miércoles, 25 de marzo de 2026

Alicante planifica, Elche duerme

 

La leve modificación del titulo de la opinión más que acertada de Manuel Romero en AlicantePlaza del 23 de marzo es un leve matiz a un contenido difícilmente mejorable y pretende ser además un aviso a navegantes: o está ciudad recupera la escasa materia gris que tenía o se dirige directamente a la irrelevancia urbanística y cultural como ciudad y como sociedad anclada en un territorio concreto. Por poner ejemplos de lo que se dice, se le quitó a Elda la capitalidad del calzado para nada, se decidió ubicar la terminal de la alta velocidad en un absurdo punto en medio de no se sabe bien ni que ni por qué, pasamos por un estado de descuido permanente en el palmeral sin ir más lejos.

Así que pasen y lean:

Panorámica de Elche Foto: Pepe Olivares
Alicante planifica; Elche observa: una reflexión necesaria

Manuel Romero

En Opinión

En las últimas semanas, Alicante ha vuelto a demostrar algo que, como ilicitano, no puedo evitar mirar con una mezcla de admiración y sana envidia: tiene rumbo, tiene un modelo de ciudad.

Los anuncios vinculados a su nuevo planeamiento - rondas urbanas, aparcamientos disuasorios, ampliación del TRAM o el desarrollo de un nodo intermodal en el entorno de la Universidad de Alicante - no son actuaciones aisladas. Responden a una estrategia. A una visión de ciudad que va más allá del corto plazo.

Y eso, precisamente, es lo que echo en falta en Elche.

Porque lo que estamos viendo en Alicante no es solo urbanismo. Es planificación real. Es definir un modelo de ciudad y, a partir de ahí, ordenar las inversiones futuras. Incluso con una ambición que trasciende su propio término municipal, adentrándose en ámbitos como San Vicente del Raspeig o conexiones a escala provincial. Eso es pensar en clave metropolitana.

Y conviene dejar algo claro: Alicante y Elche no compite en el mismo plano urbano. Cada ciudad tiene su propia área metropolitana, con dinámicas distintas. Ahora bien, en materia de infraestructuras, el área de Alicante está hoy más desarrollada. Y lo está, en buena medida, porque lleva años planificando. Ese es el punto clave.

  • Plano con el trazado de las cuatro rondas planteadas para el nuevo PGE de Alicante - AP

Dicho esto, no todo lo que se plantea en Alicante es incuestionable. El anunciado nodo intermodal en la Universidad de Alicante, por ejemplo, plántela dudas relevantes. ¿Tiene sentido añadir otra estación de alta velocidad más en la provincia? Pero, sobre todo, hay una cuestión estratégica de fondo: con ese planteamiento se dificulta - o se condiciona seriamente - la posibilidad de desarrollar una conexión ferroviaria de larga distancia con el aeropuerto, algo que no solo sería lógico, sino que además viene siendo exigido a nivel europeo.

Si hablamos de un nodo intermodal de referencia provincial, su ubicación natural debería estar en el aeropuerto, que es el principal punto de entrada internacional a nuestro territorio. Este tipo de decisiones evidencian algo importante: planificar es imprescindible, pero hacerlo con visión global lo es aún más. Y aún así, incluso con decisiones discutibles, Alicante avanza porque tiene un plan.

Aquí es donde, como ilicitanos, deberíamos hacer una reflexión incómoda pero necesaria. Es habitual escuchar que las grandes inversiones siempre acaban en Alicante y que existe cierto «centralismo» que nos perjudica. Es un argumento comprensible, pero a veces recuerda a quien, ante un mal resultado, prefiere atribuirlo a factores externos en lugar de analizar qué se podría haber hecho mejor.

Porque la realidad es que, si Elche no hace su trabajo, difícilmente puede aspirar a lo mismo. No podemos criticar a quien planifica mientras nosotros no lo hacemos o lo hacemos con un nivel de desarrollo y concreción muy inferior. Las administraciones superiores no financian ideas genéricas ni declaraciones de intenciones. Financian proyectos que forman parte de una estrategia, que están definidas técnica y territorialmente, que encajan en un modelo de ciudad.

