sábado, 12 de junio de 2021

LA IDEA DE PAISAJE EN LAS FOTOGRAFÍAS DEL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE ELCHE / CARMINA VERDÚ CANO


 Voy a aventurar una introducción al artículo que se presenta hoy pese a que para el común de los seguidores del blog no lo necesita: Carmina Verdú Cano es la responsable del archivo municipal de Elche, institución publica que bajo su dirección está empeñada en una incansable difusión del rico legado documental que atesora (en especial del gestado o recopilado por el Archivero local D. Pedro Ibarra, ilustre antecesor en el cargo). Pero Carmina Verdú también es una autoridad local por las publicaciones que va desgranando, que se incorporan directamente a lo que considero material de lectura obligada para el conocimiento de la evolución histórica de nuestra ciudad centradas en general en el análisis de lo que se ha venido etiquetando como la agricultura del oasis, frase que como se ha dicho en incontables ocasiones, identifica el sistema agrario que incorporaron los árabes a esta parte del territorio en su larga etapa de dominación cuya herencia directa más visible es el palmeral (tanto el declarado Patrimonio de la Humanidad como los huertos que han quedado fuera), resto o reliquia histórica (arqueológica si se quiere) de ese sistema productivo hoy en franco declive a través de una suma de procesos en acelerada transformación hacia otros usos: parques, jardines, dotaciones publicas, zonas residenciales, etc..., 
Volviendo al tema, el artículo que hoy se presenta puede verse como una muestra de los temas de interés que se han citado: difusión de los fondos del archivo municipal (en este caso la colección de documentos fotográficos) y una reflexión alrededor del paisaje histórico que muestran esas fotos.

El documento fue presentado por Carmina Verdú como comunicación a las V Jornades de l'Associació d'Arxivers Valencians: Fotografía Valenciana i Arxius. Celebradas en Valencia el 19, 20 y 21 de noviembre de 2008 bajo el título La idea de paisaje en las fotografías del Archivo Histórico Municipal de Elche y en su difusión no pasó de los circuitos profesionales: no se publicó en papel ni se hizo edición digital al publico aunque si se incluyó en un CD con el depósito legal M-51166-2008 bajo el título de las Jornadas con todas las ponencias y comunicaciones. En consecuencia estamos ante un material más que interesante y difícil de encontrar hasta hoy, así que además de agradecer a la autora el detalle de permitir su publicación, espero que se aproveche.

Solo quedan dos precisiones importantes a mi criterio: 

1.-mientras que el documento que se ofrece para su descarga es una copia fiel del documento original, salvo los cambios impuestos por el paso del formato doc a pdf y haber añadido marcas de agua a las fotografías, el que se ofrece a continuación incorpora cambios en la tipografía, en el tamaño y la disposición de las fotografías y en tamaño de los textos a pie de foto, impuestos por la pantalla de edición de blogger.

2.- Cualquier error o cambio en relación con el original es responsabilidad de quien esto suscribe.

Enlace de descarga del documento, pulsando aquí


LA IDEA DE PAISAJE EN LAS FOTOGRAFÍAS DEL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE ELCHECARMINA VERDÚ CANO 


En mayo de 1901, el fotógrafo Antonio Cánovas del Castillo presentó dos nuevas series de postales la «C» y la «D»(1) y en concreto el número 6 de la serie «C» editaba una fotografía de Elche que llevaba el título de «Sport indígena en Elche», en la que se puede ver a un agricultor subiendo a una palmera sujetado por un cinturón de cáñamo. Si la comparamos con otras imágenes tomadas por Jordi Esteva y publicadas en su libro: Los oasis de Egipto(2), veremos que también eran hábiles en la práctica de este «deporte». Simplemente el título demuestra que no eran precisamente conocedores de las actividades que se realizaban en el entorno paisajístico que contribuyeron a difundir o bien que partían de una idea predeterminada a exponer.

Efectivamente, las primeras imágenes recogen fundamentalmente el elemento predominante del paisaje ilicitano, el hoy denominado palmeral, pero conocido tradicionalmente como: la huerta.

