martes, 28 de abril de 2015

LA ANTISEQUÍA: un artículo de Gregorio Alemañ (y 4)


Con esta entrega finaliza la reproducción por partes del interesante artículo de Gregorio Alemañ dedicado a la sociedad de riegos La Antisequía S. L., el último intento de ampliar la superficie de regadío a partir de los escasos recursos hídricos del Vinalopó. Visto con la perspectiva que nos da el tiempo destacaría el enorme esfuerzo desplegado que contrasta con el escaso aprovechamiento de los recursos empleados, como consecuencia del éxito del riego mediante motores de bombeo de los sobrantes del Segura y los azarbes.
Como es habitual en estos casos, al final de la entrada, además de remitir a las entregas que componen el artículo completo en digital, hay una dirección electrónica de descarga del artículo original en formato pdf.

7. Olvido
7.1. Ocaso de la sociedad “La AntisequíaCabe señalar, la falta de información y datos concretos existentes sobre la gestión y el funcionamiento en general de esta sociedad, así como de los acontecimientos y circunstancias particulares que llegaron a ocasionar su pérdida de funcionalidad técnica o económica (o seguramente, ambas) en su fase final, hasta provocar su desaparición.
De los datos y fechas expuestos, así como de los acontecimientos sociales sobrevenidos en esta época y sus repercusiones, podemos llegar a establecer los periodos de ejecución de las obras y del funcionamiento de las instalaciones.
Teniendo en cuenta la fecha de aprobación definitiva por parte del Ministerio de la concesión de servidumbre de acueducto publicada el 22 de agosto de 1896, que posibilitó el inicio de la ejecución de las obras y la consiguiente ocupación de los terrenos afectos por el trazado de la conducción y el acueducto, podemos entender que la instalación de riego pudo haber estado operativa en una primera fase, aproximadamente para el verano de 1897.
Esta primera fase, abarcaría la zona más inmediata al cauce en su ladera de poniente, correspondiente al actual Carrús Este, antes del cruce de la Carretera de Aspe y en dirección sur desde este punto en su Kilómetro 11, siendo factible el combinar el suministro de agua en esta zona con la continuidad del trazado de las obras hacia el oeste hasta el cruce del Barranco de los Arcos junto al Camino Viejo de Crevillente, sin afectar a las mismas. La autorización para el cruce de la carretera del Alto de las Atalayas a Murcia, no se concederá hasta principios de enero de 1898.
Así pues el agua de riego de la acequia Mayor por la Antisequía habría llegado a la Partida del Llano y posteriormente a la de Matola, a mediados de 1898.
La viabilidad del proyecto estará condicionada a dos factores que serán decisorios para su éxito y continuidad en el tiempo: por un lado, el propio diseño del proyecto y por otro, la aparición de nuevos riegos más efectivos y de mejor calidad, si bien estas circunstancias difícilmente podían haber sido tenidas en cuenta en el momento de su concepción.
El proyecto pretende un ambicioso trazado desproporcionado al caudal disponible, al plantear la conducción de las aguas de la acequia Mayor desde la ladera este del cauce, cruzando el rio y atravesando todo el territorio al norte de la recién inaugurada línea del ferrocarril (año 1883), hasta los terrenos de secano del Llano de San José y Matola, situados al

Imagen 47. Principal zona de regadío y puesta en valor de los terrenos del Plá que consolidaron posteriormente su explotación agrícola. Señalada la ubicación del acueducto del Barranco de los Arcos. Fotografía aérea 1950 (Apróx.)
oeste del núcleo. Al parecer no consideró que estos terrenos (sobre todo los de Carrús), dada su proximidad al núcleo urbano, resultaría ser la zona más óptima de continuidad para el futuro desarrollo de una población en constante crecimiento y expansión, una vez colmatados los ensanches de poniente al sur del ferrocarril, frente a la ciudad histórica.
Las expectativas de crecimiento de la ciudad hacia el norte, a ambos lados de la carretera de Aspe (1932-1942), supuso el rápido y progresivo abandono de las explotaciones agrícolas en esta zona, coincidente además con un terreno poco apto para este uso. En poco tiempo, esta primera zona quedaría relegada más como zona de paso de la conducción principal o acequia madre (“tête morte” o canal de distribución), que como zona agrícola productiva de riego. Las principales zonas de cultivo se concentrarán en las zonas más próximas al núcleo urbano por el oeste, en las partidas del Llano y de Matola.
Posteriormente, será una cuestión de tiempo que la propia expansión de la ciudad, en su rápido crecimiento en cuña hacia el norte a ambos lados de la carretera de Aspe, alcanzase la conducción principal en su cruce a la altura del kilómetro 11, degollando el trazado de la acequia principal en esta zona e imposibilitando el aporte de agua a las zonas de mayor demanda, quedando sin servicio e inutilizado el resto del trazado y consecuentemente, el conjunto del proyecto.
Así pues, el periodo de funcionamiento efectivo de esta ambiciosa instalación quedaría muy limitado en el tiempo, lo qué junto con la propia restricción del caudal y las tensiones añadidas que debió suponer la venta del agua de Asnell para su suministro, implicará una imposibilidad manifiesta de amortización de dichas obras.
A estas circunstancias habría que añadirle, por un lado, los problemas intrínsecos de la propia instalación tales como, el mantenimiento y conservación de la misma, el control y vigilancia de la red y sus partidores, su administración, etc., y que habida cuenta de sus puntos débiles y de su largo recorrido y extensión, si la comparamos con los propios sufridos en la acequia Mayor, debieron de suponer más de un problema para su correcto funcionamiento.
Por otro, el propio diseño de la instalación estaba sustentado principalmente en el cruce de los acueductos de la rambla del Vinalopó principalmente y del Barranco de los Arcos, con la utilización por primera vez de la combinación de la tubería de fundición y la acequia tradicional de fábrica en caja abierta, que acarrearía los problemas típicos en los puntos de encuentro entre ambos materiales, de dilataciones, movimientos y roturas y como consecuencia, de falta de estanqueidad y pérdidas, en estos puntos clave que terminarían convirtiéndose a su vez, en los puntos débiles de la instalación.
Además de los movimientos propios de la instalación ocasionados por las fuertes presiones a las que estaría sometida los encuentros de la tubería, sobre todo en los codos del acueducto-sifón del Vinalopó como vimos, habría que considerar a su vez, los ocasionados por los propios fenómenos naturales tales como las crecidas y arrastres que eventualmente se producen en el cauce y barrancos, por efecto de lluvias torrenciales o riadas puntuales, como las ya ocurridas con anterioridad en 1853, las fuertes avenidas que provocaron la inundación de los carrizales en 1884, o las más recientes como las de 1982, que nos pueden dar una idea de su importancia y efecto que estas pudieran tener sobre el acueducto-puente del cauce sobre pilastras de fábrica de sillería que alzaban la tubería de fundición a escasos 4 metros del cauce.
Durante el final de siglo y principio de 1900, coincidentes con la puesta en funcionamiento de la instalación, la ciudad de Elche sufrió una serie de temblores de tierra y terremotos que se repitieron con frecuencia en la ciudad, de menor intensidad a principio de siglo pero que llegaron a producir desperfectos en diversos puentes, así como en el Palacio de Altamira y Santa María, como ocurrió con los acontecidos en septiembre de 1919[1]. Por otro lado, y al margen de todos estos problemas propios de esta instalación, al igual que ocurriera con los sistemas de riego tradicionales, será la introducción de las nuevas redes de riegos con las aguas dulces de

los azarbes (“Nuevos Riegos el Progreso” en 1906 y definitivamente la “Real Compañía de Riegos de Levante” de 1923), las que progresivamente y de forma acelerada, supondrán, por un lado, la marginación del riego tradicional de la Acequia Mayor y de Marchena, y el comienzo de su deterioro por falta se uso y mantenimiento al quedar desvalorizadas y perder su importancia, exclusividad y rentabilidad y por otro, por los mismos motivos, la definitiva desaparición de las instalaciones de “La Antisequía S.A”.
En las imágenes del primer vuelo fotográfico que conocemos realizado por el militar español Julio Ruíz de Alda, para las Confederaciones Hidrográficas en 1929[2] (55), todavía se aprecia el trazado de la conducción en todo su recorrido. Será la ejecución de la 6ª elevación del 4º Canal de Riegos de Levante, al norte de la carretera del Alto de las Atalayas a Murcia (carretera de Crevillente), la que posibilitó la llegada de las aguas dulces a los terrenos del Llano y Algoda en los años treinta, y con ellas, el golpe de gracia a las ya precarias instalaciones de “La Antisequía” que quedarán definitivamente noqueadas, desapareciendo sus trazados o confundiéndose con los de esta última, relegadas a partir de aquí, al olvido de la memoria colectiva.


