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jueves, 20 de septiembre de 2012

MATERIALES PARA LA REFLEXIÓN POLÍTICA: un artículo de Stefanie Claudia Müller y dos notas



Aunque a estas alturas se podrían apuntar varios artículos, entradas y comentarios circulando por las redes sociales, me ceñiré a un interesante artículo. En algunos lugares http://www.meneame.net/ se afirma que  no es una traducción literal y se llega a sugerir que hay dos presentaciones distintas del tema (para Alemania y para España) la reflexión me parece imprescindible.

 [El rescate a España: la situación del Estado español] / Stefanie Claudia Müller

Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario.
En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.
En Alemania crece la crítica contra la supuesta “mentalidad de fiesta” de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel.
Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios.
España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.
España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas.
Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.
Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables.
Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE -15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania.
España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad.
Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.
La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio.
En España no existe separación de poderesni independencia del poder judicialni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista.
Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país.
Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.
Las ayudas para España, igual que para otros posibles candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados.
En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos.
¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE?
Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.

Control estricto y duras condiciones:
Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras.
Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa.
Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar.
Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por  personas tan increíblemente venales.
La pasada semana el ministro de Industria Soria - imputado también por corrupción urbanística en Canarias - acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente.
Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.
No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna.
En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.
Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes.
El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos).
Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa :101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.
El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España.
En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión.
A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas.
Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.
Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011.
Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas.
El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se esta gastando el doble de lo que se ingresa. 
Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.
Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro.
Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.
Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania.
Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. 
La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.
Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia.
Es un sistema corrupto e ineficiente.
La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas.
En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.
*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y economista.



Por otra parte, dos ejemplos recientes al hilo de lo dicho: el seguimiento de el diario digital El Aguijón en torno a Eurovegas y la supuesta dimisión de Esperanza Aguirre:

Un evento local, sin comentarios:

Imágenes:

miércoles, 12 de septiembre de 2012

15 S: Marea multicolor en Madrid



1.- La Cumbre Social.
Si el movimiento 15 M fue la primera respuesta social al retroceso generalizado en las condiciones de vida de una parte cada vez más importante de la población podemos considerar la CUMBRE SOCIAL como un paso más, el primer órgano unitario que encauza hoy el malestar ante los ataques de la marea azul del PP a una serie de derechos que se creían consolidados; los retrocesos en asistencia social, pensiones, atención sanitaria, educación, etc. son tan alarmantes que solo cabe una respuesta unitaria como primer paso para romper la prepotencia del PP y reponer paulatinamente las posiciones perdidas. Se dice que más de 150 organizaciones distintas apoyan el 15 S en una clara demostración de que se puede converger desde posiciones diversas, un ejemplo de unidad de acción sin precedentes. Y es casi inevitable que sean precisamente las centrales sindicales las impulsoras de la cumbre social y de las manifestaciones y otros actos de protesta social, porque son las únicas entidades presentes en todo el Estado que aún cuentan pese a todo, con suficiente capacidad y prestigio para encabezar el movimiento. Algunas organizaciones pretenden desmarcarse alegando aspectos criticables de la convocatoria y de la práctica sindical mayoritaria, en un momento en el que la desmovilización es un sinsentido porque nos estamos jugando el futuro y en cualquier caso la responsabilidad recaerá inevitablemente en su mayor parte sobre las centrales sindicales, así que tienen que apretar porque también se están jugando el suyo. También debería ser lógico el siguiente paso: impulsar y favorecer acuerdos entre todas las fuerzas políticas para un programa de gobierno basado en el retorno paulatino de las condiciones perdidas en los distintos niveles de la representación social (Ayuntamientos y Diputaciones, CCAA y Estado). Tal y como andan las cosas no debe ser difícil alcanzar un compromiso de mínimos y de pasos a seguir independientemente de la marca electoral y de los resultados electorales. Para mí, la unidad de acción debe traducirse en un programa común de los partidos progresistas, con un compromiso explícito y publico.