Y ahí es donde Elche tiene un reto importante. Porque, a día de hoy, seguimos sin un verdadero Plan General Estructural o un plan estratégico suficientemente desarrollado que marque el rumbo con claridad. No se trata de aprobar un nuevo PGOU al uso, con sus largos y complejos trámites. En los últimos meses se han planteado líneas de trabajo interesantes, pero todavía falta ese grado de concreción técnica que permita convertirlas en propuestas sólidas y defendibles ante otras administraciones.

Y sin ese plan, todo lo demás se debilita. Elche tiene un potencial enorme. No hace falta explicarlo. Y tenemos oportunidades evidentes. Citaré alguna de ellas.

La integración real de la estación de alta velocidad en la ciudad. Hoy es una infraestructura infrautilizada desde el punto de vista urbano. No se trata de crecer por crecer, sino de conectar, de coser ciudad, de aprovechar lo que ya tenemos.

Otro ámbito clave es la movilidad. En Elche utilizamos el coche de forma intensiva, pero no porque queramos, sino porque durante años no se ha desarrollado alternativas de transporte público de alta capacidad. Dicho de otro modo, nos han hecho dependientes del coche. Es cierto que en esta legislatura se ha mejorado el servicio de autobús urbano, pero seguimos sin contar con un sistema de transporte de alta capacidad que vertebre el territorio.

Además, nuestros principales polos industriales y empresariales están alejados del núcleo urbano, lo que incrementa esa dependencia. Por eso, el debate no es si necesitamos TRAM o Cercanías. Necesitamos ambos. Necesitamos una red de transporte metropolitano que combine distintos modos: un TRAM o tren ligero o como lo queramos llamar, que estructure los desplazamientos internos y de proximidad y un Cercanías moderno y eficiente que articule las conexiones de mayor escala.

Y todo ello conectado con el aeropuerto, con Santa Pola, con Crevillente, con Aspe, con Novelda y con Alicante, por citar algunos municipios próximos. Pero un modelo de ciudad no se construye solo con infraestructuras.

También se construye generando actividad, contenido y vida urbana. Y ahí Elche tiene otra gran oportunidad: atraer y consolidar empresas tecnológicas y de la economía del conocimiento en el casco urbano. Son empresas limpias, con empleo cualificado, con capacidad de generar dinamismo económico y social. Y, además, contribuyen a «hacer ciudad»: a llenar calles, a activar el comercio, a generar actividad más allá del horario laboral tradicional.

Ese tipo de decisiones también forman parte de un plan. Porque, en el fondo, de eso estamos hablando: de definir qué ciudad queremos ser. Alicante, con sus aciertos y sus errores, está construyendo un relato. Y gracias a ello puede reclamar inversiones con argumentos. Elche, en cambio, sigue sin haber dado ese paso.

Y no se trata de criticar a Alicante. Se trata de mirarnos a nosotros mismos. Si queremos que Elche tenga el peso que le corresponde, necesitamos algo básico: un plan real, riguroso, técnico y ambicioso. Un Plan General Estructural que no sea un trámite, sino una herramienta. Porque el futuro no se improvisa. Se planifica. Porque si la ciudad no se piensa, la improvisación la acabamos pagando todos.

Y Elche ya va tarde.


Las fotografías que encabezan y cierran la entrada no pertenecen al artículo publicado


martes, 24 de febrero de 2026

Elche hace 50 años: la huelga de 1976


 Quién esto suscribe estaba terminando el servicio militar, con un mes de permiso. Me faltaba solo volver a la compañía y recoger la licencia. Había decidido abandonar los estudios de Económicas en Valencia, proletarizarme y casarme, así que ya estaba trabajando de prueba en Mustang. Por primera vez en democracia se estaba negociando el Convenio del calzado por la patronal y los representantes del sindicato vertical, dejando fuera organizaciones obreras  representativas como el FOU en Elda. la coordinadora del calzado en Elche y otras organizaciones con clara presencia en el sector (la HOAC y la JOC, toleradas por el franquismo, o los aún incipientes sindicatos USO, CCOO o UGT). 

