lunes, 13 de mayo de 2019

Aventuras de riesgo en Elche: el sendero del Pantano


A pesar del tiempo transcurrido aún aparecen de vez en cuando noticias en los medios de comunicación sobre el mal estado del recién inaugurado Sendero del Pantano como consecuencia de la importante crecida del río días atrás. Además he estado recibiendo mensajes y fotografías por las redes sociales que confirman lo dicho, así que este domingo 12 de mayo me he calzado las botas y he vuelto a hacer por enésima vez el sendero


Para empezar si Avieno volviera ahora por estos pagos añadiría el calificativo de pestilente al sonoro Alebus[1]. No puedo más que atribuir (sin otro fundamento) a los restos de descargas de las depuradoras que jalonan el Vinalopó aprovechando la crecida para explicar la peste y el sospechoso color que se puede observar en las fotografías, todo un punto más intenso de lo habitual.
 El deterioro del sendero era previsible y como tal desde antes de su inauguración el Ayuntamiento era consciente de que había que revisarlo y poner las cosas en su sitio, periódicamente y en determinadas ocasiones como la que nos ocupa. Dicho esto vaya por delante mi impresión general: el sendero está dentro de lo previsible; se han movido tres pasarelas de madera, que están cerca de su ubicación original y no las ví especialmente estropeadas. El resto del camino se mantiene en un nivel bastante aceptable, con algunas puntualizaciones que después diré. El Ayuntamiento no ha respondido con suficiente rapidez para evitar las quejas de los ciudadanos. En su descarga diré que no hubo prácticamente tiempo para que los días de mona, con muchos ciudadanos dirigiéndose al Pantano por ese recorrido, estuviera el tema resuelto teniendo en cuenta la lentitud en el funcionamiento de la burocracia municipal, aunque no era tan difícil de haber tenido más cintura política; tenemos que recordar que el sendero se presentó en su momento ante los medios de comunicación como una de las iniciativas más importantes del mandato que ahora se cierra. Y también que para registrarlo en el inventario de rutas de corto recorrido de la Comunidad Valenciana debe mantenerse cinco años activo como mínimo y en estos momentos por razones obvias no lo está, pese a que muchos ilicitanos y gente venida de fuera siguen yendo. Este domingo me he encontrado personas cabreadas y perdidas al no poder llegar al Pantano a escasos metros de distancia, incluso algunos corriendo peligro al buscar rutas alternativas como también veremos.
Para más explicaciones véase el reportaje fotográfico.
Nada más pasar el puente del Ferrocarril, un tramo reparado: se puede pasar.
Una vez pasado El Molí del Cèntim, a la altura del Molí Nou, estaba la primera pasarela, desaparecida y en su lugar encontré esto:
Un paso provisional que permitía vadear el río con ciertos apuros, aunque con seguridad si uno se apoyaba en las ramas de arriba
Se puede observar el hueco del cajero de la pasarela

Las tarimas sobreelevadas han resistido, aunque el carrizo prolifera en muchos puntos
Punto de cruce del canal del Taibilla


De nuevo el carrizo. Las barandillas de cuerda son inútiles.


Espectacular floración de Limonium en varios puntos del recorrido
En algunos lugares, la retirada del agua ha dejado una capa blanquecina de salitre

Segundo paso provisional, más allá de los Magros y del acueducto del Obispo Tormo. Alguna gente se volvía aquí, por no poder pasar o porque se encontraban ante un "cul de sac" al no encontrar la salida hasta la fábrica de luz y la explanada del Pantano.
El tercer paso provisional, junto a una pasarela, visto desde el contrafuerte de la Sierra del Buho

Una vez superado había que encontrar el punto en el que se encontraba el siguiente, imposible de encontrar por el camino señalizado. Un poco más allá de los restos de una balsa y escalones de madera, unas piedras indican por dónde hay que desviarse en dirección al río para encontrar el paso provisional junto a la pasarela arrancada, por una senda apenas marcada por el uso de los excursionistas. Por aquí había gente con un nivel de cabreo importante, sin poder llegar a la fábrica de luz pese a tenerla a la vista.