2.- Una marea multicolor
Apenas se ha comentado, pero cada entidad convocante repartirá, con el billete del autobús sus propias camisetas, con sus colores y su eslógan, y cada sector saldrá desde un punto distinto para converger en el lugar elegido. Cada agrupación y cada organización llevará sus consignas hasta formar una marea de reclamaciones que se traducirá en una explosión de colores sobre Madrid, un arco iris reivindicativo. Cada uno por lo suyo y entre todos en una dirección: ya era hora.

Fuente del cuadro:


Declaración de la Cumbre Social.
Texto íntegro de la Declaración que se aprobó el 25 de Julio en la Cumbre Social celebrada en Madrid.
Cuando en la segunda mitad de 2008, la economía productiva de Estados Unidos y Europa se empieza a contagiar del enorme fraude iniciado en el sistema bancario norteamericano con la emisión de unos sofisticados productos financieros por valor de billones de dólares, los dirigentes políticos europeos no se pusieron de acuerdo sobre el impacto de la crisis. Unos negaron reiteradamente que la crisis financiera llegara a adquirir la dimensión de crisis económica y productiva internacional; otros agitaron en sus respectivos países el deterioro de los grandes indicadores macroeconómicos para arremeter contra sus adversarios políticos en el Gobierno y acusarles de incapacidad e insolvencia. Reclamaron desde la oposición las conquistas del Estado de bienestar y proclamaron solemnemente su compromiso con los derechos sociales y laborales.

Unos y otros desoyeron las iniciativas de voces autorizadas de la economía y fundamentalmente del movimiento sindical, exigiendo otra política para salir de la crisis y medidas para la reactivación económica, el empleo y la cohesión social. Después de vagas promesas de inversión pública dirigida a activar la creación de empleo, los mandatarios de todo el mundo abrazaron la misma política que había provocado la crisis: fuerte desregulación de derechos, incompatibilidad entre el Estado social y el equilibrio de las cuentas públicas, y máxima prioridad para contener el déficit en el menor tiempo posible. Tras cuatro años de liberalismo en estado puro el resultado no admite dudas: más crisis, más recesión, más desempleo, menos cohesión social, menos Estado e incremento sostenido de la injusticia y la exclusión social. La política y la democracia empezaron a ser derrotadas por la economía especulativa y los mercados financieros. 

En España, la situación se nos antoja paradigmática. Los que gobernaron ayer acabaron asumiendo "por responsabilidad" los postulados del neoliberalismo. Los que lo hacen hoy ganaron las elecciones con un programa y gobiernan con otro. Un descarnado ejercicio de fraude democrático que en el caso del Gobierno de Mariano Rajoy parece no tener límites. En poco más de seis meses ha acabado con la arquitectura del derecho laboral que surgió de la transición democrática; hace más difícil la vida a las personas en paro; empobrece a la inmensa mayoría de asalariados y pensionistas; se muestra hostil con la inmigración; niega el presente y el futuro de los jóvenes; ensancha el territorio de la desigualdad entre géneros y vuelve a negar el derecho de las mujeres a decidir sobre el aborto; corta de raíz la cooperación al desarrollo; penaliza la actividad de los autónomos; ningunea la investigación y la ciencia; abandona a las personas dependientes y a quienes les atienden; arrincona la cultura; deteriora los servicios públicos y asesta un duro golpe a la educación y sanidad públicas; cuestiona y/o niega derechos y libertades en una acusada deriva autoritaria; exhibe una voluntad enfermiza de perseguir a los sindicatos y colectivos de representación ciudadana; se obsesiona con el déficit; olvida la inversión pública, la actividad económica y el empleo; camina inexorablemente hacia los 6 millones de parados a finales de 2012. Y todo ello para tratar de encontrar la confianza de los mercados financieros y de la Unión Europea, que no solo no logra, sino que recibe a cambio humillación y desprecio. 

