lunes, 13 de mayo de 2019

Aventuras de riesgo en Elche: el sendero del Pantano


A pesar del tiempo transcurrido aún aparecen de vez en cuando noticias en los medios de comunicación sobre el mal estado del recién inaugurado Sendero del Pantano como consecuencia de la importante crecida del río días atrás. Además he estado recibiendo mensajes y fotografías por las redes sociales que confirman lo dicho, así que este domingo 12 de mayo me he calzado las botas y he vuelto a hacer por enésima vez el sendero


Para empezar si Avieno volviera ahora por estos pagos añadiría el calificativo de pestilente al sonoro Alebus[1]. No puedo más que atribuir (sin otro fundamento) a los restos de descargas de las depuradoras que jalonan el Vinalopó aprovechando la crecida para explicar la peste y el sospechoso color que se puede observar en las fotografías, todo un punto más intenso de lo habitual.
 El deterioro del sendero era previsible y como tal desde antes de su inauguración el Ayuntamiento era consciente de que había que revisarlo y poner las cosas en su sitio, periódicamente y en determinadas ocasiones como la que nos ocupa. Dicho esto vaya por delante mi impresión general: el sendero está dentro de lo previsible; se han movido tres pasarelas de madera, que están cerca de su ubicación original y no las ví especialmente estropeadas. El resto del camino se mantiene en un nivel bastante aceptable, con algunas puntualizaciones que después diré. El Ayuntamiento no ha respondido con suficiente rapidez para evitar las quejas de los ciudadanos. En su descarga diré que no hubo prácticamente tiempo para que los días de mona, con muchos ciudadanos dirigiéndose al Pantano por ese recorrido, estuviera el tema resuelto teniendo en cuenta la lentitud en el funcionamiento de la burocracia municipal, aunque no era tan difícil de haber tenido más cintura política; tenemos que recordar que el sendero se presentó en su momento ante los medios de comunicación como una de las iniciativas más importantes del mandato que ahora se cierra. Y también que para registrarlo en el inventario de rutas de corto recorrido de la Comunidad Valenciana debe mantenerse cinco años activo como mínimo y en estos momentos por razones obvias no lo está, pese a que muchos ilicitanos y gente venida de fuera siguen yendo. Este domingo me he encontrado personas cabreadas y perdidas al no poder llegar al Pantano a escasos metros de distancia, incluso algunos corriendo peligro al buscar rutas alternativas como también veremos.
Para más explicaciones véase el reportaje fotográfico.
Nada más pasar el puente del Ferrocarril, un tramo reparado: se puede pasar.
Una vez pasado El Molí del Cèntim, a la altura del Molí Nou, estaba la primera pasarela, desaparecida y en su lugar encontré esto:
Un paso provisional que permitía vadear el río con ciertos apuros, aunque con seguridad si uno se apoyaba en las ramas de arriba
Se puede observar el hueco del cajero de la pasarela

Las tarimas sobreelevadas han resistido, aunque el carrizo prolifera en muchos puntos
Punto de cruce del canal del Taibilla


De nuevo el carrizo. Las barandillas de cuerda son inútiles.


Espectacular floración de Limonium en varios puntos del recorrido
En algunos lugares, la retirada del agua ha dejado una capa blanquecina de salitre

Segundo paso provisional, más allá de los Magros y del acueducto del Obispo Tormo. Alguna gente se volvía aquí, por no poder pasar o porque se encontraban ante un "cul de sac" al no encontrar la salida hasta la fábrica de luz y la explanada del Pantano.
El tercer paso provisional, junto a una pasarela, visto desde el contrafuerte de la Sierra del Buho

Una vez superado había que encontrar el punto en el que se encontraba el siguiente, imposible de encontrar por el camino señalizado. Un poco más allá de los restos de una balsa y escalones de madera, unas piedras indican por dónde hay que desviarse en dirección al río para encontrar el paso provisional junto a la pasarela arrancada, por una senda apenas marcada por el uso de los excursionistas. Por aquí había gente con un nivel de cabreo importante, sin poder llegar a la fábrica de luz pese a tenerla a la vista.

Tercer paso provisional junto a una de las pasarelas
  
La fábrica de luz. A partir de aquí, todo bien más o menos

[1] Rufus Festu Avienus: Ora marítima: Aquí en tiempos pasados estuvo la frontera de los tartesios, aquí existió la ciudad de Herna. El pueblo de los gimnetes se había aposentado en estos parajes. Ahora, en cambio, abandonado y despoblado desde hace tiempo, el río Alebus corre rumoroso sólo para sí.


4 comentarios:

  1. Me acaban de llamar para decirme que van a reponer las pasarelas ya. Desde aquí, gracias.

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  2. Me alegro mucho de que se vayan a reponer las pasarelas. Quisiera aprovechar la ocasión, aunque no sirva para nada, y recordar a bastantes usuarios de los que llevan perro, que tengan en consideración que las heces de sus perros son biodegradables y por lo tanto parece estupendo que las aparten a un lado del sendero para no molestar al resto de visitantes, pero sin embargo hay que ser muy ignorante para depositarlas como he visto repetidamente en muchas bolsas de plástico que luego arrojan a un lado.

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  3. Gracias por comentar Anónimo. Queda dicho. Señalo además que dejar la bolsa de plástico es contaminar gravemente el sendero más de lo que ya está. Venga

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  4. Por cierto ya hay dos pasarelas repuestas

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