El Archivo Histórico Municipal de Elche ha sido hasta hace unos años, un archivo pobre en imagen gráfica. Tan sólo contábamos con algunas fotografías de los alcaldes Luis Chorro y Vicente Quiles Fuentes (3), sobre todo de sus actos oficiales. Teníamos como excepción, eso sí, y, además, de significativa importancia para el comienzo de la fotografía en la vida local, los cuatro álbumes de fotos de Pedro Ibarra (4), tres de ellos dedicados a temas diversos y uno titulado Para historia de Elche. Algunos retratos de alcaldes de Elche: sus autógrafos y los de algunas distinguidas personalidades. Pedro Ibarra (1858-1934), personaje clave en la cultura local de la época, dedicó parte de su obra artística a la fotografía. Sin embargo, como afirma Joan Castaño:

el seu interès per aquesta tècnica sembla ser merament científic i d’utilitat per a deixar constància documental de nombrosos aspectos de la vida quotidiana de la ciutat, dels seus monuments, de les seues festes i, per descomptat, de les peces artístiques i arqueològiques més importants (5).

Su labor nos ha dejado testimonio documental gráfico de acontecimientos como el eclipse de sol de 1900, recogido en un volumen titulado Recuerdo del eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900. Coleccionado por Pedro Ibarra Ruiz. Elche(6), La Festa(7), los conventos(8), fotografías publicadas en prensa y, cómo no, documentos gráficos referidos a restos arqueológicos o piezas artísticas entre las que se encuentran las primeras tomas realizadas a la Dama de Elche, no en vano la arqueología y la fotografía se desarrollaron en paralelo siendo la arqueología una de las primeras aplicaciones de la fotografía(9). Pedro Ibarra llevó la imagen gráfica al libro, como elemento explicativo, y a la prensa, con el objetivo de informar.

En el inventario de su «museo» que se hace tras su muerte, parte del cual pasó al Archivo Histórico Municipal, consta que hay setenta y dos cajas con diecisiete negativos de vidrio cada una, todas referentes a Elche(10). Pero por desgracia no se han conservado y lo único que nos ha quedado son los cuatro álbumes de fotos que hemos mencionado. En ellos se recogen fotografías de carácter muy variado y que muestran a personajes locales, reflejan su afición por el teatro(11), nos dejan constancia de algún hecho significativo como la traída de la Dama a Elche a casa del doctor Campello(12), vistas de la ciudad, algunas obras suyas, personajes locales o momentos históricos determinados como la proclamación de la segunda República en Elche.

Es una lástima que de un firme defensor del paisaje ilicitano no se haya conservado en el Archivo Histórico ninguna fotografía de los huertos de palmeras a pesar de que sí nos haya dejado bastante literatura al respecto(13). Hubiera sido muy interesante poder apreciar su personal visión del entorno local.

Los primeros en tomar imágenes de nuestro paisaje no son los fotógrafos locales, sino los extranjeros como Clifford, Laurent, Levy u otros autores anónimos que fundamentalmente recogieron el entorno sugiriendo una perspectiva algo exótica, muy probablemente porque sean herederos de una visión romántica previamente difundida por los grabadores.

Precisamente, grabados, fotografías y postales entraron en el archivo por un procedimiento poco habitual, la donación de un industrial de Elche, José Luis Marhuenda. Previamente, hacía escasos años, el archivo había comenzado a comprar series de postales. Por ambos sistemas tenemos ahora una considerable colección de fotografías en la que analizar este elemento identificativo de la imagen de Elche que es el palmeral.

Fototipia Thomas. Camino de Huertos y Molinos

No son estos los únicos documentos gráficos que conservamos acerca del palmeral, sino que la colección se ha completado con un buen número de fotografías aéreas tomadas sobre el término municipal en diferentes años, depositadas hasta entonces en el archivo de la oficina de urbanismo, en las que se puede observar el trazado de la estructura ortogonal de los huertos, ejemplo que muestra con claridad meridiana la acción antrópica sobre el medio para construir un paisaje. Estas imágenes aéreas se han revelado como un buen documento para el análisis histórico. Así, Luis Pablo Martínez hace una «lectura arqueològica del paisatge» basándose en el estudio de la serie de fotografías tomadas en el vuelo fotogramétrico de la United States Air Force de 1956, afirmando:

La irrellevància de la centuriació romana pel que fa a la configuració del paisatge agrícola dels voltants de la medina d’Elx ve refermada per l’anàlisi de la disposició dels horts de palmeres que circumden la Vila Murada(14)

Para explicar la idea de paisaje nos hemos limitado a observar las primeras imágenes que hay sobre Elche − imágenes que entraron a formar parte del patrimonio documental municipal en la donación y compra anteriormente mencionadas −, dejando aparte otras más actuales que van ampliando la colección fotográfica del archivo, intentando responder a esta misma idea. Para ello, en primer lugar tendremos que definir: qué es el paisaje, en segundo lugar: las diferentes miradas hacia el paisaje en estos documentos.

El valor que queremos dar al documento fotográfico para este acercamiento al paisaje local es el que plantea Sánchez Vigil en el siguiente párrafo:

El documento fotográfico tiene dos lecturas primarias: su representación original a partir de la selección de la realidad, es decir, lo que se pretende captar para crear, comunicar o informar de o sobre algo, y en segundo lugar lo que sugiere al receptor. La interpretación de la imagen puede variar la intención primaria e incluso sugerir tantas ideas como miradas(15).

Lampisteria Antón
Huerto de Nadal

Nuestro punto de partida para contemplar estas fotografías es que el paisaje es una construcción cultural porque es el resultado de una acción del hombre en un medio físico. Este paisaje, que forma parte sustancial de nuestra vida cotidiana, es producto de la actividad humana, del intercambio de energía del hombre con la naturaleza. Este medio, que antes que nada es un medio físico, es donde se desarrolla una actividad económica y donde queda constancia de las relaciones que se establecen entre hombre y medio ambiente y que acaban conformando el paisaje. A este respecto Enric Tello ha escrito:

El paisaje es una construcción humana. Llamamos paisaje al aspecto de un territorio. El paisaje existe en la medida que alguien lo mira y lo interpreta para desarrollar algún propósito (económico, estético, lúdico, etc.). No existiría sin la mediación del ojo, la mente y la mano. Como marco de la actividad humana y escenario de su vida social el paisaje agrario, y los paisajes humanos en general, son una construcción histórica resultante de la interacción entre los factores bióticos y abióticos del medio natural, los usos de esas capacidades para sustentar el metabolismo económico de las sociedades humanas, y los impactos duraderos de esa intervención antrópica sobre el medio. Es el trabajo humano el que crea los paisajes, al modificar la sucesión natural y mantener estados antrópicos intermedios convenientes y previsibles para los seres humanos. El paisaje es un algoritmo socioecológico. Sin intervención antrópica ni fines humanos no habría paisaje. Sólo ecosistemas(16).

Tal y como W. Kula había señalado anteriormente la actividad económica, base de toda la historia de la humanidad y que es siempre una acción social, se ha de medir como un proceso de intercambio de energía con la naturaleza(17), y podemos decir que hay fuerzas que interaccionan en un medio físico para construir un paisaje y son las fuerzas naturales y las sociales de producción.

Pero esta interacción entre fuerzas sociales y de la naturaleza es diferente según el tipo de sociedad que ocupa el medio y para entender la realidad de un paisaje en una época determinada, no podemos desvincularlo de la sociedad que ocupa el territorio en esa misma época, porque nos hacemos en el tiempo, pero también en el espacio. Culturas y sociedades se superponen en ese medio físico para desarrollar una actividad económica que justifique su ocupación del suelo y su uso tradicional. Algunas de estas actividades permanecen fosilizadas en el paisaje convirtiendo a éste en un documento para el análisis histórico. No en vano se ha dicho que el paisaje es un palimpsesto de la historia(18). Hasta fechas relativamente recientes era posible reconocer con cierta facilidad las huellas del pasado en el paisaje, pero en los últimos tiempos el ritmo y la profundidad de los cambios afectan no sólo a los elementos, sino a la globalidad del conjunto. En este medio en donde se produce paisaje se van acumulando aspectos muy complejos que responden al uso que las distintas sociedades han hecho del mismo, o sea, que ha recogido sus cambios culturales, guardados por la sociedad rural hasta más o menos mediados del siglo XX, cuando el campo va siendo devorado, en el caso de Elche como tantos otros.