Ha llegado el momento de decir basta. Así lo demuestran miles de ciudadanos y ciudadanas que salen a la calle en distintos puntos del país -quizás por primera vez en mucho tiempo- para defender sus derechos. El 19 de julio fueron millones de personas las que llenaron las calles de España para rechazar los recortes del Ejecutivo. Y en agosto volverán a salir manifestarse a pesar del periodo estival.

No vamos a parar. En septiembre, las organizaciones que hemos participado en la Cumbre Social nos proponemos intensificar la movilización social y democrática para hacerla más contundente y masiva. Recurriremos a todos los instrumentos que la Constitución pone en nuestras manos y expresaremos el firme rechazo de la mayoría de la sociedad a unas medidas que arruinan la economía, contraen el consumo y quiebran el modelo de convivencia de los últimos 35 años. 

EL 15 DE SEPTIEMBRE CENTENARES DE MILES DE CIUDADANOS Y CIUDADANAS MARCHARÁN A MADRID DESDE TODOS LOS RINCONES DE LA GEOGRAFÍA ESPAÑOLA PARA DECIR NO A TANTA INJUSTICIA. De inmediato emplazaremos al Gobierno a que no prolongue ni profundice una política tan ineficaz como injusta y convoque un referéndum para que la ciudadanía se pronuncie sobre las medidas aprobadas. Si no lo hiciera, seremos las organizaciones de la Cumbre Social las que llevemos a cabo la convocatoria de una CONSULTA POPULAR y con el resultado de la misma actuar en consecuencia. 

Extracto del folleto de CCOO-PV:

Si quieres venir con nosotros, colabora con la compra de un bono (10 €), que da derecho al viaje de ida y vuelta a Madrid, más una camiseta (necesitamos nos facilites talla, las tallas que tendremos serán: XXXL, XXL, XL, L, M, S.). 

Bono para el autobús de 10 euros: se deberán adquirir con anterioridad en cualquiera de las sedes del sindicato y se entregarán en la subida al autobús que corresponda. Con este bono se hará entrega de una camiseta.
Si no puedes asistir y quieres colaborar hay un bono solidario de 5 € (incluye camiseta).
 Bono de colaboración de 5 euros: con este bono se hará entrega de una camiseta y una chapa. También se podrán adquirir en cualquiera de las sedes del sindicato.
Lugares y horario salidas autobuses
Alicante: 4.00 h desde la Cafetería Castell, calle Doctor Marañón, 8 (descampado de Información).

Benidorm: 4.00 h desde la puerta del sindicato.

Dènia: 4.00 h desde los Juzgados.

Torrevieja: 4.00 h plaza del Molino.

Crevillent: 4.00 h paseo de Fontenay.         

Elx: 4.00 h calle Illueca.

Novelda: 4.00 h gasolinera Panach.

Elda: 4.00 h avenida Reina Victoria.

Villena: 4.00 h avenida la Constitución.

Alcoi: 4.00 h plaza Al Azraq (plaza Juzgado)

  2.    Hora del Acto 12 h. en Plaza de Colón con finalización sobre las 14,00 h.
               3.   Hora y lugar salida de Madrid: 16,00 h.
Más información y lista de autobuses aquí:



IMPORTANTE: Hay que ponerse en contacto previo con los organizadores para acceder al autobús y para las camisetas.

viernes, 15 de junio de 2012

El agujero negro fabricado en Valencia



La última vez que los valencianos saltaron a la palestra en política internacional (los Borja, vive Dios) se armó tal tremolina en Roma que los Obispos se conjuraron para no volver a sufrir nunca más a un español como timonel de la Iglesia católica. La cosa llegó al extremo de que sus huesos, algo inédito para los Papas, permanecieron prácticamente insepultos hasta que la Corona española, allá por el XVIII dispuso lo necesario para que tuvieran un digno acomodo. Algo así va a terminar siendo el resultado final de la historia de hoy. Resulta que lo de Caja Madrid era de juzgado de guardia, pero solo eso: tenía problemas que probablemente hubieran requerido depurar responsabilidades y una enérgica intervención en la línea de liquidar la deuda, recalculando el precio de las viviendas y de las hipotecas, llegando a acuerdos con los ciudadanos pillados, haciendo emerger las pérdidas (en parte debidas a los manoseos en la caja de Esperanza Aguirre) para empezar a recuperar fuelle.