Tercer paso provisional junto a una de las pasarelas
  
La fábrica de luz. A partir de aquí, todo bien más o menos

[1] Rufus Festu Avienus: Ora marítima: Aquí en tiempos pasados estuvo la frontera de los tartesios, aquí existió la ciudad de Herna. El pueblo de los gimnetes se había aposentado en estos parajes. Ahora, en cambio, abandonado y despoblado desde hace tiempo, el río Alebus corre rumoroso sólo para sí.


viernes, 10 de mayo de 2019

La revista Festa d'Elx 2018

Ha pasado casi un año desde que se presentó públicamente la revista Festa d'Elx de 2018 que se presentó a los medios el 3 de agosto. En su día anoté reseñarla haciendo una entrada dirigida en especial a comentar el retorno de la publicación periódica viva más antigua y con mayor solera de nuestra ciudad, en peligro de supervivencia pues a pesar de haber sido de periodicidad anual o bianual, desde 2014 no se había publicado. No lo hice y no lo lamento ya que en febrero de este año (si no me equivoco, o sea que recientemente) se ha añadido la versión digital en la Cátedra Pedro Ibarra, dentro del apartado Memoria digital / Publicaciones, que otro día comentaré.
Primero, me parece un acierto mantener viva la publicación por lo dicho y por el cambio en el enfoque, poniendo de nuevo el acento en trabajos de investigación relacionados con nuestra ciudad y con el MIsteri, aprovechando precisamente la visión entre histórica y periodística que el tándem Miguel Ors / Gaspar Maciá aportan, pues la parte troncal de su contenido remite a acontecimientos importantes sucedidos en la ciudad en el marco de la contemporaneidad; sólo dos artículos especialmente interesantes para quien esto suscribe, se quedan en los cien años. 
Segundo, excelente resultado final. La investigación histórica local se compagina así sin demasiados problemas con el muestrario de trabajos en torno al Misteri, yendo incluso un poco más allá al integrar sin complejos las dos lenguas oficiales, periodismo, historia, erudición, arte y técnica en sus contenidos, lo que al final ofrece una instantánea interesante de lo que se está cociendo por aquí hoy en día. Ni que decir tiene que recomiendo al curioso espectador una lectura atenta de los artículos que incluye. Pasen y vean:

Presentació                                                                                                  p. 6
Sobre Sol Pérez, artista e ilicitana                                                                 p. 8
Emilio Soler

            La Ciutat
El Parque Municipal, de huerto a Jardín (1941-1946)
Pepe Amorós Gonzálvez y Carmina Verdú Cano                                         p. 18
La ciudad convulsa: la intoxicación del benzol de 1959 en Elche
Juan Martínez Leal                                                                                      p. 31
Notes sobre l’arxiu històric de l’esglesia de Santa María d’Elx
Joan Castaño García                                                                                   p. 47
Lo Cruz (Elche, 1920-1936): un espacio vital para el poeta Pedro Salinas
Julian Montesinos Ruíz                                                                                p. 59
Klarmax, medio siglo de radios y televisores ilicitanos
María Teresa Bolívar Aznar                                                                          p. 73
100 años de Sorolla en Elche
Fco. Javier Brotons Gonzálvez                                                                    p. 81
La “Gripe española” (1918) en Elche
Jesús Rueda Cuenca, Fermín Martínez Marco y Miguel Ors Montenegro   p. 107
Un plan de igualdad para el municipio de Elche
Purificación Heras González                                                                       p. 119

          La Festa
Colección de cartelería del Patronat del Misteri d’Elx (1989-2018)
Angel J. Castaño García                                                                              p. 134
La basílica de Santa María de Elche. Una mirada en el tiempo
Yolanda Spairani Berrio                                                                               p. 149
La partitura de la Festa: de la reforma de 1924 al Misteri del siglo XXI
Rubén Pacheco Mozas                                                                                p. 163
Els fons audiovisuals. Conservació d’una Font per a la recerca sobre la Festa d’Elx
Jose F. Cámara Sempere                                                                             p. 177
Festa vs “saa” en el paradigma metacultural
Violeta Leticia Torres Medina                                                                      p. 191
La Festa en la prensa nacional. 1897-1947
Daniel Gonzálvez Pelegrín                                                                           p. 203
La restauración del Araceli o Rescèlica
Sixto M. Marco Lozano                                                                                p. 217
2018. Any dels Misteris Assumpcionistes (Elx, València, Castelló)
Hector Cámara Sempere                                                                              p. 229