Lampistería Antón
El clot de la reina en el huerto del Palomar

En el sentido de que el paisaje recoge y acumula cambios culturales y estos son susceptibles de ser analizados, de ponerlos en relación con otros elementos y de extraer conclusiones, en ese sentido, decimos, el paisaje se convierte por sí mismo en un documento histórico. Y es desde este mismo sentido, es decir, el paisaje como documento para el análisis histórico, desde donde queremos plantear la idea de paisaje en las primeras fotografías tomadas de Elche, que forman parte de algunos de los documentos para la historia de este paisaje —conceptos totalmente distintos(19)— como son las fotografías del AHME.

Volviendo la atención hacia la idea expresada anteriormente acerca de las diferentes lecturas que puedan tener estos documentos fotográficos, diremos que no vamos a entrar en plantear las diferencias entre fotografía documental o artística, o sobre si es un documento subjetivo u objetivo, sino sólo respetaremos la definición estricta de documento fotográfico, es decir, como: «documento o conjunto de documentos cuyo soporte es la fotografía en cualquiera de sus aspectos técnicos: negativo, positivo, diapositiva, fichero digital, etc»(20).

Purger & Co
Candalix

Sí deberemos tener en cuenta la dificultad de la lectura fotográfica del paisaje que recoge este texto de González Bernáldez:

El empleo de fotografías constituye una reducción importante de la complejidad inherente a la relación hombre-paisaje, privilegiando los aspectos visuales, contemplativos y no interactivos de la relación, así como sacrificando numerosos detalles en la percepción. Sin embargo, en el caso del hombre, los aspectos visuales de la percepción del entorno tienen una importancia predominante y, en todo caso, la cantidad de información potencialmente reactiva contenida en una fotografía sigue siendo enorme(21)

Cabría señalar que el paisaje, además de ser un lugar donde han interaccionado las dos fuerzas: sociales y naturales, provoca en su contemplación valores estéticos, sentimentales o emocionales. En los paisajes puede haber uno o varios elementos que destaquen. En el caso de Elche está muy claro que predomina un conjunto de árboles que, contemplados a una cierta distancia, da una sensación muy compacta de bosque o “mar” de palmeras como ha sido definido en ocasiones. De hecho, González Bernáldez(22), plantea cuestiones como las formas de acción de las características visibles sobre la valoración estética, puesto que hay una relación clara entre naturaleza y cultura, y patrones y pautas a los que responden estéticamente de forma distinta los individuos atendiendo también, a diferentes variables entre los que se encuentra la edad o la educación.

Las primeras imágenes gráficas han sido realizadas por personas de fuera de este ambiente, o sea por extranjeros o viajeros desplazados, bajo el prisma de una impresión o emoción que puede variar mucho de un sujeto a otro. Las personas que viven y generan día a día este paisaje, no sucumben a esta emoción porque su hábito la lleva a segundo plano. Así afirma González Bernaldez:

Sólo una parte de nuestro paisaje es el resultado de un paisajismo «voluntario», realizado de forma intencionada y consciente para la promoción de características estéticas visuales. La inmensa mayor parte del paisaje «natural» es el producto de una interacción hombre-naturaleza donde se persiguen finalidades productivas.  

Es muy difícil establecer las preferencias de tipo estético de una población campesina para su propio entorno con el que interacciona diariamente en su trabajo diario(23).

Bien, la idea del paisaje ilicitano es la misma a lo largo del tiempo: predominan las palmeras y esa linealidad histórica puede dar lugar a conclusiones erróneas si queremos utilizarlo como documento por sí mismo.

El palmeral puede contemplarse de manera aislada, pero, en realidad, no puede comprenderse así. Forma parte de un conjunto de elementos. No existe un cultivo de palmeras para crear paisaje, sino que responden a la lógica del oasis y van asociadas al sistema de riego, la Acequia mayor, formando una malla o red de huertos de palmeras organizada en parcelas o bancales octogonales y lo que esta palmera hace es contribuir a mejorar la calidad del suelo, que es salino como el agua que lo riega y menguar la evapotranspiración que en el caso de Elche tiene un porcentaje muy elevado. Con este sistema de agua y palmeras lo que consigue es poder cultivar en el interior de estos huertos con una rentabilidad y una continuidad que hasta entonces, hasta el momento de su implantación en época andalusí(24), no existía.