Se decidió una huelga de un día en apoyo del convenio. Para que no fuera motivo de despido tenía que ser de brazos caídos sin abandonar el puesto de trabajo, delante de las maquinas y las vías de montaje; los huelguistas tuvieron que soportar la presión de encargados y empresarios que llegaron a enchufar las máquinas y las vías increpando a los trabajadores para que empezarán a trabajar. A pesar de todo el paro a pie de máquina fue un éxito en muchas fábricas.

Huelga de 1988 por el convenio del calzado

Al terminar la jornada se convocó una manifestación de trabajadores. Alguien me aconsejo que no apareciera por allí porque era más que previsible que los grises aparecieran y si ellos veían a una persona con el pelo rapado lo interpretaban como señal inequívoca de estar haciendo la mili, así que iban a por él y en caso de atraparlo le podía suponer un montón de problemas...

Los grises se emplearon con enorme dureza, obligando a la gente a buscar refugio en postigos abiertos, bares cafeterías y comercios. Muchos fueron apaleados sin misericordia, entre ellos algunos compañeros de trabajo, según me contaron. 

Esa actitud de los grises está en la base del asesinato de Teófilo del Valle en Elda. Y digo más, fue la antesala del Movimiento Asambleario del Calzado. Y aún hoy resulta pasmoso comprobar el tratamiento administrativo y legal del tema: sin reconocer el asesinato, sin castigar al culpable, sin que el entonces ministro del ramo Rodolfo Martín Villa por más señas hiciera nada por resolver o paliar tan espinoso tema) 

Imagen de la cabecera: José Leal y Roque Miralles, dirigentes del Frente Obrero Unido de Elda, en el entierro de Teófilo del Valle.

https://www.eldiario.es/sociedad/muerte-teofilo-valle-50-anos-despues-primer-asesinado-transicion-todavia-espera-justicia_1_13013249.html

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cinquanta-anys-l-assassinat-d-treballador-calcat-teofilo-valle_129_13012142.html

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/02/22/cincuenta-anos-sin-teofilo-del-valle-radio-elda/

Carátula del documental

Una acertada intervención del autor del documental "Las tres muertes de Teofilo del Valle": https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/02/19/manuel-de-juan-documentalista-sobre-la-muerte-de-teofilo-del-valle-en-elda-sin-verdad-y-justicia-no-puede-haber-reparacion-radio-elda/

sábado, 14 de febrero de 2026

Gastronomía local 1


Tema pendiente en el blog desde hace mucho, para reivindicar la riqueza gastronómica de la comarca, pese a que en el mundo digital apenas se mencionan un par de platos, como la imagen de más arriba y poco más. También hay que decirlo, lo cierto es que  este tema no es estrictamente local. Basta constatar que el arroz con costra por ejemplo también se degusta en Orihuela y la Vega Baja o se publicita como gastronomía valenciana cuando apenas se hace fuera de estos andurriales,  Abundando en el mestizaje, en el campo de Elche, en especial el Derramador y partidas próximas, la influencia de la gastronomía de la Vega Baja (y viceversa) es muy evidente; hablamos del señor cocido con pelotas, al que se ha quitado ahora por razones sanitarias la sangre del ave, un plato también "nacional" por influencia directa del excelente cocido madrileño.

 Entre los imprescindibles, para degustar el fin de semana con la familia los arroces a la leña (antes cocinado en perol y no en paella como ahora se hace) y si llevan caracoles, pues mejor. 


Y seguimos: el exquisito mújol a la brasa y allí i oli (y me refiero no a la .mayonesa con ajo sino a la estricta emulsión del ajo y el aceite que solo manos expertas son capaces de conseguir); se pesca en el Hondo y los azarbes del sur del campo de Elche y la Vega Baja y se utiliza para muchos guisos, entre los que puedo mencionar el caldero... 
Vale, otro día más