Los autores, director y editores en la presentación 
Por poner una pega diré que no es posible descargarla. Otra revista decana de interés local (La Rella) transcurrido cierto tiempo presenta sus números atrasados en formato digital y descargable, algo por otra parte bastante común entre las publicaciones periódicas. Además la utilidad de lectura no permite guardar la posición de manera que quien quiera o tenga que dejar la revista a medio leer no tiene más remedio que anotar donde se ha quedado si no quiere perder tiempo paginando y comprobando por donde se dejó. Por lo demás alguna de las utilidades también deja que desear pues la copia de citas y frases de interés se traslada al ordenador en un formato incompatible con los estándares normalizados de texto. Todo fácilmente subsanable, por cierto.
Cubiertas anterior y posterior de la revista
Enlaces a noticias de interés

jueves, 2 de mayo de 2019

Proyección de las generales 2019 a Elche


No haré una valoración detallada de lo que me inspira la proyección de los resultados de las elecciones generales en nuestra ciudad sobre el municipio, como si fueran resultados de elecciones locales. De entrada decir que soy plenamente consciente de que no se pueden proyectar sin más los votos de las generales al ámbito municipal aunque solo sea porque hay partidos y agrupaciones que funcionan a nivel local y no han estado presentes en las elecciones estatales o porque los votos se ganan y se pierden en un ámbito más cercano y conocido por el votante. Digamos que la proyección no es más que material para la reflexión porque hay cierta correlación. Y lo que aparece es que el PSOE pierde la alcaldía. No diré más, solo dejar constancia de que la traslación al ámbito local de los resultados a la vista de lo que sugiere ese resultado debe tomarse como un serio aviso para navegantes porque cualquier tentativa de cualquier partido o agrupación electoral de entrar en el reparto de votos, dividiendo el maltrecho campo progresista, puede influir decisivamente y acentuar la tendencia vista.

Partidos
% voto
Nº votos
% voto local
Concejales
PSOE
29,01%
36.914
29.92 %
8
Cs
20,09%
25.569
20.72 %
6
PP
19,50%
24.814
20.11 %
5
UP
13,18%
16.775
13.60 %
4
VOX
13,03%
16.576
13.43 %
4
Compromís
2,15%
2.737
2.22 %
0
PACMA
1,39%
1.771
No calculado
0
AVANT Adelante los Verdes
0,33
425
No calculado
0
P-LIB
0,21
262
No calculado
0
Recortes Cero
0,14
177
No calculado
0
PCPE
0,12
152
No calculado
0
ERPV
0,09
113
No calculado
0

Para la proyección local http://www.calculoescanos.com/
Imagen tomada de la noticia 15 candidaturas se presentan en Elche en https://cadenaser.com/emisora/2019/04/25/radio_elche/1556186978_410947.html

martes, 23 de abril de 2019

SOROLLA Y EL PALMERAL

La entrada de hoy se inicia con los datos de identificación bibliográfica del artículo que se reproduce más abajo y que describe las circunstancias en las que abordó Sorolla la ejecución de su cuadro  para la Hispanic Society, conocido como Elche. El palmeralque como dijimos en la anterior entrada se pintó de hecho en Alicante, ante la epidemia de gripe que asolaba nuestra ciudad en 1918, en una pandemia conocida como "gripe española".

Sorolla y la familia Guillén Tato : un siglo del Palmeral de Elche, Alicia Vallina Vallina,  Descubrir el Arte, n 239, 2019, pp. 73-78.

Hay que dejar constancia aquí que la revista Festa d'Elx 2018 aborda como afectó la gripe a la comarca resumen de un excelente estudio monogràfico publicado por la cátedra Pedro Ibarra: La EPIDEMIA de "gripe española" (1918-1919) en el Baix Vinalopó / Jesús Rueda Cuenca, et al. -- Elche, Cátedra Pedro Ibarra de la UMH, 2018 :

El texto se reproduce sin imágenes tal y como lo presentó el portal Academia.edu, dirigido básicamente a compartir y dar a conocer artículos y trabajos de investigación entre sus asociados. Algunas de las fotografías que incluye el artículo publicado en la revista serán objeto de una entrada posterior en la que veremos todas las que sirvieron para la confección del cuadro, atribuidas a D. Pedro Ibarra y que se muestran a una resolución escasa en el artículo correspondiente de la revista Festa d'Elx 2018 que también citamos en la entrada anterior. Tanto la imagen de más arriba como las que se han insertado en la entrada reproducen distintos bocetos y apuntes del panel, sucesivas aproximaciones a lo que será el cuadro definitivo. Quien desee el contenido completo tendrá que adquirir un ejemplar de la revista citada que aún se encuentra a la venta en los puntos habituales; no obstante ello el contenido de interés local, en especial las fotografías atribuidas a D. Pedro Ibarra se van a publicar aquí próximamente.