Charles Clifford
Huerto de palmeras

Esta es la complejidad de nuestro paisaje, sirve en la medida que sirve para el cultivo agrícola. Ahora, que está perdiendo este uso, los huertos se han convertido en jardines, colegios, edificios con dotaciones públicas… y de esa manera se mantiene el paisaje, pero artificialmente porque la malla se ha roto, se está perdiendo ya que se ha perdido también su función primera. Es muy probable que la mirada del fotógrafo, especialmente si lo que pretende es mantener un paisaje con unas características determinadas como formalmente idílico o exótico, no recojan la auténtica realidad del mismo que es la tarea agrícola que se realiza en su interior.

Hasta fechas recientes, la mayoría de los documentos sobre el paisaje de Elche no están hechos por gente que lo genera, sino por gente que sólo lo ve. Luego la apreciación, la mirada, es totalmente distinta y es otro factor que hemos tenido en cuenta a la hora de valorar esta idea de paisaje. Primero que es una mirada algo lejana, algo lejana no en la distancia, sino en la percepción y no nos interesa profundizar en esa subjetividad y, por ello, en segundo lugar, necesitamos buscar qué elementos nos proporcionan más información para poder reconstruir el paisaje, pero un paisaje que sirva a su vez de documento de análisis histórico.

El conjunto de imágenes, compuesto por fotografías y postales algunas de ellas anónimas, que hemos analizado alcanza un total de 798, muchas repetidas puesto que en la donación de José Luis Marhuenda entraron algunas existentes ya en el Archivo Municipal y, también, porque hay algunas de ellas que se duplican en las series o reediciones. Asimismo, hay algunas imágenes sueltas de series incompletas. Por ejemplo, de las postales de la fototipia Thomas, uno de los más importantes editores de tarjetas postales, se hicieron un total de cuatro series, la última de ellas coloreada y editadas entre los años 1906 a 1930(25) y el Archivo posee tres series, entre ellas la correspondiente a la edición coloreada. Esta fototipia utilizó a fotógrafos locales y alicantinos para que le suministraran imágenes para imprimir postales. Este material está todavía en proceso de ser tratado técnicamente y, de momento, se ha procedido únicamente al inventario y a la digitalización para facilitar la búsqueda a los usuarios. Está previsto que pueda ser completada su descripción y se pueda tener acceso a ellas en la web del Archivo que se sumará a la nueva página electrónica municipal.

Nuestra tarea es complicada porque hemos pretendido buscar no lo que las imágenes muestran, sino aquellos elementos que nos permitan interpretar al paisaje como documento y no es sencillo puesto que la mirada del fotógrafo ha sido muy diferente a nuestra intención y los elementos apreciados son más bien escasos o marginales.

Si en un primer acercamiento repasamos las imágenes buscando ideas sobre la construcción del paisaje, es cierto que valoramos la mirada distintiva, singular y rica del palmeral. Realmente los criterios por los que ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad recogen estas características puesto que es un paisaje trasladado de un continente a otro y de una cultura y sociedad a otra permaneciendo hoy en día, a pesar de ser un paisaje vivo que ha sufrido muchas modificaciones y que puede padecer pérdidas o un grave deterioro. La visión de transportarnos a otro lugar es una constante y es una impresión permanente incluso hoy en día en muchos lugares. Las palmeras son un elemento muy potente a la vista y neutralizan otras características de este mismo paisaje. Eso sucede con muchísimas de las imágenes en las que, en una primera lectura parece que todo sea palmeral, y que, en realidad, están dedicadas a otros elementos urbanos o rurales, pero las palmeras captan la atención a la vista porque si desaparecieran de esa imagen lo que nos quedaría sería algo incluso vulgar.

En esta búsqueda del paisaje general llama fuertemente la atención, la combinación de los dos elementos que conforman un agroecosistema de oasis: la palmera y el agua, es decir, el sistema de riego de la Acequia Mayor. También se recogen fotografías de la Acequia de Marchena, pero no son tan poderosas como las que reflejan, por ejemplo, la acequia de Candalix o el Clot de les tres pertenecientes a la Mayor.

