domingo, 8 de diciembre de 2019

Pateando Los Algezares en buena compañía

A finales de noviembre el tándem Gonzalo Martínez - Felipe Mejías junto a José Prieto me invitaron a hacer una visita a las obras de restauración del acueducto de los cinco ojos y de paso patear el paraje natural municipal de Los Algezares que como debe saber el sufrido lector linda con los alrededores del Pantano de Elche. Un territorio que desde siempre ha albergado elementos de interés para ambas ciudades, desde que los Cárdenas, señores de Aspe y de Elche, ejercieron como titulares de dominio de estas tierras, así que a la continuidad geográfica evidente se debe añadir la continuidad histórica: el Ducado de los Maqueda adoptó decisiones sobre este territorio que trascendieron en mucho las limitaciones que los posteriores lindes municipales han impuesto y no solo el agua de boca; cabe alegar incluso que finalizado el régimen señorial la conducción de aguas dulces de Villena a Elche o sin ir más lejos, la explotación de los yesos en ambos términos fue y aún es obra de empresas con  fuertes lazos locales. Para quien esto suscribe a partir de ahí la visión estrecha propia de los localismos en nada beneficia a un paraje merecedor de mejor suerte, en especial la parte ilicitana: resulta incomprensible que el Pantano aún no se haya investido del manto protector que le corresponde como BIC, que no se haya dotado al lugar con la misma figura de protección que en Aspe (Paraje Natural Municipal) cuando reúne las mismas características. O que la tantas veces citada conducción de aguas dulces del Obispo Tormo, que discurre por el lugar y más allá por los términos de ambas ciudades no haya sido reconocida en su conjunto como BIC.
Dicho esto, como es de suponer la excursión dio para mucho.
1.- El acueducto de los cinco ojos.
Felipe Mejías, arqueólogo en las obras de restauración, nos estuvo informando de la marcha del proceso y de algunas particularidades de interés como puede deducirse del visionado de este interesante vídeo de Cableword:
Por lo demás, basta una mirada atenta sobre la fotografía de uno de los estribos para diferenciar claramente la parte restaurada de la que aún está pendiente. 
2.- El Altico del yeso.
A continuación visitamos uno de los parajes más curiosos de Los Algezares, concretamente los alrededores de lo que se conoce como El Altico del Yeso, de hecho restos de una gran cantera sobre una enorme surgencia yesífera, explotada a conciencia desde antiguo hasta quedar reducida, como se puede ver, a un perfil que recuerda el Pan de Azucar de Río por sus paredes verticales.

Pared de El Altico del Yeso

Ortofoto del Visor Cartográfico de la Generalitat
Junto al Altico ruinas que son ya meros restos de dependencias anexas a la cantera, con dos detalles de interés relacionados: La fuente de Mari Pepa, probable aprovisionamiento de agua dulce de los canteros.
Fuente de Mari Pepa


Desfiladero de la Peña Tajá
El Altico del Yeso desde la senda de la Peña Tajá
3.- la Peña Tajá.
Una hendidura excavada en mitad del cordal de la Sierra de Carboneras y que de hecho actuó y aún sirve de atajo para llegar a Aspe sin tener que bordear por La Temerosa. Es fácil adivinar una reata con el mineral en dirección a Aspe. 
Finalmente, una curiosidad para los aficionados a lo ignoto: Si al otro lado del Vinalopó, en Ferriol, se le atribuyen propiedades a lo que comúnmente se conoce como El Pirindolo, aquí hay también una elevación a la que algunos aficionados consideran punto de contacto con la energía telúrica. 

Algunas fotografías son de Gonzalo Martínez y Felipe Mejías