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lunes, 21 de noviembre de 2011

DESPUES DEL 20 N (1): Las elecciones desde mi barrio.


Los seguidores del blog saben que habito en uno de los graneros electorales del PSOE,  Carrús Este por más señas. También saben, según predijo un militante veterano de la izquierda que el PSOE en cualquiera de las convocatorias electorales tiene como mínimo que doblar aquí al voto de la derecha para obtener resultados, porque en las mesas del centro y de las pedanías apenas si se vota a la izquierda. Pues bien podemos decir en sentido figurado que los ratones están acabando con el granero porque en la mesa en la que estuve, con unos 390 votos en total, aunque se ganó (160 PSOE, 140 PP) se puede constatar que también aquí se han dejado caer un puñado de votos al PP que antes iban al PSOE. Y aunque ha habido votos a otras opciones, ha sido poco significativo (IU y UpyD apenas han sumado 50 votos, dejando 40 más a repartir entre el resto de opciones, el voto en blanco y el nulo), en consecuencia también se confirma lo dicho en otras entradas, que el crecimiento del PP ha sido a costa de los votos del PSOE, que además ha servido de abrevadero al resto de partidos minoritarios. También ha sido significativa la abstención, tres puntos por encima del promedio de la ciudad. Curiosamente podemos decir lo de siempre desde otro punto de vista: el empate técnico entre PSOE y PP en las mesas de Carrús Este significa que el PP doblará en votos al PSOE. Le han faltado algo más de 20 votos en la mesa y 3000 votos largos en el total para conseguirlo. Y si sigo contando los detalles diré que la gente apenas utiliza la cabina para salvaguardar el voto secreto de manera que uno se entera en muchos casos sin pretenderlo de las opciones que va escogiendo la gente y ví a  muchos jóvenes votando PP, mientras que votan al PSOE los padres de familia con años y los jubilados, precisamente la misma gente que mantuvo viva a la izquierda hasta ahora, lo que señala una ruptura generacional, una tendencia a largo plazo en la que mucho tendrán que hacer quienes han perdido estas elecciones para abrir otro ciclo similar en nuestra democracia al que ahora se ha cerrado. Quienes venían avisando del fin del mito progresista pueden ahora proclamarlo con fuerza: el país ha dejado de ser de izquierdas.



La "marea azul" se ha instalado en el mapa político estatal.


Imagen de cabecera procedente de la web Radio Elche.
Mapa del Especial elecciones de Diario Información de Alicante

viernes, 18 de noviembre de 2011

Antes de las elecciones del 20N (2)

Senado en una sesión ordinaria. Destacan las ausencias

Hasta última hora he estado teniendo tentaciones para hacer algo con mi voto como forma de testimoniar mi protesta por el actual sistema electoral y la consiguiente representación política derivada del mismo. Desde diversos ámbitos (correos electrónicos, entradas de blogs y webs...) aparecen diversas fórmulas como el voto nulo útil, la abstención, el voto en blanco, el voto a partidos minoritarios, en ocasiones con sesudos cálculos de distribución de diputados según los votos obtenidos, que evidencian los desequilibrios en distribución de escaños por provincias, el uso interesado que se hace de la abstención, del voto en blanco o del voto nulo, y notas curiosas como cierta polémica interna con acusaciones de que los promotores del voto nulo útil pueden estar vinculados al PP. Al margen de cualquier otra consideración los motivos para intentar algo están claros:

1. La ruptura del principio constitucional de igualdad.
El diferente peso que se asigna al voto ciudadano según la circunscripción electoral. Para obtener un Diputado en Soria por ejemplo, bastan algo más de 30.000 votos. Para sacar uno en Madrid o Barcelona son necesarios más de 100.000.Aunque algunos partidos plantean ampliar la cámara a 400 Diputados, si no se adoptan cambios adicionales la medida puede ser insuficiente.

2. La tendencia al bipartidismo que introduce el sistema de calculo.
Cualquiera puede reconocer que la representación de partidos minoritarios de ámbito estatal se ve limitada por la Ley d'Hondt. Si dividimos el número total de votos obtenidos por el número de escaños asignados, como fórmula para medir el “coste electoral” por representante elegido, observamos que partidos como Izquierda Unida o UP y D  obtienen costes altísimos en comparación con los estatales mayoritarios. Además, al contar el voto en blanco como válido la barrera del 3% de votos para estar en condiciones de obtener representación parlamentaria aumenta, etc. Las otras fórmulas válidas de ejercer el derecho de participación política como la abstención, sencillamente se omiten a efectos de cálculo.