Si queremos profundizar en una imagen mucho más cercana de nuestro paisaje, quizá deberíamos tener en cuenta las siguientes palabras de Gónzalez Bernáldez cuando plantea que:

Los valores estéticos, sentimentales, emocionales del entorno aparecieron muy pronto como dificultades importantes en los estudios que pretendían valorar las modificaciones o influencias de una intervención humana en el entorno. Fue obligado constatar, en esos casos, la escasa reserva de ciencia y racionalidad de que se dispone para tratar el tema adecuadamente. Es por tanto lógico que surjan motivos para investigar y profundizar en el tema(26).

Ediciones Arribas
Vista general

Es por eso que, a pesar de que queramos dotar a nuestro rastreo en las imágenes de un interés científico, no podemos evitar aquella perspectiva que desde el principio se quiso dar a la imagen local dotada de un cierto exotismo. Pero tampoco podemos, desde luego, desvincularnos de la originaria idea de paisaje, es decir, el palmeral sirve, en la medida que actúa unido con la Acequia Mayor, para crear un agroecosistema, es una relación mutua, el cultivo agrícola necesita palmeras y éstas conforman la mirada dominante del paisaje, pero son necesarias a la vez para el cultivo. La interacción es por ello la de hombre-entorno, tanto en el momento en que se tomaron las imágenes como en las diferentes lecturas posteriores que hayan podido tener. La estética, la sensación que provoca el paisaje es un factor cultural y muy variable. Pensar que podemos reducir su valoración a unos pocos factores es pensar ingenuamente, tal y como señala González Bernáldez(27). Podemos apreciar algunas características generales, como ya hemos señalado, en las que evidentemente hay un predominio muy concreto del árbol, de la palmera, pero a pesar de que es un paisaje y un medio físico muy trabajado por el hombre, en realidad la primera sensación es de ser muy agreste. Tiene mucho vigor y exhuberancia pero hay un cierto límite de control que se aprecia en los caminos, el trazado de las acequias, los muros o el cascabot que marca los lindes de los huertos. Es decir, posee un factor muy importante a la vista que es el estar a medio camino entre la complejidad, la fuerza y la espesura a media y larga distancia, y la simplicidad o trivialidad que provoca en una distancia más cercana. Así, cuando se retratan los porches de las casas, aparece recogida esta imagen de ambos valores que también comparten la imagen de los huertos en su interior puesto que era el lugar donde se desarrollaba el cultivo asociado y, por tanto, está formado por la red protectora de palmeras y dentro el espacio libre para cultivar. Posee, asimismo, ritmo porque tiene pautas y patrones repetitivos.

Bajando a una lectura más detenida de las imágenes intentando buscar otros elementos que nos hablen del paisaje como documento histórico podemos encontrar detalles del mismo en aquellos casos en los que se recoge la imagen de la zona de cultivos. Especialmente nos ha parecido interesante la fotografía esteroscópica de la Keystone View Company que lleva el título Irrigation of an artichoke field, datada a principios de siglo XX, porque es la única en la que aparece el paisaje en su dimensión más completa recogiendo perfectamente este agroecosistema que se implantó en Elche en época andalusí: el huerto de palmeras con el cultivo asociado en su interior y el sistema de riego en pleno funcionamiento. También son muy interesantes aquellas fotografías en las que se aprecia la rambla y las laderas del río Vinalopó, en el lugar que hoy ocupa el Parque Municipal, porque podemos ver el aprovechamiento de las laderas en terrazas que hemos encontrado tantas veces citadas en los documentos y que hoy han cambiado de uso.

Keystone View Company
Irrigation of an articoche field

La acción del hombre modificando el medio físico para crear paisaje es perceptible en aquellas fotografías tomadas a larga distancia y desde una cierta altura en las que se ve el contraste entre la zona llana, lugar donde se extiende tradicionalmente el palmeral y la Acequia Mayor, y la zona de monte yermo al norte de la ciudad.

