| Imagen procedente de https://elche.webador.es/monumentos/la-calahorra |
Como ejemplos del maltrato histórico al edificio, una imagen nos permite observar la aplicación directa de cemento portland y cascajo sobre la fachada en la década de los 80 o el distinto tratamiento a los sillares ataluzados; se pasa de reinventarlos en la base, a revocarlos en la parte superior, quedando invisibles. La siguiente nos ofrece el mosaico que forman las diversas intervenciones sobre el lienzo entre ambos contrafuertes, adyacentes al acceso a partir de los 2 metros de altura, una foto que por si sola reclama a gritos una intervención reparadora.
Así que voy a arriesgarme y decir lo que pienso acerca de los trabajos de "reparación" en la puerta de acceso de la Calahorra y los falsos sillares añadidos en la esquina del talud, que por no tener no parecen ni siquiera sillares. El resultado final me parece antiestético y poco relacionado con el monumento en si, ya de por si varias veces maltratado en anteriores obras de "restauración" (sic), y lo digo pese al indudable acierto en la recuperación de las ventanas abatibles del lado que da a la basílica.





Y además solamente había que preguntar a un marmolista local de los que elaboran y venden piedra natural con acabado envejecido químico o mecánico, para adquirir piedra mucho más similar de cualquier región del país. Por otra parte, aunque no es imprescindible que sea piedra local, existen centenares de antiguos puntos de extracción en monte público de Elche, para solicitar un permiso puntual de extracción con una herramienta de radial, por interés general de conservación del escaso patrimonio histórico ilicitano, aunque igual los tramites administrativos deben ser innecesariamente engorrosos salvo que se tenga un amigo del mismo signo político en puestos de mando autonómicos y te lo facilite. Aunque también es verdad que entonces se quejaría alguna asociación de que el ruido afecta a la época de invernada o anidamiento de la carraca, a la reproducción del jabalí, de los conejos, las perdices o de las cabras cornudas que llevan años perdidas entre las pedanías de Ferriol y Altabix. En fin, España y sus rollos poco eficaces.
ResponderEliminarEn cualquier caso gracias por tu acertada entrada, Gaspar. Me alegro.