Documentación Gráfica 
Bº de Barbasena Acueducto Bº de los Arcos Acueducto-Sifón Trazado de la canalización. (Aproximación) Plano Base: Instituto Geográfico y Catastral Mapa Topográfico Parcelario Detalle Hoja 2 E. 1/25.000. Febrero de 1949 

Acueducto – Sifón (Cauce Vinalopó) planta sección Año 2011

Bibliografía
Ayuntamiento de Elche, “La Cultura de l´Aigua a Elx a través del temps”, Rafael Navarro Mallebrera Carmina Verdú cano. Arxiu Històric Municipal d’Elx.
Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, “Cien Años de la Historia de Elche y su Caja de Ahorros (1886-1986)”, Alicante 1986, pp. 346.
Gonzálvez Pérez, V., “La ciudad de Elche. Estudio geográfico”, Madrid, 1976, 290 pp + 8 láminas.
Ibarra y Ruiz, Pedro, “Estudio acerca de la institución del riego en Elche. Origen de sus aguas”, Madrid J. Ratés, 1914, 320 pp.
Ibarra y Ruiz, Pedro, “Historia de Elche”, Alicante, tipográfico de V. Botella, 1895, 328 p. Ed. Facsímil: Colección Papers D´Elx, Manuel Pastor Torres, editor, 1982.
Jaén Urban, Gaspar, “Formació de la moderna ciutat d’Elx: 1 740-1962, del pont y raval de Santa Teresa al Pla General d’Ordenació Urbana”, Tesis Doctoral (inédita), Universidad Politécnica de Valencia, 1990.
Jaén Urban, Gaspar, “L’urbanisme a la ciutat d’Elx durant els últims cent anys”, en López Yepes, José (de.), Cien años de la historia de Elche y de su Caja de ahorros (1886-1986), Alicante, pp. 176-207.
Manuel Matés, Juan, “Las empresas de abastecimiento de agua potable en España (1840-1970): Ciudades y distribución geográfica”, Universidad de Jaén.
XXVI Encontro da Associação Portuguesa de História Económica e Social (APHES), Ponta Delgada, Universidade dos Açores, 17 - 18 de Noviembre de 2006.
Martín Fernández, Juan, “La economía española y la articulación de su mercado (1890-1914): Los orígenes de la vía nacionalista del capitalismo español”, Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de CC. Políticas y Sociología. Madrid 2002 Miranda Encarnación, Josep, “Els Orígens del model industrial valencià. Elx, 1850- 1930”, Recerques: història, economia, cultura, Any: 1992 Núm.: 25. 15 p.
(http://hdl.handle.net/10230/7609) Ramos Folqués, Alejandro, Historia de Elche, Elche, talleres Lepanto 1971, 679 p.
Ramos Folqués, Alejandro, “La industria, el comercio y la agricultura en Elche”, Elche, tall. Lepanto, 1973, 306 p.
Sevilla Jiménez, Martín, “Crecimiento y urbanización. Elche 1960-1980”, Alicante, Artes Gráficas Soler SA, Valencia 1985, 418 p.

Notas y abreviaturas
Nota.- Las fotografías, composiciones y dibujos contenidos en el presente trabajo, son obra del autor.
Abreviaturas utilizadas: AHM.- Archivo Histórico Municipal. AME, NO.- Archivo Municipal Elche, Negociado de Urbanismo y Obras. AMF.- Archivo del Ministerio de Fomento. AGA.- Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares) Ob. Cit.- Obra Citada. O.M. - Orden Ministerial. B.O.E.- Boletín Oficial del Estado. Leg.- Legajo. Ref.- Referencia.



54 Se produjeron temblores en 1903 el 26 de febrero y 5 de marzo: el 15-julio-1909; 3-8-1910; el 21 de marzo, 3 de abril y 7 de julio de 1911; 9-10-1912; 1 de febrero, 6 y 8 de marzo de 1913; 21-2-1918; 24 de enero y 9 de septiembre de 1919. Ref.: “Historia de Elche” 1987, Alejandro Ramos Folqués.
[2] 55 Trabajo de recuperación, reconstrucción y puesta en valor de la colección de fotografías aéreas realizadas en entre 1928 y 1932, llevado a cabo por la Confederación Hidrográfica del Segura.

LA ANTISEQUÍA : un artículo de Gregorio Alemañ (3)

Palantir en ¿...Y por qué no un blog...? - Hace 2 semanas
*6. El Proyecto * *6.1. Planteamiento general *El proyecto presentado plantea un trazado que tiene su origen en la toma de agua de la acequia Mayor, partiendo de un punto inmediato del partidor de Asnell, mediante la ejecución en dicho brazal, de una nueva toma o partidor fijo situado a unos 5 m. al sur del de Asnell en su lateral derecho, con su correspondiente derivación como nuevo brazal que se conocerá como el de *Asnell Antisèquia[41]. *El trazado de este nuevo brazal (dirección oeste), en su inicio queda interrumpido por la propia caja de la acequia principal, que tendrá que... más »

La ANTISEQUÍA: un artículo de Gregorio Alemañ (2)

Palantir en ¿...Y por qué no un blog...? - Hace 3 semanas
En esta segunda entrega se analiza el contexto social y la fundación de la sociedad, determinando con claridad el punto de toma de agua en la Acequia Mayor, en un lugar del cauce del Vinalopó repleto de restos de infraestructuras hidráulicas, como veremos en esta y en posteriores entradas. 4. Contexto social: 1850-1950 *4.1. Els anys roins *Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, se experimenta de forma generalizada a nivel nacional y de forma tal vez más dramática a nivel local, una crisis en los sistemas y gestión del abastecimiento de agua, tanto potable... más »

LA ANTISEQUÍA. Un artículo de Gregorio Alemañ.