Está claro que el paisaje se ha modificado tanto que lo que sí nos devuelven estas imágenes es una forma de interaccionar con el medio que ya se ha perdido y de la que no nos queda casi ni en el recuerdo, como monumentos destruidos que sabemos que existieron, pero que no guardamos en la memoria. En ese sentido cualquier documento que nos sitúe en la realidad de aquello que fue es muy importante, sobre todo la información referida a la vinculación de palmeras y Acequia Mayor. Podemos observar la distancia entre palmeras, el grosor de los troncos, la amplitud de los caminos… elementos que nos hablan de la conformación de este agroecosistema. En cuanto a la acequia podemos apreciar los partidores y elementos hidráulicos ya desaparecidos, llamando poderosamente la atención la cantidad de agua que llevaba la Acequia, utilizada, como se aprecia en numerosas imágenes, como lavadero o, también, como lugar de esparcimiento.

Junto con los huertos de palmeras, se nos ofrece información, además, sobre vivienda rural –hay numerosas fotografías de porches, también de otros elementos como establos–, y la configuración del campo más inmediato que rodea a la casa. Es cierto que, como hemos mencionado antes, no hay apenas datos sobre el cultivo agrícola, pero sí sobre labores que se hacían a pie de los mismos huertos llevadas a cabo por como filadors y menadors, y también, subiendo a las palmeras, quizá porque el interés sea ofrecer una imagen diferente y éstas eran algo particulares.

Los huertos de palmeras, que en estas fechas formaban una especie de anillo alrededor de la ciudad, comenzaron a romperse desde fines del siglo XIX y este hecho se recoge asimismo en las fotografías. De esta manera, apreciamos la evolución de las brechas abiertas por el ferrocarril, el paseo de la Estación, la carretera de Alicante o la instalación de edificios fabriles en el mismo corazón del palmeral. Las imágenes en ocasiones nos dan la secuencia de esa destrucción. Nos queda realizar, en sentido inverso, la construcción, aunque sea teórica, de ese paisaje cotidiano alejado ya de los orígenes que lo formaron. En las fotografías no hemos hecho un trabajo de vaciado, sino que hemos querido sugerir otra mirada distinta a las ya existentes y es la posibilidad de utilizar la fotografía para buscar los elementos del paisaje que nos ayuden a comprenderlo como documento histórico al margen de la impresión lógica que su contemplación nos provoca.

APÉNDICE(28)

POSTALES

Arribas (Manuel Arribas Andrés)

Bazar «El arca de Noé»

Bazar «La ciudad de Roma»

Bazar Pascual López

Cánovas (Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo)

Darvi (Daniel Rabones Villacampa)

Fototipia Castañeira y Álvarez

Fototipia Lacoste

Fototipia Thomas

García Garrabella

Grand Hotel (Vicente Iborra)

Hauser y Menet

Imprenta Moderna

Lampistería Antón

León y Levy

López Egea

P.Z. (Photoglob AG, Zurich)

Papelería Marimón

Purger & Co.

Roisin

Salón «El Liberal»

FOTOGRAFÍAS

Aznar

Cantos

Cantos

Charles Clifford

Edition des Musées Nationaux

Eduard Berger

Eduardo Gonzálvez

Foto Esquembre

Foto Fenix

Foto Huesca

Foto Sánchez

Fotografía Samper

Fotógrafo Pérez Seguí

Francisco Abad Pérez

Hijo de Eduardo Gonzálvez

Laurent

Loty

Louis Levy

NOTAS

(1) GUILABERT REQUENA, Jerónimo y SEPULCRE SÁNCHEZ, Roque (eds.), Historia de la tarjeta postal en Elche. Memoria gráfica de la ciudad, 1897-1957, s.l., 2007, p. 48.

(2) ESTEVA, Jordi, Los oasis de Egipto, Barcelona, 1995.

(3) Luis Chorro fue alcalde desde el 5 de febrero de 1961 al 11 de octubre de 1966 y Vicente Quiles Fuentes desde esta última fecha al 18 de abril de 1979.

(4) AHME, sign.: b 290, b 291, b 292 y b 293.

(5) CASTAÑO I GARCIA, Joan, Els germans Aurelià i Pere Ibarra. Cent anys en la vida cultural d’Elx (1834-1934), Alacant, 2002, p. 51.

(6) SOLER I SELVA, Vicent F. (coord.), L’eclipsi total de sol de 1900 al Baix Vinalopó, Elx, 2000.