Alejandro VI, segundo Papa Borgia.
Dicen que decía: "...A la chiqueta, lo que fasa falta..."

Se creyó que las entidades valencianas estaban en una situación similar, en especial Bancaja, galopada ex profeso por los populares para sustentar su política de macroinversiones festivas y demás. Al gobierno de Zapatero se le ocurrió la genial idea de juntar a todas las entidades de crédito que habían quedado desperdigadas tras la reconversión de las Cajas de Ahorro en bancos (en una magistral jugada del maltrecho (sic) poder financiero aprovechando que el Pisuerga pasa por Madrid, eliminando de paso la nefasta influencia de los políticos, pero eso es otro tema, aunque nadie habla de lo mucho que se ha perdido ahí) en una bolsa común como fórmula para diluir los problemas. Y quiso entrar como flamante condottiero Rodrigo Rato y he aquí que la nueva Bankia una vez destapado lo que ocultaba Bancaja ha tenido que reconocer expresamente su incapacidad para asumir tanto despropósito y se ha declarado en quiebra obligando al Estado a intervenir. 




Y el Estado ha chapoteado con pavor en el enorme agujero negro fabricado por los valencianos (aunque públicamente Rajoy haya vuelto a decir algo parecido a los famosos “hilillos de chapapote”) y ha pedido socorro a Europa, empeñada en mantener las ficciones a base de talonario en vez de mirar con lupa: Grecia, Irlanda, Portugal y ahora España. Lo malo de todo este sinsentido es que los fondos se acaban y se habla de que objetivamente se está contemplando la tesitura del fin de la moneda única al menos para algunos países con la inminente salida de Grecia. Y España en la cola.



El día que esto acabe (va a ser largo y duro, tal y como los ciudadanos de a pie perciben la desvergüenza del reparto de millones mientras ellos siguen obligados a pagar puntualmente las obligaciones contraídas sin rescates, sin ayuda de nadie y sin empleo en muchos casos, lo que objetivamente los sitúa en la antesala de la insumisión), a los historiadores (creo) se les pondrá en evidencia que por donde pasaron los valencianos no volvíó a crecer la hierba: agostaron la Comunidad Valenciana, hundieron Bancaja, la CAM y el Banco e Valencia y facilitaron así la debacle posterior de Bankia. Y no me extrañaría que este sea el último supuesto de intervención europea. La herencia valenciana va a agotar la capacidad de respuesta de la UE porque se prevé una buena tajada a los cien mil millones de euros, así que lo dicho. Los huesos de los populares valencianos van a quedar insepultos. Y si no al tiempo: a los políticos españoles ya se les mira como apestados en los círculos del poder europeo. 
Si alguien quiere la versión blanda, ahí va: con la multitud de chistes que rondan estos días por los telediarios y los diarios somos la risa de Europa.


jueves, 5 de enero de 2012

El Partido Socialista tras las elecciones: magnifíca el enfrentamiento que algo queda


