CAMINOS IBEROS

martes, 31 de marzo de 2015

La ANTISEQUÍA: un artículo de Gregorio Alemañ (2)







En esta segunda entrega se analiza el contexto social y la fundación de la sociedad, determinando con claridad el punto de toma de agua en la Acequia Mayor, en un lugar del cauce del Vinalopó repleto de restos de infraestructuras hidráulicas, como veremos en esta y en posteriores entradas. 

4. Contexto social: 1850-1950
4.1. Els anys roins Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, se experimenta de forma generalizada a nivel nacional y de forma tal vez más dramática a nivel local, una crisis en los sistemas y gestión del abastecimiento de agua, tanto potable como de riego. Las instituciones públicas se verán desbordadas e incapaces de aportar soluciones a corto plazo ante el pujante crecimiento urbano y demográfico de las ciudades así como de la zona agrícola en general, con el consiguiente aumento de la demanda de agua y el precio de la misma.
Este incremento de la necesidad de agua coincidirá a su vez con dos circunstancias cruciales que agravarán esta situación: Por un lado, con una notable falta de recursos económicos por parte de la administración; y por otro, en este periodo se darán una sucesión de largos ciclos de fuertes sequías que se repetirán principalmente en tres intervalos de tiempo comprendidos entre los años: 1842-1850, 1874-1878 y la gran sequía de 1907-1914, conocida en el campo como “els anys roins”, y que obligaron a emigrar a gran parte de la población del medio rural a otras tierras o hacía la ciudad, atraídos por la incipiente industria alpargatera, aunque la ciudad continuará siendo eminentemente agrícola hasta bien entrado el siglo XX.
Así pues, ante esta reivindicación de más agua y frente a la falta de recursos y soluciones factibles, estos servicios pasarán a ser asumidos por agentes privados. Con este fin, se constituyen de forma generalizada, un gran número de empresas privadas de todo tipo, al objeto de satisfacer esta creciente demanda como un nuevo y atractivo negocio, cuya actividad estaba garantizada y muy bien pagada.
Este fenómeno se dará en todo el territorio nacional, si bien será en la franja mediterránea, desde Barcelona hasta Murcia, la zona donde mayor número de empresas se crearan al efecto, con diferencia del resto: en el periodo de 1840 a 1970, en esta zona se crearon 136 empresa cuyo objeto era el abastecimiento del agua, de un total nacional de 273 (el 49,80 % del total)[1], en las que llegaron a participar inversores extranjeros[2].
A partir de 1915, hasta el letargo y paralización por el periodo bélico de la Guerra Civil (1936-39), el desarrollo agrícola experimentará una notable recuperación y relativa prosperidad con la participación del conjunto de estas sociedades que, poco a poco como ya se comentó, irán desapareciendo a partir de la consolidación del riego con las aguas dulces de las elevaciones de los sobrantes de las Pías Fundaciones del Cardenal Belluga a partir de 1910.
Posteriormente, durante el periodo de autarquía de posguerra a partir del 39, el intervencionismo del estado se extendió a lo largo de todo estado con una política económica basada en la intervención y la autosuficiencia económica, asumiendo gran parte de los problemas de abastecimiento mediante el otorgamiento de subvenciones e intervenciones, sobre todo en las poblaciones con menor número de habitantes, relegando en un segundo orden a las pequeñas empresas privadas que aún se mantenían y que se verán abocadas a desaparecer.
4.2. Les espardenyes. A nivel local en este periodo, la ciudad de Elche experimenta los inicios de su desarrollo industrial que desencadenará una serie de transformaciones, tanto urbanas como sociales que terminarán configurando la imagen y coyuntura de la ciudad actual. Por un lado, la actividad industrial irrumpe con fuerza en un escenario que hasta la fecha mantenía de forma predominante su carácter agrícola, con la proliferación de fábricas de nueva construcción, ocupando los huertos de palmeras inmediatos a la ciudad, desarrollándose a costa de estos.
La actividad industrial principal estará basada en el calzado textil, destinada principalmente a la fabricación de alpargatas o espardenyes, que impulsada por la introducción del yute (año 1860), como nueva materia prima para las suelas y el aumento considerable de la demanda, tanto nacional como internacional[3], rápidamente implicará una mayor mecanización y nueva tecnología y consecuentemente, una mayor inversión y aportación de capital.
Estos movimientos de renovación y mejoras técnicas se dan igualmente en el resto de actividades e infraestructuras, destacando como ya se ha mencionado, las obras de acceso del Ferrocarril; la modernización de los sistemas de captación de agua y riego con la puesta en servicio del pantano, así como la aparición de nuevas sociedades de riego a principio del siglo XX de moderna tecnología, que empezaran a desplazar y sustituir los sistemas de riego históricos de la Acequia Mayor y de Marchena.
Así mismo, paralelamente e íntimamente relacionado con este desarrollo industrial y tecnológico, se irá adoptando importantes renovaciones en las estructuras agrarias [4] con la especialización de los métodos productivos agrícolas y de sus sistemas de riego, al incrementarse igualmente, la demanda y el precio de sus productos.
La actividad agrícola a la par con la actividad industrial (aunque pudiera parecer contradictorio), supondrán en esta época las principales áreas de inversión del capital como fuentes de trabajo y beneficio garantizado.
La particular idiosincrasia del empresario ilicitano, íntimamente relacionado y originario en la mayoría de los casos de ambientes agrícolas, hará que ambas actividades (la industrial y la agrícola), aparentemente antagónicas aquí confluyan en intereses y personajes comunes cuyo dinamismo empresarial hace que se impliquen a su vez en todo tipo de actividades (política, sindicales, periodismo, sociedades culturales, etc.) y negocios varios (regadío, agrícolas, industriales, eléctricas, bancos, etc.), confundiéndose la figura del capitalista inversor, el directivo y el propietario de tierras, generalmente en la misma persona y cuyas actividades se sustentan a la vez, en fuertes vínculos familiares.
Gran parte de los beneficios generados, provenientes tanto de la industria como de la agricultura, serán reinvertidos en nuevas tecnologías y en el desarrollo de ambos sectores indistintamente, pues en la mayoría de los casos, son los mismos industriales los que a su vez, impulsan y patrocinan las explotaciones agrícolas, y forman parte de los órganos de gobierno o estructuras organizativas, de ambas actividades.
Así encontramos (entre otros muchos), y relacionado con el tema que nos atañe, a D. Gervasio Torregrosa y Parreño[5] , empresario y propietario, fundador de la sociedad de riegos “La Antisequía S.A.”, a la vez que desempeñaba su función como vocal de la acequia de Marchena; D.
Vicente Sansano Fenoll[6],  (1866-1944), empresario relevante que empezó con la fabricación de alpargatas, fue pionero en su transformación al zapato y participó igualmente en los proyectos del Agua de la Alcoraya y Riegos de Levante, fundó asociación de propietarios, “La Agrícola Ilicitana” (1912) y presidió la “Comunidad de Labradores”, entre otras muchas actividades empresariales y políticas.
Imagen 6.
Pascual Mollá Coves, Gerente de la sociedad “La Antisequía”.
Fuente: Memoria Digital de la Ciudad de Elche, Cátedra Pedro Ibarra.