(7) IBARRA, BELTRÁN, (eds.) Álbum de fotografías y descripción de “El Misterio de Elche”. (“La Festa”), Elx, 2004, ed. facsímil de la original, s.l., 1924.

(8) IBARRA, P, Compendio histórico de los conventos de Elche, Alicante, 1931.

(9) BUSTAMANTE, Jesús, «Retratos y estereotipos: Acerca de las relaciones entre fotografía y arqueología», en: BLÁNQUEZ PÉREZ, Juan, ROLDÁN GÓMEZ, Lourdes (eds.), La cultura ibérica…, pp. 311-320.

(10) AHME, 1935, septiembre, 13, Inventario del museo de Pedro Ibarra, sign. 173, nº 28.

(11) Fotografías relacionadas con el teatro procedentes de estos álbumes han sido publicadas por: SANSANO, Gabriel i CASTAÑO, Joan (eds.), Sainets il.licitans de la Restauració (1874-1896). (Una historia del teatre a Elx al llarg del segle XIX), Alacant, 1997, pp. 593-596.

(12) BLANQUEZ PÉREZ, Juan, «El tratamiento informático y los vestigios ibéricos. Algunos ejemplos», en: BLÁNQUEZ PÉREZ, Juan, ROLDÁN GÓMEZ, Lourdes (eds.), La cultura ibérica…, pp. 265-278.

(13) CASTAÑO I GARCIA, Joan, Els germans…, Alacant, 2002, pp. 254-264.

(14) MARTÍNEZ SANMARTÍN, Luis Pablo, «El valor patrimonial universal dels regadius històrics valencians: El Palmerar i la Sèquia Major d’Elx», Tractat de l’aigua, 1 (2008), pp. 72-81, especialmente p. 75.

(15) SÁNCHEZ VIGIL, Juan Miguel, El documento fotográfico. Historia, usos y aplicaciones, Gijón, 2006, p. 18.

(16) TELLO, Enric, «La formación histórica de los paisajes agrarios mediterráneos: una aproximación coevolutiva», Historia Agraria, 19 (1999), pp. 195-212, especialmente p. 196.

(17) KULA, Witold, Problemas y métodos de Historia Económica, Barcelona, 1973, p. 521.

(18) CHEVALIER, Raymond, «Le paysage palimpseste de l’histoire: pour une archéologie du paysage», Mélanges de la Casa de Velázquez, XII (1976), pp. 503-510.

(19) VERDÚ CANO, Carmina, «El paisaje como documento. Qué documentos para el paisaje. El palmeral de Elche», en: MALPICA CUELLO, Antonio (ed.), El análisis de los paisajes históricos. De al-Andalus a la sociedad feudal, en prensa.

(20) SÁNCHEZ VIGIL, Juan Miguel, El documento fotográfico…, Gijón, 2006, p. 14.

(21) GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, Fernando, Invitación a la ecología humana. La adaptación afectiva al entorno, Madrid, 1985, especialmente p. 24.

(22) GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, Fernando, Invitación…, Madrid, 1985

(23) GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, Fernando, Invitación…, Madrid, 1985, p. 143

(24) VERDÚ CANO, Carmina, Arqueología del paisaje. El palmeral de Elche en época andalusí. Memoria DEA inédita, Granada, 2008

(25) GUILABERT REQUENA, Jerónimo y SEPULCRE SÁNCHEZ, Roque (eds.), Historia de la tarjeta…, s.l., 2007, p. 324

(26) GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, Fernando, Invitación…, Madrid, 1985, p. 19.

(27)GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, Fernando, Invitación…, Madrid, 1985, p. 21.

(28) La normalización de los nombres se ha tomado del libro: GUILABERT REQUENA, Jerónimo y SEPULCRE SÁNCHEZ, Roque (eds.), Historia de la tarjeta…, s.l., 2007, p. 324


La fotografía que encabeza la entrada de hoy y la de cierre están tomadas de http://culturaoasis.blogspot.com


1 comentario:

  1. Una maravilla, releer de vez en cuando este blog ilicitano. Siempre agradecido por tu esfuerzo Gaspar, y el de las personas cuyo trabajo cultural aquí divulgas, para que llegue a quienes como yo de otra forma difícilmente nos hubiera llegado.

    ResponderEliminar