martes, 17 de noviembre de 2009

De analfabetismos lingüísticos y otras lindezas.


Recién publicada la entrada relativa al Museo Escolar de Pusol en el blog aparecieron en prensa artículos, opiniones y cartas alrededor del nombre de la Partida rural y del Museo. Me parece un tema menor y de hecho no le habría dedicado mayor atención si no se hubieran empleado palabras subidas de tono contra una persona por tal cosa, como llamarla analfabeta (a una maestra que cumplió con nota sus tareas) junto a otras afirmaciones más que discutibles. Antes de nada tengo que decir que no conozco más que de vista a Mari Lola Peiró, miembro de la Junta Directiva del Museo y que no tengo ningún vínculo con el Museo ni con el Casal Jaume I y tampoco me las doy de experto en la materia.

Bien, dicho esto, para los interesados en el tema aquí va el material:


Carta de Vicent Ripoll en Información del 1 de noviembre:

http://www.diarioinformacion.com/servicios/cartas/cartaLector.jsp?pIdCarta=26283&pRef=2009110100_0_0__Cartas


Artículo de Mari Lola Peiró del 4 de noviembre:

http://www.laverdad.es/alicante/20091109/elche/pusol-pucol-20091109.html#opina


Carta abierta remitida por el Coordinador del Casal Jaume I

http://www.laverdad.es/alicante/20091112/elche/importancia-pucol-20091112.html


Esta carta, bajo el título La importància de dir-se Puçol afirma que la actitud de Mari Lola Peiró es castellanista y contraria a la normalización de la lengua; la equipara a los Maestros del régimen anterior, le coloca la etiqueta de insumisa a las leyes, de carecer de rigor científico, de atacar la lengua tradicional de Pusol sustituyéndola por la castellana; alude a una supuesta manipulación sobre la gente de la partida rural, valiéndose de su condición de maestra en el montaje de un pseudo-referéndum en contra de la Ley de uso y normalización del valenciano; afirma que el Museo calla, ignora y borra cualquier signo de valencianidad de la cultura tradicional de Pusol, boicoteando de forma activa y persistente la labor de normalización lingüística del Casal… y más cosas.

Para mí esto es un ejemplo perfecto del divorcio entre las instituciones del valencianismo político y cultural y la gente, y en especial de la gente que está haciendo país afirmando los cimientos de la identidad colectiva de los valencianos y determinado valencianismo que milita desde la gramática, que personalmente me parece la forma más pobre de nacionalismo. Si solo fuera eso, pues vale, pero cuando se entra, como parece ser, a prometer ayudas presupuestarias en función de que la institución haga el cambio de nombre precisamente porque ese valencianismo tiene algo de poder, pues la cosa empieza a oler mal, que quieren que les diga.

Siento tener que decir perogrulladas, pero tanto antes como después de las Normas ortográficas de Castellón (piedra angular en el proceso de normalización ortográfica del valenciano, firmadas por las principales entidades culturales del País en 1932), la lengua tradicicional de Pusol era y es el valenciano y lo seguirá siendo le pongan el nombre que le pongan al Museo. Lo que atesora la institución forma parte innegable de la cultura del Campo de Elche (en una magnífica labor que instituciones tan importantes como la UNESCO reconocen. Por lo visto el Ayuntamiento espera que le cambien el nombre para hacer lo propio) cultura que, dicho sea de paso es híbrida porque también el castellano ocupa su lugar, por la proximidad de la Vega Baja, la presión del castellano en los medios y la permeabilidad de las lenguas pero no es el tema. No depende de la voluntad de Mari Lola Peiró ni del Museo que tradicionalmente se haya nombrado e incluso se haya escrito el nombre de esa partida rural exactamente igual en castellano que en valenciano, sin que existiera el más mínimo problema hasta que llegaron las normas y se pretendió, se pretende e incluso se ha conseguido eliminar la voz tradicional de la partida y del Museo de los mapas, de la Toponimia y de los diccionarios. El mismo movimiento cultural que impulsa ese cambio pretende ahora reescribir la historia, haciéndonos creer que con anterioridad a la llegada de los Borbones el pueblo -que no escribía- escribía Puçol, y que en consecuencia la actitud explicada por Mari Lola Peiró es la de consolidar el rapto centralista de la lengua. Personalmente me parece un ejercicio lamentable de ortodoxia lingüística que empobrece el léxico y lo separa de la calle. Alguien puede afirmar que tal “limpieza” se hace para recuperar el terreno perdido tras la larga etapa de castellanización, pero en algunas cosas no se puede simplemente desandar el camino; llevados por el rigor de esa línea argumental, por ejemplo, podemos terminar compartiendo la idea de que los árabes tienen derechos históricos sobre Al Andalus (la practica totalidad de la Península) aunque a la inmensa mayoría de españoles les suene a barbaridad. Como alegato añadido, existen multitud de topónimos que obedecen precisamente a un uso vulgar y dialectal y que han conseguido incorporarse al acervo cultural escrito y no pasa nada en la llengua de l'imperi (Butrera, por ejemplo) ni debería pasar en el "valencianocatalanobalear"; Incluso hay ejemplos admitidos no concordantes con la gramática: basta citar el reciente Corpus toponímic valencià (Corpus toponímic valencià . Valencia : Acadèmia Valenciana de la Llengua, 2009) que recoge como denominación válida la Serra de Peligros, ubicación de la antigua y tradicional cantera que proveyó de piedra y sillares a La Alcudia y a Santa María en nuestra comarca, o el más conocido castellanísimo Torrellano, que hace algún tiempo algún nacionalista de mente estrecha pretendió cambiar sin éxito por Torre del Plà, creando una buena dosis de confusión con ello. Si la normalización lingüística de la toponimia se estuviera haciendo con el máximo respeto a la denominación tradicional, reconociendo así que ese ámbito es precisamente donde más excepciones a las reglas ortográficas se producen, en concordancia con la afirmación de Vicent Ripoll en su carta, a saber: “La toponimia encierra una información valiosísima que no debemos manipular como no debemos manipular a nuestro antojo las piezas de una excavación” no habría nada que hablar, pero pretender imponer una forma por encima incluso de las tradicionales, hacer prevalecer las reglas de ahora sobre el nombre de toda la vida, aunque proceda de los sucesivos castellanismos centralistas, es como meter un elefante en una cacharrería, divorciarse de la gente y empobrecer el idioma. La multitud de palabras prestadas del valenciano que se emplean en Murcia o en la Vega Baja deberían ser así combatidas con idénticos motivos que los expuestos. Afortunadamente para ellos el castellano hace más de 400 años que se normalizó y está perfectamente asumido el hecho como una vía de enriquecimiento, mientras que el "valencianocatalanobalear" está aún en proceso y digiere muy mal la influencia lingüística del castellano, aunque curiosamente acepta de buen grado el inglés. Y ello se debe en parte a la actitud militantista de no ver más que “nacionalismo centralista” tras cada palabra prestada o cada semejanza con el castellano. Y lo digo porque sistemáticamente cuando hay que construir una palabra se mira exactamente eso: la diferencia con el castellano y no el uso. Y pondremos ejemplos lacerantes si llega el momento.