5. “LA ANTISEQUÍA S.A.”
5.1. Antecedentes De la relación de sociedades particulares constituidas desde el final del siglo XIX con la esperanza frustrada de aportar agua a los campos, en la actualidad podemos encontrar de casi todas ellas, más o menos información que las identifica y nos permite conocer su envergadura, técnica y contexto histórico particular.
Sin embargo, no deja de llamar la atención como de una de ellas en concreto, en lo referente a la denominada como “La Antisequía S.A., se ha omitido en la práctica totalidad de los textos y documentos escritos o gráficos que se han publicado sobre el tema, no haciendo referencia alguna a la misma, incluso olvidándose prácticamente su recuerdo de la memoria histórica más reciente, máxime si consideramos la singularidad de su proyecto por lo menos en tres de sus aspectos más significativos:
1.- Mientras que el conjunto del resto de proyectos y sociedades aparecidas en este periodo, se afanan en explotar nuevas fuentes, manantiales o caudales de abastecimiento, tan solo “La Antisequía”, plantea la utilización y aprovechamiento de parte de las aguas del riego histórico de la acequia Mayor ya existente con la creación de un nuevo brazal, derivando el riego al otro lado del cauce como antaño se hiciera con Marchena en tiempo de moros y con un sistema similar de explotación al de antaño.
2.- Se plantea igualmente por primera vez en Elche, la técnica mixta del acueducto-sifón para salvar el fuerte desnivel del cauce del Vinalopó, sin recurrir al sistema tradicional hasta ahora de presas, “Azudes” o “Rafas”.
3.- La envergadura del proyecto sorprende por sus ambiciosas pretensiones de extender el riego a una vasta extensión de terreno de secano en la margen derecha del Vinalopó, situadas principalmente en la zona noroeste junto a la ciudad, correspondientes como se indica en su escritura de constitución con las tierras de secano de Carrús, Llano de San José, Matola y Algorós, es decir unas 425 Ha. brutas (unas 85 Ha en la zona de Carrús y el resto en el Llano y Matola principalmente), con un trazado lineal estimado en su acequia madre de unos 7.000 Ml.
De las escasas referencias obrantes al respecto, tan solo hemos podido encontrar su mención en un texto de Vicente Gozálvez, donde tan solo la como una sociedad más dentro de la lista general referida, sin información complementaria alguna o dato significativo de la misma.
Así mismo, en el trabajo realizado por Juan Manuel Matés Barco de la Universidad de Jaén sobre “Las empresas de abastecimiento de agua potable en España (1840-1970): Ciudades y distribución geográfica”, incluido en el XXVI Encontro da Associação Portuguesa de História Económica e Social (APHES)…, y en el titulado “El servicio público de aguas potables en España: un sector entre la confluencia de los intereses públicos y privados”, dentro del Grupo de Estudios Históricos y Económicos sobre la Empresa (GEHESE), aparece igualmente citada, como referencia aislada: “La Antisequíade Elche (1894), e incluida en ambos casos erróneamente, como empresa local de suministro de agua potable junto con la “Elche Water Works”, de capital extranjero, cuando en realidad esta sociedad se planteó en exclusividad al suministro de agua de riego y de inversión local.
La Antisequía, S.A.”, aparece referenciada igualmente, en la relación de sociedades anónimas domiciliadas en España y operativas a 1914, en el grupo de actividad de aguas potables y riego, indicando su año de fundación en 1894[7].
El desconocimiento y olvido generalizado de estos singulares acontecimientos, incluso del olvido y origen de los restos de acueductos y construcciones existentes, han sido el motivo del presente artículo.
El punto de partida de la investigación fue el año de constitución de la sociedad, a partir del cual y tras el estudio de los Libros de Actas Notariales de ese año, se obtuvo el protocolo de la escritura de constitución, y a partir de aquí, el seguimiento y deshilvanado de expedientes y legajos relacionados, repartidos entre el AHME (Archivo Histórico Municipal de Elche), con una única referencia existente en el Archivo Histórico de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor; el AHPA (Archivo Histórico Provincial de Alicante); el AGMF (Archivo General del Ministerio de Fomento de Madrid) y el AHAP (Archivo Histórico de la Administración Pública, en Alcalá de Henares), encontrando en estos últimos los expedientes administrativos del proyecto.
5.2. La toma del agua La peculiaridad principal del proyecto radica básicamente en el propio objeto de la empresa, es decir, en la toma del agua de la acequia Mayor por su partidor de Asnell y su derivación al otro lado del cauce para dotar de riego y poner en valor, aquellas tierras de secano.
A tal efecto será condición previa y necesaria para poder llevar a cabo este propósito por un lado, la autorización primeramente por parte de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor del Pantano de Elche para poder tomar el agua y actuar sobre la acequia creando esta nueva derivación del brazal existente, y por otro, una vez conseguido el mismo, la constitución legal de servidumbre de acueducto sobre el cauce del Vinalopó por parte del Gobierno Civil.
La Junta Directiva de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor del Pantano, en sesión celebrada en la alcaldía el 25 de julio de 1893, siendo presidente de la misma el alcalde de la ciudad D. Manuel Pomares Fuentes y ante la petición realizada por dicha sociedad representada por D.
Pascual Mollá Coves, acuerda conceder “el permiso de tomar las aguas por partidor de Asnell y a su costa, construir un nuevo brazal que las conducirá a la parte de Poniente del Vinalopó, para ser utilizadas en el riego de tierras de las partidas de Carrús, Matola, Llano de San José y Algorós” con la única condición que el agua a utilizar sea adquirida por compra a la acequia Mayor y a costa de dicha sociedad, quedando bajo la vigilancia de su Junta Directiva, la construcción de las obras propuestas hasta la salida de las aguas de la demarcación del riego actual de la acequia.
A todos los efectos legales “La Antisequía, S.A.” se considera como concesionaria de la acequia Mayor, es decir, con derecho a puja y a adquirir el agua de la misma para el riego de unas tierras fuera de su demarcación histórica. Así quedará recogido en el acta de ratificación de su Junta Directiva del 24 de Abril de 1894, y posterior certificado de D. Pedro Belda Bernad, Oficial Primero y secretario accidental del Ayuntamiento de la ciudad y como tal de la Junta de aguas de la acequia Mayor, de fecha 15 de mayo de 1894.
El citado acuerdo establece además, “… en atención a lo incierta que es la vida de las sociedades anónimas”, un plazo máximo de 4 años para llevar a cabo las obras proyectadas, transcurrido el cual se consideraría caducada la citada concesión si éstas no hubieran finalizado[8].  El partidor de Asnell, anterior a Anoy y segundo del tipo de “pico móvil” que nos encontramos en la acequia Mayor tras el de Carrell, queda situado a unos cien metros del Molino de Dos Moles junto a la Fábrica de Ferrández, coincidente donde actualmente finalizan los restos del trazado de la 6ª elevación de Riegos de Levante a la izquierda del cauce.
Imagen 7.La acequia Mayor y su partidor de Asnell
 deriva las aguas al este por el brazal del mismo 
nombre.Fotografía, Noviembre de 2003
 (Hoy en día el partidor está desaparecido)
Ortiz de Mendoza, en su “Claridad de la acequia de la Villa de Elche” (1589), nombra al brazal de Asnell, como la cuarta acequia que riega la huerta, que parte por diez[9] y “tiene la obligación de ser el agua a la puesta y al salir el sol, a una junquera que está bajo de la balsa de Mosén Soler. Contiene en sí dos brazos; el uno monda hasta el Palombar que está en los olivares de Ferrero, y el otro por la senda, a los granados de Melchor Ortiz.” Es uno de los 17 partidores de un total de 22 (descontando el agua de Dulas), que existen en esta fecha y distribuye el riego a la zona de huertos denominados como históricos (coincidentes con la delimitación de la UNESCO del año 2000), aportando el riego por el brazal del mismo nombre, a los huertos de parte norte de la Vila, relacionados:

La superficie de los huertos regados en la actualidad por este brazal alcanza las 250 tahúllas (238.284 m2), no habiéndose detectado variaciones significativas respecto a la situación obrante en el siglo pasado, tanto en lo referente al número de huertos afectos por este partidor, como a la superficie de los mismos, por lo que se desconoce la abultada diferencia entre los datos apuntados, salvo que se esté incluyendo en el cómputo, otras zonas de riego diferentes a los huertos, donde tendría cabida el nuevo partidor de la Antisequía.
Enric Guinot Rodríguez y Sergi Selma Castell, (“Acequias de Elche y Crevillente” p. 124 año 2003), apuntan que a mediados del siglo XIX (1850- 1860), este partidor alcanzaba el riego de unas 600 Th[10], es decir unas 57,18 hectáreas de tierra regada, “que el agua recorría en media hora”.
5.3. El caudal La unidad de reparto del agua en el riego tradicional de Elche en su acequia Mayor es el fil d´aigua (hilo de agua), que representa una división o parte del caudal derivado del cauce del rio Vinalopó en un tiempo determinado, teniendo pues un doble sentido como valor temporal y volumétrico.
Respecto al tiempo, o duración de utilización del hilo de agua, ha sido siempre en base duodecimal (12 horas), estableciéndose la duración del
Imagen 8.
Detalle del diseño del partidor de Asnell 
realizado por el arquitecto Francisco Verde (Septiembre de 1676)
 hilo en 12 horas cuyo inicio de su cómputo quedará fijado a partir de 1789[11], de 6:00h – 18:00h los de la mañana (hilos de día), y el resto del tiempo, como hilos de noche.
Así pues, en la actualidad, un fil d´aigua es la doceava parte del caudal derivado del río durante 12 horas continuadas, como unidad proporcional de un volumen no constante, como caudal variable pues depende del propio caudal que aporte el rio en su momento.
Pedro Ibarra en su “Institución del Riego de Elche”, recoge el dato (seguramente de Lafarga, aunque no lo indica expresamente), de un caudal teórico medio estimado que sale del pantano, es de unos 360 l/s puntualizando su gran irregularidad según las estaciones y climatología, lo que nos daría 12 tallas de unos 30 l/s cada una en término medio[12], con lo cual vendría a suponer que un hilo de agua aportaría al terreno a regar una cantidad estimada de unos 108.000 litros de agua a la hora, es decir, un total de 1.296.000 litros por hilo en doce horas.
El rendimiento estimado de un hilo de agua en el riego a manta (sistema normalmente utilizado en este periodo, y en la actualidad), como referencia y considerando el aporte de una “buena talla” (o “buena agua”) y en doce horas, abarcaría una extensión aproximada de “38 áreas de olivar, 42 áreas y 72 centiáreas de granados y 47 áreas y 53 centiáreas de palmeras y granados.”[13]. Teniendo en cuenta que la caja de la acequia en este punto, puede llevar entre 7 y 10 tallas de agua, y en relación a las dimensiones del partidor y su brazal (45 cm de ancho por un total de 55 cm de altura), Asnell derivaría como máximo entre 1 y 1,5 tallas. Así pues, si consideramos un caudal medio de paso de 1,25 tallas (un hilo y cuarta), resultaría un total de 135.000 l/h, es decir 1.620.000 litros cada 12 horas lo que equivaldría a una superficie de riego de olivar de unas 5 Th (4.750 m2). Este tanteo generoso, en cultivos en tierras de secano podría casi triplicarse llegando a alcanzar las 15 Th esa misma cantidad de agua, ampliándose a su vez, la alternancia de los periodos de riego.
Por otro lado, si bien durante siglos se mantuvo tanto el sistema originario del reparto del agua de la acequia Mayor en nueve tallas para el riego de los huertos de palmeras, dos tallas para Marchena, y una para el uso de la ciudad, como la administración del riego mediante el reparto por el sistema de tandas o turnos[14] asignado a cada partidor, a partir de que la posesión, administración y gestión del agua de la acequia pasa a manos de los propietarios, al margen del Ayuntamiento, se generarán una serie de cambios tanto en la organización, como en la administración del agua, asumiendo un nuevo sistema que permitirá la subasta diaria de los nueve fils d´aigua de la Séquia Major sin el condicionante de las tandas. El origen de estos cambios los encontramos la propia constitución de la Comunidad de Propietarios (1789-1878), y sobre todo, después de la adquisición por parte de esta institución del pantano en 1845.
A su vez, en 1907 se liberalizará el uso del agua de Dulas (75 hilos/tanda) como agua obligada de tierras de alquerías, subastándose a partir de esta fecha, los nueve hilos sin distinción.
Este nuevo sistema de puja al alza sin turnos establecidos, generó a principios del siglo XX, fuertes tensiones y no pocos conflictos para poder conseguir una porción del agua de riego en las subastas con incremento considerable de su precio final.
En este escenario, y a raíz del atrevido (casi traumático) planteamiento del proyecto propuesto por “La Antisequía” de derivar parte de las aguas de la acequia Mayor al oeste del Vinalopó, modificando y ampliando la zona de riego tradicional, que supuestamente estaba ya ajustada al caudal de agua disponible, los regantes afectados de Asnell mostraron su total disconformidad al mismo, alegando al respecto según escrito de fecha 15- 2-1896. En dicha alegación argumentaban básicamente, que al aumentar el número de tahúllas a regar, aumentaría la competencia y la demanda y consecuentemente el precio de su subasta del agua: “… antes de la fundación de la Comunidad (acequia Mayor), los propietarios del agua la sacaban por cuartas partes de hilo cada nueve días, utilizándola o vendiéndola privadamente por el precio que estimara justo; ahora ya no se reparte, se subasta en público entre los regantes y no necesita por los propietarios de la misma esperar su correspondiente tanda o turno para regar…. El precio en venta diaria de todas las aguas no es igual para todos los partidores, porque la concurrencia de licitadores es mayor en los partidores que riegan mayor extensión de terrenos.”[15] Es de suponer que la aparición “La Antisequía” como nuevo concesionario y partícipe en las ya conflictivas pujas por el agua, teniendo en cuenta su fuerte necesidad de caudal a tenor de la gran cantidad de terreno ofertado para el riego y la demanda que este generaría, así como el tratarse de una sociedad de intereses meramente comerciales (no agrícolas) con un fuerte respaldo económico, incrementaría mucho más las tensiones ya existentes en la venta del agua y sobre todo, particularmente a los regantes del brazal de Asnell que verían mermadas sus posibilidades de disposición del agua de riego al tener que enfrentarse a competir, a pujar, contra este nuevo concesionario.
5.4. Constitución de la sociedad Una vez obtenida la autorización por parte de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor (acuerdo del 25 de julio de 1893), para la toma del agua y ejecución de obras en la caja de la acequia Mayor, se constituye en la ciudad de Elche como sociedad anónima, la denominada como “La Antisequía S.A.”, según escritura de fecha 30 de marzo de 1894, con el número de protocolo 180 del notario D. José Gómez Aznar[16], manifestando como objeto social de la misma el dotar de agua a la mayor extensión de terrenos de secano, de los terrenos situados al oeste en los partidores de Carrús, Llano de San José, Matola y Algorós, destinando el capital aportado a la construcción y explotación de una acequia y obra civil necesaria, que hará posible dicho riego.
La mercantil se constituye con el nombre original de La Antisequía”, como sociedad que pretendía luchar contra de la sequía, y cabe esta aclaración, pues en la mayoría de los textos consultados, posteriores a la escritura de constitución e incluso en el recuerdo de las escasas fuentes orales encontradas, se hace referencia a la misma y se la conoce como “La Antisequia”, denominación curiosa que llama la atención en una primera aproximación, como sociedad que pudiera estar en contra de la acequia (en este caso, la Mayor de donde toma el agua), cuando realmente, tan solo se trata de un error de transcripción continuada en el tiempo al omitir la tilde[17]  tal vez por analogía con la Contrasequia o al ser adaptada la denominación a la lengua valenciana.
La sociedad tendrá una vigencia de 99 años, siendo sus propietarios, Don Gervasio Torregrosa y Parreño y Don Pascual Mollá y Coves, ambos casados y con 49 y 40 años de edad, respectivamente y como abogado de la misma, Don José García y Coquillat.. El capital social suscrito inicialmente es de 30.000 ptas.[18], asignado a un total de 120 participaciones con un valor nominal de 250 ptas. cada una, correspondiendo de la 1 a la 40 a Gervasio Torregrosa, de la 41 a la 80 a José García y Coquillat, y el resto a Pascual Mollá. Los estatutos de la sociedad establecerán en su artículo 20, que no se repartirán dividendos hasta que la acequia alcance una longitud mínima de 6.600 m. de longitud desde su toma.
La venta del agua queda regulada en el artículo 4º de dichos estatutos, estableciendo que todos los que soliciten permiso de la Compañía para pasar aguas por el acueducto, satisfarán previamente al depositario la cantidad que acuerde imponer la Junta General de la sociedad o la administrativa, sobre la unidad de tres horas de agua, siendo fijada está como la mínima tributación posible.
Esta cantidad mínima de agua de compra, equivaldría según hemos visto, a una cuarta de hilo, es decir unos 324.000 l. con la que se podría regar una extensión de secano de casi 4 Th. (unos 3.560 m2).
Imagen 9.
Escritura de constitución de la mercantil
 “La Antisequía S.A.” AHM, Sección Histórica 
de Protocolos Notariales,
Escritura de fecha 30 de marzo de 1894, 
protocolo 180 del notario D José Gomez Aznar.
27 Hay que tener en cuenta, que la sociedad debía adquirir con carácter previo y en pública subasta, el agua correspondiente al partidor de Asnell de la acequia Mayor, de donde se suministraba, para su posterior reventa a sus propios regantes. La venta del agua se realizaba en tomas diarias y por pujas a la llana, en un local destinado al efecto por la sociedad, con un funcionamiento similar al local de venta de “troneta” de la acequia Mayor.
La administración de dicha sociedad fue ejercida por una Junta de Administración constituida a su vez, por la figura de un gerente, un secretario, interventor y depositario, a cuyos cargos solo podrán acceder accionistas de la sociedad y cuyos cargos tan solo serán remunerados, los de interventor y depositario, siendo el resto de carácter gratuito. La renovación de dichos cargos se estable con carácter parcial y se llevará a cabo el último domingo de la primera quincena del mes de enero del año entrante.
El cargo de gerente recaerá inicialmente en Don Pascual Molla Coves, según certificado de la Junta General de Accionistas de fecha 8 de abril de 1894. Posteriormente encontramos referencias[19] de que en la fecha del el 12 de Junio de 1906, el gerente de la sociedad era Don Gervasio Torregrosa Parreño, con domicilio en la C/ Corredora [20].
El cargo de secretario en el primer periodo de funcionamiento de la sociedad, será desempeñado por Don José García Coquillat, quién al mismo tiempo era secretario de la propia Corporación Municipal y en consecuencia, secretario también de la Junta de Aguas de la acequia Mayor.
Imagen 10.
Acta de la Junta Directiva de la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor del Pantano, en sesión celebrada en la alcaldía el 25 de julio de 1893, por la que se aprueba la concesión de aguas a la mercantil “La Antisequía S.A.” AHM, AA 34-6, 1893
Imagen de cabecera: Partidor de Asnell en 1915, desde donde tomaba el agua la sociedad.

