido aquí que sigue sin resolverse, pues no se han hecho obras de consolidación y restauración.
Acueducto de los 5 ojos
La proximidad al trazado final hace que las inevitables vibraciones del AVE puedan contribuir a su deterioro, en especial si se mantiene su actual estado de abandono. Así tenemos apenas 50 m. desde el acueducto del barranco de la Coca hasta el AVE y algo más de 200 m. de los acueductos del barranco de Carboneras y del Puente de los 5 ojos.
Acueducto de la Coca. Impacto del AVE. Foto de Gonzalo Martínez Español



Acueducto del Rabosero. 
Así pues en 2009 la corporación municipal de Elche aprobó una intervención puntual para reforzar la base del Acueducto de los 5 ojos como primer paso para ir arreglando poco a poco las cosas. Hay que recordar ahora que este Ayuntamiento es titular de la infraestructura y que la conducción discurre en su mayor parte por terrenos de su propiedad  incluso en el término de Aspe. 

Por su parte el Ayuntamiento de Aspe desde el 2007 ha ido adoptando un conjunto de iniciativas que culminaron con la declaración del  Paraje Natural Municipal (PNM) Los Algezares en 2013.

Declaración del PNM Los Algezares
http://www.aspe.es/images/documentos/medioambiente/20140626AprobacionDOGV05112013.pdf
Plan Especial de protección del Paraje:
http://www.aspe.es/images/documentos/medioambiente/20140626PEPNMALGEZARES.pdf


La problemática del AVE: Integración ambiental de grandes infraestructuras en el PNM de Los Algezares:


Un pico para el AVE en formato pdf:

Reflexiones alrededor de una excelente ruta: vaig a peu:
http://vaigapeu.blogspot.com.es/2016/03/ruta-del-agua-por-aspe.html
Primero: Cuando se publicó, el paso por la vertiente izquierda del Vinalopó en los alrededores de la presa de Pavía, aún era posible. Ahora, insisto, no lo es. Y debería serlo. 
Segundo: La capilaridad, el paso de la gente entre ambos términos municipales es cada vez más abrumadora y solo falta que ambos ayuntamientos le den forma.
Tercero. ¿Para cuando una ruta del agua preparada por los respectivos Ayuntamientos que siga puntualmente el recorrido de la conducción de aguas del Obispo Tormo desde El depósito del agua en el Pontet del Rei hasta Barrenas?

En conclusión, la aprobación en su día del PNM Los Algezares implica al Ayuntamiento de Aspe en la gestión de los elementos que lo incluyen, porque el de Elche actúa aquí como propietario privado, al margen del carácter que en su día tuvo la infraestructura como bien de dominio público y que probablemente aún conserva. De hecho la infraestructura hidráulica, pese a discurrir por el paraje y tener en él los restos más notables, no se menciona expresamente en el Decreto de declaración ni en el Plan de protección, probablemente como forma de obviar los problemas derivados de su inclusión habida cuenta de lo dicho, aunque hasta la fecha múltiples actividades culturales, escolares y de animación, etc. han tenido a la conducción de aguas y otros elementos propiedad del Ayuntamiento de Elche como sujeto principal de sus actividades. Véanse como meritorio ejemplo las reseñadas aquí:
https://www.facebook.com/CincoOjosAspe/?fref=ts

Se produce además la siguiente paradoja: si la conducción de aguas y buena parte de los terrenos por los que discurre, el canal de derivación de Lafarga, algunos molinos del Vinalopó, la mina de Barrenas, etc., fuesen de un solo propietario y de titularidad privada, el Ayuntamiento de Aspe seguro que estaría más que interesado en sentarse y llegar a acuerdos para conseguir proteger y mantener las infraestructuras afectadas. Por el contrario, desde el Ayuntamiento de Elche se observa con estupor como Aspe destina nada menos que 22.000 euros en estudios previos sobre una infraestructura que no es de su titularidad, sin haber efectuado, que yo sepa, ni siquiera consultas previas. Como contrapartida, y es una cuestión no menor, el absoluto abandono que el Ayuntamiento de Elche hace de sus bienes en Aspe. Y a las pruebas más recientes me remito: una de las garitas de la conducción, fue laminada por el propietario de los terrenos colindantes sin que este Ayuntamiento se haya personado siquiera a exigir la reposición del bien. 
 
https://www.facebook.com/felipe.mejiaslopez/posts/934352763284522
 
El asunto se denunció por escrito el 17 de marzo, con informe incluido, al Servicio Territorial de Cultura de Conselleria, y se metió también por el registro del Ayuntamiento. Desde entonces, esperando contestación...


Total que entre unos y otros la casa sin barrer.





La garita, su ubicación detrás de la verja y una vez "desaparecida". Fotos de Felipe Mejías

Con el silencio y la inactividad administrativa se autorizan de facto las muchas barbaridades que se están haciendo sobre elementos no menores de la infraestructura que aún quedan a lo largo de su recorrido: acueductos verjados como si fuesen de titularidad privada, garitas usadas como despensa, gallinero, barbacoa, basurero.., desaparición gradual de la conducción de piedra, rotura intencionada de los arcaduces vidriados...