En el peor de los casos, dejemos a los expertos lingüistas nombrar según las normas, pero el Museo tiene perfecto derecho a decidir como nombrarse. La elección se hizo hace ya un montón de años, fue adecuada y no tiene nada que ver con el cumplimiento de las leyes y otros requisitos. Muchas instituciones emplean denominaciones históricas “incorrectas” (Peña El Quejío, Sociedad Musical El Tabalet...) y la resultante es válida. ¿Acaso se va a iniciar un proceso inquisitorial contra alguna institución cultural en Torrellano por el uso de un castellanismo?.

En cuanto a los supuestos procedimientos irregulares, recuerdo que bastantes Asambleas se hacían así, utilizando cajas de cartón como urnas, sin un censo electoral previo, ni otras condiciones que ahora desde la comodidad de la juventud, la inexperiencia y los despachos parecen descabelladas. Quizás lo que en el fondo estén haciendo de la peor manera posible quienes han puesto el grito en el cielo por la carta de Mari Lola Peiró sea quejarse de su incapacidad porque en el momento oportuno, cuando los responsables del Museo pidieron y montaron con todas las garantías posibles un debate con votación final acerca de la denominación del Museo entre los habitantes de la partida, ellos no estaban allí entre otras cosas por la escasa implantación de ese movimiento valencianista. Y en eso Mari Lola ni tuvo ni tiene arte ni parte. Ella es coherente con el resultado que se produjo y no se siente en consecuencia legitimada para cambiar el nombre a través de un golpe de salón. Y si ahora explica públicamente como se llegó a la decisión no merece ser calificada de forma tan denigrante por personas que por lo visto no le llegan a la suela de los zapatos. Como mínimo le deben una disculpa pública que seguro no le darán. De nuevo se reescribe la historia. Quitarle legitimidad a la Asamblea y a Mari Lola es la fórmula para cambiar el nombre y exhibir después el trofeo, por muy bien hechas que estuvieran las cosas en su día.

    Lamentable.


Foto copiada del fondo del Museo Escolar de Pusol


3 comentarios:

  1. Como no soy muy ducha en esto de los aparatos modernos, me ha costado encontrarte en este enredo de entradas y salidas, pero al fin hallé la puerta adecuada.
    Ayer me facilitaron una copia de tu respuesta al asunto de la dichosa Ç y quiero darte las gracias que espero no te suenen a fórmula retórica. Me parece que has estado ponderado, bastante ecuánime y razonablemente airado por las muchas insensateces que se han volcado en tal escrito. Pero no quiero entrar en debate por tal cuestión, me importa más el que alguien se haya molestado en defender una causa que le ha parecido justa. No resulta corriente hoy en día. Gracias, de veras. Si alguna vez nos vemos, hablaremos de estas y otras cosas, que hay más mundo... Lola Peiro (no me deja el aparato poner mi nombre, o yo no sé)

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  2. ¿Por qué no sale el comentario que inserté hace unas horas? Soy Lola Peiró y quería darte las gracias por tu justo y ponderado comenterio. Ya hablaremos. Gracias.

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  3. Gracias, Lola. Tengo este blog para decir lo que pienso sin más y en este caso consiguieron enfadarme. En los comentarios lo has hecho todo bien, pero es que desde que me metieron publicidad de venta por correo me veo en la obligación de revisarlos antes de que se publiquen.
    Força.
    Venga

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