Los acostumbrados juicios en torno a los 100 días de gobierno local me han cogido fuera de onda y casi lo agradezco porque aunque se hayan convertido en cita obligada por los medios de comunicación, cien días es apenas el período necesario para adaptarse al poder, asumirlo y empezar a currar, o sea que en principio el plazo en realidad es corto para vaticinar como va a ser un mandato; sin embargo y en la medida que se han dado mucha prisa en manifestar determinadas intenciones ...
Noticias de prensa y algún documento adicional
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Hay una línea que se refleja en la proliferación de ayudas a instituciones de la más clara raíz católica: Cáritas, Congreso de Belenistas, Museos de la Virgen y de la Semana Santa, La Luz de las Imágenes o la cesión del viejo Palacio de Justicia a la Universidad católica Cardenal Herrera sin aparentes contrapartidas. Todo destila aromas del más rancio catolicismo decimonónico como línea permanente en lo que podríamos llamar personalidad innata del actual equipo gobernante. Si metemos en el mismo saco además de lo dicho las andanadas a emblemas de la izquierda: Dolores Ibárruri y Miguel Hernández con decisiones innecesarias y gratuitas acompañadas de formas airadas o / y sonados deslices como los etarras de la Plaça de Baix, tenemos un cóctel que además del rancio catolicismo nos presenta a la vieja derechona militante como principales supuestos ideológicos y doctrinales del equipo.
De entre todas las decisiones citadas me gustaría comentar con cierto detalle la famosa cesión a Cáritas del sueldo de la Alcaldesa, que pregonó a los cuatro vientos en un alarde de electoralismo falto de ética; no se puede ceder lo que no se puede tener: la ley impide simultanear dos sueldos públicos, es decir que para hacer efectiva la promesa electoral primero habría tenido que quedarse con el sueldo de Alcalde renunciando al de Diputada provincial para después donarlo a Cáritas. En realidad lo que tenemos probablemente sea un decreto de la Alcaldía (que cobra como Diputada Provincial) concediendo un donativo equivalente a su sueldo mensual a Cáritas durante los cuatro años de mandato. Al margen de cualquier otra consideración (no seré yo quien ponga en duda que esa entidad no esté necesitada de ayuda) un incremento de gasto más que notable para los tiempos que corren, en comparación con lo que hicieron los socialistas en ese apartado, todo hay que decirlo.
Otra decisión notable es la cesión del antiguo Palacio de Justicia a la Universidad Católica Cardenal Herrera. Que un ayuntamiento endeudado hasta las cejas, entre otras cosas por ser el único en toda la COmunidad Valenciana que ha tenido que proporcionar suelo a una universidad pública, arrastrando año tras año los costes de las expropiaciones, ofrezca una infraestructura (y probablemente más cosas) sin contrapartidas aparentes a una universidad privada católica no deja de ser apropiación de lo público para promoción de lo privado. Y digo sin contrapartidas porque por ejemplo la sintonía entre el poder autonómico y el municipal podría facilitar la restitución de la enorme inversión municipal en este campo, pero por lo visto somos demasiado ingenuos para los tiempos que corren y la ciudad sigue perdiendo como siempre.
Que el señor nos coja confesados.
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Un gobierno sin partido.
Yo esperaba por pura lógica que más bien pronto que tarde, con el aval proporcionado por los resultados Mercedes Alonso acabaría con el largo periodo de interinidad de la gestora nombrada a dedo como solución provisional al rosario de crisis internas que arrastra el partido popular en Elche desde hace un montón de años. A alguien le puede parecer un elemento secundario y puede incluso que así sea, pero no carece de importancia y en mi opinión está entre los fundamentos del sistema democrático. Los partidos políticos son la única vía de control efectiva entre una votación y la siguiente sobre las personas que han resultado elegidas, ya que por encima de todo han sido elegidos como representantes de ese partido en el gobierno y en consecuencia sus decisiones deben ser fruto de ese esfuerzo colectivo. Tanto en la redacción del programa político como en su ejecución, el partido como intelectual orgánico proporciona una importante base y una cierta consistencia a las personas que van a ejercer las potestades y competencias municipales. Si eso falla, (al margen de la inevitable pregunta ¿quién nos gobierna en realidad? que nos asalta de inmediato) los problemas de gestión pueden envenenarse, y creo que algunos de los ya entrevistos en estos cien días empiezan a hacerse evidentes:
Se ha sentado un precedente negativo que encierra un grave peligro: la prórroga de los presupuestos municipales revela a las claras la incapacidad de los responsables (de todos los concejales pero en especial de los que están a la cabeza del área económica) en cuadrar los números y confeccionar el Presupuesto municipal, el principal instrumento de planificación del Ayuntamiento y la principal declaración de intenciones de cada área municipal. De ser concejal del PSOE agradecería que se hayan ratificado los presupuestos del año anterior votados en contra por quienes ahora los prorrogan. En buena ley ello supone por ejemplo que tengan que seguir desarrollándose programas aprobados y presupuestados por el anterior equipo de gobierno. Sinceramente creo que de haber un partido detrás no se hubiera consentido y se habría obligado en especial al Concejal de Hacienda a que abandone la mentalidad de opositor para transformarse en gobernante. Encima, si se confirma y se prolonga la espectacular bajada en la recaudación, imprevista por no presupuestada, tenemos que lo aprobado no es más que papel mojado y el apagón informativo que se asocia a ello es más que importante. En la medida en que se hace público el Presupuesto es un instrumento fundamental para la participación de los ciudadanos directamente o a través de asociaciones e instituciones públicas y privadas. De haber hecho los deberes se podría haber identificado y publicitado el grave problema económico municipal, el origen real del problema, concitando apoyos dentro y fuera del Ayuntamiento; si por el contrario se achaca todo a la supuesta y nefasta gestión económica del anterior equipo gobernante se entra en una vía problemática: en primer lugar habría que demostrarlo y tengo serias dudas; no me creo que el Secretario, el Interventor y el Tesorero Municipal hayan podido dar soporte a tan evidentes (según el actual concejal de Hacienda) irregularidades. Y en segundo lugar se demoniza a la oposición en una coyuntura en la que lo sensato sería buscar apoyos y consenso para que la ciudad y los ciudadanos, salgan lo mejor posible de la actual crisis.
En definitiva los concejales carecen de apoyos orgánicos. Como probable consecuencia de la ausencia de programa local y de la influencia del partido, están produciéndose cambios drásticos en programas, departamentos municipales, cargos y funcionarios, al margen por supuesto de lo presupuestado y de los procedimientos establecidos, con choques entre los concejales responsables de las distintas áreas en los que no siempre se garantiza que quien se va a llevar el gato al agua es el que tiene la razón o el sentido.

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