Todas las entradas dedicadas pulsando aquí: La Antisequía S. L.


21 Las empresas de abastecimiento de agua potable en España (1840- 1970): Ciudades y distribución geográfica.” Juan Manuel Matés, Universidad de Jaén. XXVI Encontro da Associação Portuguesa de História Económica e Social (APHES), Ponta Delgada, Universidade dos Açores, 17 - 18 de Noviembre de 2006.
22 En el caso de Elche, intervino el capital británico en la “Elche Water Works”, conocida como las Aguas de la Alcoraya. que se constituyó en 1900.
23 La demanda internacional se incrementa de forma exponencial a principios del siglo XX, sobre todo a raíz de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y posteriormente, con la Guerra Civil Española.
24 Los agricultores se asocian aunando esfuerzos en la defensa de sus intereses, constituyendo el 6 de julio de 1890 la “Asociación de Labradores en Elche”, así como la “Comunidad de Labradores de Elche” en 1900, que estaría en vigor hasta 1945
25 Els Orígens del model industrial valencià. Elx, 1850- 1930” Josep Miranda Encarnación p.170.
[6] Miguel Ors, Memoria Digital de la Ciudad de Elche, Cátedra Pedro Ibarra.
27 La economía española y la articulación de su mercado (1890- 1914): Los orígenes de la vía nacionalista del capitalismo español”, Tesis Doctoral de Juan Martín Fernández, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de CC. Políticas y Sociología.
Madrid 2002
28 AHM. AA 34-6, 1893-1894, Actas de la Junta General i Directiva de la Sèquia Major.
29 Su arpón tiene diez posibles posiciones (10 forasts) para el desvío de las aguas según el agua que traiga la acequia (entre 7 a 10 tallas).
30 TAHÚLLA, (Tafúlla), medida de agrimensura como unidad de superficie unidad de superficie, heredado de tiempos de los musulmanes que en Elche y Crevillente equivales a 953 m2.
31 Estatutos de la Villa de Elche y Capítulos para el nuevo gobierno de la Acequia Mayor”, 21 de marzo de 1789, “Estudio acerca de la institución del riego de Elche” Pedro Ibarra y Ruiz, Madrid 1914, p 222.
[12] 32 Otros autores como Tomás de Villanueva o José Soto, establecen la talla en 46 l/s, mientras que Cervera habla de 69 l/s. En la actualidad, se mantiene el cómputo estimado de unos 40-50 l/s (unos 180m3/h) por talla en las estimaciones de los regantes y gentes del campo, si bien esta estimación, no responde al parecer a ningún cálculo objetivo.
33 Institución del Riego de Elche”, Pedro Ibarra y Ruiz. 1912, p.156.
34 La tanda o turno de riego es de 37 días para el Libro Major y de 38 para el Xic. Esto quiere decir que cada hilo de agua llegaba al terreno cada 37,5 días. El Agua de Huertos, representa 9 hilos de 12 horas de duración cada uno, de día y noche, lo que suponen 18 hilos por día.
Teniendo en cuenta cada tanda (37,5 días), 18 Hilos/día x 37,5 días = 675 hilos cada tandeo (o Libro).
Así pues, cada tanda consta de 675 hilos de agua, 600 como agua de huertos y 75 para dulas, como agua obligada de tierras de alquerías, hasta 1907 que se liberará su uso.
35 AHPA, Sig. OP, G00705.001, Sección Obras Hidráulicas, fragmento del escrito de Alegaciones.
36 AHM, Sección Histórica de Protocolos Notariales, Año 1894, Libro de Protocolos notariales, Gómez Aznar, José (notario). p 720.
37 En las distintas actas de la Junta Directiva de la acequia Mayor, actas municipales e incluso en los distintos Boletines Oficiales de la Provincia (BOP nº 124 del 14-7-1896, y del 21-2- 1895, entre otros documentos, “La Antisequia” aparece escrita sin acento.capital social inicial de 20.250 pesetas, siendo el mismo a 1914, no coincidente con el referido de la escritura de constitución de la sociedad
38 En la tesis doctoral citada de Juan Martín Fernández, “La economía española….”, se indica el dato de un capital social inicial de 20.250 pesetas, siendo el mismo a 1914, no coincidente con el referido de la escritura de constitución de la sociedad
39 En esta fecha, el Ingeniero Jefe de Obras Públicas en relación a la lista de vecinos afectos por las obras publicada en el BOP 30- 4-1906, encomienda al Macero de servicio Francisco Jaén García, localice el domicilio de los mismos, citándose en dicha relación a Gervasio Torregrosa Parreño como gerente de la “Antisequía SA” .
40 Gervasio Torregrosa tenía una finca en la carretera de Crevillente, donde se alojaron algunos de los astrónomos de Montpellier, con motivo de la visita a Elche (28-3- 1900) para contemplar y estudiar el eclipse total de sol que tendría lugar el día 28 de mayo. “Historia de Elche” 1987, Alejandro Ramos Folqués.