En medio de la crisis en la que está sumido el PSOE como consecuencia de los resultados electorales, el propio aparato del partido y los medios de comunicación inciden en la división y el enfrentamiento entre los dos candidatos a la secretaría general. Basta que en un comunicado público Mucho PSOE por hacer firmado entre otros por Carmen Chacón, se sugiera que desde el gobierno no se luchó lo suficiente contra la corrupción, para que de inmediato se pregunte al otro candidato qué hizo en su época como responsable del Ministerio correspondiente cuando podían haberle hecho las mismas preguntas a Carmen Chacón, que también tuvo responsabilidades de gobierno. A continuación analizan quién hay detrás de cada candidato (mayores de 45 años Rubalcaba, jóvenes Chacón), como si hubieran grandes diferencias o estas fueran insalvables entre lo que dice uno y otro, asignando ya de paso valores de continuismo o ruptura a cada uno. Flaco favor se le hace a la sociedad y a la política con este enfoque, porque las alternativas apenas resisten el análisis. Primero les une mucho más de lo que los separa, al margen del hecho de estar abocados a una dinámica incierta de enfrentamiento electoral interno con las dichosas primarias, como si efectivamente el problema fuera de personas, que no lo es. Y lo mejor del caso es que ambos coinciden en la necesidad de reformar en profundidad el partido, cambiar  de enfoque y objetivos, revisar seriamente el programa en una línea ya iniciada por Rubalcaba en las generales. Encima uno tiene cierta sensación de desasosiego por lo que puede resultar, porque si el principal responsable parlamentario de la oposición al PP ya había sentado las bases durante la campaña (me acuerdo ahora de lo acertado que estuvo al denunciar que había un programa oculto del PP que iba a ponerse en marcha en cuanto llegaran al poder. Ese mordisco puede valer para toda la legislatura y terminará calando en profundidad en la sociedad si se hace un poco bien), parece como si de nuevo se le quisiera desautorizar o minusvalorar. No es lo mismo hablar con el respaldo y la confianza del partido defendiendo y desarrollando una línea política que uno mismo ha puesto en pie como máximo responsable, que hacerlo por delegación y después de haber perdido un pulso electoral. Probablemente además Rubalcaba firmaría sin problemas lo que se supone que es el documento que aglutina el voto a Chacón, en casi idéntica medida que esta suscribió o suscribiría el programa y planteamientos de Rubalcaba. También les une su pasado y se les pueden achacar los mismos errores que fabricaron la debacle electoral socialista de Zapatero (dicho sin ánimo de polémica; probablemente el tiempo redimirá a este político y su época una vez pasado el efecto “demonizador” que la entonces oposición ha sabido inyectar en la sociedad española). Y ahora la pregunta del millón: ¿es necesario que la persona que tiene que replantear la estrategia del partido esté estigmatizada por su pasado político?. ¿No hay valores en alza, jóvenes, limpios de polvo y paja capaces a su vez de iniciar este duro proceso?. Ya hace algún tiempo que en mis tertulias de café afirmé con cierta ligereza que el probable sucesor del PP en el ejercicio del poder político debe estar estudiando en Primaria, en referencia a la incapacidad, la esclerosis, la falta de sintonía con la sociedad y las componendas internas, que se traducen precisamente en una alarmante ausencia de jóvenes activos, aspirantes a algo más (o algo menos, según se mire) que un sueldo de las arcas públicas. Encima, lo peor de todo es que el propio PSOE por boca de sus cuadros parece creer que todo se soluciona con unas primarias y un congreso federal, planteado deprisa y corriendo como un  lavado de cara y unos retoques faciales, cuando todo indica que, además de caras nuevas, hay que usar el bisturí y revisar en profundidad la actual estrategia del partido, su organización, etc.