Breve semblanza de Alicia Vallina
Licenciada en periodismo y en Historia del Arte, Doctora en Historia del Arte y Estudios del Mundo Antiguo. Ingresa por oposición al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos del Estado, con estudios especializados en normalización documental y nuevas tecnologías. Ha trabajado entre otros en el Museo Sorolla de Madrid y el Museo Sefardí de Toledo. En la actualidad ocupa el cargo de Directora técnica del Museo Naval de San Fernando. Ha publicado numerosos trabajos de investigación en revistas especializadas.

SOROLLA Y LA FAMILIA GUILLÉN TATO: UN SIGLO DEL PALMERAL DE ELCHE (1918-2018) / Alicia Vallina Vallina

Sorolla viaja a Alicante acompañado de su hijo Joaquín y de uno de sus discípulos predilectos, Carreras, el 27 de septiembre de 1918, con la idea inicial de lograr localizaciones e inspirarse en la realización de un nuevo panel encargado por el hispanófilo y mecenas Sir Archer Milton Hungtington con destino a decorar los muros de la Hispanic Society de Nueva York. Esta vez el panel se centraría en un asunto concreto: El palmeral de Elche. El titulo que finalmente el valenciano dedicó a este panel es ciertamente erróneo pues nunca pintó este asunto en la ciudad ilicitana, sino que lo hizo en Alicante debido a una serie de causas que relataremos a continuación.
La primera carta que Sorolla escribe a su esposa Clotilde desde Alicante está fechada el 29 de septiembre de ese mismo 1918. Desde el hotel Reina Victoria, el pintor valenciano transmite a su esposa sus primeras impresiones de la ciudad: “el mar es tan hermoso, la luz tan divina…”(1). En un primer momento su intención es viajar a Elche, pero, por los datos que se recogen en esta misiva,parece que una epidemia de gripe asola con gran fuerza la ciudad y Sorolla,temeroso de caer enfermo, decide esperar en Alicante a que arrecie la enfermedad. Así emplea su tiempo en los toros, el cine, almorzando en el Club Náutico y paseando en lancha por el mediterráneo. 
De Alicante le sorprenden sus paisajes de palmeras de troncos robustos golpeadas por el mar, la tranquilidad de la ciudad, el sol y la calma del viento. De hecho, en la carta que escribe a su esposa Clotilde con fecha de 30 de septiembre le señala: “… este sitio debe ser igual a Elche y, digo esto porque, de no pintar el cuadro allí, podría acomodarme a hacerlo en Alicante…” (2). En la misma misiva Sorolla explica que viajará a Elche en automóvil al día siguiente y que solo estará allí unas horas no pudiéndole acompañar su hijo por encontrarse “malucho del estómago” además de “andar aprensivo por la epidemia” y a quien deja al cuidado de Carreras.
De Elche escribe Sorolla a su esposa el día 2 de octubre sorprendiéndole gratamente el magnífico palmeral del que señala que “no parece Europa, es algo raro tantos miles de palmeras”(3). Sin embargo, el momento de la corta del dátil, asunto que centra la atención del pintor valenciano como tema principal del panel, tiene lugar entre los meses de diciembre y enero por lo que deberá esperar aún para poder captar con el pincel ese especial instante. Además, su hijo Joaquín se encuentra débil, anímicamente desganado y deseoso de regresar a Madrid, quizá debido al desengaño amoroso que había sufrido a manos de la famosa cupletista Raquel Meller, amor no correspondido de Joaquín Sorolla García y que tenía especialmente preocupada a toda la familia.
Pero no será hasta el 4 de octubre de 1918 que Sorolla no cite en la correspondencia con su esposa a su “condiscípulo”, Heliodoro Guillén Pedemont (1864-1950), pintor alicantino seguidor de Emilio Varela, Casto Plasencia y Lorenzo Casanova, con quienes también Sorolla había compartido estancia en Alicante. Le describe como un hombre “muy agradable” con quien puede hablar de arte, señalando que “vive bien” y que posee “un bonito estudio y una familia agradable”(4). Será en esa misma misiva en la que el propio Sorolla y desde Alicante, da “órdenes para que preparen en Elche la corta de dátiles en alguna palmera para ver qué es eso y dar principio a mi obra”.
En carta del mismo 7 de octubre, Sorolla comunica a su esposa que el día 9 viajará a Elche “para ver el corte de los dátiles”(5) pero, como la epidemia de gripe sigue asolando inmisericorde a la ciudad, el pintor valenciano señala que “no entraré en el pueblo; de la estación me iré al huerto de palmeras”. De este modo, el 9 de octubre y en tren desde Alicante, llega a Elche por la mañana temprano para estar pronto de regreso en la ciudad alicantina. Es en ese momento cuando se toman 16 fotografías conservadas en el archivo del Museo Sorolla de Madrid sobre la corta del dátil y que servirán de inspiración al pintor para reconstruir toda la escena. (fig. 1 y 2)