sábado, 28 de marzo de 2015

Al Doctor D. Julio María López Orozco, a manera de desagravio


 Tenía pensado intercalar entre las entradas de la Antisequía una dedicada a valorar la presencia de la palma daurada como caduceo en el Misteri y en el Domingo de Ramos, centrándome esta vez en el paralelismo de las fechas principales del rito; tengo pendiente además contar con detalle el estado de los restos de la conducción de aguas del Obispo Tormo, pero visto lo que está pasando en la Avenida de la Comunidad Valenciana he decidido cambiar. 

El mandato del Partido Popular en Elche se abrió en este blog publicando un acto de desagravio a Dolores Ibárruri, Pasionariaporque una de las primeras decisiones de nuestra ínclita Alcaldesa fue arrancar de cuajo el monolito que homenajeaba su memoria y arrasar el más que modesto entorno, su pequeño jardín en medio de la Avenida de la Libertad y ello sin más motivo real y aparente que la inquina de la alcaldesa y del partido gobernante hacia esa figura, alma de la resistencia en Madrid  –que es tanto como decir en la Guerra Civil–, símbolo de la lucha antifranquista por las libertades después y una personalidad de primer orden en la política nacional e internacional del siglo XX. 

Casualidades de la vida, su mandato se cierra (esperemos que para no volver) con la monumental tropelía del arrasamiento de los jardines dedicados a honrar la memoria de D. Julio María López Orozco, un hombre de izquierdas (si ser republicano lo es) y en cualquier caso otro heterodoxo de la política como Pasionaria, en medio de un monumental disparate dirigido a terminar además con parte de la memoria histórica de esta ciudad que permanece enterrada en el subsuelo del mercado central de abastos, por encima de la cordura y los tiempos de crisis que sacuden la economía nacional e ilicitana. A la negativa sistemática a cambiar un proyecto faraónico por otro más modesto pasando por encima de la evidencia más palmaria como son los restos ya encontrados en la Plaça i Dalt y los que previsiblemente saldrán, se añade la destrucción total del Jardín de D. Julio María López Orozco para edificar por la vía de urgencia un mercado provisional en un alarde de generosidad desmedida hacia los promotores con cargo al patrimonio de todos los ilicitanos, de un bien de dominio público como es el subsuelo de la Plaça y del propio Mercado Central, un regalo envenenado para los ilicitanos a tan solo dos meses de las elecciones locales pues lo que probablemente pretende es obligar a la futura Corporación a pagar un montante importante de dinero (de todos) en indemnizaciones a la adjudicataria si pretendiera paralizarlo, de ahí las prisas en empezar. En esas condiciones, que se mantenga el monumento habiendo laminado el jardín y en medio del mercado provisional es un sarcasmo cruel que se añade al ninguneo a la personalidad política de D. Julio además de a los ciudadanos.

La cátedra Pedro Ibarra de la UMH contiene abundante información acerca de su vida. Recomiendo a quien desee prolongar el desagravio una visita tranquila por sus contenidos; una buena síntesis la podemos encontrar en el artículo siguiente de Miguel Ors Montenegro, infatigable investigador de esos temas y director de la cátedra.
 
Los procesos contra  el médico Julio  María López Orozco (1939-1946)
            El caso del médico ilicitano Julio María López Orozco (1885-1970) ([1]), republicano, masón, diputado en las Cortes Constituyentes de 1931 y uno de los hombres más apreciados en su ciudad como médico de los pobres (hoy se le recuerda por no cobrar a quien no podía pagarle y por dejar el dinero de las medicinas en la almohada del enfermo sin recursos económicos), es significativo porque vivió en primera persona el conjunto de la represión franquista:  juzgado y condenado en septiembre de 1939 por el Tribunal de Responsabilidades Políticas a una pena de 50.000 pesetas y ocho años de destierro (en marzo de 1941 se le perdonó el destierro pero no la multa, que se fijó en 35.000 pesetas, pagaderas en cinco plazos anuales de 7.000 pesetas);  juzgado y absuelto  por un tribunal militar en 1940, gracias a un buen número de hombres y mujeres que testificaron a su favor, después de haber estado encarcelado en Elche y Alicante entre el 28 de octubre de 1939 y  el 13 de noviembre de 1940; condenado en 1942 por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo a 25 años de reclusión mayor (pena reducida a 12 años y un día por resolución del Consejo de Ministros), recluido en Alicante, Madrid y Burgos  entre el 24 de octubre de 1941 y el 7 de enero de 1945. Finalmente, pasó también por un proceso de depuración por el que el 28 de septiembre de 1945 se le autorizaba a ejercer como médico sin poder salir de su domicilio y, por fin, el 13 de junio de 1946, pudo trabajar, pero exclusivamente dentro del término municipal de su ciudad natal. Su entierro en 1970 fue el único homenaje que muchos ilicitanos pudieron brindarle. En la actualidad, un colegio público, un monumento y unos jardines conservan su memoria.
            Julio María López Orozco nació en Elche el 30 de enero de 1885, hijo del abogado liberal y masón, el ilicitano Julio María López Martínez ([2]) y de la maestra, natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz),  Herminia Orozco Chacón. En junio de 1908 terminó sus estudios de Medicina en la Universidad de Valencia y ejerció en el pueblo valenciano de Orxeta. En 1909 se casó con la valenciana Esperanza Álvarez Llimós con la que tuvo dos hijas, Herminia (1910) y Pilar (1913), ambas nacidas en Orxeta. En 1913 volvió a su ciudad natal y el 12 de octubre de ese mismo año, el semanario socialista Trabajo publicó el siguiente anuncio:

“Clínica Médico Quirúrgica de D. Julio María López Orozco.
Canalejas (Corredera) num. 1.
Consulta de Medicina y Cirujia  (sic)  general.
Horas de 10 a 12 de la mañana.
Gratis para los pobres los miércoles.
Visita a domicilio. Se admiten igualas”.
En enero de 1914 se dio de alta en el colegio de médicos de Alicante y en julio fue nombrado médico municipal y titular de uno de los cuatro distritos en los que se dividía la ciudad.  En los meses siguientes su mujer murió como consecuencia del tercer parto, por lo que quedó viudo a los 30 años.
Aunque escribió algunos artículos en la prensa ilicitana ([3]), su primera actividad política conocida fue formar parte del comité de la Liga Antigermanófila, creada en Elche en abril de 1917. Tres años más tarde, en mayo de 1920, ingresó en la masonería, en la logia Constante Alona nº 8 de Alicante y cuatro años después, fue el venerable maestro de la logia Illice Constante nº 7 de Elche. Su prestigio personal probablemente facilitaría la reimplantación de la masonería en su ciudad, de la que su padre también había formado parte en las últimas décadas del ochocientos.  Según el primer  “cuadro lógico” conservado en el Archivo Histórico de la Guerra Civil de Salamanca, fechado el 30 de diciembre de 1926, la logia Illice Constante contó con 12 miembros, republicanos y socialistas en su inmensa mayoría y un anarquista. Al año siguiente eran 18 y 22 el año 1928. Oficialmente, la logia “abatió columnas” por falta de medios económicos el 22 de enero de 1935. Su dedicación a la masonería en los años de la Dictadura de Primo de Rivera debió ser intensa como prueba su presencia como delegado de la Logia Regional de Levante en las asambleas nacionales, sexta y séptima, celebradas en Madrid y Gijón (mayo de 1927 y junio de 1928). Con el nombre simbólico de Dieulafoy, alcanzó en la masonería el grado 30, caballero Cadoch.
En marzo de 1928 fue nombrado presidente de la Alianza Republicana de Elche y se convertía así en el líder indiscutible del republicanismo ilicitano. En diciembre de 1930 fue encarcelado con motivo de las repercusiones en toda España de la sublevación militar de Jaca, junto a otros once republicanos y socialistas ilicitanos. El 26 de marzo de 1931 fueron liberados y recibidos en Elche como auténticos héroes ([4]). En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 y dentro de la coalición republicana-socialista, era el candidato natural para ocupar la alcaldía en el marco del nuevo régimen político, hasta el punto de que los socialistas ilicitanos llegaron a ofrecerle la alcaldía. Incomprensiblemente no fue así, lo que permitió que fuera candidato al Congreso en las elecciones constituyentes de 1931 por las que fue elegido diputado por la provincia de Alicante en junio de 1931. Un mes antes, el 12 de mayo de 1931, según la declaración de la abadesa del convento ilicitano de las religiosas Clarisas,

“(…) las turbas asaltaron nuestra casa y en aquel momento de peligro se presentó D. Julio Mª López Orozco, que consiguió contenerlas e impedir el incendio; y bajo su dirección y en varios autos fuimos trasladadas todas las Religiosas y llevadas a casa de D. Antonio Hernández (q.e.p.d.) y de allí, siempre bajo su dirección nos distribuyeron y llevaron a sitios de seguridad” ([5]).
Además de su trabajo como diputado en las Cortes constituyentes de 1931, en 1932 fue nombrado vocal de la Confederación Hidrográfica del Segura y en febrero de 1933 fue elegido presidente de la Junta Municipal del Partido Republicano Radical Socialista. No conocemos su trayectoria como parlamentario, finalizada el 9 de octubre de 1933, pero sí merece la pena recordar que los años 1931-1933 fueron, en el caso de la ciudad de Elche, años enormemente fecundos desde un punto de vista educativo –colegios e Instituto de Enseñanza Media inaugurado en 1932 y clausurado en 1939-, cultural –la declaración del Misterio de Elche como Monumento Nacional en 1931 y la primera ley de Protección del Palmeral de 1933 o sanitario –la creación de la Casa de Socorro-. En todos estos aspectos, la intensa labor del único diputado ilicitano en las Cortes constituyentes nos parece  indudable.
En 1933 se estableció como médico en Madrid y solicitó su baja en el Colegio Oficial de Médicos de Alicante. En mayo de ese mismo año solventó  también un contencioso que las monjas Carmelitas tenían planteado con el Ministerio de Justicia, tal y como la superiora del colegio haría constar en su declaración favorable, firmada el 6 de octubre de 1939 ([6]). En los años previos a la Guerra Civil sabemos que pasó de militar en el Partido Republicano Radical Socialista a hacerlo en Unión Republicana, pero sin el liderazgo que había tenido durante el primer bienio republicano. En 1936 volvió a fijar su residencia en su ciudad natal.
El 20 de febrero de 1936 fueron incendiadas en Elche las cuatro iglesias más importantes –Santa María, San Juan, El Salvador y el convento de las Clarisas- así como asaltadas las sedes de los partidos derechistas. En ese mismo mes, en el propio domicilio de don Julio, puesto que tanto sus hermanas como sus dos hijas eran fervientes católicas, se reunió de forma secreta una comisión con la intención de poder restablecer el culto católico. Incluso un sacerdote depositó en su casa diversos objetos de culto. Iniciada la contienda, don Julio permaneció en Elche y su actividad más destacada fue presentarse como testigo de descargo en el juicio ante el Tribunal Popular de Alicante del también médico Joaquín Santo, lo que le fue reprochado en el semanario comunista Elche Rojo ([7]). Asimismo, el domicilio particular del ex diputado fue lugar de refugio para el sacerdote José Ruiz Tarí, quien en la posguerra declararía que allí se celebraron misas, tal y como corroboraría también Asunción Manchón Navarro, igualmente escondida en el domicilio de don Julio, declarando que “acudían gran número de personas que oían la Santa Misa y recibían los Sacramentos de Confesión y Comunión” ([8]). Otro incidente ocurrido durante la guerra fue la detención de su yerno, el también médico Joaquín Lucerga, el 6 de abril de 1938 y durante siete meses, por haber entregado 1.000 pesetas a un supuesto agente de Socorro Blanco, que acabó denunciando a todos los que le habían dado dinero, por lo que fue internado durante siete meses en el barco prisión Rita Sister de Valencia. Y no hubo más durante la guerra. La posguerra significaría para don Julio pasar hasta por cuatro procesos represivos.
            Primer proceso: la Ley de Responsabilidades Políticas (1939)
            Don Julio siguió en su casa una vez terminada la guerra y la primera citación la recibió el 28 de septiembre de 1939 ([9]), cuando se le comunicó que debía presentarse ante el Juzgado Provincial de Responsabilidades Políticas ([10]). El juez provincial, Manuel Mingot Tallo informó de la “enorme responsabilidad moral y política del inculpado· y del “daño terrible causado a la Patria”, por ese sector “Masónico-burgués-Liberaloide y comunistoide al mismo tiempo”, con lo que, siguiendo el espíritu de los cruzados combinaba, sin ningún rubor, dos realidades tan incompatibles como la masonería y el comunismo. Resaltó también que la protección a los católicos fue por la influencia de sus familiares directos y no por su propia iniciativa. A pesar de contar con un buen abogado, el letrado valenciano Joaquín Rosell Burguete, el médico ilicitano fue condenado  a la pena de ocho años de destierro y multa de 50.000 pesetas. El 8 de octubre de 1939 presentó una declaración jurada de bienes por un valor total de 93.250 pesetas (cinco viviendas urbanas, una propiedad rural y mobiliario). El 18 de diciembre de ese año le fueron embargados todos sus bienes inmuebles y el 24 de octubre de 1941, admitido su recurso de alzada por el que la multa quedó fijada en 35.000 pesetas y anulado el destierro, firmó ante notario la hipoteca de su domicilio habitual en la plaza del Generalísimo, como garantía del pago de la multa, costas y gastos por valor de 40.000 pesetas.
            Segundo proceso: juzgado y absuelto por un tribunal militar (1940)
            El 26 de octubre de 1939, tres falangistas ilicitanos –dos de ellos de 24 años de edad-, lo denunciaron en los siguientes términos:
            “(F.C.S., I.C.M y M.D.V…en aras de la Justicia, exponen que: JULIO MARÍA LÓPEZ OROZCO de 56 años de edad, viudo, profesión medicina (sic), domiciliado en la calle Canalejas, este individuo es completamente desafecto al Glorioso Movimiento Nacional-Sindicalista. Fue fundador y Presidente de la llamada Alianza Republicana en las elecciones de Abril del año 1931. Presidente del Partido Radical-Socialista, Alcalde de Elche en el año 1931 hasta que le vino el acta a Diputado a Cortes, en representación del Partido Radical-Socialista. Fue Vice-presidente del Consejo Nacional de Unión Republicana. Formaba parte de la Comisión Hidrográfica del Segura. Días antes del advenimiento de la nefasta República, encabezó la manifestación juntamente con Manuel Rodríguez Martínez, dicha manifestación fue disuelta por la Fuerza Pública por no tener la necesaria autorización del Poder Constituido. A raíz de este incidente fue encarcelado. En el año 1931 encabezó la candidatura extremista, siendo elejido (sic) concejal por Elche. Este citado JULIO MARÍA LÓPEZ OROZCO tomó parte como orador en diferentes mítines en locales y en plena calle. Este individuo con su propaganda izquierdista es el que ha inducido al Pueblo poco a poco a que cometiese los desmanes de toda índole que se han efectuado en Elche, en ocasión de venir por esta provincia el ministro de la República “Albornoz” (sic) el citado Julio María López Orozco dio alberge (sic) oficial al citado ministro rojo. Según documento que acompañamos el ya citado JULIO MARÍA LÓPEZ OROZCO pertenece a la Logia masónica Illice Constante n. 7, en la que ocupa el cargo de VENERABLE MAESTRE (sic). Durante el Glorioso Alzamiento Nacional fue Director de los Hospitales de Sangre que tenia montado el Socorro Rojo Internacional en Elche y él fue quien organizó su funcionamiento, fue vocal del Comité de Defensa Pasiva contra Aeronaves, siendo muy activo y encargándose de la comisión sanitaria de dicho comité. Y para que conste firmamos y rubricamos en la Ciudad de Elche a veintiséis de octubre de mil novecientos treinta y nueve. Año de la Victoria”.
            A partir de esta denuncia, con falsedades como la alcaldía que le adjudicaron y de los informes del Servicio de Información e Investigación de F.E.T. y de las J.O.N.S de Elche (conceptuación religiosa: “masón”; conceptuación de su vida pública: “buena”; conceptuación de su vida privada: “mala”) y de la policía gubernativa (“escasez de oratoria” (?) y que “defendió a sus compañeros de profesión durante la guerra”), un buen número de personas declararon a su favor ([11]) y consiguieron entre todos la absolución del procesado.
            El tribunal militar que le juzgó en Alicante el 13 de noviembre de 1940 recogió los testimonios favorables hasta el punto que juzgó la actuación del médico ilicitano como “una conducta inmejorable” y no consideró delito alguno, por lo que resolvió “absolver libremente al procesado”, pero remitiendo su caso a los tribunales de Responsabilidades Políticas y de Represión de la Masonería y el Comunista. La magnanimidad en este caso, porque no fue desde luego habitual que un diputado republicano pudiera ser absuelto, se explica porque el tribunal militar sabía perfectamente que la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo le condenaría sin ningún género de dudas. No era necesario, pues, duplicar una condena de cárcel.
            Tercer proceso: juzgado y condenado por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo (1942)
            El 28 de mayo de 1940, don Julio presentó una declaración de retractación como masón ante el Gobierno Civil de Alicante. Como era preceptivo por la ley, denunció nada menos que a 21 masones ilicitanos, una nota tan infamante como gratuita puesto que se trataba de ofrecer los nombres de masones que ya estaban todos y cada uno de ellos a disposición de las autoridades franquistas, en la medida en que habían requisado la documentación interna de las logias. Además de la denuncia inevitable de antiguos compañeros, el médico ilicitano añadió en esa misma fecha la siguiente reflexión:

“Mi opinión sobre las actividades de la Masonería –respetando la de quienes en la actualidad le dan tanta importancia- es, que se trata de una ñoñez, o que caso contrario hemos estado en Babia la inmensa mayoría de los masones”.
            Su defensa se basaba en que a partir de 1933, lo que no pudo demostrar documentalmente, se convirtió en un masón “durmiente”. Como en tantos otros casos y de ahí su apelación a la “noñez”, utilizó la masonería como instrumento político para luchar por la República y reemplazar la monarquía de Alfonso XIII, incapaz de avanzar por la democratización y modernización de España. Una vez implantada la República, la masonería dejó de suscitar interés para quienes, como en el caso de nuestro biografiado, le movía el cambio político y no otra cosa. El Tribunal que le juzgó en Madrid, el 6 de julio de 1942, presidido por el general Andrés Saliquet Zumeta ([12]) le condenó a 25 años de reclusión mayor y accesorias de “interdicción civil y de inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del Estado, Corporaciones Públicas y Oficiales, Entidades subvencionadas, Empresas concesionarias, Gerencias y Consejos de Administración de Empresas privadas, así como cargos de confianza, mando y dirección de los mismos, quedando separado definitivamente de los aludidos cargos”. El tribunal justificó la sentencia por el grado 30 alcanzado en la masonería y por haber participado en asambleas nacionales. También se le adjudicó, falsamente, su pertenencia al Partido Socialista Obrero Español, cuando había militado exclusivamente en el Partido Republicano Radical Socialista y, posteriormente, en Unión Republicana.
            Así pues, don Julio ingresó por segunda vez en la prisión de Alicante el 24 de octubre de 1941. El 15 de diciembre del mismo año pasó a la cárcel de Porlier en Madrid y el 11 de enero de 1943 fue conducido a la prisión de Burgos, de la que saldría en libertad el 7 de enero de 1945. En estos años, la defensa del médico ilicitano quedó en manos de su segunda mujer, Asunción Manchón Navarro, quien asumió los pagos anuales de 7.000 pesetas, el pago del abogado y cuantas gestiones fueron necesarias para poner en libertad a su marido. El 31 de diciembre de 1942 presentó en el registro general de la Presidencia del Gobierno ocho avales de otros tantos ilicitanos bien considerados por la Dictadura y consiguió que el Consejo de Ministros redujera la condena a 12 años y un día. Intentó también que el embargo de los bienes inmuebles de su esposo quedara limitado a la casa hipotecada pero no al resto. Y siguió intentándolo todo. En la documentación conservada por la familia leemos una carta escrita por el capellán de la Casa Militar de S. E. el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos el 21 de diciembre de 1944, en la que agradece a Asunción Manchón “la caja de cigarros”, le desea  unas felices pascuas a pesar del “poco éxito de nuestras gestiones”. No sabemos si los puros sirvieron o no, pero pocos días después don Julio salió en libertad condicional. También el presidente del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas, Wenceslao González de Oliveros, contestó a don Julio agradeciéndole un “cestito de granadas” [13]