Palantir en ¿...Y por qué no un blog...? - Hace 4 semanas

*“LA ANTISEQUÍA, S.A.”: **SOCIEDAD DE RIEGOS DE ELCHE, **1894. *Un artículo de investigación de *Gregorio Alemañ García* De nuevo Gregorio Alemañ me ha brindado la oportunidad de publicar en el blog uno de sus interesantes trabajos de investigación, con el notable valor añadido de ser casi una novedad en dos líneas al menos: por una parte la versión impresa se quedó en las pruebas de imprenta y poco más, es decir podemos decir, de nuevo, que es casi una novedad editorial. Y por otra, se trata de un tema que, al menos que yo sepa, no ha sido abordado con método y rigor hasta la fe... más »


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Enlace de descarga del original en pdf:
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viernes, 24 de abril de 2015

Una aproximación a las reflexiones arquitectónicas de Alfonso Rubino


 Alfonso Rubino es un ingeniero italiano que se dedica a investigar la relación del esquema vitruviano  y las obras de arquitectura de todas las épocas. Como es sabido, Vitruvio fué arquitecto de Julio César y Augusto; sus principios arquitectónicos están contenidos en la obra De Architectura / Marco Vitruvio Polion, piedra angular de la arquitectura clásica (1) y clasicista, una de cuyas manifestaciones, universalmente conocida es el Hombre de Vitruvio de Leonardo.
De dicha investigación se puede deducir que obras arquitectónicas concebidas y ejecutadas antes de Vitruvio ya mantienen una clara relación con dicho esquema, lo que inevitablemente apunta a un modelo arquitectónico y espacial preexistente, presente incluso en templos y cámaras del Antiguo Egipto varios milenios antes de nuestra era.
Como ejemplos significativos tenemos las proyecciones sobre algunos de los restos arqueológicos de mayor entidad en la provincia y en especial en la Alcudia. Sus trabajos poseen por ello un interés adicional digno de ser considerado con atención. Pese a que están redactados en italiano su contenido es fácilmente accesible.
La Alcudia, reflejo armónico del planeta Tierra:

El monumento hipógeo de la Alcudia y la gran cisterna de Lucentum:
La basílica paelocristiana de La Alcudia y la anástasis del Santo Sepulcro en Jerusalén:

Un panorama general de las investigaciones llevadas a cabo por este autor fuera de nuestro ámbito:

(1) Hay una edición digital en castellano en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla:

jueves, 16 de abril de 2015

Nuevas y viejas infraestructuras hidráulicas: Marchena y Algorós


Marchena a su paso por el Puente de Canalejas en construcción
 Es de sobra conocido que la Acequia de Marchena, nacida para dar agua al margen derecho del Vinalopó (parte asignada a los vencidos, la huerta de los moros tras la conquista cristiana en 1250) prácticamente ha desaparecido en su tramo urbano. Desde la presa homónima junto al Molí del Cèntim, discurriendo después a media altura del cauce, llegaba hasta los lavaderos junto al Puente de Canalejas y pasaba soterrada en algún tramo hasta San José. Todos sus restos hasta la depuradora aguas abajo del rio están, o bien ocultos, o sustituidos por tubería de hormigón y usados como cloaca o han sido laminados, vamos a decir que “por el paso del tiempo” para no señalar a nadie. 

Lo cierto es que solo quedan evidencias visibles alrededor de la Biblioteca Central y su “jardín franciscano”; sin embargo Marchena continua dando agua a sus regantes gracias a las aportaciones de la depuradora de Algorós que vierte sus  aguas (apenas depuradas) sobre el viejo cauce en el único tramo que conserva rasgos primitivos al menos que yo sepa: discurre directamente sobre el terreno como en algunos tramos de la Acequia Mayor, sin tuberías de hormigón ni lechos revocados, conservando además una de las tajeas[1] primitivas de mampostería para facilitar el paso en el cruce con la Vereda de Crevillente. 



Detalle de la tajea y cajero.
En las inmediaciones, aguas arriba cerca de la depuradora, un azud de hormigón se interpone sobre el Vinalopó probablemente para separar ambas aguas, antes de descargar sobre Marchena las aguas ya depuradas (sic). 
Vista aérea de la Depuradora
La depuradora desde el cauce


Azud de hormigón probablemente sobre otro preexistente.
A partir de ese punto la acequia se mantiene a una cota cada vez más sobreelevada en relación al terreno circundante, con una suave pendiente, mayormente entubada, por cierto, mientras que las tierras del todo el margen derecho también derivan hacia la cuenca endorreica del Hondo, al que vierten los barrancos de Elche y Crevillente, zona natural de riego de la acequia.   





Fotografía de cabecera de D. Pedro Ibarra y Ruíz. Fotografías en blanco y negro procedentes de la Cátedra Pedro Ibarra


[1] RAE: 2. f. Puente pequeño en un camino, hecho para que por debajo de él pasen las aguas o una vía de comunicación poco importante.

Información añadida el 18 de febrero de 2017:
Tanto el texto "...sobre el viejo cauce en el único tramo que conserva rasgos primitivos al menos que yo sepa: discurre directamente sobre el terreno como en algunos tramos de la Acequia Mayor, sin tuberías de hormigón ni lechos revocados, conservando además una de las tajeas[1] primitivas de mampostería para facilitar el paso en el cruce con la Vereda de Crevillente." como la fotografía de la tajea de esta entrad en realidad corresponden al Assut de los moros. A la altura de la depuradora Marchena discurre al nivel del terreno y a cierta distancia del cauce, mientras que el Assut dels moros discurre en paralelo al río y notablemente rehundido, a nivel del punto de captación. 

jueves, 9 de abril de 2015

LA ANTISEQUÍA : un artículo de Gregorio Alemañ (3)


6. El Proyecto

6.1. Planteamiento general El proyecto presentado plantea un trazado que tiene su origen en la toma de agua de la acequia Mayor, partiendo de un punto inmediato del partidor de Asnell, mediante la ejecución en dicho brazal, de una nueva toma o partidor fijo situado a unos 5 m. al sur del de Asnell en su lateral derecho, con su correspondiente derivación como nuevo brazal que se conocerá como el de Asnell Antisèquia[41]. El trazado de este nuevo brazal (dirección oeste), en su inicio queda interrumpido por la propia caja de la acequia principal, que tendrá que salvar mediante un sifón situado en su lateral izquierdo, cruzándola por debajo y derivando las aguas en dirección oeste hacia el cauce del Vinalopó por una canalización enterrada, hasta su entronque con el acueducto-sifón al pié de la rambla detrás del actual Puente del Bimilenari, del cual se conservan aún restos de su obra, para una vez salvado el cauce, canalizar el agua por una red de acequias propias que posibilitarán el riego en una extensa superficie al oeste del cauce, en los partidores de Carrús, Llano de San José, Matola y Algorós.
Básicamente el Proyecto plantea una canalización principal de derivación y transporte de las aguas al otro lado del cauce (desde su toma en la acequia Mayor en la ladera de levante), como acequia madre o principal, que alimentará a su paso, una red de acequias de menor calado cubriendo las distintas zonas en abanico, posibilitando el riego mediante portones fijos a cada predio en cuestión.
El sistema hidráulico planteado combina en sus sistemas constructivos una tipología mixta, combinando planteamientos tradicionales con otros de tecnología más moderna e innovadora. Mantiene el sistema tradicional de las redes de acequias por gravedad, tanto abiertas como enterradas, utilizadas en el riego existente de la época y que primarán de forma generalizada en el conjunto del trazado, junto a su vez, con algunos tramos donde se utilizará la tubería de fundición así como obras puntuales de fábrica y acueductos en el cruce de cauces y barrancos.
El aspecto más significativo por novedoso introducido en esta obra, será la utilización del acueducto-sifón[42] como obra mixta de canalización, es decir a la combinación del canal libre con la conducción forzada (tubería de fundición) mediante la utilización de la teoría de los vasos comunicantes, para poder salvar el fuerte desnivel de la rambla del Vinalopó (unos 30 m de altura), evitando así las costosas obras que supondría la ejecución de un acueducto tradicional al uso, que mantuviera el nivel de la conducción para salvar esta honda depresión.
Vista de la ladera este, donde se aprecian los restos del acueducto y de los machones de fábrica donde apoyaba la tubería de fundición. Año 1985 (apróx.), antes de la construcción del Pont del Bimilenari.(Imagen 37 en el original)
El desarrollo del conjunto del proyecto implicaba la ocupación de terrenos ajenos a la propia sociedad promotora de la idea, para lo cual y de acuerdo con la recién estrenada Ley de Aguas de finales del siglo XIX[43], se plantea la necesidad de imponer la servidumbre forzosa de acueducto para la conducción de aguas destinas en su caso a aquellos servicios considerados de interés público o privado para establecimientos o aumento de riegos, que no exijan la expropiación de los terrenos afectos (Art. 75 a 95, Cap. IX), correspondiendo tal atribución al Gobernador de la provincia, en aquellas obras de carácter municipal o provincial, previa instrucción si procede del expediente justificativo de dichas obras así como de su utilidad.