Sorolla sigue preocupado por la epidemia que asola Elche, son muchos los fallecidos y el valenciano se plantea incluso trasladarse a Cataluña o las Baleares para continuar el asunto del panel. Sin embargo, y a pesar de sus miedos, decide continuar en Alicante el trabajo que había iniciado. Durante el tiempo pasado allí, Sorolla visita en varias ocasiones a la familia de Helioro Guillén, entablando una sincera relación de amistad que continuará hasta el fin de sus días.
El 25 de noviembre de 1918 Sorolla decide definitivamente pintar el asunto de la corta de los dátiles en el huerto alicantino del Carmen propiedad del Sr. D. Juan Soler, de excelentes vistas al mar y “a los pies, el palmeral”(6). En la colocación del lienzo y en su sujeción – excepcionalmente compleja debido a sus dimensiones- intervienen en ayuda del maestro sus discípulos Guillén, Carreras y Varela. Sorolla comenzará a dibujar el panel el 27 de noviembre tal y como recoge en la carta enviada a su esposa ese mismo día donde señala “qué hermoso el sol, la gente y el hombre con la carga del dorado fruto… he gozado mucho!”(7).
A la vez que pinta en Alicante, el maestro valenciano viajará a Elche el 1 de diciembre, en compañía de Varela y Guillén, para captar con su retina la grandeza del asunto ilicitano. Regresa de nuevo a Alicante para seguir pintando. Allí realiza jornadas agotadoras de trabajo y emplea su tiempo de ocio acudiendo al cine, al teatro o cenando en casa de Guillén en compañía de la esposa de éste Pepa Tato, y de sus hijos Ramón, Julio y Teresa. Las jornadas familiares en su compañía discurren felices. Así, en carta dirigida a Clotilde el día 17 de diciembre de 1918 Sorolla escribe “comí en casa de los Guillén arroz en costra, plato alicantino riquísimo, allí he pasado toda la tarde… me he distraído porque hicieron música y bailó una señorita andaluza con mucha gracia y mucha intención”(8). (fig.3)
Ante la ausencia familiar que eclipsa el ánimo y las fuerzas del pintor valenciano en muchos momentos, los Guillén se convierten en su apoyo y consuelo. Guillén y Sorolla comparten aficiones y su evidente amor a la pintura. Ambos son socios distinguidos del Casino y del Club Náutico de Alicante -nombran socio de honor a Sorolla el 15 de diciembre de 1918-9 y sus hijos se entienden bien llegando a forjar amistad duradera.
La amistad entre Heliodoro Guillén y Joaquín Sorolla se afianza con los años hasta que, en 1918, Sorolla se citará en la residencia alicantina de Guillén para compartir largas jornadas que combinan trabajo y ocio. Así, y cuando Sorolla finaliza el asunto del palmeral ilicitano, Heliodoro escribe abundantes misivas al valenciano donde es evidente la añoranza que siente hacia los tiempos que compartieron y donde narra episodios de su vida familiar.
En enero de 1919, el propio Guillén menciona, por vez primera en su correspondencia, los avances laborales y académicos de sus dos hijos varones: Julio, que “marcha ya a su destino de 3º” y Ramón que “sigue en su clínica esperando”(10).
Julio Guillén Tato, quien será años después contraalmirante de la Armada Española y director del Museo Naval de Madrid, era una persona culta y bien formada. Gran historiador, sus trabajos se publicaron en la Revista General de Marina, de la que también sería director al igual que del Depósito Hidrográfico y del Archivo General de la Marina D. Álvaro de Bazán, sita en el Viso del Marqués, provincia de Ciudad Real. Julio Guillén fue miembro de un sinfín de academias, instituciones y sociedades entre las que destaca especialmente, por su vinculación con el propio Sorolla, la Hispanic Society de Nueva York.
Guillén Tato, que apreciaba de modo singular el arte de la pintura, sintió una gran admiración por Joaquín Sorolla. A él dirigió desde Ámsterdam, el 25 de octubre de 1920, una tarjeta postal conservada en el archivo del Museo Sorolla de Madrid donde se muestra una reproducción en blanco y negro del cuadro de Murillo titulado Virgen con el niño (11). (fig.4)
Del mismo modo, como muestra de su admiración y cariño, Guillén Tato regalará a Joaquín Sorolla un modelo de fragata en madera policromada del siglo XVIII de 1,55 cm de eslora y 50 cm de manga que se conserva en las colecciones del Museo Naval de San Fernando, Cádiz. Se trata de una nave de tres palos, con un solo puente -lo que la identifica como una fragata- y 28 cañones. (fig.5) Tras el fallecimiento de Sorolla, ocurrido el 10 de agosto de 1923, los descendientes del pintor entregan de nuevo al Museo Naval de Madrid el modelo de fragata para que pudiera ser expuesto en la colección permanente del museo. Allí permanecerá hasta mediados de la década de los 90 del siglo pasado, momento en que es trasladado al Museo Naval de San Fernando, Cádiz. Aquí, y tras una primera restauración, en 2006 se procede a aplicar un tratamiento contra xilófagos y se limpia tanto la superficie como la capa pictórica además de reintegrar las partes deterioradas luciendo actualmente en
la sala dedicada a la construcción naval del siglo XVIII del museo. (fig.6)