            Cuarto proceso: su depuración como médico (1945-1946)
            Recobrada la libertad y sujeto a prisión domiciliaria, el matrimonio se sometió a una última prueba: volver a ejercer la medicina. El 12 de septiembre de 1945, su mujer y no él, ella había estado en la cárcel durante la guerra, solicitó que pudiera ejercer su profesión por “su estado de salud y dado que su situación económica se agrava notablemente por los cuantiosos gastos que esta situación le ha acarreado”. El 28 de septiembre de 1945 recibió la comunicación de la policía gubernativa por la que se le autorizaba a ejercer la medicina pero sin salir de su domicilio. En diciembre de 1945 solicitó su reingreso en el Colegio de Médicos de Alicante y el 19 de enero de 1946 recibía la contestación: “Inabilitación (sic) para ocupar cargos directivos o de confianza en la organización y en corporaciones de índole médica o Sanitaria”, con 15 días para recurrir el fallo. El 21 de enero solicitó que la prisión atenuada en su domicilio se convirtiera en libertad condicional para poder ejercer como médico en la ciudad y en el campo de Elche. El 27 de marzo de 1946 de nuevo Asunción Manchón solicitó a Franco el indulto de su marido, con 61 años y una úlcera de duodeno. Y, por fin, el 13 de junio de 1946 el capitán de la Guardia Civil en Elche le comunicó que podía ejercer la medicina, eso sí, sin salir del término municipal.
            Hubo, además, algún castigo añadido como el ser rechazado como socio del Casino ([14]) y, sobre todo, un exilio interior que le convirtió poco menos que en un excelente profesional pero absolutamente invisible en la ciudad. Como contó uno de sus colegas, el médico ilicitano Jaime Latour Brotons ([15]), en una ocasión, el también médico Manuel Pascual Urbán, presidente de la Cofradía del Nazareno, ligada tradicionalmente a profesionales de la sanidad, le mandó a don Julio un recibo para que se convirtiera en penitente. Don Julio contestó con los siguientes versos:
“Este Urbán es un guasón
me llama penitente y sabe
porque lo dice la gente
que yo soy un masón”.


            Su muerte, a los 85 años, el 7 de abril de 1970, se convirtió en un acto multitudinario, como homenaje a uno de los ilicitanos más apreciados de su tiempo pero también en un acto de indudable carga política, con la ausencia clamorosa de la Corporación municipal franquista. El periódico Información de Alicante ([16]), de la cadena del Movimiento, se hizo eco de la “imponente manifestación de duelo” pero no aludió para nada a la biografía políticamente incorrecta de Julio María López Orozco. La implantación de los ayuntamientos democráticos significó también la recuperación de su memoria con un jardín, un colegio público y un monumento en su ciudad natal. Cuarenta y dos años después de su muerte, hora es de situarle en el lugar que le corresponde: sin duda, uno de los ilicitanos más relevantes del siglo XX.

Miguel Ors Montenegro
Director de la Cátedra Pedro Ibarra
Universidad Miguel Hernández de Elche.



La alcaldesa del Picudo, la que arrancó sin aparente motivo ni razón el Monolito a Dolores Ibárruri, la que dilapidó el patrimonio del Ayuntamiento  por la vía de privatizar suelo público y más cosas, no se merece seguir gobernando en nombre de todos los ilicitanos porque lo ha hecho a favor de unos y en contra de otros, introduciendo un revanchismo que parecía olvidado a estas alturas. Y eso es lo que traducen las imágenes de destrucción insensata del Jardín de la Avda. de Les Corts Valencianes y en especial del Jardín de D. José María López Orozco.




Nunca más.

Fotografías de Esto es Elche  y de José Joaquin Belda González, en Facebook


[1] Hemos reconstruido su biografía con el expediente conservado en el Archivo Histórico de la Defensa de Madrid, su expediente masónico en la sección de masonería del Archivo Histórico Nacional de Salamanca y, especialmente, la documentación personal conservada por su familia, sin la que esta investigación no hubiera podido realizarse. Muy especialmente, la carpeta de documentos personales de Julio María López Orozco, conservada por D. Valentín Aliaga Cantó, al que agradecemos que nos haya permitido su consulta. Los datos procedentes del Colegio de Médicos de Alicante los debemos a la amabilidad del doctor D. Jesús Rueda Cuenca.
[2] Julio María López Martínez (1853-1891) casó con Antonia Orozco Chacón que murió en 1881 a los 23 años y en segundas nupcias, siguiendo una costumbre  muy corriente, con la hermana de Antonia, Herminia. Con esta segunda esposa, el matrimonio tuvo tres hijos: Julio (1885), Josefa (1886) y Herminia (1889). Las dos hermanas de don Julio fueron monjas carmelitas.
[3] Colaboró en algunos semanarios ilicitanos como Ande el Movimiento, “periódico serio sin licencia eclesiástica” (1908-1911), el semanario literario Nueva Illice (1913-1927), el semanario republicano primero y republicano radical socialista después, Elche (1927-1933), el órgano de la sociedad artística Popular Coro Clavé, El Popular (1930-1931) y en el semanario de Unión Republicana, Adelante (1936-1938).
[4] Se conserva un documental cinematográfico del recibimiento de los presos en Elche, realizado por Antonio Segarra Rodríguez.
[5] Declaración de sor Dolores Carbonell Falcó el 5 de octubre de 1939.
[6] Sor Josefa de Jesús y Sor Silveria de los Ángeles, hermanas Carmelitas del colegio de Nuestra Señora del Carmen de Elche declararon (6-X-1939) que Julio María López Orozco, en mayo de 1933 “alcanzó, del Ministerio de Justicia, un documento que era muy preciso a las Hermanas, pues de el dependía la recuperación de intereses que una persona piadosa había confiado a la Comunidad”.
[7] Elche Rojo, nº 3, 1 de mayo de 1937. El semanario se refirió a “personalidades republicanas” que declaran a favor de derechistas, en clara alusión a Julio María López Orozco. Igualmente, en el juicio contra la que sería la segunda mujer de don Julio, Asunción Manchón, que pasaría un año de guerra encarcelada, salió a relucir la figura del médico por parte del dirigente comunista ilicitano José Ruiz Quirant: “del republicanismo de D. Julio M. López Orozco hay mucho que hablar ya que viene como testigo a defender a los fascistas”, según la declaración de Asunción Manchón de 5 de octubre de 1939.
[8] Ambas declaraciones fechadas el 5 de octubre de 1939.
[9] Previamente, el 3 de agosto de 1939 le fue incautado todo el material de su clínica particular, por orden de la Delegación Local de Sanidad.
[10] Expediente 1618 de 1939.
[11] Archivo Histórico de la Defensa de Madrid, Tribunal Militar de Alicante, sumarísimo 5.893. Testificaron a su favor, Carlos Serrano Aguilar, Manuel Leguey Bravo, Carlos Lozano Águeda, Joaquín Santo García –médico y ex alcalde de Elche en 1935-, Mariano Carlos Alix, Balbino Barceló Galiana –jefe de Telégrafos en Elche-, Sebastián Rivera –notario-, José Luis Bas Mingot, Asunción Manchón Navarro, Asunción Montenegro Santos, Jerónimo Valero, Ramón García Marco, José Ruiz Tarí –sacerdote- Andrés Botella Bru -médico-, Santiago Canales Mira-Perceval –alcalde de Elche en el momento en que se redactó el informe-, Diego Ferrández Ripoll –ex alcalde de Elche en la Dictadura de Primo de Rivera en dos ocasiones, 1924 y 1929-, José Rodríguez Irles –sacerdote-, Manuel Pascual Urbán –médico-, Antonio García Marco, Rafael Espuche Martínez –médico- y Jerónimo Valero Lafuente.
[12] Como vocales actuaron los letrados Wenceslao González Oliveros y José Pradera Ortega, el general Francisco de Borbón y de la Torre y el consejero nacional de FETJONS Marcelino Nolibarri Aguilar.
[13] Carta fecha el 23 de enero de 1946.
[14] Testimonio de su yerno, el médico Joaquín Lucerga Sánchez al autor, Elche, 30 de octubre de 1984.
[15] Testimonio de Jaime Latour Brotons al autor, Elche, 31 de enero y 7 de febrero de 1992.
[16] Información, Alicante, 10 de abril de 1970, pág. 23.