6.2. Expediente de Servidumbre de Acueducto Una vez conseguida la autorización previa para la toma del agua por parte de la Comunidad de Propietarios de la acequia Mayor, es necesario imponer la citada servidumbre forzosa de acueducto sobre los terrenos afectos así como las autorizaciones pertinentes por parte de Gobierno Civil, para poder realizar el cruce de cauces y carreteras, como obra considerada de utilidad pública al amparo de la Ley de Aguas vigente en el momento del 13 de junio de 1879.
El Ayuntamiento de Elche, a instancia del gerente de la sociedad anónima “La Antisequía” D. Pascual Mollá Coves, instruye expediente de solicitud ante el Gobierno Civil de Alicante, en su Jefatura de Obras Públicas, con fecha 24 de noviembre de 1895, solicitando se decrete la servidumbre legal y perpetua[44] de acueducto para establecer el riego en la mayor extensión de terrenos de secano situados al oeste la ciudad a la derecha del cauce, según el proyecto que se adjunta, e insta a que se inicien los trámites de exposición pública y audiencia a los propietarios afectados.
Previa a la tramitación de esta solicitud, “La Antisequía” inició las gestiones y negociaciones con los propietarios afectos más cercanos y cuyas tierras se verían ocupadas en parte por las obras de acueductos y canalizaciones, para tantear y comprobar la disponibilidad de los mismos.
Publicación en el BOP de la solicitud
de constritución de servidumbre forzosa
del acueducto. Ref.: AHPA,
BOP 21-02-1895
Así en el acta de la sociedad de la sesión celebrada el 11 de abril de 1894, José García Coquillat en su calidad de Secretario de “La Antisequía”, da cuenta de la oposición al proyecto de la mercantil “Ripoll Ferrández y Compañía”, propietaria de los terrenos colindantes con el partidor de donde se pretende tomar el agua.
Ante esta falta de disposición, se autoriza a Don Gervasio Torregrosa Parreño para que intente mediar con el gerente de dicha mercantil, la compra del terreno necesario, y en caso de haber acuerdo, como al parecer ocurrió, imponer la servidumbre forzosa, solicitando la declaración de utilidad pública de las obras.
Iniciado el trámite de constitución de servidumbre, por providencia del 2 de diciembre de 1895 del alcalde de la ciudad Don Jaime Brotons Pastor, dando cumplimiento a su vez a lo solicitado por el Ingeniero Jefe de obras públicas, según oficio remitido el 30 de noviembre, se procede a citar en la alcaldía, tanto al gerente de la sociedad como al resto de los propietarios afectados, para informarles y que manifiesten su conformidad o no al proyecto.
El número de propietarios afectos por el trazado de la instalación será de 45 titulares, (relación de titulares en Anexo 1, no publicado en digital) que serán citados por grupos en tres sesiones diferentes celebradas los días 5, 7 y 9 de diciembre, dando por finalizada el acto de información pública y entendimiento, por parte del alcalde, el gerente y secretario, en la última sesión celebrada en el Hospital de Caridad.
El proyecto contó con la conformidad de la práctica totalidad de los propietarios de los terrenos afectos por las obras, a excepción de los reparos alegados inicialmente, por un lado, por la sociedad “Ripoll Ferrández y Compañía” representada por su gerente don Antonio Ripoll Selva, quién plantea una posible afección al molino harinero de su propiedad conocido como el Moli de Dos Moles, situado aguas abajo de la toma prevista al entender que el desvío de parte del caudal de agua disminuiría la fuerza motriz de su instalación, así como al olivar que poseen en esta misma zona, y que se riega por el partidor de Asnell, por el mismo motivo y donde se pretendía construir además, un nuevo edificio; y por otro por el propietario Don Pedro Macía Sempere, que simplemente veía un perjuicio para su finca el ser cruzada por un acueducto.
La oposición al proyecto no quedó relegada tan solo a estas dos alegaciones iniciales que además se mantuvieron tras la respuesta dada a las mismas por el peticionario que no llego a convencer. A estas alegaciones se sumarán con posterioridad y tras la publicación en el Boletín Oficial el 21 de Febrero de 1895 del anuncio presentación del proyecto de expropiación, algunos de los regantes por Asnell de la Comunidad de la acequia Mayor, según escritos presentados el 2 de marzo y firmado por Don José Latour Lozano en representación de Don Alejandro, Don José y Doña Asunción Roca de Togores, entre otros, alegando en su entender, la prohibición por el Reglamento de esta comunidad de la apertura de un nuevo partidor y el consiguiente aumento del precio del agua a tenor de la gran superficie a regar que se pretendía abastecer, en perjuicio de la ya existente.
Las alegaciones fueron contestadas inicialmente por el peticionario, según escrito fechado el 30 de diciembre de 1895 y en esta misma fecha fue emitido el certificado por parte del Ayuntamiento, sobre la comunicación recibida de fecha 13-12-1895 de la Real Orden según el dictamen emitido por la Sección 5ª de la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos, al respecto de la interpretación jurídica del Reglamento de la Comunidad de Propietarios de la acequia Mayor, reconociendo la titularidad particular de sus aguas y sus ordenanzas como instrumentos válidos a los que se adapta la concesión planteada en el acuerdo de su Junta del 24 de Abril de 1894[45]. Posteriormente, y a raíz la petición realizada por el ingeniero delegado del Ministerio Don Santiago Ortiz y Mazon, se estima necesaria la comprobación in situ del reconocimiento y confrontación del proyecto sobre el terreno para estudiar su viabilidad, trabajo que será realizado por el Ingeniero Jefe de la Jefatura del Gobierno Civil Don Juan Miró. El informe de conclusiones de estos trabajos, se emite el 28 de mayo de 1896, y en el mismo se concluye desestimando las alegaciones contrarias planteadas en su conjunto por infundadas y se considera a su vez, justificadas las obras a realizar así como la implantación de la servidumbre solicitada. Esta resolución será publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, Gobierno Civil Jefatura de Obras públicas, fechado en Alicante el 14 de julio de 1896.
Respecto a las alegaciones que se oponen al proyecto, el informe concluye que, por un lado, que la Junta Directiva de la acequia Mayor tiene capacidad suficiente para disponer la concesión otorgada con arreglo al artículo 18 de su Reglamento, y por otro, que tanto el Molino de Ripoll como las tierras regables aguas abajo, no se verán afectas al disponer del mismo caudal, apuntando la imposibilidad de otra ubicación (aguas abajo del Molino) para la toma del agua prevista, al no ser posible en este caso, la autorización para abrir un nuevo partidor en la propia caja de la acequia y por existir además, un desnivel de 5,70 mts en la Cañada de Trana al sur que habría que salvar, por lo que todo ello, impediría llevar las aguas a las zonas a regar además de encarecer considerablemente el coste de las obras. En este mismo informe remitirá como expedientes independientes a informar por el Ministerio de Fomento, las obras propuestas en el proyecto del cruce con acueducto de las carreteras del Estado de Aspe a Santa Pola en el kilómetro 11, y la carretera del Alto de las Atalayas a Murcia[46]. Finalmente la servidumbre forzosa de acueducto solicitada, será decretada por dictamen del Sr. Gobernador Civil del 24 de junio de 1896, publicada el 22 de Agosto de 1896, siendo recurrida la misma, en recurso de alzada por Antonio Ripoll Selva como gerente de “Ripoll Ferrández y Compañía”.