Pies de foto: 
Fig. 1. La recogida de dátiles, 9 de octubre de 1918. Atribuido a Pedro Ibarra. Positivo antiguo. Nºinv.83113. Archivo fotográfico Museo Sorolla de Madrid.
Fig. 2. Recolección del dátil, 9 de octubre de 1918. Atribuido a Pedro Ibarra. Positivo antiguo. Nºinv.83116. Archivo fotográfico Museo Sorolla de Madrid.
Fig. 3. Joaquín Sorolla junto a Heliodoro Guillén -a la izquierda- y Emilio Varela visitando el palmeral de Elche, 1918. Positivo antiguo. 11,4 x 17 cm. Nºinv.80714. Archivo fotográfico Museo Sorolla de Madrid.
Fig. 4. Anverso y reverso de la tarjeta postal que Julio Guillén envía desde Ámsterdam a Joaquín Sorolla. CS2532. Archivo Museo Sorolla de Madrid.
Fig. 5. Modelo de fragata del siglo XVIII. Madera policromada. Realizada a finales siglo XIX. MNSF/535. Museo Naval de San Fernando, Cádiz.
Fig. 6. Detalle del modelo de fragata del siglo XVIII. Museo Naval de San Fernando, Cádiz.

NOTAS
(1) Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II.
Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 334. CFS/1876. Archivo documental Museo
Sorolla. Madrid.
(2) Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II. Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 335. CFS/1877. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
3 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II.
Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 336. CFS/1879. Archivo documental Museo
Sorolla. Madrid.
4 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II. Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 338. CFS/1879. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
5 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II. Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 339. CFS/1882. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
6 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II.
Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 348. CFS/1904. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
7 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II. Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 349. CFS/1906. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
8 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II. Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 366. CFS/1927. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
9 Lorente, V., Pons-Sorolla, B. y Moya, M (Eds.): Epistolarios de Joaquín Sorolla II.
Correspondencia con Clotilde García del Castillo. 2008, pp. 365. CFS/1925. Archivo documental Muse Sorolla. Madrid. 
10 Ramón Guillén Tato fue médico del Cuerpo de Beneficencia Municipal de Alicante y obtuvo, el 30 de agosto de 1924. la medalla de 2ª clase de la Cruz Roja Española. CFS/1392. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.
11 CFS/2532. Archivo documental Museo Sorolla. Madrid.