martes, 24 de noviembre de 2015

Una enversaeta de Pere Ibarra y una reflexión


La enversaeta. 

Palmeras bautizadas. Algunos nombres dignos de contarse / Pedro Ibarra y Ruíz

Amigo Pere Ibarra. A vuelta
De correo me mandarás sin
falta tres datils farinosos y una
mangrana


   Uns emigrants voluntaris
del país del margalló
volen datils farinosos...
¿Y d’aon m’els saque yo?

                                                              (Núms. al pie: huerto donde se encuentran)

   He vist la tendra del paller
La Cagona (2), La Condesa (3),
La Castañeta (4), La Llecha (5)
y Bolliora del Porter; (6).

   Les Besones (7) y La Rata (8),
La Tocona (9), El Tamarit (10)
La Alcaldesa (11) y la Gata (12).
y la Tendra del Polit (1).

   Ni en “La Alicantina” (14)
ni en les Llofriues (15) tampoc,
ni menos la cantaora (16)
ni la qu’esta dins del clot.

   Perque els datils de farina
com les pomes y es coñetes,
encara sembrant pesetes
hui, en trobaries aixina.

   Poguera ser que Visenta, (18)
molt tardana, cuaresmera,
o la Torta de la venta (19)
la qu’está enfront de la era
en tinguera algún grapat;
ni la Tendra del contaor (20)
la Tendra del Buen Ladrón (21)
ni la Morca (22) y la de Brú, (23)
te saquen hui del apuro
en ca que’ls pagues a duro.

   He vist també la Del Cura (24)
La Suiza (25) y Cornueta (26)
La Esca (27) y la Diamareta (28)
y la Vermella del Fondo (29)
la caña dolsa del Dongo (30)
Chufereta (31) y Catalana (32)
La Castañera (33) y Serrana (34)
y la Tendra del Parrondo (35)

   No ma deixat La del marche (36)
tendra, sucosa, molt fina;
ni la de coca en sardina (37)
ni el Margalló de Vixcarra (38)
ni La Tendreta de Ibarra (39)
s’ha escapat del meu afany:
perque hasta en l’Ort D. Chuan
que son palmeres molt velles,
m’empiní a totes elles,
per farinosos d’enguany.

   Mangranes ya es otra cosa
tinch un parent boticari
que en guarda pa melesina;
son agres, mangrana fina,
gra menut i piñolenc,
d’algún mangraner mostrench,
sinse amo ni rech; malsina.

   Si me demanareu testos,
pedres, brosa o acoquins,
o algún trasto qu’els vehins
cremen pa llimpiar sa casa,
vos dich yo, a fe de Perico
que un caixonet mol bonico,
tenía que fer als fadrins.

   Treballe en la corda fluixa
y ya vaig fentme pesat:
el vers a mi me rebenta;
no vull ixir rebentat.

   Bon any y moltes dobletes:
molta salut, bona sort;
no olvieu esta terreta
mes que tingau un pou d’or.

   La Patrona vos ampare
y a mi que no se me olvie:
Soc ya vell y...descarrie.

Perdoneu que vos envie
un abras. Como no soch pare,
mire als fills d’Elg com a fills.

Pregue a Deu, que dels perills,
y de tota mala saña
vos lliure, y torneu a España,
fets un homens y... fadrins

P.I.R.                                                


1,2, 4, 10.— En el hort de la Rocheta.
3.— De doña Remedios Miralles.
5, 7, 8, 9, 15, 16, 20, 27, 29, 30, 32 y 36.— Del Contaor.
6.— Ort de Cortes.
11, 12, 24, 31, 33 y 38.— Ort de Viscarra.
13.— Ort del Polit.
14.— Ort del Changló.
17.— Ort de Baix.
18. –  Ort Don Claudio.
19.— La Venteta.
21.— Del buen ladrón.
22.— Del Calbo.
23.— Sin puertas.
25.— De Andrevet.
26.— Portes Encarnaes.
28.— De la creu.
34.— Serrano.
35.— Parrondo.
37.— La Alcudia.
39.— La Cova.



La reflexión.

Sabemos que el estado del Palmeral de Elche es preocupante; año tras año su presencia va disminuyendo en un proceso que no es de hoy, que ya lleva casi un siglo, empezó con la total destrucción de algunos huertos históricos e incluso ahora, tras desoués de haber sido protegidos se percibe la despoblación de forma alarmante en alguno de los escasos enclaves que se libraron de las talas de la primera mitad del XX. Y todo sin que por otra parte se hayan acometido labores de regeneración, pasando por encima de las divisiones (artificiales, todo sea dicho) entre Histórico y no histórico (o no tanto). 

De todo el panorama lo más negativo es que la ciudad ha olvidado que el Palmeral es suyo, que el Ayuntamiento y por ende todos los ilicitanos somos propietarios de una joya agrícola, cultural, paisajística, etc. Para no agotar al sufrido lector lo diré deprisa: cuando algo así se luce por sus habitantes, se usa y se cuida sin mayor pretensión, la gente de fuera acude con entusiasmo a verlo porque está vivo. Si la joya está oculta o peor aún maltratada como es el caso pues cabe que vea el "recurso turístico" o en el peor de los casos el mínimo imprescindible que siempre genera en el visitante una idea equivocada: un jardín con muchas palmeras, o restos de un oasis oriental, que lo es.  Hemos convertido los huertos en espacio para las dotaciones privadas o públicas, hemos cercenado el sistema de riego tradicional y acabado con las practicas ancestrales de ese territorio, lo que en definitiva le daba todo su sentido. El Ayuntamiento ha llevado a efecto un enorme y meritorio esfuerzo por conservar una seña de identidad propia y ya va siendo hora de volver sobre los espacios que se han salvado de la destrucción y retomar el antiguo diálogo entre la tierra, el agua, las palmeras, los huertos y las personas que viven a su alrededor. Si no lo conseguimos seguirá muriéndose. 

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