6.3. Antecedentes del sistema El sistema de la combinación del acueducto y el sifón era ya utilizado en la época romana como grandiosas obras de ingeniería y arquitectura, durante todo el periodo del imperio y principalmente desde principios del siglo I (d.C.) hasta principios del siglo II[47]. Se trata de una solución como obra de ingeniería hidráulica para el trasporte del agua desde un desnivel hasta otro mediante un trazado en “U”, en las zonas de vaguadas o cauces donde se pierde la cota y la pendiente inicial del trazado, conocida ya entonces como de “sifón invertido”, frente a la estructura tradicional del acueducto-puente (manteniendo el nivel).
Básicamente, se plantea esta solución con la combinación del sifón al inicio de la depresión o límite del valle, con una tubería resistente a las fuertes presiones que provocará la caída del agua en el desnivel. El sifón interrumpe la canalización horizontal o acequia tradicional, en su encuentro mediante una arqueta, caja o depósito abierto (depósito de vertido), situado perpendicular al canal y construida mediante fábrica de sillería regular enlucida con mortero impermeabilizante de cal. En esta arqueta, se vierte el líquido que es captado por una tubería de fundición en la formación del sifón. En obras similares se solían utilizar varios tubos que inicialmente fueron de plomo, para ser sustituidos en las obras contemporáneas por fundición u hormigón armado.
Este depósito de vertido o de cabecera, es el inicio de la bajada en rampa de la tubería apoyada en machones de obra de sillería en ambos ángulos inferiores, así como puntualmente con pilastras en el trazado horizontal del cauce o puente inferior, en cuyo final se inicia la rampa de subida (igualmente en un encuentro en ángulo abierto), hasta un depósito de recepción, de iguales características que el anterior, cuyo plano de agua debe quedar más bajo que el de cabecera (esta diferencia de altura se conoce como gradiente hidráulico, y evita las pérdidas de velocidad del fluido).
Imagen 12 (Izq.) Inicio de la rampa del sifón en el acueducto de la “Antisequía” Fotografía del autor. 2008

Imagen 13 (Dch.) Acueducto romano de Beaumant. Inicio rampa del sifón. Ref.: http://lyon.cityseekr.com
En el depósito de recepción finaliza la canalización a presión (tubería de fundición), para continuar con el trazado del sistema tradicional de acequia en superficie, mediante una base de solera de hormigón hidráulico sobre firme consolidado, y laterales de muros de mampostería concertada tomada con argamasa y terminado el conjunto con un enlucido de varias capas de mortero de cal hidráulica. La acequia en estos entronques, encuentros singulares o zonas de refuerzo en el trazado, irá enterrada, quedando en el resto como una zanja abierta directamente sobre el terreno previamente consolidado.
Como se ha apuntado, será la primera vez que se utilice este sistema en el riego de los campos ilicitanos, aunque cabe mencionar la existencia de otras construcciones igualmente singulares, cuya técnica y funcionamiento guardan cierta similitud con la aquí estudiada.
Cerca de la ubicación del acueducto-sifón que nos atañe, a unos 350 mts al norte y en la misma ladera este del cauce, se encuentra la toma de la acequia de Marchena, que desvía igualmente parte de las aguas de la acequia Mayor (dos fils d´aigua), hacía el majestuoso cono vertical de sillería del siglo XIV[48], que alimentaba a su vez al desaparecido Molino de la Rambla y del Cèntim. Esta obra evoca en parte el planteamiento de “La Antisequia”, si bien no se trata exactamente de un sifón y el cruce de las aguas por el cauce lo realiza a través de una rafa ejecutada en su lecho, continuando su trazado por gravedad mediante acequia abierta a lo largo del cauce.
Imagen 14.
Acueducto-Sifón sobre el río Foix (Barcelona) Ref.: Revista de Obras Públicas año 1928 Número 2499 “Acueductos-Sifones” Enrique G. Granda Ingeniero de Caminos.

Otra obra de trazado similar existente en la ciudad, aunque guarda más parecido con la anterior que con el planteamiento del teórico del sifón invertido, es el cruce por el Camino de Saladas a Vallongas o Vereda del Cid del Barranco del Grifo entre la Sierra de la Losa y dels Cremats, que algunos autores atribuyen a parte del trazado utilizado por las Aguas de la Alcoraya de 1899 y otros, independientemente de éstas, a la canalización de las aguas del afloramiento perenne que existe en la confluencia de los barrancos de La Perdiguera y del Grifo, cuyo caudal es desviado al margen de poniente mediante un acueducto que salva el camino y finaliza en la arqueta vertical o depósito de cabecera a modo de sifón que permitirá el cruce de las aguas.
Imagen 18 (Izq.) Acueducto del cruce del Camino de Saladas. Fotografía del autor. 2010 
Imagen 19 (Dch.) Detalle de la boca vertical
del sifón del acueducto en el barranco del Grifo.

En el resto de la comarca del Vinalopó, destaca la obra del acueducto del Canal de Ferro que cruza la rambla de Puça en el término de Petrer utilizado para llevar las aguas de la mina de la Bienvenida (en la Cañada del Castillo) hasta la balsa de Cuatrovientos. Su construcción se planteó en la primera década del siglo XX, como sustitución del antiguo Canal de Sanchéz de madera y argamasa, utilizando igualmente por primera vez, el hierro en lugar de la piedra. En este caso, funcionó como acueducto para salvar el desnivel de la rambla en una longitud de unos 50 m. manteniendo el nivel de la conducción, sin llegar a plantearse como sifón.
Fue promovido por el abogado y estudioso D. Eleuterio Abad Seller (1880- 1965), como solución innovadora e ingeniosa de los primeros testimonios de la aplicación de la ingeniería industrial del hierro aplicada a los sistemas de riego y a la agricultura, mediante la sustitución del canal tradicional de piedra, por otro de chapa de hierro en forma de “U”, como canal abierto y recubierto en su interior por una capa impermeable, y dotado de cables tensores en sus nudos que conseguían de forma sencilla y efectiva, soportar los esfuerzos verticales propios de la estructura, así como los horizontales del viento.
Al igual que en el caso de “la Antisequia”, el acueducto metálico se apoyaba en cuatro soportes de fábrica de sillería, dos a modo de muros en los extremos y dos en forma de pilastras escalonadas en el cauce de la rambla.
Imagen 16 Cono de descarga que alimenta la acequia de Marchena. Fotografía del autor. 2010

Imagen 17 Vista general del cono con los restos del Moli del Centim en la parte superior del cauce y de la Rambla en la parte baja
6.4. Sobre el Proyecto de Ejecución En la documentación estudiada, existen varias referencias al proyecto que se presentó para la ejecución de las obras, si bien el cuerpo del mismo no se ha podido localizar de entre los distintos expedientes analizados, tanto en los archivos municipales, el histórico provincial de Alicante o el General del Ministerio de Fomento de Madrid y Alcalá de Henares.
El proyecto inicial dataría de finales de 1894, tras el acuerdo de concesión de la toma de agua o máxime de principios de 1895, pues dicho documento ya fue aportado previamente al anuncio de solicitud de servidumbre forzosa de acueducto, que fue publicado el 21 de febrero de 1895. Inicialmente se presentó un documento de las obras a realizar, firmado por un Maestro de Obras, detectándose esta deficiencia a raíz del recurso de alzada presentado por Antonio Ripoll el 15 de febrero de 1896, por el ingeniero jefe de Obras Públicas al no estar el mismo debidamente autorizado (firmado) por un ingeniero competente de conformidad, según se indica, a lo dispuesto en artículo 51 de la ley de Presupuestos de 1893.
Imagen 20  Acueducto del Canal de Ferro que 
cruza la rambla de Puça en el término de Petrer. 
Imagen 21  Detalle de la pilastra de sillería
 escalonada de apoyo de la canalización abierta 