3. Una esfera política sobredimensionada
 Recién inaugurado el régimen parlamentario español, la tarea de nuestros representantes fue titánica: había que poner en pie un sistema jurídico, un conjunto estructurado de normas como soporte del estado social y democrático de derecho y como expresión directa de la soberanía popular y el imperio de la Ley, algunas incluso como prolongación de la propia constitución como los Estatutos. Dejando al margen el problema de la distribución constitucional de competencias que después valoraré, lo cierto es que transcurridos 35 años, la iniciativa legislativa ha perdido fuelle (pese al notable esfuerzo de esta legislatura: Ley de Dependencia, Ley de Igualdad...) a favor de las modificaciones puntuales al sistema jurídico estatal y autonómico. El diseño de fondo de nuestro sistema parlamentario (la potestad legislativa reside en el Congreso, mientras que la supuesta cámara de representación territorial actúa como cámara de segunda lectura sin apenas poder para modificar las iniciativas legislativas) hace aguas porque el Senado es perfectamente prescindible y podría ser sustituido simplemente por una Comisión parlamentaria más. De hecho se usa como retribución a los políticos mas destacados de cada partido en recompensa por los servicios prestados. Algo parecido pasa con las Diputaciones Provinciales.
La distribución constitucional de competencias de hecho está provocando la reiteración de iniciativas legislativas similares en todo y entre sí con la potestad legislativa del Estado. Dicho de otra forma: el 90 % del contenido de la legislación autonómica repite incluso literalmente el contenido de la legislación estatal para introducir modificaciones, a veces puntuales y otras no tanto, que en ocasiones introducen desigualdades artificiales en el tratamiento jurídico y material de algunos temas importantes en sanidad, educación y servicios sociales, por poner ejemplos significativos. Hay 17 parlamentos autonómicos para ejercer potestades legislativas derivadas y debería bajar tanto el número de parlamentarios por cámara como su funcionamiento ordinario. Por el camino, sinceramente soy partidario de recuperar la potestad única y exclusiva del estado de legislar y desarrollar en su totalidad los aspectos esenciales del principio constitucional de igualdad en derechos fundamentales y libertades públicas, con devolución de competencias de prestación de esos servicios al Estado, removiendo y normalizando la distribución constitucional de competencias. En definitiva una segunda vuelta de trabajo intensivo para la cámara legislativa estatal y las autonómicas.

La propuesta
Aunque hay iniciativas para todos los gustos, voy a ser moderado. Si piensas que un determinado partido, el que sea, es el que mejor te representa, vótale, como si decides practicar el voto nulo; pero si además piensas que hay que cambiar el sistema electoral y de representación política, empieza por no votar al Senado. Es la cámara más gratuita y la que menos contribuye en el proceso legislativo. Al final incluso la opción que se practique es lo de menos si los porcentajes de abstención, voto en blanco y voto nulo sobre esta cámara aumentan significativamente porque implícitamente son un mandato a los representantes elegidos para el Congreso que salgan para que hagan algo. Las consecuencias inmediatas en atrbución de escaños son secundarias en comparación con el probable efecto mediático y social de tal iniciativa.

Algunos elementos de reflexión:



Carta a Jennifer. Artículo de Lucía Etxebarría por el voto minoritario 

Anonymous al trapo:

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Antes de las elecciones del 20 N


1
Una observación previa. Aún no entiendo como se llegó a elegir la fecha, pudiendo haber escogido cualquier otra. Me desagrada la idea de hacer coincidir un día para hacer algo con otro cargado de historia y en ese caso son demasiadas coincidencias (muerte de José Antonio Primo de Rivera y de Franco) como para ser resultado de la casualidad. De la primera simplemente decir que entre la muerte de José Antonio y la del nacimiento de Miguel Hernández  20 días antes hubiese preferido la segunda, aunque lo que me tira es olvidarla para dar sentido a la frase de Borges cuando afirmó que el olvido es la única venganza y el único perdón (y añado yo que intencionado por muy paradójico que resulte). Aún me acuerdo de la segunda efeméride. Con ella empezó el declive de la gente que se había estado jugando el tipo para evitar que la muerte del Dictador fuese tan natural como lo fue y lo que me trae es el fracaso de la intentona y la subsiguiente aparición de políticos nuevos, en su mayor parte perfectos desconocidos porque no habían destacado en esa ingrata lucha, ahora sí cargados con una inevitable tendencia a perpetuarse como profesionales de nuevos oficios. Recuerdo como se fueron instalando en sus puestos gracias a los procesos electorales y a los cargos recién creados para todos los ciudadanos (Diputados, Senadores, Concejales y derivados, aparatos de partidos, sindicatos y otras organizaciones) y como fueron luchando, salvo honrosas excepciones, por mantener el cargo en cualquier tormenta política.
En cualquier caso un día nefasto en su primitivo sentido: el nefas es lo que infringe las reglas sagradas. De ahí la importancia que tenía para los romanos la determinación de los días fastos y nefastos para realizar todo tipo de actividad, social, militar, comercial. La contraposición al ius es la iniuria, que es la transgresión de las normas jurídicas.[1]