De paso un magnífico político como Rubalcaba se está desgastando inútilmente en un territorio que no es el suyo y una casi desconocida (en ideas y planteamientos, aparte de los vivas a España) Carmen Chacón sigue desconocida para la gran mayoría de españoles y buena parte de los votantes que tienen que decidir entre uno y otro. Y digo esto porque el documento supuestamente fundacional es apenas una declaración de intenciones genéricas que no responde a ninguno de los enormes interrogantes que la actual crisis está poniendo encima de la mesa; así si el programa de Rubalcaba era poco más que una aproximación (provisional y discutible) en esa línea, el documento de marras no es ni eso. Y esa ausencia general de programas coherentes es lo realmente preocupante a algo más de un mes del citado congreso Federal. Y debería servir de aviso la perspectiva valenciana caso de no hacer las cosas bien. Desde que el PSPV perdió el poder autonómico en el siglo pasado el partido anda como huérfano de iniciativas, de líderes con calado social y de estrategia; se le ve cada vez más incapaz de abrir expectativas entre los votantes porque no genera un discurso propio de oposición socialdemócrata que sí practican en cambio el Poder Judicial sin pretenderlo, algunos medios de comunicación y algunas diputadas de IU o Iniciativa-Els Verds. Esa ausencia de alternativa, de oposición política de peso ha propiciado en parte la situación de ruina material y económica de la Generalitat y la proliferación de corruptelas de todo tipo, en  especial la desviación de capital publico hacia manos privadas, hacia fastos públicos e inversiones innecesarias. Y la cosa llega hasta el extremo de silenciar lo evidente: los valencianos lo pagamos todo, pagaremos la parte correspondiente al rescate que el Estado ya está llevando a efecto sobre las arcas autonómicas y la reducción del Estado del bienestar. Y nadie desde el principal partido de la oposición está un día y otro exigiendo responsabilidades a quienes tras malbaratar el capital publico invirtiéndolo en Terra Mítica, en la Ciutat de les Arts, el circuito de Fórmula I y en mil y una zarandajas adicionales, a quienes tras permitir e impulsar el saqueo de las arcas publicas por las sucesivas tramas que una y otra vez salen a la palestra, pretenden ahora imponer austeridad.

viernes, 29 de abril de 2011

El malestar del estado del bienestar


El estado del bienestar, al menos en sentido keynesiano, se está deshaciendo como azucarillo en agua. Si lo entendemos como una sociedad en la que unos asfaltan carreteras, otros hacen agujeros en medio de las carreteras asfaltadas para que otros los tapen, con el objetivo expreso de tener a tres personas viviendo más o menos bien gracias a su salario donde antes solo estaba el que hacía las carreteras (y de paso hay tres personas partidarias de mantener la sociedad donde antes solo había una), pues esa idea tan genéricamente expresada (gràcies de nou, Ybarra), se está viniendo abajo. En intima conexión con lo dicho, si cada crisis estructural del sistema se ha visto acompañada por una serie de revoluciones políticas (recordemos: la revolución rusa y la Iª Guerra Mundial, el espartaquismo alemán, el fascismo y el frente Popular y la Segunda ...) la de ahora parece centrarse en el arco sur del Mediterráneo, sacudiendo los regímenes protofeudales o simplemente dictatoriales de la zona. Sin embargo, si las revoluciones del XX tuvieron un fuerte componente socialista, las de ahora vuelven, por paradójico que pueda resultar, a rescatar el viejo liberalismo político como ideología revolucionaria. En definitiva pretenden imponer el reconocimiento de las viejas libertades y derechos fundamentales y aplicar al área las ventajas del estado del bienestar: quieren trabajar, tener sueldos, poder elegir a sus gobernantes, libertad de pensamiento, derecho a la libertad y a la seguridad, subsidio de paro, seguridad social, derecho a la jubilación.... Como antes, como siempre, el contacto con las sociedades más avanzadas está royendo el status político: las parabólicas casi en cada terraza del Magreb, las noticias que traen los retornados, la mundialización de la información, en definitiva la vieja idea de “aldea global” de McLuhan, es también un componente esencial de las revoluciones de ahora, con consecuencias equiparables al menos por sus efectos con la crisis financiera. Esa dualidad que simultáneamente se presenta (disolución del estado del bienestar y su reivindicación) en el fondo no es más que dos formas de responder a las consecuencias de la crisis. En Africa se persigue claramente el reparto más equitativo de bienes y recursos haciendo uso de un planteamiento político de eficacia probada. Lo que se plantea es renovar el papel del Estado como elemento vertebrador de la sociedad, acudiendo a la vieja fórmula del constitucionalismo político. Las orejas del también viejo derecho de rebelión (esto es: si no hay derecho a la vida o mejor, a una vida digna, la rebelión es una causa justa) asoman y obligan a las élites dominantes a restablecer los términos de un pacto social que garantice la continuidad del sistema. Sin embargo en el mundo occidental las élites están utilizando la crisis para poner a buen recaudo sus recursos erosionando para ello un modelo impuesto por las luchas sociales de más de un siglo. Esa política común no tiene los mismo efectos en todo el mundo occidental. La extensión del estado del bienestar se ha ido haciendo cada vez más en precario, tanto por lo limitado de los excedentes disponibles, como por las actitudes de las élites. Puede ser entendible que en una coyuntura de crisis alguien plantee la racionalización del gasto público, en especial en aquellos países donde la cobertura social es determinante por su entidad (Suecia, Dinamarca, Noruega, Islandia, Alemania incluso...) y es posible hacerlo tanto desde la óptica socialdemócrata como neoliberal, pero plantear lo mismo en un país con tantas carencias asistenciales como España es simplemente liberalismo barato. Desde esa óptica es coherente exigir políticamente el control del gasto público, el adelgazamiento del Estado y al mismo tiempo malbaratar fondos y recursos cuando se accede o se está instalado en el poder como en nuestra Comunidad, porque el objetivo expreso es acabar con él. 