Ref.: http://www.cma.gva.es/contenidoHtmlArea/contenido/56554/cas/Canalferro.jpg 
Subsanada esta deficiencia, el Ayuntamiento el 22 de octubre de 1896 remite el proyecto corregido al respecto, si bien al parecer y según se indica en la instancia de presentación, la subsanación se limitó a acompañar a la firma inicial, la del “Señor Ingeniero” (ya autorizado), pero cuyo nombre no se llega mencionar en el expediente administrativo[49].
De las referencias contenidas en el informe del ingeniero Santiago Ortiz (28-5-1896), se deduce que el proyecto presentado constaba de:
·      Memoria Descriptiva, en la que se hace relación de la gran utilidad de dicho proyecto, del origen, toma y cantidad de agua disponible, superficie que se quiere regar, descripción del terreno que atraviesa con la dirección del trazado, indicando las pendientes y secciones de la acequia en los diferentes casos que pueden presentarse. Justifica las obras adoptadas haciendo el cálculo para determinación del caudal y diámetro y espesor de la tubería de fundición para los sifones, y por último, hace relación de los cimientos, materiales de las diferentes obras, justificación de precios, sistema administrativo, y orden y plazo de ejecución de todos los trabajos.
·         Acompañan a la memoria los estados de alineaciones y rasantes, la cubicación de las obras de tierra y las cubicaciones de las obras de fábrica y del metro lineal de revestimiento de acequia y galería o foro.
   Planos: En distintas hojas, se representan; 1º Plano general del trazado; 2º Perfil longitudinal; 3º los detalles de las obras de fábrica que han de establecer.
·         Presupuesto de las obras: con sus cuadros de precios y presupuesto general.
·         Pliego de Condiciones: a que se ha de sujetar la ejecución de la obra.

De la descripción del contenido del proyecto, se puede deducir la importancia del mismo como fuente informativa y documental a la hora de aportar datos concretos que resultarían de suma importancia, para completar las características técnicas y constructivas de las obras, coste previsto de las mismas, así como su autoría y envergadura y particularidades de su trazado , aunque como se apuntó al principio de este estudio, desgraciadamente esta documentación junto con otras muchas, debe formar parte del olvido y descuido de nuestro patrimonio hidráulico más inmediato, a la espera que algún día aparezca…
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6.5. El trazado y sus restos El trazado de la canalización se inicia inmediatamente después del partidor de Asnell, a unos 5 mts al sur de éste, donde un tajamar fijo de mampostería divide sus aguas como toma de agua del nuevo canal o brazal (Asnell Antisequia), con partidor fijo que las regula y desvía en dirección oeste hacía el cauce del río. La nueva canalización cruzaba por debajo la propia caja de la acequia Mayor mediante un sifón justo en su inicio, para continuar como acequia enterrada en una longitud de unos 65 mts con una sección en caja de 60 cm de ancho y unos 70 cm de altura, hasta alcanzar el acueducto en el borde de ladera izquierda del cauce, en el camino del Molí del Cèntim.


Imagen 23 (Izq.): Partidor de Asnell de “pico móvil”. Desaparecido: Fotografía de noviembre de 2003
Imagen 24 (Dch.): Tajamar fijo de piedra que divide las aguas de la Antisequía y Asnell. Existente. Fotografía de noviembre de 2011.
Imagen 25: Vista actual de la toma de agua de “La Antisequía
 desde la caja del sifón, (noviembre 2011).
Este tramo inicial de la conducción, entre la acequia Mayor y el inicio del acueducto, será destruido en parte en su entronque con el acueducto, en la década de los cincuenta, con la apertura del camino de acceso al Molino de Torreta o del Cèntim paralelo al cauce. En este punto, se puede apreciar la sección de la canalización enterrada tras su derribo en esta zona.
Imagen 26: Toma de agua de “La Antisequía”, desde el partidor
de Asnell donde se aprecia el Tajamar fijo de piedra, (noviembre 2010
)
El punto de toma es considerado como un condicionante estratégico y decisorio para la viabilidad del proyecto, pues ante la imposibilidad de poder abrir nuevos partidores en la caja principal de la acequia, en este punto confluyen las condiciones óptimas de posibilidad de toma de agua sin afectar a la acequia Mayor, una cota aproximada de los 98-99 mts que permite la altura suficiente para el funcionamiento de la instalación y su situación antes de la vaguada de la Cañada de Trana, asegurando la pendiente adecuada.

Imagen 27: Detalle de la acequia enterrada
 en su entronque con el acueducto en el 
Camino del Moli del Cèntim. Julio 2011.






















Imagen 28-29: Detalle de la acequia sobre el acueducto, construida con sillares  argamasa de mortero de cal terminada con enlucido fino del mismo material. Julio 2011.

La caja de la acequia (brazal asnell-antisequia) sobre el acueducto está realizada con sillares y argamasa de mortero de cal, terminada con enlucido fino del mismo material impermeabilizante; abierta en su recorrido hasta la arqueta o depósito de vertido (hoy desaparecido), situado al inicio de la rampa de descenso del sifón. La caja tiene unas medidas interiores de 0,60 mts de ancho por unos 0,90 mts de altura, permitiendo un aforo medio de unos 0,35 m3.
El acueducto queda ubicado al norte del actual Pont del Bimil-lenari en la ladera este del cauce, a escasos metros del mismo y manteniendo sensiblemente la cota inicial (99-98 mts). Está formado por una primera construcción en acueducto quebrado, para buscar la perpendicularidad del cauce, de los que se conservan 5 ojos de medio punto (el último tramo y arco se encuentran derruidos en parte), de 3 mts de luz cada uno, separados por machones de 1,95 mts y con una anchura total de 1,10 mts y una altura máxima de la caja de unos 6,35 mts.

Los cuatro primeros arcos, desarrollan una longitud de 28 mts desde el entronque de la canalización enterrada, manteniendo la dirección de éste, cambiando su dirección a partir del cuarto arco con un quiebro de unos 160º hasta recuperar la orientación este-oeste, perpendicular al cauce, donde solo quedan los restos de un solo arco. A partir de aquí, mantiene esta dirección en todo su trazado hasta la ladera de poniente, con una longitud total desde el quiebro, de 113,80 mts. (Ver plano adjunto P-2) Esta primera estructura de acueducto que canalizaba las aguas por el canal que discurre abierto por su parte superior, desembocaba a partir del quinto arco en la boca del sifón de cabecera que recibiría la tubería de fundición, bajando en rampa la ladera de la rambla con una pendiente estimada del 65 % (33º).
Atravesaba el cauce en trazado horizontal a modo de puente, apoyando la conducción mediante abrazaderas metálicas, en siete pilastras situadas sobre el lecho del cauce con distintas luces entre ellas y dispuestas de forma simétrica desde el eje del río y con una altura aproximada sobre el lecho del cauce de unos 3,80 mts.
Los ángulos de inflexión de la tubería en rampa (puntos de máxima presión), quedan reforzados mediante dos muretas de iguales características constructivas que el resto de la obra y de unos 12,00 mts de longitud, que serviría de apoyo y entrega de la tubería en rampa en ambas las laderas, con el tramo en puente.
En la actualidad, en la ladera de poniente no quedan restos de fábricas o trazados visibles de la canalización desde el último murete que se conserva en el cauce, así como de ambas arquetas o depósitos de encuentro (vertido y recepción), ni mucho menos, de cualquier tubería o elemento metálico de fundición a tenor su cotización en el mercado.