Protesta por una sanidad pública en Cataluña

2
Lo que nos dice la publicidad. La propaganda comercial casi siempre se sitúa por delante de las tendencias sociales, porque las empresas que quieran situarse deben llegar antes que la competencia, y ya se sabe. Con este bagaje quien vea la televisión y aún los anuncios que nos asaltan desde otros medios de comunicación verá la extraña proliferación de propaganda dedicada a los seguros sanitarios privados, que aparecen incluso como un plus personal de garantías en la atención sanitaria a quienes decidan suscribir una póliza. Al margen de coincidencias chocantes (me parece morboso que entre anuncios televisivos de perfumes y otros regalos se publiciten los correspondientes a la atención sanitaria), esto es lo que se ve venir en este proceso electoral: la promesa de la derecha neoliberal (el PP, pero también catalanes y vascos) de permitir el acceso de las compañías privadas a la parte más sustanciosa del pastel de la seguridad social  dejando los pacientes con tratamientos costosos en ese ámbito, como ya se está haciendo con la enseñanza. La Comunidad Valenciana, pionera de tales practicas en ambos procesos (sanidad y enseñanza) es una buena fuente de ejemplos de lo que se avecina y por poner un ejemplo, antes los TAG y las resonancias magnéticas eran realizadas por personal sanitario y con equipos propiedad de la Seguridad Social; ahora se han constituido junto a cada hospital público pequeñas empresas con locales e instalaciones cedidas al efecto, para que realicen dichas pruebas a precio tasado. Muchas pruebas auxiliares en el proceso de diagnóstico están encomendadas a ese tipo de empresas (a veces no tan pequeñas) en especial en los hospitales concertados, hasta el extremo de que algunas se están generalizando para casi todo y en todos los supuestos. A cambio de esta mejora aparente las cuentas publicas soportan una deuda creciente a proveedores que debe detraerse de alguna otra parte del dinero dedicado a mantener los servicios, aunque tal deuda pueda maquilarse y quedar fuera de lo que comúnmente se conoce como déficit público. En el ámbito de la enseñanza el equivalente sería la proliferación de barracones como parte de la dotación estructural en los centros públicos, mientras se es más que generoso con otras enseñanzas que se pagan de la misma partida presupuestaria lo que consolida las diferencias sociales.
El Campello. Colegio nuevo y ya con barracones

3
Ironías de la historia. Precisamente las autonomías más endeudadas y los Ayuntamientos más empobrecidos por una deficiente gestión están mayoritariamente en manos del PP, que es quien se presenta ahora como gestor del déficit acumulado y patrón de la austeridad, pero no conozco ningún ejemplo en el que esto se haya hecho efectivo. Y aunque pueda plantearse como un mal general y externo a los partidos políticos, las practicas corruptas están en el bombo del PP mucho más que en cualquier otra formación política. Sin embargo nada parece ser capaz de contrarrestar la tendencia del ciudadano desencantado a hacer pagar los platos rotos de la crisis al partido socialista, que ha adornado además su gestión con algunos sonoros fracasos, en especial la nefasta decisión de bajar las pensiones públicas prescindiendo del consenso establecido en el Pacto de Toledo entre partidos y sindicatos. Además y sinceramente dudo que el cambio de signo político, como su improbable continuidad, pueda ser la solución o que se pueda hacer responsable al gobierno del estancamiento de la actividad económica y el retroceso en el empleo. Un gobierno, recordémoslo ahora, especialmente dócil con la estrategia diseñada por la kaiser Ángela Merkel, que ha primado a los bancos en detrimento de la actividad económica. Estos elementos (el varapalo a las pensiones públicas y el desempleo desbocado) están sirviendo de ariete contra la estrategia del PSOE de intentar poner de manifiesto lo dicho mas arriba (el programa oculto del PP). El resultado es que la marea azul va a impregnar el panorama político del Estado en todos y cada uno de los niveles (ayuntamientos, autonomías y gobierno central). Perdidos los Ayuntamientos y las autonomías, a mi criterio la pelea ahora se sitúa en limitar lo máximo posible la previsible mayoría absoluta del PP, aunque solo sea para intentar frenar la tendencia a la privatización de los servicios públicos, cuando no directamente a su supresión, como ya está sucediendo en algunos ámbitos a la vista de todos.