IIustración de la cabecera tomada de: http://malestarmadrid.wordpress.com/


viernes, 11 de marzo de 2011

Lo que se nos viene encima

Recién terminado el paréntesis, a pesar de llevar más mal que bien unos cuantos asuntos ya sobados como la Fundación Metrópoli o El Hondo y de tener medio preparadas unas cuantas observaciones a la apertura de campaña para las autonómicas y municipales, hoy toca salirse por los cerros de Úbeda. Un nuevo ataque al Estado, sincronizado y con idénticas armas que otros anteriores se está perpetrando ante los atónitos españolitos de a pie que ni entendemos ni sabemos, salvo porque la repetición de lo mismo una y otra vez hace que se vea la mano que mece la cuna.
Con la huelga por la privatización de AENA, desde los aeropuertos vuelve la inquietud al turismo, único sector económico con ciertas perspectivas de futuro, máxime si tenemos en cuenta que las revoluciones del arco mediterráneo africano estaban (empleando con plena propiedad el tiempo verbal) derivando clientes a España. Las pérdidas directas e indirectas son más que cuantificables. Simultáneamente salta en los diarios la revisión a la baja de la calificación económica de la deuda publica española o las dudas sobre la eficacia del sistema económico español y ya van tres veces que yo sepa, que se produce esa dichosa coincidencia. A los beneficios especulativos por comprar barato y vender caro en muy poco tiempo se añaden los beneficios políticos derivados, así que me temo que desde ahora hasta las elecciones generales se va a acentuar la campaña sucia de las sociedades de inversión donde parece que todo vale para desbancar al partido en el poder aunque sea a costa de prolongar la agonía económica y social de los ciudadanos, aumentando el malestar más que evidente hacia los gobernantes, bajo la óptica de convertir cualquier cita electoral en un plebiscito al gobierno del Estado, arruinado como cualquier gobierno en cualquier parte del mundo por las consecuencias de la profunda crisis económica y financiera.
Mientras tanto Europa se limita a imponer unas medidas de reafirmación del sector financiero profundamente injustas, exigiendo de los Estados, en especial del español, el apoyo a los bancos en forma de dinero público que necesariamente se detrae de otras finalidades. El gobierno, obligado una y otra vez a hacer lo contrario de lo que le apetece, se ha quedado sin impulso, ha entrado en un estado de estupor y el resto de partidos políticos se han sentado para ver pasar el cadáver. Nadie aporta un programa de regeneración de la política, de racionalización de la Administración pública, de rigor presupuestario y económico, de búsqueda intencionada de incentivos al empleo real, de rentabilidad social de las arcas públicas..., en definitiva de recomposición del tejido social alrededor de un programa de respuestas a la crisis.
Pienso hacer todo lo que esté en mi mano para que no se produzca, pero de suceder nunca habré conocido una victoria más fácil, más inmerecida y más frustrante.