Imagen 34. Fotografía aérea de la planta del acueducto y de los soportes del puente en el cauce del Vinalopó, donde se puede apreciar la simetría en su disposición respecto al eje del cauce, desaparecido ya el tubo de conducción de aguas.Ref.: Fotografía aérea de 1950 (Apróx.) 


Imagen 35-36.(Izq.) Restos de las pilastras intermedias existentes en el cauce, de apoyo al “puente” de la conducción de fundición, (noviembre 2011).
Imagen 37.(Dch.) Restos de la mureta de apoyo en la entrega de la ladera de poniente, (Noviembre 2011).
Este sistema de sifón invertido en “U”, independientemente de su atractivo formal o visual que caracterizará desde entonces el paisaje de este entorno, supondrá una innovación tecnológica tanto en su diseño como en los materiales utilizados, no empleado hasta la fecha en las instalaciones de abastecimiento de riego. Este nuevo sistema de canalización de aguas, al margen de las cuestiones económicas y de oportunidad, implicará a su vez una serie de inconvenientes de orden técnico, inherentes a su diseño: la presión de agua generada (principalmente en los codos de cambios de pendientes); la pérdida de carga por fricción de las tuberías que supondrá una pérdida de velocidad y demora en el suministro, y por otro lado, la estabilidad y empujes horizontales sobrevenidos por el propio caudal del lecho del río en épocas de riadas o fuertes lluvias.
Para subsanar estos posibles inconvenientes, se diseñó dos ramales (de cabecera y receptor), en ángulo para disminuir la fuerza del agua, adaptados a la propia pendiente de la ladera, así como el refuerzo de sus codos en los cambios de dirección, posiblemente empotrados en los machones del puente del fondo del cauce, que a su vez amortiguarían la
caída del agua. Para intentar evitar la demora del agua, el entronque receptor queda situado a una cota más baja que el de cabecera siendo necesario el drenado ocasional del sifón para su limpieza o posibles reparaciones.
En el informe emitido por Santiago Ortiz respecto al estudio del proyecto, aconseja en este sentido, que “conviene se baje uno 0,20 m., de lo indicado en el proyecto, la boca de desagüe del sifón, y lo carguen con cuidado para evitar los golpes de ariete, debido a no ser excesiva la altura y desnivel del lado de carga, no ha sido precisa cañería auxiliar para su carga[50]”. A partir de la toma de recepción en la ladera de poniente, se plantea la conducción del agua mediante acequia tradicional de caja abierta, en prácticamente todo su trazado, que funciona por gravedad, de iguales características que la inicial (enterrada), excepto en los puntos peligrosos o de cruce de caminos o carreteras que se hará con acequia cubierta con cañería o tubería de establecimiento perpetuo[51].
El recorrido del trazado principal o acequia madre se extenderá por la partida de Carrús en dirección suroeste, hacía el Llano de San José y Matola, ramificándose a su paso en distintos puntos hacía el sur, distribuyendo el riego según la pendiente del terreno, en derivaciones o acequias auxiliares que a partir de aquí, se abrirán en abanico para abastecer cada zona o predio particular. Estas derivaciones se dan de forma más concentrada en las proximidades del núcleo y se distancian más al alejarse del mismo, abasteciendo en este caso de forma habitual, a balsas o depósitos donde se acumulaba el agua para su posterior utilización (Camino Viejo de Crevillente).
45 El cruce de la acequia principal con la carretera de Aspe a Santa Pola, actual Avenida de Novelda (que ya dividía Carrús de norte a sur), se produce en un solo punto en su kilómetro 11 y supone, junto con los cruces de la carretera de del Alto de las Atalayas a Murcia (actual nacional 340 Murcia-Crevillente), así como el cruce del Barranco de los Arcos, los puntos más singulares del trazado en el lado oeste del cauce.
La conducción todavía continuará más hacía el oeste, después de derivarse al sur en cuatro ramales entre el camino de la Rápita y el Barranco de los Arcos, al oeste del Cementerio, siguiendo el camino Viejo de Crevillente en un trazado que se presume cercano sino coincidente con el actual 4º Canal de la 6ª Elevación de Riegos de Levante.
Destaca en esta zona, el paso en acueducto (todavía existente en parte), ejecutado para salvar el Barranco de los Arcos o de las Monjas, situado a escasos metros al norte del camino Viejo de Crevillente, de características constructivas similares al inicial y formado por dos pilastras en cada ladera, con una luz de 9,75 mts, una anchura de fábrica de 1,20 mts y una altura total libre sobre el cauce es de unos 6,55 mts. Estos machones servían de apoyo a la tubería de fundición en puente para salvar el desnivel existente, uniendo las acequias en ambos extremos, situadas sobre estos apoyos y ejecutadas en caja abierta de 50x50 cm. En la actualidad se conservan los restos de las acequias sobre ambas muretas, habiendo desaparecido las arquetas de entronque con la tubería de fundición.
Imagen 39. Fotografía aérea de la acequia principal de la red de riegos de la sociedad “La Antisequía, S.A.”, en su cruce por la carretera de Aspe a Santa Pola, Km. 11. Ref.: Fotografía aérea de 1929, Vuelo de Julio Ruíz de Alba. Confederación Hidrográfica del Segura.
A partir de aquí, la red de acequias se dispersará hacía el sur, antes de llegar al Barranco de Barbasena, siendo de menor entidad al llegar al final de la zona a regar. En la mayoría de los casos en esta zona final, las derivaciones abastecen a pequeñas balsas o albercas como reservas de agua para el riego, situadas principalmente, entre el camino viejo de Crevillente y la carretera de Murcia, tras haber realizado un recorrido total aproximado en el trayecto de su acequia madre desde el partidor de Asnell de unos 6 km., dato a tener en cuenta si consideramos que la caja de la acequia Mayor tiene un recorrido en la zona urbana, desde el partidor de Arbinella al norte, hasta el del Franc, en la carretera de la Marina, de unos 3,91 Km.
Imagen 40-41. Restos del acueducto del paso del Barranco de los Arcos, y detalle de la canalización superior en caja abierta, (diciembre 2011).
Imagen 42.Fotografía aérea de la acequia principal de la red de riegos de la sociedad “La Antisequía, S.A.”, en su cruce por el Barranco de los arcos. Ref.: Fotografía aérea de 1929, Vuelo de Julio Ruíz de Alba. Confederación Hidrográfica del Segura.


Imagen 43-44. Detalles del “Plano de la Tagea (sic) nº 5”, de la “Memoria Descriptiva para el paso del canal principal por la carretera”. Alicante 15-8-1897 Sección transversal de la canalización (Izq.) y longitudinal: Aletas de la desembocadura Dch.) Ref.: A.G.M.F. Inv. 4063, Leg. nº10.

Por otro lado, igualmente cabe destacar los pasos ya citados del trazado de las acequias (referidas en el proyecto como “acueductos”), por las carreteras del Estado de Aspe a Santa Pola por su kilómetro 11, y en varios puntos de la carretera del Alto de las Atalayas a Murcia (actual nacional 340 Murcia-Crevillente), para poder continuar el riego hacía el Llano, Algoda y Matola, mediante la ejecución de tajeas según los modelos tipos publicados por el Ministerio de Obras públicas publicados por Real Orden de 30 de Julio de 1859.
Para la realización de estas obras sería preceptiva la correspondiente autorización del Ministerio de Fomento, previa tramitación de ambos expedientes independientes[52], incoados por Don Pascual Mollá como gerente de la sociedad “La Antisequía” según instancia presentada al efecto el 18 de Agosto de 1897.
El cruce de la carretera de Aspe a Santa Pola en dirección al Llano, se realiza en un solo punto, en el kilómetro 11,608, por medio de la tajea nº 5 de la colección oficial.
En la carretera del Alto de las Atalayas a Murcia se plantea el cruce en un total de cuatro puntos, correspondiéndose con las siguientes tajeas a construir, tanto para el canal principal como para otros ramales secundarios o de distribución: 
1º.- A los 800 metros del origen del Km 19 (19,8 Km) de dicha carretera, mediante la tagea (sic) nº 1 del reglamento.
2º.- A los 960 m. en el cruce con el Camino del Cementerio, (19,960 Km) por medio de la tagea (sic) nº 5 de la colección oficial.
3º.- En el Km 23 a 830 m del origen, (23,830 Km) 
4º.- Aprovechando un sifón ya construido en el Km 21, a los 20 m. de su origen, (21,20 Km).Para el canal principal se aprovechará tagea (sic) construida en la carretera en el Km 23, 830, siendo el resto para los secundarios.

Estas obras se realizaran según la Memoria Descriptiva presentada por el Ayudante de Obras Públicas D. Antonio B… [53], fechado en Alicante el 15 de Agosto de 1897, y que consta de Memoria Explicativa y plano, planteando una canalización rectangular de 75 x 75 cm a una profundidad de 50 cm “si el terreno ofrece bastante consistencia”, o mayor en caso de que sea insuficiente.
La cimentación de la caja se plantea mediante cimientos corridos de mampostería ordinaria, con los muretes y aletas laterales construidos con mampostería ligeramente careada, es decir cuyos mampuestos se han labrado únicamente por la cara destinada a formar el paramento exterior para que no se vea el enripiado, rematados con losas de tapia de sillería arenisca en la coronación.
El mortero a emplear tanto en la ejecución del conjunto de la obra, como de los enlucidos interiores de la caja, será del tipo hidráulico, bastardo de cal.
La terminación superior se realizará con los mismos materiales que los utilizados en la carretera.
La autorización por parte de la Dirección General de Obras Públicas para la realización de estos cruces, se concede el 4 de enero de 1898, según informe del Ingeniero Jefe D. Juan Miró, fechado el 15 de diciembre. En dicho informe, condiciona la ejecución de las mencionadas obras a una relación de cuestiones formales, tales como que las aletas deberán ser sustituidas por muros completos de igual altura que la zanja, que las obras se realizaran por fases, en partes iguales a la mitad del ancho de la carretera sin llegar a interrumpir totalmente el tráfico y guardando las medidas de seguridad necesarias con la colocación de vallas o cuerdas en su perímetro, así como hace mención expresa a que dicha autorización, se concede a título precario, es decir, sin derecho a reclamación alguna por el peticionario en caso de tener que intervenir en un futuro sobre la carretera.

Todas las entradas dedicadas pulsando aquí: La Antisequía S. L. 


41 En el periodo de explotación de “La Antisequía”, el partidor de Asnell es referido en las actas y libros de registro de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor del Pantano, como el partidor de “Asnell-Antisèquia”. AHM, AA 4/15, en varios procesos por litigios del agua ante el Tribunal d'Aigües de la Comunitat de Propietaris de la Séquia Major del Pantà d'Elx, se hace referencia al partidor “d'Asnell Antisèquia”.
42 Ya utilizado en época romana, sirva de ejemplo la compleja obra de los nueve sifones de los Acueductos de Lyon (Mont D´Or, Brevenne, Craponne y Gier) o el sifón de Beaunant.
[3] En este periodo y con esta Ley, se puede decir que se toma conciencia y se inician los esfuerzos por una utilización razonable de los recursos hídricos. La Ley de Aguas de 1879, será sustituida por la vigente de 1985, y sus modificaciones posteriores de 1996, 1999 y 2005
44 La Ley de Aguas (Art.87) establecía la modalidad de servidumbre forzosa de acueducto, temporal o a perpetuidad, si su duración excedía de los seis años. A esta servidumbre le será inherente el derecho de paso por sus márgenes para su uso y mantenimiento.
45 Cabe señalar, en este mismo dictamen, la llamada de atención que se le hace al Ayuntamiento como parte integrante de la Junta Directiva de la acequia Mayor, por la mala gestión de sus aguas: “Que el Ayuntamiento de Elche ha descuidado la gestión de los intereses y derechos que tiene en las aguas del pantano por lo que se le excita a fin de que en lo sucesivo despliegue mayor celo en velar por los intereses que le están asignados. Se recomienda al Gobernador de la provincia para que a la vez y al propio objeto, vigile los actos del Ayuntamiento en lo referente a los derechos y propiedad que al pueblo corresponden sobre las aguas del pantano…” Ref.: AHPA, OP-G 00705.001, Nº 29.
46 Fondo del Ministerio de Obras Públicas de Madrid, Inventario nº 4063, 27 y 28. Expedientes incoados por Pascual Mollá, gerente de la Sociedad “La Antisequía” de Elche, solicitando autorización para cruzar con acueducto la carretera de Alto de las Atalayas a Murcia y Aspe a Santa Pola, Km 11, respectivamente, para el establecimiento de riegos, 1897- 1898.
47 Acueducto de Segovia, Ferreras en Tarragona, el de los milagros y de S. Lázaro en Mérida, Pont du Gard en Nimes, o la compleja obra de los nueve sifones de los Acueductos de Lyon (Mont D´Or, Brevenne, Craponne y Gier) o el sifón de Beaunant, entre otros.

48 Se ejecuta por orden del Alcalde de la Calahorra de Elche, Don Pero López de Rufes.
49  “…pues si bien aparece la firma del Maestro de Obras, debe considerarse como no puesta considerando únicamente la del indicado Señor Ingeniero” AHPA, OP- G 00700.001, Ayuntamiento de Elche, Sección Aguas, 22-10- 1895)
50 “Expedientes de obras, servidumbres forzosas y ordenanzas para el aprovechamiento de aguas en Elche”. AHPA, Sig. OP, G00705.001, Sección Obras Hidráulicas.
51 Informe del ingeniero del Ministerio de Fomento, D. Santiago Ortiz (28-5-1896), AHPA, OP- G 00700.001 Imagen 38.
Estimación de los trazados y cruces las canalizaciones en la carretera del Alto de las Atalayas a Murcia, tomando como base las referencias del plano catastral de 1947.
52 Expedientes números 200-201 del negociado de Aguas del Ministerio de Fomento del 22-12- 1897, “Servidumbres, solicitando autorización para cruzar con acueducto en varios puntos de la carretera del Estado de Alto de las Atalayas a Murcia, para establecimiento de riegos”. Ref.: Archivo General del Ministerio de Fomento. Inventario 4063, Legajo nº 10 (24, 27 y 28)
53 El apellido en la rúbrica de los planos y la memoria, del Ayudante de Obras Públicas, resulta ilegible, sin atrevernos a especular sobre su interpretación. Tal vez, y puesto que la firma de este autor fue reconocida como válida en la tramitación de estos expedientes, pudiera haber sido la misma que legitimase el proyecto inicial firmado por el encargado de obra.

Plano de cabecera: El autor, sobre plano del Instituto Geográfico y Catastral, Mapa Topográfico Parcelario, Detalle Hoja 2 E. 1/25.000.
Febrero de 1949